Borges nos recuerda el poema de Coleridge. A veces confundimos lo soñado con lo vivido. O es tan vívido el sueño que pódríamos jurar que ha sido cierto. Pero ¿Que tal si tuviéramos una prueba entre las manos una hermosa rosa.
¿Y si durmieras?
¿Y si en sueños soñaras?
¿Y si, en el sueño, fueras al cielo y allí cogieras una extraña y hermosa flor?
¿Y si, al despertar, tuvieras esa flor en las manos?
Samuel Taylor Coleridge






