Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
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domingo, 5 de julio de 2015
Esto tambien pasara
Milena Busquets, joven escritora española da título a su novela haciendo referencia a este antiguo relato:
También esto pasará. En la novela le escribe a su madre Esther Tusquets que acaba de morir, dejándola desolada.
Una antigua leyenda cuenta que un famoso rey decidió reunir a sus principales sabios y eruditos en un conclave para solicitarles un favor.
"Acabo de traer un gran anillo de mi última conquista" dijo el monarca; "es muy valioso y además me da la posibilidad que puedo guardar algo más valioso aun, en su interior. Necesito que ustedes, al final del día, me den una frase que sea lo más sabio que ningún mortal haya escuchado jamás. Quiero que arriben a una conclusión de sabiduría y luego lo escriban en un papel diminuto. Luego, yo guardare esa frase en mi anillo. Y si algún día, el infortunio permitiera que me encuentre en medio de una crisis muy profunda, abriré mi anillo y estoy seguro que esa frase me ayudara en el peor momento de mi vida".
Así que los sabios pasaron el resto del día debatiendo cual sería esa frase que resumiría toda la sabiduría que ningún humano había oído jamás.
Cuando cayó la noche, uno de los eruditos del reino, en representación de todos los demás, se acerco al rey con una frase escrita en un pequeño papel.
"Aquí esta, su Majestad. Solo tiene que guardarlo en su anillo y leerlo en caso que una gran crisis golpee su vida y su reino".
El monarca guardo el papel en su anillo y se olvido del tema.
A los pocos años, el reino era saqueado por los enemigos y el palacio reducido a escombros. El rey logro escapar entre las sombras y se oculto entre unas rocas, en las afueras de su devastada corte. Allí, observando un precipicio, considero la posibilidad de quitarse la vida arrojándose al vacío, antes de caer en manos enemigas. Fue cuando recordó que aún conservaba el anillo, decidió abrirlo, desenrosco el diminuto papel y leyó, “Esto también pasara”. El rey sonrió en silencio, y cobro ánimo para ocultarse en una cueva, en medio de la oscuridad, hasta que ya no corriera peligro.
La leyenda dice que veinte años después, el rey había recuperado todo su esplendor, a fuerza de nuevas batallas y conquistas. El trago amargo había quedado atrás, y ahora regresaba triunfante de la guerra, en medio de vítores y palmas de una multitud que no dejaba de ovacionarlo. Uno de los antiguos sabios que caminaba al lado del carruaje real, ya anciano, le susurro al rey, "Su majestad, creo que hoy también debería volver a mirar el interior de su anillo".
"¿Ahora?"
"Para que habría de hacerlo? No estoy en medio de una crisis, sino todo lo contrario", replico el rey.
"Es que esa frase no solo fue escrita para los momentos difíciles, sino también para cuando crea que todo lo bueno pareciera que ha de perdurar por la eternidad".
El rey, en medio de los aplausos, abrió el anillo y volvió a leer, “Esto también pasara”, y descubrió en ese mismo instante, que sentía la misma paz que tuvo cuando estaba a punto de quitarse la vida. El mismo sosiego, la misma mesura lo invadió por completo. Aquel día descubrió que la frase que los sabios le habían entregado era para leerla en las derrotas y por sobre todo, en los tiempos de victoria.
domingo, 6 de octubre de 2013
No estamos solos
La vida nos sorprende con una desgracia totalmente inesperada, un accidente, la conjunción de instantes que llevan a que suceda lo que jamás hubiésemos ni imaginado.
Debemos enfrentar aquello que nos desgarra el corazón, ese misterio que no entendemos, aquello a lo que sentimos no estábamos preparados, que no tenemos la fortaleza para asimilar.
Todo pierde su sentido y va surgiendo un sentido nuevo, el futuro que imaginábamos de una manera se va transformando volviéndose difuso y vacío. Nos asaltan los temores, la angustia, el dolor.
Pronto descubrimos que no estamos solos, hay muchas personas que están en sintonía con nosotros, que comparten nuestro dolor como si fuese propio, nos envían sus palabras, sus oraciones, su ternura y su esperanza.
Entonces tomamos conciencia de que formamos parte de una gran familia. Que todos somos uno. Y la fe en alguien superior, en Dios, en la Energía, en la Unidad, en el Todo, susurra dentro de nuestro interior palabras de consuelo, caricias que nos son transmitidas por los demás, por quienes nos acogen, acompañan y abrazan.
No hay explicaciones para entender la desgracia, solo nos queda seguir adelante, continuar el camino, guardar como un tesoro a los seres adorados que no están ya con nosotros, hacerlos más nuestros, carne de nuestra carne, y ponernos a disposición para seguir esta vida nuestra que hemos recibido, según nos dice John Keats, para encontrar el modo más justo de emplearla, una especie de confrontación mágica que debe surgir de la intuición, del valor y de la acumulación de experiencia.
domingo, 23 de diciembre de 2012
No te aflijas
En Navidad hay mucha gente que se pone triste. Pasamos una Navidad en Nueva York, el avión estuvo detenido en Quito y llegamos con las justas. Tomamos el tren que te lleva a Manhattan y yo estaba tan feliz que cantaba abrazada a mis hijos : "Navidad, navidad", Mario me dijo que no podía manifestar tanto mi alegría, que ese día había mucha gente triste, que extrañaba a personas que habían muerto ese año o que no tenían con quien celebrar. Hace un par de años mi hija Chiara tuvo la buena idea de invitar a nuestra cena a personas que no tenían con quien pasar la Navidad, fue para nosotros una enorme alegría tenerlos en casa. Este bello poema puede servir de consuelo a personas que estan tristes, tal vez el mejor regalo que nos toque dar esta Navidad sea palabras de esperanza para quien la haya perdido.
No te aflijas
No te aflijas: la belleza volverá a regocijarte con su gracia;
la celda de la tristeza se convertirá un día
en un jardín cercado ll
eno de rosas.
No te aflijas, corazón doliente: tu mal, en bien se trocará;
no te detengas en lo que te perturba:
ese espíritu trastornado conocerá de nuevo la paz.
No te aflijas: una vez más la vida reinará en el jardín en que suspiras
y verás muy pronto, ¡oh, canto de la noche!,
una cortina de rosas sobre tu frente.
No te aflijas si no comprendes el misterio de la vida.
¡Tanta alegría se oculta tras del velo!
No te aflijas si, por algunos instantes, las esferas estrelladas
no giran según tus deseos, pues la rueda del tiempo
no siempre da vueltas en el mismo sentido.
No te aflijas si, por amor del santuario, penetras en el desierto
y las espinas te hieren.
No te aflijas, alma mía, si el torrente de los días
convierte en ruinas tu morada mortal, pues tienes el amor
para salvarte de ese diluvio.
No te aflijas si el viaje es amargo y la meta invisible.
No hay camino que no conduzca a una meta.
No te aflijas, Hafiz, en el rincón humilde en que te crees pobre
y en el abandono de las noches oscuras,
pues te quedan aún tu canción y tu amor.
De "Los Gazales de Hafiz"
Colección Visor de Poesía 1981
Versión de Enrique Fernández Latour
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