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jueves, 16 de octubre de 2014

Suenan las campanas




Me gusta redefinir las palabras. Las usamos sin saber mucho de ellas. Al detenernos a pensar, averiguar sobre ellas, por ejemplo en una campana, la palabra toma cuerpo y cuando la volvemos a usar cargará todo aquello aprendido y será más rica y valiosa.
Dice el diccionario de símbolos sobre la campana : Su sonido es símbolo del poder creador. Por su forma tiene relación con la bóveda , por lo tanto, con el cielo. Por estar suspendidas participa del sentido místico de todo...s los objetos colgados entre el cielo y la tierra. 




 En el viejo mundo su sonido convocaba tanto a los seres sobrenaturales como a los humanos. Se colgaban campanitas en los cuellos de las aves de adorno en el jardín para alegrar a las personas con su sonido. Ahuyentaban el mal tiempo, al diablo, a las brujas. Se habla de campanas voladoras. El viernes santo volaban hacia Roma. Habría llegado a Europa a través de Bizancio y las primeras noticias sobre ellas proceden de la provincia italiana de Campania, de ahí su nombre.



 

domingo, 21 de abril de 2013

Palabras y palabras

Durante un par de años trabajé para Santillana colaborando con su creación de textos escolares. Este texto sobre las palabras lo escribí especialmente para ellos. Dos de mis amigas me lo han traído de nuevo a mi vida así que lo comparto con ustedes.



Hay palabras redondas, como mundo, como hueco, como sol.


Hay palabras que acompañan, como luz, como perro, como sombra.



Hay palabras que lloran, como lluvia.


Hay palabras amargas, como tónico, y difíciles, como lo siento.

Hay palabras grandotas, como castigo, o como grito.

Hay palabras que ríen, como agua, como circo. Y las hay tristes, como fin.


Hay palabras y palabras. Hay las que se dicen y las que se callan.

Hay las que duelen y las que alegran y las que abren puertas misteriosas.

sábado, 9 de junio de 2012

Dibujos que vienen del pasado

Estaba esperando mi primer hijo y se me dio por dibujar. En esa época estaban cerradas las exportaciones y una editorial me pidió mis dibujos para hacer papel de regalo. Me pasaba las tardes dibujando con plumones, el olor me mareaba un poco y mi abuela me decía que mi hijo iba a salir como las caricaturas que hacía. En un folder, en algún cajón tenía guardados unos cuantos de esos dibujos y otro día buscando el folder de alguna escritora para una de mis clases, los encontré. Los escanee y me gustaron mucho. Había en ellos inocencia y sencillez, nada de pretensión, estuve entretenida mirándolos en la computadora lugar al que ellos nunca soñaron ingresar. Como le gustaron mucho a mi hija Chiara, hace un par de días me fui a buscar plumones y pasteles para volver a dibujar. ¿Podría hacer los mismo muñecos? ¿O se habrían vuelto diferentes como soy yo diferente? Solo el tiempo lo dirá, ahora estoy retomando algo que había dejado de hacer y la felicidad de hacer muchas cosas, distintas cosas, saber que de nosotros pueden salir personajes, me ha llenado de alegría. Agradezco a Chiara, no somos conscientes de lo importante que es el estímulo, lo que se puede conseguir diciéndole a alguien que te gusta lo que ha hecho. Las palabras, siempre lo he dicho son un poder, y en este caso hicieron que yo me moviese para recuperar lo que había quedado en el pasado. Una amiga japonesa, mujer maravillosa, maestra mía de Ikebana, me dijo una vez. Cecilia, tu no te vas a aburrir de viejita, porque te gustan muchas cosas. Y es verdad, como escribí la semana pasada, desde niña aprendí a combatir el aburrimiento y ahora no sé lo que significa. Acá les cuelgo tres de mis dibujos, parecen cuatro pero los dos últimos son uno solo para hacer que este post sea completo. También encontré unos dibujos de mi papá que colgaré en otro post.






martes, 23 de febrero de 2010

Pantagruel se topaba con palabras

Palabras congeladas, palabras de colores que explotan en el aire con la venida de la primavera



Según dice el libro IV de Pantagruel de Rabelais, Pantagruel y sus compañeros llegan al borde de un mar helado que comienza a derretirse y escuchan extraños sonidos: voces, gritos, insultos, relinchos de caballos, llantos de niños y mujeres, golpes de armas chocando entre si y el estruendo metálico de armaduras en movimiento, pero no ven a nadie.
Se trata de palabras y sonidos congelados que explotan en el aire al derretirse. Los viajeros toman varios puñados de estas palabras congeladas que son como dulces cristalizados de diferentes colores y tamaños: los hay azules, verdes, del color de la arena, rojos y dorados. Al derretirlos entre las manos pueden oírse los ruidos, gritos y palabras de una batalla de comienzos del invierno anterior cuyos sonidos quedaron congelados hasta que la primavera empezó a derretirlos.
Asombrados los viajeros quieren guardar algunas de estas palabras de hielo en aceite y luego cubrirlas con paja para preservarlas pero Pantagruel decide que no tiene sentido guardar cosas que nunca van a faltar como es el caso de las palabras.