
Acá vive una viejecita que va a cumplir 117 años. Es enanita y solo recibe una vez al mes. Abre su puerta y se deja ver. Si uno tiene suerte logra escuchar sus palabras que las pronuncia con un tono de voz muy bajito. A veces sonríe. Y cuando uno cree que está feliz con tanta gente a su alrededor contemplándola, se da la vuelta y cierra la puerta para estar otra vez a solas consigo misma.
Dream Playhouse
photographed by Jason Brooks on flickr (j)