
Por lo tanto mi amigo, sólo los dioses- y los muertos- están en verdadero equilibrio y en verdadera paz. Pero como nosotros no somos dioses y esamos vivos, seguimos y seuiremos afrontando riesgos, invitaciones y ansiedades, siempre en busca del imposible equilibrio de la razón y el sentido. Lo cual no deja de provocar un maravilloso y maravillante desequilibrio, el que nos lleva a aferrarnos a esos pequelos valores que le dan sentido a la vida. Cardozo: la amistad, por ejemplo,; el amor, cuando se presenta, y por fortuna todavía se presenta de vez en cuando; las tranquilas y sabrosas conversaciones; en no ener televisión. Mempo Giardinelli