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sábado, 28 de enero de 2017

Al correr de la pluma, papeles.

Al correr de la pluma:  

Recién me doy cuenta que en el transcurso de mi vida me he ido creando un entretenimiento para que alcance y sobre durante toda mi existencia.  Mis textos, que acumulo sin mayor orden, trato siempre de ordenarlos, y es tal vez mejor que estén así confundidos, para que sea mayor la sorpresa, me sirven de compañía, de entretenimiento, me traen recuerdos, me hacen revivir instantes que con el tiempo, varían ante mis ojos y mi pensamiento. Dejar constancia de aquello que sucede, que no se lo lleve el aire, que no se pierda en el río del olvido, que vuelva a asomarse al presente para entregar su misterio, para ayudarme a comprender lo que hoy toca vivir. Papeles, palabras que pueden ser arrojados a la basura, ser quemados, convertidos en un humo que se eleva y se dejaría llevar por el viento.  En eso se convertirán en algún momento pero por ahora los atesoro, me dan caricias, me devuelven sueños, ponen frente a mi sentimientos que creía perdidos pero que resucitan al ser nombrados por mis labios o en mi lenguaje interior.  Hoy encontré un texto que escribí a Chiara cuando estaba esperando a su primera hija, no sabíamos si sería mujer, como fue la bella Julia, en donde enumero todos los juegos que pensaba hacer con él-ella cuando nazca, todos los descubrimientos que haríamos juntos, los cuentos que le contaría, las horas pasadas en el jardín, el juego con nuestra sombra, los disfraces que usaríamos para asombrarnos, para despertar al fabuloso mundo de la imaginación y la creatividad. Lo que significa todo el amor que existía en mí ya listo para amar a ese pequeño ser que aparecería como apareció para llenarnos de dicha y felicidad, de vida y alegría, de continuidad, de familia.

“Y lo meceremos, y le cantaremos ro, ro, ro, mi niño, gatearemos a su lados y le haremos cosquillas hasta que diga ya no, ya no, por favor, lp cargaremos y lo tiraremos al aire para que sienta el vértigo de no estar sujeto por nadie, como si volase como Peter Pan o una mariposa azul.” (Extracto)  C:B de R 

jueves, 6 de marzo de 2014

Papeles y más papeles

 
 
 
Una vez acompañé a una amiga a visitar a una bruja, una adivina de nuestro futuro. Desde tiempos inmemoriales, hemos deseado saber qué nos deparará el destino. Muchas mañanas al despertar me pegunto: ¿Y ahora qué viene? La bruja me dijo q...ue veía papeles y papeles. Y ahora tras muchos años puedo decir que era una bruja acertada. Vivo en un mar de papeles. Recortes, libros, cuadernos, cosas escritas por mí, folders que contienen entrevistas, cuentos, extractos de diferentes escritores. Cada vez es más difícil ordenarlos. Soy una acumuladora de papeles. Consigo romper unos cuantos cuando me decido a ordenar pero son más los que aparecen y forman parte de rumas, cajones, contenedores de plástico. A veces quisiera que desapareciesen para volver a empezar a coleccionarlos y ordenarlos de buena manera, pero sé que perdería un tesoro. Cada papelito encierra trozos de mi vida, respuestas a mis preguntas, mi opinión sobre determinado asunto, mis sentimientos, pequeñas historias, aquello que viví y que no quisiera olvidar. Mi abuela también coleccionaba papeles y cuando murió, pude ver lo que le interesaba, lo que estudiaba, lo que sentía.
 


martes, 15 de febrero de 2011

Reunidos para recordar

La foto de mi abuelita Anita, con mi hermano Jorge, engreído suyo.

Hace treinta años que mi abuela ya no está con nosotros y mi madre nos invitó hoy a su casa para recordarla. Reunidos en círculo, como en los tiempos primitivos alrededor del fuego, hablamos de ella, nos mostramos fotos, contamos anécdotas, mi hermano cantó una canción inspirada en la abuelita, mi mamá nos leyó algo que había escrito, pero dijo que podría escribir un libro entero sobre su madre. Cada uno tenía un recuerdo y cada cual había registrado lo sucedido a su modo. Cuánto cariño y cómo dura a pesar del paso del tiempo. Hoy hicimos un pequeño homenaje y todos nos sentimos felices y llenos de orgullo de descender de una mujer tan rica, tan original,única.
Regresando a mi casa se me ocurrió pensar que tal vez el rito que habíamos realizado se iría perdiendo en un futuro que imaginé sería más acelerado y menos íntimo, en donde la familia tendría cada vez menos importancia, y sentí que sería una lástima si fuese así, que las próximas generaciones se perderían algo como lo vivido esta noche en la que habíamos habíamos gozado, sintiéndonos felices y agradecidos.
Ahora que escribo recuerdo que alguien me contó que cuando muere una persona querida en japón, se reune la familia y los amigos íntimos y con el que ha muerto delante, recuerdan cosas de su vida como homenaje y despedida.