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jueves, 23 de octubre de 2014

"De tres tiros que le dieron no más uno era de muerte"

 En los largos viajes por la carretera Panamericana mis padres cantaban juntos y eso,  a mi y a mis hermanos nos llenaba de gozo. La última estrofa de este corrido "Rosita Albires" nos  hacía mucha gracia.
Me encanta recordarlo. En esa época se escuchaba mucha música mexicana. En el radio uno siempre podía escucharla. Ahora solo han quedado los charros que van a veces a algún cumpleaños a festejar.


Acá va la letra:
Hay te va rosy !! 

año de 1900 presente lo tengo yooo 
en un barrio de Saltillo Rosita Alvirez murio 
Rosita Alvirez murio 
su mama se lo decia: 
Rosa esta noche no sales 
mama no tengo la culpa que a mi me gusten los bailes 
que a mi me gusten los bailes 

Hipolito llego al baile y a Rosa se dirigio 
como era la mas bonita Rosita lo desairo 
Rosita lo desairo 

AH QUE ROSITA! 
ERAS CANIJA MIJA!! 

Rosita no me desaires la gente lo va a notar 
pues que digan lo que quieran 
contigo no he de bailar 
contigo no he de bailar 

Echo mano a la cintura y una pistola saco 
a la pobre de Rosita nomas tres tiros le dio 
nomas tres tiros le dio 

Rosita le dijo a Irene no te olvides de mi nombre 
cuando vayas a los bailes 
no desprecies a los hombres 
no desprecies a los hombres 

El dia que la mataron Rosita estaba de suerte 
de tres tiros que le dieron 
nomas uno era de muerte 
nomas uno era de muerte 

La casa era colorada y estaba recien pintada 
con la sangre de Rosita le dieron otra pasada 
le dieron otra pasada 

Rosita ya esta en el cielo dandole cuenta al creador 
Hipolito esta en la carcel dando su declaracion

domingo, 30 de junio de 2013

La felicidad en un café


Mi papá todas las tardes después de almuerzo hacía su excursión a la Pastelería San Antonio que queda a media cuadra de su casa. Era uno de sus placeres, él decía que era su segundo comedor, todos los mozos lo conocían y trataban con cariño. El café con dos cucharaditas de azúcar le proporcionaba gran placer. Hoy a las 11, imitándolo me fui a la San Antonio de la Molina para cortar la mañana con un cortadito. No me lo llegué a tomar, me encontré con una amiga, una de las alumnas de ABRA, me senté en su mesa y conversamos con su hija y una señora amiga. El efecto que buscaba con el café lo suplió de largo la alegría de estar con amigas queridas, sentirme acompañada, reír un rato. El café me lo tomo en casa recién ahora recordando a mi papi, imaginando que le gustaba estar ahí entre la gente, recibir un saludo, una atención, una sonrisa.