domingo, 12 de marzo de 2017

Entrevista a un dramaturgo uruguayo


 Muy interesante  entrevista a Sergio Blanco dramaturgo uruguayo de quien vimos  una de sus obras: "Tebas Land" en el Fae,  en el Teatro de la Universidad del pacífico. Estupenda obra de teatro, muy buena entrevista.

Carlos Carega, música del brasil


Alma buena de ningún lugar.

Minha Música - Carlos Careqa

 Cantante y compositor brasieño.

El romance del siglo | Trailer


La vi en Netflix. Dirigida por Madonna,

El Rey Eduardo VIII (James D'Arcy) renunció al trono de Inglaterra para casarse con Wallis Simpson (Andrea Riseborough), una estadounidense divorciada.
 Al mismo tiempo se narra la historia de William y Wally Winthrop (Abbie Cornish) un matrimonio actual.(Wikipedia) 

Monigotes, Eduardo Chirinos

MONIGOTES
(Del poeta peruano Eduardo Chirinos. )
Desde niño me gusta dibujar monigotes. 
Así me entretengo cuando estoy aburrido,
cuando nadie me mira, cuando espero
impaciente el menú del restaurante.
Algunos tienen nombre propio, bichos
que apenas sobreviven en el trazo, en
la corta vida que el papel les concede.
Ellos me acompañan. Llaman a la puerta
a cualquier hora, y yo siempre los recibo.
Llevo a todas partes una pluma, no vaya
a ser que los escuche y no tenga cómo
darles forma. Nunca piden nada a cambio.
Ellos bailan felices en manteles, boletos,
servilletas, y luego –así como han llegado–
se despiden. La gente cree que la pluma
es para anotar versos, apuntes misteriosos
que se le ocurren al poeta. No sabe que
nunca escribo apuntes, que los monigotes
me visitan cuando suena la música
del mundo. Y yo no puedo escucharla.

PALABRAS A MEDIANOCHE (15/06/2014). Antonio Colinas

Pascal Bruckner: Una llamada y una promesa.

“El mundo es una llamada y una promesa: en todas partes hay seres sobresalientes, obras maestras que descubrir. Hay demasiadas cosas que desear, demasiadas cosas que aprender y muchas páginas por escribir. Mientras sigamos creyendo, mientras sigamos queriendo, estamos vivos”.
Filósofo, ensayista y novelista francés

Enriqueta Ochoa, un poema suyo


por Enriqueta Ochoa


Busco un hombre y no sé si sea para amarlo
o para castrarlo con mi angustia.
Tengo hambre de ser
y me siento frente a la ventana
a masticar estrellas
para que este dolor de estómago sea cierto.
La verdad es que duele en los nervios
todo el cuerpo, esta noche, hasta los tuétanos.

En la casa contigua
grita una mujer las glorias de la Biblia
y no conoce a Dios.
Su voz huele a vinagre, a aceite de ricino,
y Dios no huele a eso.
Entre mil olores reconocería el suyo.
Algo que no digiero me ha hecho daño esta tarde.
He visto a otros más humildes que yo.
No quiero reconocerme en ellos.
De tanto huir se me han caído las palabras
Hasta el fondo del miedo, no salen, rebotan dentro como canicas, suenan sordas.
Sin querer, me doy cuenta que me he quedado en la ruina.
Me falta lo mejor antes de irme: el Amor.
Y es tarde para alcanzarlo,
y me resulta falso decir:
― Señor, apóyame en tu corazón,
que tengo ganas de morir madura.
Nadie madura sin el fruto.
El fruto es lo vivido y no lo tengo:
lo busco ya tarde,
entre la soledad ruidosa de las gentes
o en el amor que intento, y doy, y espero,
y que no llega.

"Una vez leí un libro en que había un pozo del misterio a donde sólo podían entrar dos seres: el poeta y el místico. Al igual que el místico, el poeta se echa un clavado ahí; ambos encuentran tesoros maravillosos en el fondo del misterio. El poeta los saca y los transforma en palabras, sin darse cuenta; el místico los saca y los transforma en oraciones. La poesía nace con uno; como producto de algo que es un misterio: no podemos saber de dónde viene, pero a veces, se nos abre..." Enriqueta Ochoa, poeta mexicana.

Palavrão- Música Infantil Para Adultos- 2013- Carlos Carega

Carlos de Souza, concido como Carlos Careqa es actor,  cantor y compositor brasileño. 

"Diminished" -Alex Anderson, Ballet moderno

Eric Clapton -Autumn Leaves

«Las hojas muertas» (título original: «Les feuilles mortes») es una canción francesa de 1945 con letra de Jacques Prévert y música de Joseph Kosma. Fue popularizada por Yves Montand y la música del estribillo se convirtió en un standard jazz, con el título de «Autumn leaves.

Un Camino A Casa (Lion) Trailer Subtitulado Oficial #1 (2017) - Película...


Bellísima, emocionante, tierna. Imposible no verla. Basada en una historia verdadera. Magnífica actuación del niño perdido en la India. La primera parte es realmente conmovedora.

Hojas de otoño, Chet Baker - Paul Desmond

Trompeta y saxo.

Polonaise. Shigeru Umebayashi

Compositor japonés. 

Andreas Scholl sings Bach Cantatas (Trailer German long version)

Contratenenor alemán.

In the Mood for Love - Shigeru Umebayashi

Compositor japonés nacido el 19 de febrero de 1951 en Kitakyushu, Fukuoka."No sirve de nada encontrar a la persona indicada si el momento no es el adecuado", "El amor es una cuestión de tiempo".

The Banjo , L.M. Gottschalk

domingo, 26 de febrero de 2017

Prisioneras eternas

Prisioneras eternas

La gran casa era nuestra. Así nos lo habían dicho. Los empleados tenían prohibido hablarnos, sólo se limitaban a preparar nuestros alimentos. No debían mirarnos a la cara. Sabían que si se atrevían él se enteraría y estarían automáticamente despedidos. Al comienzo intentamos hablarles pero ya nos habíamos convencido de que jamás los conmoveríamos. Limpiaban las habitaciones a la hora en la que nosotros dormíamos, no hacían ruido, parecían espectros. Tampoco conversaban entre ellos. Imagino que tenían un sistema de turnos, eran todos semejantes, de la misma estatura, el mismo aire ausente, la lentitud para hacer.
De alguna manera los hice invisibles. Estaban ahí pero era como si no estuviesen. Y si yo gritaba, si les tiraba algo, si me arrodillaba implorándoles, ellos se detenían un instante para luego continuar su trabajo.
—Las llaves sirven para abrir, —le dije, —y ella me contestó,— no, sirven para cerrar.
Eramos sin duda distintas yo necesitaba abrir puertas, ventanas, abrir alas, los brazos, los ojos, la mente, los oídos, abrirme toda entera ávida de luz y de los otros, dispuesta a fascinarme con el mundo, con las cosas, desde ese ejercito de hormigas en su marcha infinita, hasta con el sol que iluminaba mi paso.
Le di la llave para que se encerrase y esperase a que llegase yo para abrírsela.
—Abriré a las horas de las comidas, —le dije, —como tendrás hambre querrás acompañarme al comedor.
Ella aceptó, permanecería en penumbras y sólo a la hora de los alimentos saldría de su reino, ahí tenía todo lo que parecía necesitar. Su dormitorio era su tumba.
Yo había decidido encargarme del jardín, era un universo inagotable, siempre hojas y flores nuevas, la misma flor que ayer estaba perfecta hoy había perdido un poco de hermosura, pero más allá aparecía una nueva yema. Todo nacía y moría sin que se encogiese el corazón del jardín. Había equilibrio. Pero se me necesitaba para dar algunos toques, podar en el momento preciso, recoger los deshechos.
La llave que no tenía era la de la puerta que daba a la calle. Sin embargo desde la reja podía ver los autos que pasaban veloces sin detenerse. Mirando ese pequeño trozo de calle trataba de imaginar la ciudad.
Después del almuerzo me acercaba a la reja y me quedaba mirando los colores de esos autos que nunca se detenían.
—El muro es demasiado alto, —me había dicho ella hace ya mucho tiempo cuando le pedí ayuda para escapar. Yo sabía que el muro era alto pero ¿qué perdería intentándolo?
—Podríamos morir en el intento,— me dijo, —y yo no quiero morir. Prefiero quedarme acá mirando mis libros.
Ella inventaba historias a partir de las láminas. De tanto mirarlas había conseguido imaginar que en el mundo existían familias, madres, padres y niños como nosotros que no estaban prisioneros, que tenían acceso a bosques, a desiertos, a playas. Trataba de diferentes maneras de descifrar las letras pero no conseguía entender lo que ahí se decía.
—¿Me ayudas?— Me pedía señalándome una lámina más complicada que la normal. Pero yo no tenía paciencia, estaba ocupada buscando por dónde escapar.
Llegamos a pensar que ella y yo éramos un solo ser. Si bien podíamos separarnos, ocuparnos de diferentes cosas, siempre regresábamos para estar juntas. Era cuando más felices nos sentíamos, ya de noche, acostadas en la misma cama, yo le contaba del jardín y ella me contaba alguna historia de sus láminas.
Nadie nos había explicado nada.
De pequeños textos, CBdeR.