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domingo, 26 de julio de 2015

Dos textos de Rene Char




 No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos. Rene Char, escritor francés.
 

Fidelidad, Rene Char

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido.
Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya; ¿quién en verdad la amo?
Busca su igual en el ruego de las miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad.
Dibuja la esperanza y suavemente la despide. Es decisiva sin que tenga que ver en ello.
Yo vivo en su profundidad como un despojo feliz. Sin que lo sepa, mi soledad es su tesoro. En el gran meridiano donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo excava.
Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya: ¿Quién en verdad la amó y la ilumina desde lejos para que no se caiga?
 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 13 de febrero de 2014

Desayuno por Jacques Prevert

Desayuno


Echó el café
En la taza
Echó leche
En la taza de café
Echó azúcar
En el café con leche
Con la cucharilla
Lo removió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Sin hablarme
Encendió
Un cigarrillo
Hizo aros
Con el humo
Echó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se levantó
Se puso
El sombrero
Se puso
La capa de lluvia
Porque llovía
Y se fue
Bajo la lluvia
Sin una palabra
Sin mirarme
Y yo tomé
Mi rostro entre las manos
Y lloré .
Jacques Prevert
 

 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Poesía a la hora del desayuno

Desayuno

Por Jacques Prévert

Echó café

en la taza.

Echó leche

en la taza de café.

Echó azúcar

en el café con leche.

Con la cucharilla

lo revolvió.

Bebió el café con leche.

Dejó la taza

sin hablarme.

Encendió un cigarrillo.

Hizo anillos

de humo.

Volcó la ceniza

en el cenicero

sin hablarme.

Sin mirarme

se puso de pie.

Se puso

el sombrero.

Se puso

el impermeable

porque llovía.

se marchó

bajo la lluvia.

Sin decir palabra.

Sin mirarme.

Y me cubrí

la cara con las manos.

Y lloré.


Jacques Prévert

martes, 13 de octubre de 2009

Rene Char




Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo. René Char






No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos."


René Char (L'Isle-sur-Sorgue, Vaucluse, 14 de junio de 1907, París - 19 de febrero de 1988); poeta francés.