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lunes, 3 de julio de 2017

Frases de Geretrude Stein



Usted tiene que saber lo que quiere conseguir.



Escritora estadounidense que causó un gran impacto en la cultura del siglo XX, tanto por su personalidad como por su papel de mecenas de las artes y su propia producción literaria.
Ella y su hermano figuran entre los primeros coleccionistas de la obra de Picasso, Matisse y Braque, con quienes mantuvo una estrecha amistad. A través de sus escritos y su representativa colección personal de obras contemporáneas sumamente innovadoras, Stein supo llamar la atención de un amplio círculo internacional sobre el arte moderno. Murió en París, el 27 de julio de 1946. Sus archivos y documentos fueron legados a la Universidad de Yale, mientras que su colección de arte fue objeto de litigio familiar durante años y finalmente se dispersó entre diversas colecciones estadounidenses.( Wikipedia). 

Mis frases penetran por los poros y quedan bajo la piel, pero la gente no se da cuenta.

Se necesita mucho tiempo para ser un genio. Usted tiene que sentarse mucho, sin hacer nada, realmente no hacer nada.

Todo el mundo recibe tanta información durante todo el día que pierden su sentido común.

No hay respuesta. No va a haber ninguna respuesta. Nunca ha habido una respuesta. Ahí tienes la respuesta.

Usted es extraordinario dentro de sus límites, ¡Pero sus límites son extraordinarios!

Si no puedes decir algo bueno de otra persona, ven a sentarte junto a mí.

La escritura y la lectura son para mí sinónimo de existencia.

Se necesita un montón de holgazanería para escribir un libro.


En la mañana hay significado, por la noche hay sentimiento.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Café triste




"Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor".

La balada del café triste. Carson McCullers, escritora norteamericana.