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domingo, 7 de diciembre de 2008

La música de las esferas




Hace ya un tiempo escuché hablar de la música de las esferas y solo con imaginar los planetas y las estrellas en movimiento, girando incansables produciendo bellísimos sonidos que serían símbolo de la armonía, siento calma en el corazón y claro el deseo de poder escucha esa música que viene del cielo y que lo invade todo, que nos toca y acaricia sin que tengamos conciencia de su presencia.

Encuentro este texto simpático: 

La música de las esferas.- Esta semana he estado pensando en lo importante que es la voz (la música) de las personas, y cómo la empleamos. Porque, quizá, en el fondo no somos más que música, un montón de ruidos y canciones, y la luz es un puñado de armónicos y la oscuridad resultado de desafinaciones. Los ojos, la lengua, la piel no son sino unas orejas distintas. Y el Universo es música, y vivir no es sino bailar. Y cantar. ¡Nunca dejes de cantar, aunque sea en la ducha! Porque hasta los planetas lo hacen. Pitágoras lo sabía, Kepler lo sabía, nosotros lo hemos comprobado y podemos escuchar la música de las esferashttp://rare.bulletrain.net/

El tema es enorme.

Se habla de la música de los ángeles, música celeste, música divina.


La música también es considerada “como revelación al hombre de una realidad privilegiada y divina”  Según esta definición, la música trata de la armonía divina del universo y del mismo principio cósmico, llámese Dios o de alguna otra manera.

 

 

 

¿La música es reflejo de nuestra vida?

 Extractos del artículo: La música de las esferas y el olvido del ser desde todos los altavoces- de Adolfo Vásquez Rocca

 La música despierta en nosotros emociones que de otro modo nos serían desconocidas.

Desde Pitágoras el hombre ha querido estudiar la influenza que tiene la música en nuestro cuerpo y en nuestra mente, hasta llegar a  Peter Sloterdijk

filósofo alemán que hoy nos habla de la música. 

¿Dónde estamos cuando escuchamos música? Nos pregunta y ahonda la pregunta: ¿Hacia dónde somos conducidos por la música? 

La música puede secuestrar nuestro ánimo con una fuerza de penetración y éxtasis solo comparable a los narcóticos o al trance obtenido tras arduo trabajo  por chamanes, místicos y santos.

 Por otro lado la música tiene una estrecha relación con las formas de sentimiento humano, formas de crecimiento y atenuación, fluidez y ordenamiento, conflicto y resolución, rapidez, arresto, terrible excitación, calma o lapsos de ensoñación.

El patrón de la música es  elaborada a través de sonidos y silencios.

La música es una analogía tonal de la vida emotiva.

 

Los himnos han equilibrado la nostalgia, han acallado el estupor e incluso enjugado lágrimas, evitando la disolución de los sujetos y contribuido a la conservación de lo humano en un solo cuerpo tonal.

 

La música del seno materno

La extrañamos. El drama de la vida nos hace sentir expatriados de los espacios íntimos en los que habíamos seguros. Todos hemos habitado en el seno materno, un continente desparecido, una íntima Atlántida que se sumergió en el tiempo con el nacimiento.

Siempre vivimos en espacios, en esferas, en atmósferas. Todos los espacios de vida humano no son sino reminiscencias de esa caverna original siempre añorada de la primera esfera humana.

El que ha nacido ha perdido el tono del continiuum acústico profundo del instrumento- órgano materno. 

Sentimos la pérdida de aquella música que ya no oímos más cuando estamos en el mundo.

Miedo a la muerte de la música congénita, el miedo al espantoso silencio del mundo tras la separación del medio materno.

 Todo lo que después haya de ser música creada, proviene de una música resucitada y reencontrada. Existe una nostalgia de aquel que fue su propio y primer mundo sonoro, interior y total.  Tenemos miedo, pánico de un silencio terrible.

 

La música nos asiste terapéuticamente otorgándonos la posibilidad del repliegue, nos abastece en nuestra necesidad de huida del mundo.

 

La ausencia sería como darse cuenta del mundo interior, como si esa zona de fantasías, anticipaciones, deseos, etc, interviniera para mitigar la intensidad de la presencia o de la ausencia.

 Sería posible pensar en la evolución del hombre occidental como la historia de su alejamiento del mundo externo y del mundo interno a través de la inflación de la capa intermedia entre lo externo y lo interno.

Nos encerramos dentro de una campana sonora específicamente humana: devenimos miembros de una secta acústica.

Vivimos en nuestro ruido y, desde siempre, el ruido común ha sido la realidad constitutiva del grupo humano.

 

 

Experimentos con uno mismo, la escucha de sí.

Llegar a sí depende de su escucharse a sí.  Yo escucho algo en mi hablar de mi.  El mínimo sonido interior de la voz del pensamiento, si es escuchado, y con ello, hecho íntimo, es la primera y única certeza que puedo adquirir en mi autoexperimento.

El escucharse parece ser así, el fundamento de toda intimidad y por tanto lo determinante de todo espacio propiamente humano.

 Lo auditivo, la resonancia de las palabras primigenias, las fundadoras del ser, las depositarias de los mitos fundacionales de un linaje, de una familia y más tarde de un pueblo, son las únicas capaces de revelarnos el origen y la esencia en cuya pérdida andamos arrojados en una existencia que nos vela su manifestación. Las metáforas auditivas aluden a una voz desde lejos, desde la noche de los tiempos. El prejuicio occidental en favor del ojo en desmedro del oído ya no ensordece a todos los participantes en el foro sobre lo que los griegos llamaban las grandes cosas.

SLOTERDIJK

 Música de las esferas

 Así, Aristóteles (384-322AC) explica, en tácita referencia a laescuela pitagórica, que “algunos pensadores suponen que el movimiento de los cuerpo scelestes debe producir un sonido, dado que en la Tierra el movimiento de cuerpos de mucho menor tamaño produce dicho efecto. Afirman, también, que cuando el sol, la luna y las estrellas, tan grandes y en tal cantidad, se mueven tan rápidamente ¿cómo podrían no producir un sonido inmensamente grande? A partir de este argumento y de la observación de que sus velocidades, medidas por sus distancias, guardan igual proporción que las consonancias musicales, aseveran que el sonido proveniente del movimiento

circular de las estrellas corresponde a una armonía.

Se trata de la denominada música de las esferas o armonía de las esferas, comentada

También por Platón en La República.

 Algunas ideas de Peter Sloterdijk:

-Mientras los hombres no pierdan las ilusiones habrá otras ideologías que sustituyan a las viejas.

-Berlín se ha convertido no sólo en la capital económica de Europa sino también en la capital cultural.

-La “tercera Edad de la humanidad la comparo con la navegación en tanques gigantes que dada sus exageradas dimensiones casi no puede maniobrar. Así no navegamos hacia el futuro, estamos sentados en la cubierta de un barco enorme y esperamos que este no choque con ningún iceberg.

- Todo ser viviente superior necesita un mecenas. La primera mecenas es la madre, vivimos en su cuerpo nueve meses como en un oscuro hotel de cinco estrellas.  Después aparecen  otros mecenas en el escenario, padres, profesores, modelos, los clásicos.  ¿Sabía que los poetas son patrocinadores de sus naciones?

- Si fuera un animal me gustaría ser un elefante, probablemente mejor uno indio que uno africano. Tiene unas patas muy feas pero un paso suave. La nariz está más allá del bien y del mal y su memoria es fuera de lo común. Lo mejor de los elefantes es que son queridos a pesar de ser grandes.

 Del diario de Emile Cioran:

Sin Bach, Dios quedaría disminuido. Sin Bach, Dios sería un tipo de tercer orden. Bach es la única cosa que te da la impresión de que el universo no es un fracaso. Todo en él es profundo, real, sin teatro. Después de Bach, Liszt resulta insoportable. Si existe un absoluto, es Bach. No se puede tener ese sentimiento con una obra literaria, hay textos, pero no son formidables. El sonido lo es todo. Bach da un sentido a la religión. Bach compromete la idea de la nada en el otro mundo. Cuando escuchamos su llamada, no todo es ilusión, pero Bach es el único que lo hace. Fue un hombre mediocre en su vida. Sin Bach, yo sería un nihilista absoluto. (p. 160)queridos a pesar de ser grandes. 

Bach. Cantata BWV 147. 8


La mano del Todopoderoso
toca los misterios de la tierra.
Juan hubo de llenarse del espíritu,
el lazo del amor le llevó,
ya en el vientre de su madre
a conocer al Salvador
aunque todavía con su boca
no podía nombrarle.
Se movió, brincó, se agitó,
mientras Isabel contaba el milagro,
mientras la boca de María hacía la ofrenda de sus labios.
Si vosotros, creyentes,
notáis la debilidad de la carne,
si vuestros corazones arden de amor
y aun así vuestras bocas
no proclaman al Salvador,
entonces es Dios quien con su poder
os dará fuerzas,
hará surgir el poder del espíritu en vosotros,
sí, gracias y alabanzas
saldrán de vuestras lenguas.