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domingo, 8 de mayo de 2016

Dos poemas de Gonzalo Rojas




Las cosas viejas, tristes, desteñidas,
 sin voz y sin color, saben secretos
 de las épocas muertas, de las vidas
 que ya nadie conserva en la memoria,
 y a veces a los hombres, cuando inquietos
 las miran y las palpan, con extrañas
 voces de agonizante dicen, paso,
 casi al oído, alguna rara historia
 que tiene oscuridad de telarañas,
 son de laúd, y suavidad de raso.
 (…)
 sortija que adornaste el dedo fino;
 de algún hidalgo de espadín y gola;
 (…)
 batista tenue que a vainilla hueles;
 seda que te deshaces en la trama
 confusa de los ricos brocateles;
 (…)
 el vulgo os huye, el soñador os ama
 y en vuestra muda sociedad reclama
 las confidencias de las cosas viejas!

El pasado perfuma los ensueños
 con esencias fantásticas y añejas
 y nos lleva a lugares halagüeños
 en épocas distantes y mejores,
 por eso a los poetas soñadores,
 les son dulces, gratísimas y caras,
 las crónicas, historias y consejas,
 las formas, los estilos, los colores
 las sugestiones místicas y raras
 y los perfumes de las cosas viejas! Gonzalo Rojas , poeta chileno.



GONZALO ROJAS – DE PRONTO SALES TÚ

2 mayo, 2012
 Venus y Adonis-Tiziano-Metropolitan NY


De pronto sales tú con tu llama y tu voz,
 y eres blanca y flexible, y estás ahí mirándome,
 y te quiero apartar, y estás ahí mirándome,
 y somos inocentes, y la marca roja
 me besa con tus labios, y es invierno, y estoy
 en un puerto contigo, y es de noche.
 Y no hay sábanas donde dormir, y no hay, y no hay
 sol en ninguna puerta, y no hay estrella alguna
 que arrancar a los cielos, y perdidos
 no sabemos qué pasa, por qué la desnudez
 nos devora, por qué la tempestad
 llora como una loca, aunque nadie la escucha.
 Y ahora, justo ahora que eres clara -permite-,
 que te deseo, que me seduce tu voz
 con su filtro profundo, permíteme juntar
 mi beso con tu beso, permíteme tocarte
 como el sol, y morirme.
 Tocarte, unirte al día que soy, arrebatarte
 hasta los altos cielos del amor, a esas cumbres
 donde un día fui rey, llevarte al viento libre de la aurora,
 volar, volar diez mil, diez mil años contigo,
 solamente un minuto,

 pero seguir volando.