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viernes, 29 de enero de 2010

Fazal Sheikh da voz al otro

Hay muchas personas que huyen del dolor, voltean el rostro para no sentir. Basta con los problemas que tengo, dicen, cerrando la puerta al buen cine o a una exposición de arte que nos moviliza. Miedo a sentir. Limitarnos como personas, disminuir nuestras experiencias. Habría que volver a preguntarse si de verdad queremos quedarnos con solo una parte de lo que la vida , múltiple en expresiones, nos ofrece. Entonces podemos ver las fotografías del neoyorquino Fazal Sheikh.



De padre paquistaní y madre estadounidense, buscó la tierra de la que tuvo que huir su abuelo: un lugar en la frontera de Afganistán. Así comenzó su carrera como fotógrafo documental, buscando sus raíces.
Miradas tristes, perdidas, desafiantes. Retratos de Madres con hijos. Niños nacidos en el exilio o desplazados. Detrás de todo el sufrimiento humano. Dramas humanos apenas conocidos en Africa, Asia o América.
Así como Julio Ramón Ribeyro escribió la palabra del mudo,el fotógrafo Fazal da voz al otro.
En mi trabajo, dice el artista planteo preguntas. Se trata de dar dignidad a las víctimas y de no violentar su intimidad.

Una foto y un video:




martes, 22 de diciembre de 2009

¿Y tu qué sientes?

Sentir la vida:
Durante un tiempo trabajé como voluntaria en la Maternidad de Lima. Algunas veces me topé con mujeres que habían tenido una pérdida. ( Algunas veces sus bebes estaban casi listos para nacer pero algo sucedía impidiéndolo). Ellas, conteniendo el llanto, me contaban lo que sentían. Recuerdo haberles dicho en nuestra conversación que sentir pena es tan válido como sentir felicidad, lo que importa es sentir, tener la capacidad para encogernos de dolor ante una pérdida, danzar de dicha o llenarse de ternura tras el gesto amoroso de alguien. ¿Quién nos habrá enseñado a esconder la tristeza?

Tengo este texto del poeta Venezolano Eugenio Montejo en su Geometría de las horas para compartirlo:

"El crimen contra la vida, decía Archibald, el peor de todos los crímenes, es no sentir."
No sentir el mundo, no sentir la vida en su múltiple misterio y en la simplicidad con que se manifiesta en todo tiempo, sin cesar, comporta, en verdad una mutilación cruenta. Sin embargo no habrá sólo que sentir sino que aprender a sentir, a deslinadr el verdadero sentimiento de la simple excitación, que es su más común y espurio sucedaneo.

"En el hombre cabalmente emotivo, advertía su padre a W.B. Yeats, el mínimo despertar del sentimiento, constituye una armonía en la que vibra cada cuerda de cada sentimiento. La excitación es propia de una naturaleza insuficientemente emotiva, la ordianria vibración de dos cuerdas solamente."

Aprender a sentir: esta sola tentativa, que no es nada pequeña, formaría mejor al joven poeta que todo el aprendizaje perseguido a través del conocimiento literario, las reglas, las modas, etc. Los manuales de preceptiva olvidan con frecuencia esta simple realidad sin la cual todo intento creativo queda en el aire. A través del sentir puede válidamente conquistarse el lenguaje que lo exprese; el sentimiento mismo, cuando es legítimo procrea su forma o la posibilidad de inventarla. Lo contrario en cambio es poco probable. ¿Cómo bajar de la red formal a la desnudez sentimental del mundo?

Sentir la vida:

Un poema no debería significar / Sino ser. Archibald MacLeish.