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domingo, 27 de agosto de 2017

La rosa aparece tras el sueño



Borges nos recuerda el poema de Coleridge. A veces confundimos lo soñado con lo vivido. O es tan vívido el sueño que pódríamos jurar que ha sido cierto. Pero ¿Que tal si tuviéramos una prueba entre las manos una hermosa rosa. 






¿Y si durmieras?
¿Y si en sueños soñaras?
¿Y si, en el sueño, fueras al cielo y allí cogieras una extraña y hermosa flor?
¿Y si, al despertar, tuvieras esa flor en las manos?
Samuel Taylor Coleridge



 Coleridge

de Sueños




Del libro de los sueños de Jorge Luis Borges: 









Cortesía:
Soñé que el ciervo ileso pedía perdón al cazador frustrado. Nemer Ibn El Barud

domingo, 22 de marzo de 2015

Dos Haikus de Jorge Luis Borges


Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola. ( 1981)
Bajo la luna
El tigre de oro y sombra
Mira sus garras.
No sabe que en el alba
Han destrozado un hombre. ( 1972)


"He querido adaptar a nuestra prosodia la estrofa japonesa que consta de un primer verso de cinco sílabas, de uno de siete, de uno de cinco y de dos últimos de siete. Quién sabe cómo sonarán estos ejercicios a oídos orientales. La forma original prescinde asimismo de rima."

domingo, 9 de noviembre de 2014

Jorge Luis Borges (Funes El Memorioso) en ABRA



Leimos este hermoso cuento de Jorge Luis Borges. Funes el memorioso y a partir de él hablamos sobre la memoria, el tener muy poca o mucha. ¿Quién tiene mucha memoria pensará mejor?

jueves, 23 de octubre de 2014

Jaime Bayly entrevista a María Kodama viuda de Jorge Luis Borges.


A María Kodama la gente no la quería mucho. No se portó nada bien con Fanny, su empleada y cuidadora, se la sintió dueña de Borges tras su muerte, de todos sus bienes y su legado literario. Ella estuvo muy a la defensiva con los medios y eso aumentó la antipatía que se sentía por ella.
Fui una vez a una conferencia en Buenos Aires y la escuché. Ahora en este video la siento más relajada, más dueña de si misma, con proyectos propios. Me ha gustado y siento que tiene mucho por contarnos sobre Borges. Hace poco Mario Vargas Llosa escribió un artículo comentando lo feliz que se lo veía a Borges al lado de María Kodama. En el Gran hotel  Dorá en Maipú al 900, a la hora del té, los vi, Borges y María Kodama sentados a la mesa. Yo no sabía quien era esa joven que resultaría tan importante para él, la mujer de su vida, su compañera de tantos viajes. ¿Por qué no escucharla?

Sobre la polémica María Kodama: http://www.emol.com/noticias/magazine/2011/06/08/486114/maria-kodama-estos-25-anos-sin-borges-han-demostrado-de-que-lado-esta-la-verdad.

El artículo muy entretenido de Mario Vargas Llosa: http://elpais.com/elpais/2014/10/02/opinion/1412263372_960591.html

Entrevista a Jorge Luis Borges

Borges siempre nos sorprende y tener la posibilidad de tenerlo al frente hablando, explicando, recordando, es un placer incomparable. Leerlo luego de verlo es algo distinto porque lo queremos más gracias a su sensibilidad,  a su infinita sabiduría y su curiosidad por aprender.

domingo, 22 de junio de 2014

Un escritor es ante todo... nos dice Borges





Un escritor es, ante todo, una persona especialmente sensible a los hechos, a las cosas. Lo principal es la sensibilidad poética, lo demás es mera literatura… Tout est littéra-ture –como lo dijo Verlaine en excelente literatura–, lo demás es oficio. Y lo menos importante es el oficio; lo más importante es permanecer despierto en un… podríamos decirlo en inglés, an awareness of things, un estar consciente de las cosas. Y, naturalmente, entre las cosas están los libros… Es decir, que usted me pregunta quién ha influido en mí. Yo le contesto simplemente: el universo, el mundo entero ha influido en mí, y espero ser sensible a ese influjo”.

domingo, 16 de junio de 2013

El cautivo




"En Junín o en Tapalqué refieren la historia. Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la casa.

Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró la puerta, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo.

Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo quería saber qué sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo quería saber si el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los padres y la casa".