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domingo, 15 de marzo de 2015

Juego de naipes


Mi abuela nos enseñó a jugar cartas. Ella era la responsable de nuestra recreación, así que con mucha frecuencia jugábamos "Carga la burra", "La mano sucia," "Casino y casino al revés", más tarde nos enseñó "Canasta". También la veíamos a diario jugar sus solitarios que casi nunca salían como ella quería y nos dábamos cuenta de que se le escapaba una lágrima porque su destino no parecía inclinado a variar. Mi abuela de vez en cuando organizaba reunión de amigas para "timbear" y yo las veía concentradas durante horas, conversando y riendo para al último tomar lonche, igual que las timbas actuales. Mis papás  durante un tiempo reunieron amigos para jugar a la ruleta y también tuvieron tardes de cartas entre risas y conversación. Yo puedo jugar, pero me canso muy rápido, no jalo las horas que dura ese Buraco actual. Sin embargo veo que cada día más mujeres especialmente tienen su tarde en la que se escapan del mundo para reunirse con amigas a jugar.
Esta foto de niños jugando me hizo pensar en algunos refranes referidos a las cartas. "Carta en mesa, ni con la cabeza", buena lección para aprender que algunos actos de nuestra vida no tienen  marcha atrás. Y mi padre decía: "En la mesa y en el juego se conoce el exacto grado de educación de una persona". No vale picarse al jugar, no vale hacer trampa, no vale mirar las cartas ajenas. También he usado las cartas para pensar que el reto que tenemos en la vida es jugar con las cartas que nos han tocado. Aceptar quienes somos, nuestras situación, nuestras características de vida. Claro que la vida te permite descartarte, cambiar cartas, conseguir nuevas. Hay una acción y depende de la inteligencia, la concentración y la sagacidad para ganar y quien sabe voltear la tortilla.
Mi abuela también nos enseñó a jugar juegos de mesa y había algunos que me gustaban más como el dominó, las damas chinas, el tres en raya, adoro el scrabble y puedo jugar monopolio sin que sea mayor placer. Me encantaría poder jugar muy bien el ajedrez y con Mario jugamos "Chaquete" el antecedente del backgammon que él aprendió con su abuela y de quien  heredó un hermoso tablero.  Con las cartas se adivina la suerte. Y mi abuela nos hablaba del rocambor. El juego más serio de cartas es el Poker.



Acá hago un extracto de lo que nos dice Wikipedia sobre las cartas:
Los juegos de cartas ya se practicaban en la antigüedad. Hay diferencias de opiniones sobre si se originaron en la India, o si se usaron primero en la China y Egipto, aunque la opinión mayoritaria es que habrían sido creadas en el siglo XII, en China.1 2
Probablemente los juegos de cartas que se practicaban en la antigüedad se utilizaban primero con símbolos mágicos y luego simbolizando batallas.
En China se jugaba con un tipo de naipe que derivó del papel moneda y de las fichas del dominó. En Persia se originó el Ganjifa o Gânjaphâ, un tipo de juego de cartas que se hizo popular en la India durante el imperio mogol en el siglo XVI. En India se jugaba el "Dasavatara Ganjifa", juego que está formado por una baraja con diez palos basados en los diez avatares o reencarnaciones del dios Visnú: pescado, tortuga, jabalí, león, enano, hacha, arco y flecha, rayo, caracola y caballo. La mayoría de los naipes indios son redondos, de diferentes tamaños y están hechos con cartón lacado, cartón piedra y en ocasiones marfil. Igualmente, en Japón se juega los juegos de cartas Karuta y sus dos barajas más populares son el Hanafuda y el Uta-garuta.
Lo más probable es que los naipes llegasen a Europa desde Oriente, introducidos por los árabes a través de los reinos cristianos de España, aunque también se dice que fueron traídos por los cruzados. La primera versión puede apoyarse en que la baraja más antigua sea la llamada española, ya que los palos de la baraja árabe eran monedas, copas, cimitarras y bastones, que evolucionarían después a oros, copas, espadas y bastos.
Al parecer, el Consell de Cent, prohibió los juegos de cartas en 1310, en Barcelona,3 siendo esta la mención más antigua del juego de naipes en Europa, y que prueba que ya llevaba años existiendo, para que se llegara a la prohibición. También en otras partes de España, eran conocidos los naipes, pues los estatutos de la orden de caballería de la Banda fundada por don Alfonso XI de Castilla en 1331, prohibían a los caballeros jugar a los naipes. Igual prohibición dictó don Juan I de Castilla en 1387. Del reino de Aragón pudieron pasar a Italia, a partir de la conquista de Sicilia por Pedro III de Aragón (1282).
 


domingo, 3 de noviembre de 2013

Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio

Rulfo, el famoso escritor mexicano ha estado esta semana muy presente en mi vida, hicimos una clase con tres de sus cuentos y leímos estas hermosas cartas que envía locamente enamorado a Clara Aparicio quien luego sería su esposa. Ella era casi una niña y él se prendó de ella y tuvo que esperar a que crezca para hacerla su esposa. ¡A disfrutarlas!

Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio

Juan Rulfo

Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye. Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba. Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua. Clara: corazón, rosa, amor... Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña. Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida. Y la vida se llena con tu nombre: Clara, claridad esclarecida. Yo pondría mi corazón entre tus manos sin que él se rebelara. No tendría ni así de miedo, porque sabría quién lo tomaba. Y un corazón que sabe y que presiente cuál es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada. ¿Y qué mejor amparo tendría él, que esas tus manos, Clara? He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada. Lo han aprendido ya el árbol y la tarde... y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río... Clara: Hoy he sembrado un hueso de durazno en tu nombre.


Chiquilla:

¿Sabes una cosa?
He llegado a saber, después de muchas vueltas, que tienes los ojos azucarados. Ayer nada menos soñé que te besaba los ojos, arribita de las pestañas, y resultó que la boca me supo a azúcar; ni más ni menos, a esa azúcar que comemos robándonosla de la cocina, a escondidas de la mamá, cuando somos niños.
También he concluido por saber que los cachetitos, el derecho y el izquierdo, los dos, tienen sabor a durazno, quizá porque del corazón sube algo de ese sabor.
Bueno, la cosa es que, del modo que sea, ya no encuentro la hora de volverte a ver.
No me conformo, no; me desespero.
Ayer pensé en tí, además, pensé lo bueno que sería yo si encontrara el camino hacia el durazno de tu corazón; lo pronto que se acabaría la maldad a mi alma.
Por lo pronto, me puse a medir el tamaño de mi cariño y dio 685 kilómetros por la carretera. Es decir, de aquí a donde tú estás. Ahí se acabó. Y es que tú eres el principio y fin de todas las cosas.