
Tuve la magnífica oportunidad de quedarme a cuidar a mis nietos durante unos días.
Lo que más me gustó fue despertar a las seis de la mañana para ponernos a reír.
Mi nieta Rafaela amanece con un envidiable ánimo dispuesta a convertir en graciosa cada palabra mía, a divertirse con los sonidos, las muecas y los juegos que invento para ella.
Qué delicia escuchar reír, qué placer y entonces no queda otra que reír también y llenarse el alma de dicha, la alegría de vivir.
Encuentro en Internet estas reflexiones:
Los niños son las personas más felices que he conocido en mi vida y por eso me encanta estar con ellos. Piense como son los adultos con quienes a usted le gusta estar, y me aventuro a asegurar que son personas genuinamente alegres y positivas.
Son muchos los adultos que se toman a sí mismos tan en serio que hasta se olvidan de los momentos alegres y positivos de la vida. Como dice Norman Cousins en su excelente libro titulado The Anatomy of an Illness (La anatomía de una enfermedad): "La risa es la mejor medicina".
Usted no tiene que ser necesariamente, siempre, tan ordenado, rígido, serio y "tan adulto".
Aprenda a reír, especialmente a reírse de usted mismo. Aprenda a divertirse a veces hasta el punto de ser un poquito tonto, y medio alocado. En otras palabras, enciéndase de alegría e ilumine su vida. Cuando haga esto, el mundo entero le parecerá brillante y más hermoso. Los niños saben esto muy bien.
Efectos físicos de la risa
Ejercicio: con cada carcajada se ponen en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.
Rejuvenecedora: rejuvenece al estirar y estimular los músculos de la cara. Tiene, además, un efecto tonificante y antiarrugas.
Facilita el sueño: las carcajadas generan una sana fatiga que elimina el insomnio.
Efectos psicológicos de la risa
Elimina el estrés: se producen ciertas hormonas (endorfinas y adrenalina) que elevan el tono vital y nos hacen sentir más despiertos.
Alivia la depresión: nos hace ser más receptivos y ver el lado positivo de las cosas.
Proceso de regresión: puede generar un retroceso a un nivel anterior de funcionamiento mental o emocional, generalmente como un mecanismo para aliviar una realidad que se percibe como dolorosa o negativa.
Exteriorización: a través de la risa las personas exteriorizan emociones y sentimientos. A veces es percibida como una energía que urge por ser liberada, sobre todo cuando necesitamos reír y la situación social no lo permite.