domingo, 19 de noviembre de 2017

Si los gatos hablaran

 evolución y somos tan diferentes como una piedra de una manzana. Él, a pesar de vivir en nuestra época, sigue derivando en el mundo arcaico del instinto y nadie podrá comprenderlo sino los de su especie. Tendrán que transcurrir aún centenares de siglos para que la distancia que nos separa tal vez se acorte y pueda al fin entender lo que me dice, lo que seguramente no pase de un lugar común: hay una mosca, hace calor, acaríciame. Como cualquier ser humano, en suma»[4]. Julio Ramón Ribeyro.

Caballos en la niebla

Caballos en la niebla (fragmento)

"Me gustaría poder decir que fue cuando la vi alejarse en el camión, digo, cuando recordé esa fotografía. Pero no fue así. Encontré la fotografía, junto con otras, unos días después del incidente de los caballos en la niebla, cuando pasaba revista a las cosas de mi mujer tratando de decidir lo que debía desechar y lo que debía conservar. Estaba haciendo las maletas. Me quedé mirándola unos instantes, y luego la tiré. Fui despiadado. No me importaba, me dije. ¿Por qué había de importarme?               
Si algo sé —y algo sé—; si, por mínima que sea, alguna noción tengo de la naturaleza humana, sé que no podrá vivir sin mí. Volverá a mí. Pronto. Que vuelva pronto.
No, no sé absolutamente nada de nada. Nunca supe nada. Se ha ido para siempre. Para siempre. Lo presiento. Se ha ido y nunca volverá. Punto final. Nunca jamás. No volveré a verla nunca, a menos que nos crucemos un día en una calle.  

Aún queda por resolver el asunto de la letra. Un enigma. Pero el asunto de la letra no es de capital importancia, por supuesto. ¿Cómo podría serlo después de las secuelas de la carta? No de la carta en sí sino de su contenido, que no puedo olvidar. No, la carta tampoco tiene una importancia capital; en todo esto hay mucho más que la mera letra de quien la ha escrito. Este «mucho más» tiene que ver con cosas sutiles. Podría decirse, por ejemplo, que to­mar una esposa es dotarse de una historia. Y si ello es así, debo entender que yo estoy ahora fuera de la historia. Como los caballos y la niebla. O podría decirse que mi historia me ha dejado. O que he de seguir viviendo sin historia. O que la historia habrá de prescindir de mí en adelante, a menos que mi mujer escriba más cartas, o le cuente sus cosas a una amiga que lleve un diario. Entonces, años después, alguien podrá volver sobre este tiempo, interpretarlo a partir de documentos escritos, de fragmentos dispersos y largas peroratas, de silencios y veladas imputaciones. Y es entonces cuando germina en mí la idea de que la autobiografía es la historia de los pobres desdichados. Y de que estoy diciendo adiós a la historia. Adiós, amada mía. "

Del asilo

Del asilo
Luego de una visita a un asilo limeño recogí unas frases de bocas de los viejitas que aquí asiento para no olvidar. Encierran sabiduría, gracia y encanto, reflejan un pasado, como era en ese entonces ser mujer. ( Le sucedían las cosas, tan lejos parecía tomar decisiones, velar por ella misma).
-A mi me casaron, pero yo no me casé.
-Si usted me regala un cigarrito, me regala la vida.
-Yo no sé zapatear, a mi me zapateaban.
-A nuestra patria hay que defenderla con todo, con palo, con chicote, con lo que sea.
-En mis tiempos no había televisión, había cultura.
-Pensé que iba de vuelta a mi patria, pero me llevaron al Loayza.
-A mí no me llevaron al río, porque ahí se moja uno.
-Nació un niño y yo lo tuve.
-No, no lloro de pena, lloro de felicidad.
-Tengo un negrito, un pajarito negrito que viene cuando lo llamo.
-Ya tarde pero llego. Más vale tarde que nunca.
-He aprendido costura y hasta quinto de primaria.
-Vivo acá en el Rímac, pero soy de Yungay, Ancash.
https://elcomercio.pe/…/adulto-mayor-hogar-canevaro-depende…

El tren de la vida ( pelicula completa ) Subtitulada HD


Preciosa, me encantó.

Háblate

Me contaron una pequeña anécdota de una niña de gran sensibilidad.
"Estaba un poco deprimido y la niña lo notó. Me preguntó qué me pasaba y yo le dije que estaba triste."
Ella le respondió:
—Háblate.
"Puedes imaginar, —me dijo—tan chiquita y con esa sabiduría."

Miriam Rodriguez Brullova - Concierto de Aranjuez 2nd mov. (J. Rodrigo)

La salud por el arte

Hablando de 'Ensayo' - El Pavón Teatro Kamikaze

Antonia

 película holandesa de 1995 escrita y dirigida por Marleen Gorris.
La película, descrita por su directora como "un cuento de hadas feminista", cuenta la historia de Antonia, quien, después de regresar al anónimo pueblo holandés de su nacimiento, establece y cultiva una comunidad matriarcal muy unida.
La película cubre un abanico de temas, desde la muerte y religión al sexo, intimidad, lesbianismo, amistad y amor. Ganó el Premio de la Academia (Óscar) de 1996 por mejor película extranjera de habla no inglesa, el Premio People's Choice y el Festival Internacional de cine de Toronto.
Fue filmada en Bélgica.

The Choir of St. John's College, Cambridge - Cantata No. 147 - Jesu, Joy...

Dirección de los trenes

DIRECCIÓN DE LOS TRENES
Allá quedan tus padres, varados en el andén. Te despides agitando la mano, pero ya no aguantas más, de modo que gritas que les quieres, más alto, cada vez más alto, mientras ellos se van haciendo pequeños, cada vez más pequeños, a medida que el tren acelera cruelmente y se aleja de la estación. Después, no sabes cómo, el tren vuelve a detenerse y te deja varado en otro andén. Oyes entonces, por alguna parte, nuevas voces, y dentro de ellas asoman risas y palabras. Tus hijos aparecen, agitando la mano, hasta que ya no aguantan más y gritan, desde la ventanilla del tren, que te quieren, más alto, cada vez más alto, mientras se van haciendo pequeños, cada vez más pequeños, a medida que el tren acelera cruelmente y se aleja, también, de esta estación.
PEDRO UGARTE (Bilbao, 1963). El micro es inédito y fue publicado por la revista Quimera en su número 396 del mes de noviembre de 2016.

Asesinato en el Expreso de Oriente Trailer #1 Subtitulado Español Latin...


Hércules Poirot es el encargado de descubrir al asesino del Expreso del Oriente.

El tren de la vida ( pelicula completa ) Subtitulada HD

DESCARRILAMIENTO (Homenaje a Carmen Martín Gaite)


Lo envió Lidia Sender de Barcelona, mil gracias.

La Muerta - Guy De Maupassant (1850-1893)



viernes, 10 de noviembre de 2017

Abelardo, un gato mudo




"Abelardo, un gato mudo", cuento mío inspirado en un cuento de Juan García Ponce, escritor mexicano.
Abelardo, a diferencia de los demás gatos, era mudo. Es por eso que la pareja lo llevó a vivir con ellos. Ellos no querían que se enterase de lo que sucedía en ese dormitorio cuando se reunían clandestinamente. La verdad es que no era mudo sino sordo porque maullaba como los demás gatos aunque con un tono un poco más elevado que lo habitual y no conseguía articular palabra alguna. Cuando tenía hambre, o espiaba por la ventana para maullarle a la luna, el sonido se confundía con el llanto de un bebe. A ellos eso les molestaba, entonces trataban siempre de tenerle agua y comida en sus platos y ella cosió con esmero un visillo para tapar el resplandor de la luna. 
Cuando al cabo de un tiempo la mujer dijo que estaba harta de tener que dedicarle cuidados, él usó sus mejores argumentos para mantenerlo en el departamento. 
—Si no nos escucha no podrá repetir lo que decimos, no es como esos gatos chismosos que van por todos lados contando los secretos de las familias. ¿Acaso le entiendes algo de lo que dice? — Ella parecía inmutable, pero él continuó buscando convencerla: 
—Y además, se que te gusta que nos acompañe mientras hacemos el amor. ¿Te das cuenta de que sin planearlo ni pensarlo nos hemos constituido en un trío? Lo siento mucho pero sin Abelardo yo ya no podré hacer el amor. Me gusta que se acomode a nuestros pies y permanezca concentrado mirándonos con esa actitud tan placentera como si él también saborease nuestras caricias. 
Y como el hablar de amor despertó su deseo, él la llevó a la cama y entre juegos y risas le fue quitando la ropa. Abelardo inmediatamente se ubicó en su estratégico lugar. Ella satisfecha luego de susurros, delicadas ternuras recorriéndole el cuerpo, el balanceo, las cosquillas, el ritmo, el acoger el peso masculino sobre su delgado cuerpo y la explosión de gozo, movió la cabeza asintiendo y dijo: 
—Que se quede Abelardo. Cecilia Bustamante de Roggero.

Yayoi Kusama, pintora japonesa