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viernes, 8 de abril de 2016

Cees Nooteboom

De su libro "Tenía mil vidas y elegí una sola."
Sin embargo, de tanta vida acumulada, de tantos viajes, ¿qué nos queda? De esa elección o, mejor, de la tensión que surge al tener que decidir entre una y varias vidas, nacen sus poemas más bellos:
 “La vida / deberías poder / recordarla / como un viaje al extranjero /
 y con amigos o amigas / comentarla luego /
y decir / no ha estado mal, / la vida, /
 y ver pasar jirones de mujeres, misterios / y paisajes…”.

jueves, 23 de octubre de 2014

Lisboa, a fantastic city

Siempre quise visitar Lisboa, mi hermano Javier siempre había dicho que si tuviera que vivir en otra ciudad, escogería Lisboa. Tenía miedo de decepcionarme de tan ilusionada que estaba, pero no, fue más, mucho más linda que lo imaginado.

domingo, 5 de mayo de 2013

Viajar te transforma




Viajar te transforma. Casi sin darnos cuenta vamos apreciando el país visitado, sus costumbres, su humor, las diferencias que existen con nuestro país. Cada persona que conocemos nos va formando la idea que a partir del viaje tendremos de su gente y sus originales cualidades. Queremos que nuestro país tenga también la simpatía del Carioca, la amabilidad del brasilero, la felicidad que viven a conciencia inspirados por una bella y exuberante naturaleza, unas hermosas playas, un clima agradable. ¿Cómo no ser así con todos esos regalos ( ellos dicen que es la mano de Dios) como hemos sentido a la gente del Brasil?
Brasil es un destino que dejamos muchas veces pasar pero que ahora recomiendo de todo corazón porque está aquí tan cerca y es tan bello, original, entretenido y te ofrece el descanso requerido, el placer azul y verde para calmar nuestra mente, te hace sentir parte de esa naturaleza que te abraza y envuelve. Visitamos sus playas, Paraty, Angra Dos Reis, Río de Janeiro y Buzios. Además de un par de días en Sao Paulo. Acabo de llegar de viaje. Ya colgaré hermosas fotos, quería disculparme por no haber escrito durante estos días en los que estaba tomando deliciosos baños de mar en el Atlántico.

miércoles, 16 de enero de 2013

En Río de Janeiro a los quince

Uno de mis primeros viajes fue al Brasil, mi padre siempre me había hablado de Río con inmenso cariño, había vivido ahí de muy joven y tenía grabadas las bellas experiencia de su infancia. Llegó en barco, fue a la escuela, hizo amigos y travesuras, vio el carnaval y se encantó con la alegría de su gente y lo colorido de la ciudad. Viajé con mi madre, nos hospedamos en Copacabana, la playa frente a nuestros ojos, los jóvenes en pequeñísimos trajes de baño jugaban enardecidos vóley y fútbol y cualquier cosa era motivo para la samba y el pregón. Tenía quince años y mi pequeño mundo limeño se agigantó. Había mucho más por ver y conocer en el mundo, mucha más gente que mis amigos, otras costumbres, otro idioma, jugo de uva, enorme morenos vendiendo piña fresca en la playa, un malecón interminable y la belleza del Pan de Azúcar enmarcando el intenso azul del mar que contrastaba con la blanquísima arena. Fuimos al Museo de arte contemporáneo y vi un cuadro todo blanco, ni un punto ni una línea, todo era moderno y sorpresivo. Me invitaron a una fiesta en el barrio Larangeiras, me pinté un poco los ojos pero no me sirvió de mucho porque, las garotas, más avanzados que nosotras, tenían todo a media luz imitando una discoteca. La sonrisa de la gente, el “Muito Obrigado” en la punta de los labios. Nos llevaron a una Macumba y no me alcanzaban los ojos para ver esa ceremonia de magia, música y danza que incluía una gallina y una morena que fumaba pipa y danzaba sin parar. Sentadas en los cafés de los hoteles de Copacabana mi madre y yo nos sentimos felices y ahora que evoco esos días cariocas, recuerdo coqueterías y piropos de un chico encantador que pasó delante de nosotros varias veces hasta que terminó sentado en nuestra mesa divirtiéndonos con sus ocurrencias. Antes de ir a dormir nos llevábamos la dulce tonada de “Boa noite” que nos habían lanzado para despedirnos.
No he olvidado con la amabilidad que me arreglaron una sandalia que se me rompió en plena calle, pasó de mano en mano hasta que me la entregaron perfecta.
No he regresado a Río, si bien conocí playas preciosas como Ipanema y Leblón sé que ahora hay playas de ensueño que quién sabe conoceré algún día. El Brasil, ese casi continente que tendríamos que visitar, Bahía la de “Doña Flor y sus dos maridos”, uno de mis sueños, y claro que Sao Paolo que dicen que no es tan linda pero que uno puede encontrar ahí los sitios más exóticos y sofisticados que uno puede imaginar, arte, restaurantes, gente de todas partes del mundo, una mega ciudad.
El Corcovado, el funicular, el Maracaná, quisiera volver a verlo todo. Eu gosto Río de Janeiro.


viernes, 7 de enero de 2011

Fin 2010 en la selva de Puerto Maldonado

Junto a las raíces de un árbol gigante.

Rita cruzando uno de los puentes. Muy valiente.


Fin del 2010. Cosas curiosas que tiene la vida, comencé el año en la selva en el Amazonas en un crucero maravilloso y ahora lo he terminado en Puerto Maldonado en el lodge de Inkaterra en el corazón de la selva. Esta vez acompañados de una pareja de amigos queridísimos: Fico y Rita. Estuvimos solo dos días pero fueron intensos, tuvimos aventuras: trepar al Canopy, es decir a la parte más alta de los árboles, cruzando puentes colgantes con el corazón latiendo porque se le estaba exigiendo más de la cuenta; una caminata sobre charcos de agua de más de dos horas, porque estamos en época de lluvia, hasta llegar al lago Sandoval que ofrece un paisaje de paraíso y la posibilidad de ver animales en su medio natural. Vimos una familia de monos rojos equilibristas, un rata gigante, mariposas, hormigas sabias y los guías nos explicaron secretos de la naturaleza que los humanos deberíamos imitar.





Vista desde el Canopy que fue consruído por National Geographic.
De la cocina del lodge aprendí que se podía apanar el pescado ( maravillosa doncella) con chifles molidos o con castañas molidas consiguiendo una textura y un sabor nuevo y delicioso,




Atrás de nosotros se ve el puente Billinghurst parte del proyecto de la carretera interoceánica.

Los bungalows iluminados durante ciertas horas solo con lamparines, las camas con dosel y tul para protegerte de cualquier animalito intruso, el sonido de la lluvia durante la noche, el masaje que me dió una chica cuzqueña, todo hizo un ambiente encantador.

Otra de las maravillas del viaje, de cualquier viaje, es la posibilidad de conocer gente de otros países, en esta oportunidad, una mexicana fabulosa y una australiana con sus hijos adoptivos rumanos fueron la sal y la pimienta de nuestras caminatas y conversaciones en la noche en el comedor. Qué personas tan especiales, qué alegría conocerlas. Me puse a pensar en la función del azar que organiza el mundo y permite que coincidan personas que tienen tanto en común, tanto por compartir, reímos, imitamos sonidos de animales, nos ayudamos para no caer, nos contamos nuestras historias, qué placer.

Antes de estar en Puerto Maldonado estuvimos tres días en el Cuzco. Estar ahí es casi como estar en nuestra casa pero siempre se descubre un lugar y siempre la luz de esta hermosa ciudad nos deslumbra. No puedo dejar de elogiar el hotel Monasterio que ha ganado durante cinco años seguidos el premio al mejor hotel de sudamérica. Qué atención. Qué desayunos inolvidables.





Si van al Cuzco almorzar en el hotel Sol y Luna del Urubamba es urgente y visitar su tienda que tiene tentadosas piezas de artesanía. No nos resistimos y compramos una cruz preciosa.


miércoles, 27 de octubre de 2010

Volver


Regresar de viaje es una experiencia que une sentimientos encontrados. Han terminado unos días en los que todo era nuevo, distinto, como si se te permitiese vivir la vida de otro, para iniciar otros días siendo una persona distinta enriquecida con lo que se ha ido recogiendo a nuestro paso por esa otra ciudad. Has regresado a casa y eso te hace pensar que para que se cumpla el viaje debe uno poder regresar.
Encuentro una definición de volver que me gusta: viene del latin 'volvere' que significa enrollar, hacer rodar, hacer ir y venir algo; de ahí viene voltear la hoja, envolver algo, desenvolverse con naturalidad, movimiento envolvente, etc.
Y eso es lo que uno hace en ese ir y venir, envolvernos a nosotros mismos y rodar en ese aire nuevo y desconocido para más tarde desenvolvernos ya cambiados, con el alma llena de imágenes y palabras, música y rostros, con la memoria impregnada de recuerdos que retornaran a nosotros cuando nos haga falta volver a viajar, aunque sea con nuestra imaginación.
Encuentro este poema que se le atribuye a Gabriel García Márquez. No lo conocía. No se si de verdad le pertenece, pero igual me gusta e interpreta lo que ahora siento.



Viajar es marcharse de casa, es dejar los amigos, es intentar volar; volar conociendo otras ramas recorriendo caminos es intentar cambiar.Viajar es vestirse de loco,es decir "no me importa"es querer regresar; regresar valorando lo poco saboreando una copa es desear empezar.Viajar es sentirse poeta, es escribir una carta, es querer abrazar; abrazar al llegar a una puerta añorando la calma es desearla besar. Viajar es volverse mundano,es conocer otra gente, es volver a empezar; empezar extendiendo la mano aprendiendo del fuerte es sentir soledad. Viajar es marcharse de casa, es vestirse de loco diciendo todo y nada con una postal; es dormir en otra cama sentir que el tiempo es corto viajar es regresar. Gabriel García Máquez

domingo, 13 de junio de 2010

El bello Cuzco



Visitar el Cuzco es siempre un privilegio. A una hora de Lima en avión se llega al Mágico Cuzco en donde todas las experiencias nos llenan el corazón de alegría y entusiasmo. La luz del Cuzco tan cálida y llena de vida, las fiestas que nos remiten a otra época y otra religiosidad. Llegamos para la procesión del Corpus Cristie en donde una multitud caminaba o bailaba tras las imágenes de la Catedral. Música y danza.
La plaza del Cuzco es bellísima y es fácil encontrar una mesa en uno de los restaurantes en segundo piso, ahí con un pisco souer de aguaymanto, de Coca, de maracuyá gozamos de la vista de la plaza. Una belleza.
Teníamos excelentes guías, una pareja de amigos que va muy seguido al Cuzco, que se está construyendo una casita en el Valle para tener un lugar en el que puedan gozar seguido con el contacto con la naturaleza, y hacer una vida diferente en el aire puro del Urubamba.
Ellos nos llevaron a una cueva ( un sótano) que contenía maravillosas yicllas antiguas de la mejor calidad, de Alpacas y Vicuñas.




Nos hospedamos en el Valle en una casa preciosa invitados por una amiga que fue una anfitriona increíble. La casa estaba construida y decorada como una casa serrana hecha de adobe, con adornos nuestros y con vista a un hermoso jardín que nos transmitía serenidad y alegría.


Basta con salir a pasear en cualquier dirección para encontrar una aventura. Esta vez bajamos a ver los preparativos para la fiesta de la cruz. Estaban las dos cruces juntas, la del año que pasó y la de este año acompañadas por sus padrinos que nos convidaron de su vaso de Chicha de Jora para que brindemos con ellos. Tambien visitamos los nuevos y elegantes hoteles del Valle listos a ofrecer a los turistas todas las comodidades




En el Cuzco nos hospedamos en un hotel que se llama Niño, obra de una señora holandesa que da desayuno almuerzo y comida a muchos niños (900) y que a un precio cómodo hospeda a los clientes con buen gusto y gran amabilidad.

Niños del Cuzco



Músicos de Pisaj tocando el Pututo
No puedo dejar de comentar las cosas ricas que comimos, ollucos al graten, trigoto, tabuleh de quinua, delicias inolvidables.

lunes, 4 de enero de 2010

Surcando el Amazonas

Recien llegada al Delfín II:



En la cubierta del Delfín II, bajo un cielo de palmeras entretejidas y frente a una fuente de mameys, coconas y papayas enanas, frutas exóticas, navegando por el Ucayali en la región de Pacaya Samiria, descanso, me olvido de todo aquello que perturba y me arrullo en el sonido del barco que atraviesa la amazonía de mi país.
Una canoa a motor se cruza con nosotros y entonces el tiempo se vuelve otro y ahora el asunto consiste en deslizarse, contemplar nubes, virar suavemente, flotar. En las orillas se doblan las capironas o cañas bravas y a mi derecha los Citingos y las pungas, árboles de ramas blancas y copas abiertas se yerguen con orgullo como si cantaran hacia lo alto, empinados.
Me han dejado entrar en el puente de mando pero aún no he pedido que me dejen tomar el timón y sentir que soy yo quien por un instante dirige los movimientos de este barco que va y vuelve en los ríos de nuestra selva, al que acaricia el viento y empapa la lluvia, al que se asoman garzas y otras aves que planean delicadas en el aire.
La vida se transforma y ahora pensamos en los ojos de los lagartos que brillan como estrellas rojas por la noche, nos enteramos de la existencia del gavilán, Shiguango, al que llaman Mama vieja y del Bocholocho pájaro flojo cuyo único encargo es reproducirse y que deja que su hembra se encargue de todo, teja con destreza el nido, empolle las crías y las alimente. Hay sapos y luciérnagas, larvas iluminadas de luciérnagas sobre las plantas del río.
Luego de una caminata sobre el fango y agua que nos llega hasta las rodillas hemos llegado hasta un gigantesco árbol sagrado, una Ceiba Lupuna, considerada madre del bosque, con raíces en forma de aletas.
Nuestros guías Adonai y Jesús provistos de un machete van segando la jungla cuidándonos de alguna culebra enroscada, descubriendo con ojo de lince los monos y los osos hormigueros en las copas altas de los árboles, esa es la Pomarosa, nos señalan esa árbol tan hermoso, y luego en los pueblitos son los más animados para organizar un partido de futbol con los pobladores.
Las caras de los niños me impresionan; serios ante mi cámara, posan quietecitos y luego uno de ellos me enseña un pajarito negro casi recién nacido, otro me entrega su lorito que se prende de mis dedos y me mira torciendo el cuello. Les hemos llevado unos regalos, no los abren, como si se tratase de algo desconocido, poblaciones tan lejanas a la civilización, con su propia cultura, sus normas, su manera de sobrevivir, son pescadores, cazadores, crían ganado Cebú.
La selva te abraza, te da, juega contigo, abre su laguna para que te bañes cerca de los delfines rosados, ¿habrá algo más exótico? Te invita a la aventura, a aprender a hacer los caminos, adiestra tus ojos para que puedan ver en la lejanía. Hemos tenido luna llena y estrellas.
Nosotros también le dimos a la selva. Enterados de la existencia de una Anaconda prisionera en una caja oscura, jaula de madera que la separaba de su habitad, decidimos inspirados por la dueña del barco, Lizzi, una apasionada de la selva, comprarla para devolverla al río. Una anaconda de 25 años, hembra, preñada. Conteniendo nuestros temores, la tuvimos cerca, la transportamos y la devolvimos al río. Ella no se fue de inmediato, estuvo dando vueltas alrededor de nuestros botes, mirándonos como agradecida. Qué experiencia, jamás imaginé que participaría del rescate de una boa. Entendemos que no solo la hemos salvado a ella, sino a una cadena de seres que se necesitan unos a otros, como nosotros los humanos.
Recibir el año nuevo en la cubierta del Delfín II ha sido un privilegio. Tuvimos fuegos artificiales (todos hechos con materiales degradables) y desde una lancha auxiliar se lanzaron al río pequeños botecitos, cada uno representaba a cada pasajero, que tenían una velita y cargaban un papel nuestros más íntimos deseos para el 2010. La celebración fue estupenda.
Hemos estado en la Tierra de los ríos espejo, en el Reino de las aguas negras, en el Paraíso de Pacaya Samiria. En el barco nos han servido manjares hechos con deliciosos productos de la selva. Compramos artesanías. Una niña cargaba a su hermanita de solo un mes de nacida). Desde hamacas de madera contemplamos maravillosos atardeceres. ¿Qué me olvido? Decirles lo contento que estuvo mi corazón, el placer de la conversación, el descubrimiento de nuevos amigos, la felicidad de estar viva.
Entre las raíces de la madre del bosque (Ceiba Lupuma),con un grupo de amigos viajeros:





Convertida en exploradora:




Devolviendo la Anaconda a su hogar:


Uno de los atardeceres maravillosos:




En medio de la selva:


Una niña de una comunidad:




Cargando una bebita de un mes:




Coqueterías de una niña de Pacaya Samiria:



Un niño me ofrece su lorito:





En el Reino de los espejos:




Con Aldo y Lizzy nuestros espléndidos anfitriones:

Recibiendo el 2010, realmente dichosos:


Acá cuelgo un video del Delfín II


sábado, 2 de enero de 2010

Cruzando el Amazonas (I)



Guardo para la otra semana, la crónica de nuestro viaje en el que recibimos el 2010 a bordo de un hermoso barco llamado Delfín II, una experiencia inolvidable.




viernes, 30 de octubre de 2009

Realmente Buenos Aires




Pasamos una semana en Buenos Aires, el tiempo ahí siempre se hace corto porque hay tanto que ver y hacer que cuesta decidir y da lástima perderse algo fabuloso que está sucediendo justo ahora que estamos tan cerca. Tuvimos sol y lluvia y hasta relámpagos, nos agarró la sudestada, ese viento loco que no obedece a nadie. Fuimos al teatro y muy variado desde "El rey Lear" en una puesta magnífica, hasta "Franky y Johny" y "Cena entre amigos", ah, y el estupendo musical de "Piaf". Paseamos, el verde de las hojas de los árboles estaba brillante y nuevo, yo no fui pero mis acompañantes regresaron impresionados del rosedal y decididos a tener uno aunque sea pequeñito en casa, rosas enormes de todos los colores, con pétalos gruesos. Se está comiendo cada vez mejor y estuvimos en un restaurante peruano, en uno francés y en uno italiano, además de los argentinos. Las librerías nos acogieron con los brazos abiertos y si no existiese la imposibilidad de cargarlos en el avión hubiese seguido comprando. Hay tales maravillas, pero igual interviene el azar y no todo lo que brilla es oro y hay que conformarse con algunos tesoros que son ahora nuestros. Los taxistas en su mayoría encantadores, gente conversadora con historias interesantes, uno era un gran amante del jazz, otro un ex empresario. Visitamos anticuarios y claro que la feria de los domingos de San Telmo. Y qué decir de esa noche de Milonga. Total, una delicia. Será hasta la próxima, siempre ansiamos una próxima visita para seguir saboreando la vida que realmente te da Buenos Aires.

Aquí algunas fotos que tomé en San Telmo tratando de apropiarme de algunos de los millones de objetos que se ofrecen a buen precio :








Y para terminar: ¿Me acompañan con una copa de buen vino argentino?