Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
Mostrando entradas con la etiqueta Poeta Chileno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poeta Chileno. Mostrar todas las entradas
viernes, 2 de marzo de 2018
sábado, 23 de diciembre de 2017
domingo, 8 de mayo de 2016
Dos poemas de Gonzalo Rojas
Las cosas viejas, tristes, desteñidas,
sin voz y sin color,
saben secretos
de las épocas
muertas, de las vidas
que ya nadie conserva
en la memoria,
y a veces a los
hombres, cuando inquietos
las miran y las
palpan, con extrañas
voces de agonizante
dicen, paso,
casi al oído, alguna
rara historia
que tiene oscuridad
de telarañas,
son de laúd, y
suavidad de raso.
(…)
sortija que adornaste
el dedo fino;
de algún hidalgo de
espadín y gola;
(…)
batista tenue que a
vainilla hueles;
seda que te deshaces
en la trama
confusa de los ricos
brocateles;
(…)
el vulgo os huye, el
soñador os ama
y en vuestra muda
sociedad reclama
las confidencias de
las cosas viejas!
El pasado perfuma los ensueños
con esencias
fantásticas y añejas
y nos lleva a lugares
halagüeños
en épocas distantes y
mejores,
por eso a los poetas
soñadores,
les son dulces,
gratísimas y caras,
las crónicas,
historias y consejas,
las formas, los
estilos, los colores
las sugestiones
místicas y raras
y los perfumes de las
cosas viejas! Gonzalo Rojas , poeta chileno.
GONZALO
ROJAS – DE PRONTO SALES TÚ
2
mayo, 2012
Venus y Adonis-Tiziano-Metropolitan NY
De
pronto sales tú con tu llama y tu voz,
y eres blanca y flexible, y estás ahí
mirándome,
y te quiero apartar, y estás ahí mirándome,
y somos inocentes, y la marca roja
me besa con tus labios, y es invierno, y estoy
en un puerto contigo, y es de noche.
Y no hay sábanas donde dormir, y no hay, y no
hay
sol en ninguna puerta, y no hay estrella
alguna
que arrancar a los cielos, y perdidos
no sabemos qué pasa, por qué la desnudez
nos devora, por qué la tempestad
llora como una loca, aunque nadie la escucha.
Y ahora, justo ahora que eres clara -permite-,
que te deseo, que me seduce tu voz
con su filtro profundo, permíteme juntar
mi beso con tu beso, permíteme tocarte
como el sol, y morirme.
Tocarte, unirte al día que soy, arrebatarte
hasta los altos cielos del amor, a esas
cumbres
donde un día fui rey, llevarte al viento libre
de la aurora,
volar, volar diez mil, diez mil años contigo,
solamente un minuto,
pero seguir volando.
sábado, 23 de abril de 2016
Nicanor Parra: Sus Poemas en Su Voz - Soliloquio del Individuo
En los años de letras de la Católica José Miguel Oviedeo nos hizo conocer a este original poeta chileno, candidato muchas veces al premio nobel, hermano de Violeta Parra.
Poeta, matemático y físico chileno cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura hispanoamericana.6
Considerado el creador de la antipoesía, es para muchos críticos y autores connotados, tales como Harold Bloom, Niall Binns o Roberto Bolaño, el mejor o uno de los mejores poetas de Occidente.3 Wikipedia.
domingo, 22 de junio de 2014
En mi casa... Neruda
¿Hemos edificado nuestra casa con juguetes que nos entretengan?
En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir.
Son mis propios juguetes. Los he juntado a través de toda mi vida con el científico propósito de entretenerme solo.
El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió, para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche.
Soneto LXVIII de Cien sonetos de amor LXVIII
(Mascarón de Proa)

La niña de madera no llegó caminando:
allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos, viejas flores del mar cubrían su cabeza,
su mirada tenía tristeza de raíces. Allí quedó mirando nuestras vidas abiertas,
el ir y ser y andar y volver por la tierra,
el día destiñendo sus pétalos graduales.
Vigilaba sin vernos la niña de madera.
La niña coronada por las antiguas olas,
allí miraba con sus ojos derrotados:
sabía que vivimos en una red remota de tiempo y agua y olas y sonidos y lluvia, sin saber si existimos o si somos su sueño. Ésta es la historia de la muchacha de madera.
domingo, 5 de febrero de 2012
Arte poética de Neruda
Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas, dotado de corazón singular y sueños funestos, precipitadamente pálido, marchito en la frente y con luto de viudo furioso por cada día de vida, ay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente y de todo sonido que acojo temblando, tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría un oído que nace, una angustia indirecta, como si llegaran ladrones o fantasmas, y en una cáscara de extensión fija y profunda, como un camarero humillado, como una campana un poco ronca, como un espejo viejo, como un olor de casa sola en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios, y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores -posiblemente de otro modo aún menos melancólico-, pero, la verdad, de pronto, el viento que azota mi pecho, las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio, el ruido de un día que arde con sacrificio me piden lo profético que hay en mí, con melancolía y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




