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lunes, 31 de enero de 2011

Escribir para seguir viviendo

Desde hace tiempo siento que la muerte está cercana. Lo siento, sin temor y con la esperanza de morir como siempre escribí, con los ojos abiertos. Siento curiosidad por ver el otro lado aunque francamente no creo que haya nada. Lo que queda de mí y quedará en la vida futura es lo que hice, el amor que les tuve y la melancolía por no poder estar más tiempo con ustedes."

Leí por primera vez estas líneas hace exactamente un año. Es el comienzo de una carta que mi padre nos dejó a sus siete hijos para compartirla después de su muerte. Pertenece a la intimidad familiar, y si la revelo ahora es sólo para que el lector de estos párrafos sepa que estoy aquí como un intruso: este espacio, que él ocupaba con su prosa infinita cada dos semanas en las páginas de La Nacion, le pertenece a él, no a mí. El mejor homenaje que puedo hacerle es intentar avanzar regalándoles de entrada el motor de sus palabras, esas mismas que todavía me susurran en los sueños y me dicen: "Vamos Ezequiel, tenemos que trabajar". Ezequiel Martinez, hijo de Tomás Eloy martinez a un año de su muerte.

lunes, 1 de febrero de 2010

Dos miradas a Tomás

Justo hace unos días revisaba un antiguo recorte que hablaba de la muerte de la esposa de Tomas Eloy Martínez,
escritor y periodista argentino a quien admiro. Susana Rotker, la mujer- sol a quien él había dedicado su más importantes libros, moría atropellada por un auto que se había cruzado la luz roja.
De ella Tomás dijo: Desde entonces, la imagen de sus ojos abiertos y de su sonrisa de otro mundo me sigue por todas partes a todas horas. En el instante en que la vi, sentí que la perdía. Habría dado todo lo que soy y lo que tengo por estar en su lugar. Me habría gustado verla envejecer. Habría querido que ella me viera morir.
El recorte nos cuenta que vivieron sus últimos años juntos en una universidad de New Jersey, él como director de estudios latinoamericanos, ella como directora de Post grado, y nos dice que ambos eran desfachatadamente felices hasta que a Rotcker, la sorprendió la muerte.
Ahora diez años después, Tomás parte tras luchar y ser vencido por el cáncer, y yo deseo con todo el corazón que exista de todos modos otra vida para que ahí se encuentren y continúen su interrumpido amor.

Si desea ver el artículo escrito Por Tomás sobre la muerte de su mujer buscar aquí: http://www.sololiteratura.com/tom/tomartenmemoria.htm

Ezequiel Martínez, al recibir el premio Clarín en nombre de su padre Tomás Eloy Martinez manifestó su gran admiración por él: "Cuando era chico, jugaba a ser como él. Lo acompañaba a las redacciones donde trabajaba y lo veía tipear con devoción las teclas de su máquina de escribir. Me gustaba imitarlo cuando revisaba las pruebas de imprenta o cuando se concentraba buscando datos en algún archivo de hojas amarillentas. A veces, si le prometía silencio y compostura, me permitía escoltarlo en sus entrevistas, que luego transformaba en piezas periodísticas que parecían cuentos de ficción. Narraba la realidad con las herramientas de la imaginación. Y yo sabía que de grande quería hacer eso. Yo quería, como quieren todos los chicos, ser como mi papá".

Acá lo vemos explicando lo que es el periodismo o lo que debiera ser: