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domingo, 21 de agosto de 2016

Un poema de Antonio Colinas , premio Reina Sofía

UN POEMA DE ANTONIO COLINAS, premio Reina Sofía
Regreso a Petavonium»
Dejadme dormir en estas laderas
sobre las piedras del tiempo,
las piedras de la sangre helada de mis antepasados:
la piedra-musgo, la piedra-nieve, la piedra-lobo.
Que mis ojos se cierren en el ocaso salvaje
de los palomares en ruinas y de los encinares de
[hierro.
Sólo quiero poner el oído en la piedra
para escuchar el sonido de la montaña
preñada de sueños seguros,
el latido de la pasión de los antiguos,
el murmullo de las colmenas sepultadas.
Qué feliz ascensión por el sendero
de las vasijas pisoteadas por los caballos
un siglo y otro siglo.
Y en la cima, bravo como un espino, el viento
haciendo sonar el arpa de las rocas.
Es como el aliento de un dios
propagando armonía entre mis pestañas y las nubes.
Un águila planea lentamente en los límites,
se incendian las sierras de las peñas negras,
mas no veo las llamas,
las llamas que crepitan aquí abajo enterradas
bajo el monte de sueños aromados,
bajo la viga de oro de los celtas,
junto al curso del agua del olvido
que jamás —en vida— podremos contemplar,
pero que habrá de arrastrarnos tras el último suspiro.
¡Cómo pesan los párpados con la música del tiempo!
¡Cómo se embriagan de adolescencia perdida las
[venas!
Dejadme dormir en la ladera
de los infinitos sacrificios,
en donde arados y rebaños se han petrificado,
en donde el frío ha hecho florecer cenizales y huesos,
en donde las espadas han segado los labios del amor.
Dejadme dormir sobre la música de la piedra del
[monte,
pues ya sólo soy un nogal junto a una fuente ferrosa,
la vela que ilumina una bodega de mostos morados,
un trigal maduro rodeado de fuego,
una zarza que cruje de estrellas imposibles.
A partir de un espacio real como es el yacimiento de Petavonium, en el norte de Zamora, donde antaño se elevó una importante población romana, el poeta Antonio Colinas ha construido un «espacio mítico» merced a la reelaboración literaria de sus recuerdos de infancia, y también un «espacio arquetípico» en el que cualquier lector puede reconocerse.

sábado, 23 de abril de 2016

Narrarse la vida, tal como deseamos vivirla: Ana Maria Bovo at TEDxCordo...



La conocí en uno de mis primeros viajes a Buenos Aires, se presentaba en un Café en Vicente López, qué voz, qué entretenida, qué memoria.  EN este TED nos explica lo importante que es la narración y nos cuenta el encuentro con una tía suya en un pueblito blanco del sur de España, el cariño que se profesan y su iniciación como narradora bajo esta musa inspiradora. La oración final, es para mi bellísima. Vive, sueña, reposa y no tengas miedo, oye, de ninguna mala cosa, de ninguna mala cosa, de ninguna mala cosa.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Contar tu historia te hace humano


Atapuerca, sima de los cuentos

Seis narradores europeos y africanos recrean el origen de los relatos en cuevas prehistóricas

El original proyecto, financiado por la UE, está dirigido por el Seminario de Literatura de Guadalajara



La narradora sudafricana Manqina Madosini ayer en las cuevas de Atapuerca. / Juan Carlos Aragonés

John Berger, el sabio que deshizo los postizos que enmascaran el mundo del arte, visitó en una ocasión la cueva prehistórica de Chauvet (Francia), pintada hace 15.000 años, y concluyó: “Se diría que el arte nace como un potrillo, que sabe caminar directamente”. También las historias debieron surgir así, manando sin premeditación ni alevosía. En tiempos remotos, cuando bastaba desear una cosa para que se cumpliera —que dirían los hermanos Grimm—, alguien contó la primera historia. Como los cuentos no dejan evidencia científica sino huellas en el aire, nadie ha podido demostrar cuándo ni dónde ocurrió algo tan pequeño y tan grande, pero no resulta descabellado situarlo en una cueva como esa de Chauvet, Altamira o la misma Atapuerca, donde ayer seis narradores revivieron en una antigua gruta kárstica lo que pudo ser el origen de las historias.

En el momento preciso en que Manqina Madosini Latozi (Mqhekezweni, Sudáfrica, 1922) hizo resonar con pasos calculados una tobillera con capullos secos de gusanos de seda y abrió los brazos tanto como los ojos para reforzar su relato sobre la amistad imposible entre una tórtola y una tortuga, nadie entendió lo que decía en su lengua xhosa pero todos interiorizaron que en las cuevas germinaron los cuentos. Sin descartar a Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, sentado entre el centenar de asistentes: “Los científicos contamos historias basadas en hechos reales y los contadores cuentan historias míticas que no nacen de los vestigios, pero las dos historias son verdad...”

Entre los participantes en la sesión de narraciones había una curiosa mezcla de seres de ciencia y seres de fantasía, arqueólogos y cuentacuentos, que parecieron entenderse a la perfección. Acaso el secreto estribe en una apreciación del bosquimano Kapilolo Mario Mahongo, que pertenece al consejo de notables ¡Xun de Sudáfrica: “Ningún pueblo de la Tierra puede sobrevivir sin sus fábulas. Contar tu historia te hace humano, porque tu humanidad surge de tu relato, de tu pasado. Ser humano es poseer una vida espiritual y física. No podemos dejar que estas dos realidades caminen en direcciones distintas”.

En su peculiar lengua, usada por apenas 5.000 personas, Kapilolo relató la historia infeliz de una amistad. Él fue uno de los cuatro narradores procedentes de Sudáfrica, donde comenzó el proyecto Historias de cueva en cueva, que ayer llegó a Atapuerca, esa confluencia de cuencas poblada desde hace 1.200.000 años y tan frecuentada que conserva restos de cinco especies distintas (Neanderthal, Heidelbergensis, Antecessor, Sapiens y una quinta desconocida). Antes, en África, había comenzado todo. La humanidad y acaso sus manías: la música, el arte, los cuentos. Madosini descubrió fascinada que en las cuevas de arte rupestre de las montañas del Cederberg (Sudáfrica), donde se celebró la primera sesión narrativa, figuraban un flautista y músico con un arco similar a su mhube. Considera que sus instrumentos —que ella misma fabrica para producir “madojazz”— son una herencia que se hunde en un pasado inabarcable.

“Para los humanos que habitaban en abrigos las historias eran esenciales para la supervivencia”, señala Blanca Calvo, la directora del proyecto Historias de cueva en cueva, que ha recibido financiación de la Unión Europea y que hoy expandirá la magia oral entre los 200 grabados paleolíticos de la Cueva de los Casares. En la iniciativa se han implicado tres ciudades europeas que han convertido la narración oral en una seña de identidad: el Centre des Arts du récit de Grenoble (Francia), la Biblioteca Civica de Cologno Monzese (Italia) y el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara, que capitanea el proyecto. Sudáfrica participa como el país elegido por Bruselas para las actividades de su programa Cultura 2007-2013. Una elección providencial. Allí están las piedras con dibujos geométricos de Blombos (75.000 años de antigüedad). “Esto permite suponer que el pensamiento simbólico surgió en esa parte del mundo, y que los primeros humanos que salieron de África ya lo llevaban consigo”, expone Blanca Calvo.

Porque los relatos viajan desde el principio de los tiempos. Estrella Ortiz, que era maestra y actriz y que hace 30 años lo dejó todo para vivir de los cuentos, desgranó una fascinante historia que, llegada a un punto, disponía de tres finales posibles, recogidos en Extremadura, Irlanda y Senegal. Una señal de que las preocupaciones son universales y las respuestas, locales. Salvo los tabúes, que hermanan pueblos: la sudafricana Marlene Winberg y la italiana Lelia Serra contaron dos magnéticas historias de amor entre humanos y animales que dejan mal sabor de boca por sus sangrientos desenlaces (el cuento ¡Xun La esposa elefante y la leyenda sarda El muflón). Y que apuntan hacia el poder adoctrinador de los cuentos. Como Karizo y la abuela, la narración de Pedro Espi-Sanchis, un alicantino afincado en Sudáfrica hace 41 años, para transmitir la filosofía ubuntu: “Eres humano gracias al ejemplo y la ayuda de otros humanos”.


domingo, 29 de marzo de 2015

El arte de Xurxo Gómez-Chao

Xurxo Gómez-Chao

La obra tiene que responder por si misma y yo no tengo ni pasión ni prisa para filosofar sobre mi trabajo… Aunque si hay una palabra que la defina esa es “DUALIDAD”. Esa eterna confrontación entre lo racional y lo visceral, entre lo material y lo onírico, entre el constructivismo y el pictoricismo entre la ingenuidad y el escepticismo.


Su última exposición llamada "La atracción del abismo" es de una delicadeza al grado extremo.
Busca la belleza sublime.


















 
 





 
 
 
 
 

domingo, 10 de agosto de 2014

Antonio Banderas en el Camino Inca


El camino de Antonio Banderas  ( de la Revista COSAS)





Agosto 05, 2014 11:51 AM

| por Antonio Banderas

Hace tan solo unos meses tuve la suerte y el privilegio de visitar el Perú por primera vez. Fue una visita profesional, pues estaba enmarcada dentro de las actividades promocionales de la empresa española de perfumería Puig, con la que vengo colaborando desde hace dieciocho años.

Fueron muchas las personas que, enamoradas de su país, despertaban en mí el impulso de acercarme más, para conocer en primera persona los detalles y las complejidades de un Perú multicolor, energético, lleno de una fuerza interna y toda la belleza que esta tierra ofrece.


Antonio Banderas llegó a Machu Picchu acompañado de su hija Stella del Carmen.

De entre todas esas personas, fue una la que más me animó a tomar la decisión de adentrarme de una forma clara en el alma de Perú: Armando Andrade. El entusiasmo y la pasión con que me describió las bondades de su querida tierra terminó por despertar en mí el interés necesario para preparar una visita, que al día de hoy, que transcribo estas palabras desde mi ordenador luego de regresar, puedo asegurar que ha sido una de las experiencias más potentes y mágicas de mi existencia.

También me hizo entender que el lugar que debía visitar era Machu Picchu, la enigmática ciudad de pasado inca, y la forma de hacerlo era caminando desde el Cusco, otro de los históricos enclaves de esta civilización perdida en la noche de los tiempos.

Cuando tomé la decisión, le pedí ayuda para realizar este viaje de la forma más discreta posible, ya que no iría solo. Mi hija Stella formaría parte de la expedición, y quería vivir la experiencia intensamente con ella, pues le debo tiempo que no hemos podido pasar juntos por las salidas profesionales que debo hacer con frecuencia.


“El Camino Inca comenzó a hablarnos del respeto hacia los misterios de la existencia”, escribe.

El viaje comenzó el día 15 de julio en la ciudad de Nueva York. Yo venía de Europa, y mi hija de Los Ángeles. Nos reunimos allí y volamos a Cusco al día siguiente. El ambiente que encontramos era de una actividad frenética. Turistas de todo el mundo cruzaban las calles que, por su carácter colonial, me recordaban las formas y los estilos de mi tierra española. 

No relataré nuestro viaje a través del Camino Inca con el detalle de lo cotidiano. Pero sí diré que los cuatro días y tres noches que pasamos en la ruta hacia Machu Picchu se convirtieron, casi de inmediato, en una experiencia que combinó lo físico con lo espiritual, lo terrenal con lo telúrico, lo individual con lo colectivo.

No sé si los días se fueron comprimiendo o expandiendo.  La percepción que tengo es ahora difusa en cuanto al tiempo transcurrido. Pero estos días fueron impregnándonos, como las gotas de lluvia que golpeaban nuestras tiendas cada noche hasta que, de repente, como si despertásemos de un sueño, nos encontramos frente a una escalera final que habría de conducirnos hacia la famosa Puerta del Sol, donde todo termina o comienza, una especie de prueba final, un guiño inca.


“Compartí lágrimas de emoción con mi hija Stella, mi compañera de viaje".

Pero al final de la escalera observamos un brillo conocido por mí: la lente de una cámara de video que nos apuntaba directamente. En este caso, una amenaza que podría interrumpir la pureza que buscábamos y que creíamos haber ganado.

Yo podía superarlo, pues forma parte de mi trabajo, de mi vida. Pero no quería que nadie le robase la intimidad al observar la ciudad que estuvo oculta por siglos a mi hija Stella. Así que rogué, supliqué, creo recordar que también grité que, por favor, nos regalasen ese momento. Solo ese momento. Debió de ser tan contundente mi petición que el individuo que manejaba la cámara accedió a dejarnos vivir ese instante de forma privada. Siempre se lo agradeceré.

Cuando subimos las escaleras y atravesamos la Puerta del Sol, iba tan atento a que no nos contaminara el momento, que no percibí dónde nos hallábamos. Pero, cuando me volví a mirar a mi hija, vi que dos lágrimas le rodaban por sus mejillas. Tenía la vista perdida en algo a mis espaldas. Poco a poco me giré y allí estaba. Como las aristas del tallado de una esmeralda, con una geometría irreal pero perfecta: Machu Picchu, el final de nuestro viaje. 


“Fue una experiencia que combinó lo físico con lo espiritual, lo terrenal con lo telúrico”.

También compartí lágrimas de emoción con mi Stella, mi compañera de viaje, quien siempre recordará que la primera vez que se asomó a este balcón peruano –por donde se ve parte del mundo y los sueños de su gente– lo hizo de la mano de su padre.

Machu Picchu, la ciudad inacabada, como los seres humanos a los que solo puede acabar Dios, cualquiera sea la idea de Él que uno tenga.

Sí, por aquí han pasado Dios o los dioses, de eso estoy seguro.

domingo, 4 de mayo de 2014

Ana Maria Valderrama & Vera Martinez play Sarasate Navarra



Ana María Valderrama nos dice: "La música clásica hay que tocarla como el rock: desmelenándose".
La joven violinista ha sido seleccionada como uno de los 30 mejores jóvenes talentos del mundo de la música clásica por el Musical Olympus ruso. Ana María Valderrama confía en que la música clásica deje de estar reservada a las minorías y asegura que tiene muchos beneficios.




Calificado en su época como «el mago del violín» y «el moderno Paganini», Pablo Sarasate (1844-1908) logró concitar en el siglo XIX la admiración de toda Europa por sus dotes interpretativas. Dotes que convirtieron sus conciertos en verdaderos acontecimientos para los que era preciso acudir muchas veces a la reventa para lograr una entrada, como sucede hoy con las grandes estrellas del pop. Escritores célebres como Arthur Conan Doyle o Herman Hesse lo mencionaron en alguna de sus obras, y pintores como Whistler lo retrataron. (ABC de Madrid)


 Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1486405/0/ana-maria-valderrama/violinista/entrevista/#xtor=AD-15&xts=467263

domingo, 10 de noviembre de 2013

Escritores heridos


DE VICENTE VERDÚ
Escritores gravemente heridos


A lo mejor, no estamos completamente muertos pero sí, desde luego, muy malheridos. Los letraferidos de hace un siglo respiraban por esas aberturas que, como rendijas de buzones, les dejaban los libros que fervientemente engullían. Nosotros hoy, los hijos de aquéllos santos personajes, observamos nuestros pisos tapiados por estanterías cargadas de miles de libros. Libros quietos que ya no nos caben adentro pero que tampoco nos dejan conversar afuera. Son como piezas de una muralla que se ha levantado entre nosotros y el curso corriente del mundo exterior.

No solo los editores se encuentran moribundos, las librerías al borde del desahucio y los distribuidores sin destino. Los escritores hemos pasado de la perplejidad a la desolación y, si se va a ver, al sinsentido. Toda la vida en esta meticulosa labor de elegir palabras, letra a letra, y ahora los ejemplares se venden por kilos o se acuchillan como una maligna excrecencia de la cultura. ¿De la cultura?

Ni siquiera sabemos con claridad, nosotros los viejos escritores, cómo podría existir cultura sin libros pero ¿cómo negar que algo de algo debe de haber? Recuerdo el caso de tantos colegas que trabajábamos como devotos penitentes. El sustantivo, el adjetivo, el verbo, la coma, el punto y seguido, la precisión. Todo ello constituía una labor tan solitaria que, en ocasiones, la acentuábamos pidiendo aislarnos en algún lugar apartado, para hacerlo aún más concentradamente. Aislarnos para escribir mejor y, al cabo, para comunicar más a fondo el fondo.

Este ejercicio era como una destilación o camino de perfección que no dudábamos en sentir como un trabajo duro. Ahora que yo pinto, no pretendiendo ser Kandinsky y menos a la manera en que antes (escribiendo) procuraba ser Kafka (de hecho, prefería ser Kafka muerto que Vicente Verdú vivo), percibo la diferencia. Mientras pintar es el gozo que hoy me premia o no, libremente, escribir solo era un gozo tras haber penado para por lo escrito. Le preguntaban a Gil de Biedma por qué escribía y contestaba: "Escribo para haber escrito". Así, el sentimiento de culpa disminuía.

La escritura se presentaba como una tupida foresta, sagrada y vocacional, que solo los muy elegidos traspasaban silbando. Los demás lo hacíamos sudando. Pero bien, cuándo ya nos parecía a algunos de este sudado pelotón haber alcanzado la dicha de poder decir justamente lo que queríamos decir, ahora va y nos cierran la boca o no se oye el valor de lo escrito.

Años y años buscando decir mejor y ahora apenas importa si la página está peor o mejor escrita. Ahora lo que cuenta, lo que se ve, es cómo será el intrigante final de la novela y muy poco la calidad de sus líneas. Las líneas que algunos de nosotros trazábamos con los cinco sentidos, ahora solo poseen el sentido de raíles para viajar por la trama y a cuanta mayor velocidad mejor. La perfección de la escritura es una antigualla lentificadora que solo compartimos los viejos veteranos. Pero además, si se muestra una evidente perfección en una obra de arte es señal de que no se está al día. Excepto en algunos productos audiovisuales de alta velocidad de paso, lo otro, las ofertas para la contemplación y delectación, ha perdido el tren, por despacioso.

Toda meditación, toda reflexión, todo pensamiento suelen parecer demasiado largos y morosos. Frente a la meditación la intuición, frente a la reflexión la acción, frente al pensamiento el movimiento. Pero no voy a empeorar las cosas lamentando mucho estos cambios. Los cambios cambios son. Y toda evolución, se dice, es para mejor. O sea que estábamos en lo peor y gracias a Dios ya no servimos prácticamente para nada. ¿Acuchillarnos? Paradójicamente la tapia que forman nuestras estanterías cargadas de miles de libros nos salvan de una muerte violenta y aunque solo a cambio de caer más tarde como ácaros. Ácaros del griego acari, "diminuto", "que no se corta". Apegados al libro sangrante, pero aún vivo, que mañana será o no será.

(El País, 5 de octubre de 2013

domingo, 8 de septiembre de 2013

Fotógrafo Pierre Gonnord

La semana pasada en nuestro taller ABRA examinamos estas fotografías, las describimos primero físicamente y luego intentamos inventar su historia. ¿Alguno de ustedes quisiera escoger alguna de las fotografías y contarnos sobre ella?
Acá les paso los datos del fotógrafo.


Pierre Gonnord
es un fotógrafo francés nacido en Cholet en 1963 y residente en Madrid desde 1988.

Su obra ha sido expuesta en diversas ciudades de España, Francia, Portugal y Estados Unidos. En España su obra está presente en la galería de arte de Juana de Aizpuru. Ha expuesto en múltiples galerías públicas y privadas, como el Centro Cultural Conde Duque, la Maison Europeénne de la Photographie de París, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, en la Universidad de Salamanca, en el Atelier des Forges, Les Recontres d´Arles, en el FRAC Auvergne -Ecuries de Chazerat, Clermont Ferrand; en el Festival fotográfico de Helsinki y en Oslo.

-¿Qué encuentras en el retrato?

- El retrato es una fórmula de vida. Busco entender la vida, cuestionarla y expresarme. Hay una experiencia realmente vivida en el encuentro con la condición humana. Para mí es un acto vital de confianza y amor. Pienso siempre en imágenes queridas, despiertas ante mis ojos y que nos tendrán que sobrevivir. Es una lucha constante contra el olvido. Soy consciente de que, al mismo tiempo, hay un acto de canibalización del Otro, del “Otro Yo”, de su diferencia y de nuestra parte común de humanidad: la comunión y apropiación de su belleza, dignidad y fuerza que nos asemeja a todos. Retrato -sobre todo por los encuentros que propicia- las experiencias vividas, esa escuela de la vida que permite aprender de los demás, de los que viven más alejados del mainstream, del centro urbano, lejos de mi casa y, sin embargo, son mis contemporáneos. En mis imágenes quiero celebrar la belleza humana, la fuerza moral, el drama de existir y de vivir, absurdo y maravilloso, a veces sin sentido que se acaba de repente y siempre demasiado pronto, pero que lo significa todo. No podemos jamás elegir nuestro destino, sólo remar donde creemos que debemos de ir y, a veces, lo hacemos a contracorriente. El trabajo, mi experiencia vital y fotográfica, me da esa libertad de ir donde quiero ir y hacia quién, pues así tengo la oportunidad de conocer y de escuchar. Es un trabajo nómada.



El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid posee obra suya. (Wikipedia)


domingo, 18 de noviembre de 2012

Lo mejor de la semana



Lo mejor que he visto esta semana es esta conversación entre los pensadores
Claudio Naranjo de Chile y José Antonio Marina,de España, en la Complutense de Madrid, sobre el tema de la educación. Dura una hora pero es un placer escuchar este inteligente diálogo que nos invita a cuestionarnos sobre nuestros conceptos sobre la educación. Si es posible educar los sentimientos, los hábitos, los valores. No es posible colocar el video porque lo han desactivado pero se puede ir al Youtube buscando esta dirección : http://youtu.be/Rj_7E4y7ov4

José Antonio Marina:
Claudio Naranjo:

sábado, 26 de junio de 2010

Con Rosa Montero

Leo en el diario El país un artículo que habla de Rosa Montero y entonces regreso a ella y reviso sus entrevistas y vuelvo a sus libros. Recuerdo sus dos visitas a Lima, primero en el Encuentro de escritoras en la Universidad de Lima, ella fue la ultima en hacer su presentación y me impresionó muchísimo su seguridad, su ritmo, su manera de disfrutar de ser ella misma. Luego la vi otra vez en la presentación de su libro La loca de la casa y entonces la vi en una vorágine que no me gustó. Presa de su papel de vendedora de su libro, la sentí alejada de su anterior encanto. Gracias a Dios parece haber regresado a su origen. Juan Cruz, el autor del artículo, lo termina diciendo: El sociego de ahora, su madurez, no le ha restado a Rosa Montero, ni un átomo de frescura, pero le ha dado una hondura que sólo dan los ojos cuando saben de qué textura es el interior de los dramas.

Dice Rosa Montero:
Otra obligación que tienes ( como columnista) es incitar a la gente a reflexionar, yo creo que es obligatorio, a mi me parece importantísimo que nos pensemos el mundo todos los días.





Esta entrevista que pertenece a la página de Rosa Montero no puedo copiarla pero la recomiendo como estupenda, no dejen de buscarla:
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/montero/autora.htm

jueves, 23 de abril de 2009

Sorolla : un pintor de brillantes colores

Qué pena que no tengo memoria para recordar detalles de los viajes. Podría jurar que vi en N.Y. -en las afueras-, en una casa hermosísima que pertenecióa una mujer extraordinaria, una bellísima exposición de Joaquín Sorolla. He buscado en internet rogando encontrar esa casa tan especial sin tener buenos resultados. De todos modos lo que importa ahora es este magnífico pintor español vinculado al impresionismo.
El realiza sus obras haciendo que el absoluto de la luz esté presente y que el movimiento de las figuras sea protagonista. Nació en Valencia el 28 de febrero de 1863.

Sus temas favoritos son de ambiente costero levantino ( De Levante o relativo a la parte oriental del Mediterráneo o a la parte mediterránea de España) siempre con presencia humana. Hace vibrar los colores y marca el movimiento de las figuras: Niños en la playa (1910, Museo del Prado), Paseo a orillas del mar (1909) y El baño del caballo (1909, Museo Sorolla, Madrid).



Como soy terca busco, pregunto y sigo buscando hasta hallar Isabella Steward Gardner en las afueras de Boston. No fue ahí la exposición de Sorolla, no sé como se grabaron en la misma parte de mi memoria, la casa veneciana y el pintor de brillantes colores, seguro visité en el mismo viaje, la casa de la que otro día contaré su historia, y ví la increíble muestra de Sorolla.



















Acá algunas reproducciones de Sorolla y un video de su obra.