Estudio fotográfico de Eugenio Courret, fotógrafo francés en Lima.
Recuerdo haber ido hace unos años a la misma casa Courret, creo que como parte de la Bienal de Lima que tanto se extraña a ver una fabulosa exposición de sus bellas fotografías, testimonio de una época, unas costumbres, personas que se congelaron en el tiempo de las placas.
Eugenio Courret (1841–1900?) fue un fotógrafo francés radicado en la ciudad de Lima, Perú.1 2 Llegó a esta ciudad en 1860 para trabajar como camarógrafo en el estudio fotográfico de Eugène Maunoury. En 1863 fundó con su hermano Aquiles el estudio “Fotografía Central”. En 1887 dejó el estudio a Adolphe Dubreuil para luego, en la década de 1890, retornar a Francia donde prosiguió su labor fotográfica. El estudio Courret quebró definitivamente en 1935, el archivo contaba entonces con más de 150.000 negativos. Debido a esto, se entregó a muchos de sus trabajadores como parte de pago los negativos de vidrio. Entre aquellos que recibieron tal pago estuvo la familia Rengifo, quienes conservan un archivo de aproximadamente 54.000 placas. En 1987 dicha familia ofreció dicho archivo a la Biblioteca Nacional del Perú para que sea resguardado. Wikipedia.
Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
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jueves, 23 de febrero de 2017
domingo, 29 de diciembre de 2013
Kimball Gallagher viene a Lima
Joven pianista recomendado por Julliard viene a Lima, estar atentos para ir a escucharlo.
domingo, 7 de octubre de 2012
Itzhak Perlman viene a Lima
Itzhak Perlman, una verdadera leyenda del violín y uno de los mas famosos de los últimos 50 años visitará Lima por primera vez el 27 de octubre para un histórico recital en el Gran Teatro Nacional.
Perlman, quien nació en Tel Aviv, estudió en la Academia de Música de esa ciudad hasta que se mudó a los Estados Unidos, donde empezó su ascenso a la fama con una temprana aparición en el show de Ed Sullivan en 1958. A los 13 años ingresó a la Julliard School y debutó como solista en 1963 en el Carnegie Hall. En 1964 ganó la preciada Leventritt Competition y pronto comenzó a hacer muchas giras, además de aparecer en orquestas prestigiosas y en festivales y recitales alrededor del mundo.
Perlman ha participado en conciertos con muchos artistas famosos, entre ellos Yo-Yo Ma, Jessye Norman y Yuri Termirkanov. Fue el violín solista de la película La Lista de Schindler, donde interpretó música del compositor John Williams. Esto lo hizo acreedor de un premio Oscar por mejor música. Su última grabación para bandas sonoras fue la de la película Memorias de una Geisha, junto a Yo-Yo Ma y nuevamente John Williams. Itzhak Perlman ha ganado en total 15 Premios Grammy.
La fama de Perlman es tal que el 20 de enero de 2009 el violinista participó en la inauguración presidencial de Barack Obama, interpretando junto a sus colegas Yo Yo Ma, Gabriel Montero y Anthony McGill la obra Air and Simple Gifts de John Williams.
Las entradas están a la venta en TuEntrada de Vivanda y PlazaVea.
domingo, 12 de agosto de 2012
Volver, siempre volver
Irse de viaje es un paréntesis que hacemos en nuestra vida. Desaparecemos de acá y partimos en busca de aventuras. Durante el tiempo de viaje nos transformamos en otros y el sentido de nuestra vida varía. El viaje tiene un número de días que nos invitan a vivir con intensidad. Los ojos muy atentos, la máquina de fotos a la mano, como exploradores o cazadores de imágenes. Lo que ocurre con nuestra mente es curioso, nos vamos alejando cada vez más de lo que sucede en nuestra tierra y con lo que hasta hace solo unos días nos importaba tanto. Podemos analizar nuestra vida cotidiana como si se tratase de la vida de otra persona.
Es por eso que cuesta tanto trabajo retomar nuestra rutina a nuestro regreso. Permanecemos aletargados, como si estuviésemos en un estado intermedio, mientras vamos, uno a uno, colocándonos, como vestiduras, parte de nuestro ser. Se ha cerrado el paréntesis, nuestras metas ya no son llegar a tal ciudad, sino vivir aquello que nos toca, de la mejor manera posible. La memoria se resiste y desobediente no nos dice donde hemos dejado las llaves, o los papeles importantes. Nuestro proyecto, el que nos tenía apasionados, se esconde, y surgen cosas inmediatas, el carro no arranca, no hay nada que comer, el aparato de teléfono no funciona, como para mantenernos todavía alejados de lo que queremos hacer. Una misma se impone tareas que consumirán mucho de nuestro tiempo, como revisar los 25 periódicos que no vimos porque estábamos fuera.
Lima nos recibe con frío de 13 grados y humedad de 100 por ciento.
Hemos perdido la feria del libro, la presentación de la novela de nuestra querida amiga, el festival de cine está muy avanzado, la inauguración de la nueva casa de Mario Testino, nuestro famoso fotógrafo, no hemos vivido las celebraciones de las fiestas patrias, hay un vacío que hemos llenado con vistas de países que quedan lejísimos, con otro clima, con otro ritmo y estupendas experiencias, hasta la moneda era distinta en cada lugar, el idioma, el tipo de comida, las costumbres, las habitaciones en las que hemos dormido, las personas que adquirieron más importancia.
De pura suerte, prendo un rato la televisión y en vez de encontrarme con las olimpiadas, alcanzo a ver el final de una película que recordaba como magnífica: 1900. La triste historia de un pianista que nace en un barco y jamás baja de él. Cuando intenta hacerlo, va bajando las escaleras maleta en mano, los amigos lo despiden, lleva un abrigo de piel de camello regalado por su mejor amigo el trompetista, tiene en la mente la imagen de una mujer de la que se ha enamorado y a quien quiere buscar, entonces, se detiene, avienta el sombrero al mar, da la vuelta y sube otra vez al barco en el que morirá. Al cabo de unos días explicará los motivos de su regreso, ha percibido ante la inmensidad de New York, que el mundo no tiene fin, y él está acostumbrado al espacio del barco con una proa y una popa que puede recorrer ida y vuelta solo en un rato. Un viaje, ese paréntesis, tiene un final, una fecha en el que terminará; nuestra vida, su final, nadie lo sabe, es por eso tal vez que me cuesta tanto retomarla.
Ya de regreso, dilato un poco el sentarme para escribir sobre lo vivido, como dejando que se asiente el vino, que se olvide lo accesorio y quede lo fundamental.
domingo, 27 de mayo de 2012
Milton Nascimiento canta en Lima
Fuimos al concierto de Milton Nascimiento. Me dicen que tiene 80 años y me sorprendo de su vitalidad y entusiasmo. Es un hombre encantador que tiene una voz con todos los registros. Esa noche llovía, esa garúa fina limeña que fastidia pero igual nos cubrimos con lo que pudimos y
nos concentramos en el escenario y en este músico brasilero que cantó sin parar. Susana Villarán le puso la medalla de Lima y el público fue entusiasmándose y lo aplaudió de pie. Era gracioso ver a los espectadores bailando en sus asientos divertidos, dejándose llevar por esa música linda.
sábado, 3 de julio de 2010
El bar de nuestra Rosa Naútica


La otra noche, una amiga muy querida tuvo la buena idea de convocar algunos de sus amigos al bar de La Rosa Naútica para celebrarse. Cumplía años. Según ella: 18. Fue una noche muy agradable. Tras las ventanas se veía el mar, había álguien que tocaba algún instrumento, uno de los invitados cantó. La conversación entre personas que recien nos conocíamos nos llenó de entusiasmo. Lo que hace un ambiente, pensé. Y sentí orgullo de tener en Lima un lugar tan pero tan bonito.
Aconsejo ir bien abrigados porque estamos en pleno invierno y es un invierno frío pero con el pisco souer ( la dueña del santo invitó la primera ronda) y luego el vino y algunos piqueos, el frío desapareció.Conversando el otro día con un amigo músico, pensábamos que así como Gastón Acurio ha hecho una campaña tan importante para nuestra comida peruana, se debería hacer una campaña para que la gente salga de noche en busca de un lugar en el que se escuche buena música, propicie la conversación y que contribuya a que pasemos un momento de felicidad. Recuerden que en francés felicidad se dice " buena hora". la felicidad entonces puede verse como la suma de buenas horas. ¿Por qué quedarnos en la casa bien arropaditos viendo televisión y acostándonos temprano si la vida está tan cerca, llamándonos con su música,animándonos a salir en busca suya?
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