Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
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domingo, 6 de agosto de 2017
lunes, 23 de febrero de 2015
Bien venida alegría, bien venido pesar.
Bien venida alegría, bien venido pesar, la hierba del Leteo y de Hermes la pluma: vengan hoy y mañana, que los quiero lo mismo. Me gusta ver semblantes tristes en tiempo claro y alguna alegre risa oír entre los truenos; bello y feo me gustan: dulces prados, con llamas ocultas en su verde, y un reírse zumbón ante una maravilla; ante una pantomima, un rostro grave; doblar a muerto y alegre repique; el juego de algún niño con una calavera; mañana pura y barco naufragado; las sombras de la noche besando a madreselvas; sierpes silbando entre encarnadas rosas; Cleopatra con regios atavíos y el áspid en el seno; la música de danza y la música triste, juntas las dos, prudente y loca; musas resplandecientes, musas pálidas; el sombrío Saturno y el saludable Momo: risa y suspiro y nueva risa... ¡Oh, qué dulzura, el sufrimiento! Musas resplandecientes, musas pálidas, de vuestro rostro alzad el velo, que pueda veros y que escriba sobre el día y la noche a un tiempo; que se apague mi sed de dulces penas; ramas de tejo sean mi refugio, entrelazadas con el mirto nuevo, y pinos y limeros florecidos, y mi lecho la hierba de una fosa.
Versión de Màrie Montand
- Poeta
- John Keats fue uno de los principales poetas británicos del Romanticismo. Durante su corta vida su obra fue objeto de constantes ataques y no fue sino hasta mucho después que fue completamente reivindicada. Wikipedia
domingo, 6 de octubre de 2013
No estamos solos
La vida nos sorprende con una desgracia totalmente inesperada, un accidente, la conjunción de instantes que llevan a que suceda lo que jamás hubiésemos ni imaginado.
Debemos enfrentar aquello que nos desgarra el corazón, ese misterio que no entendemos, aquello a lo que sentimos no estábamos preparados, que no tenemos la fortaleza para asimilar.
Todo pierde su sentido y va surgiendo un sentido nuevo, el futuro que imaginábamos de una manera se va transformando volviéndose difuso y vacío. Nos asaltan los temores, la angustia, el dolor.
Pronto descubrimos que no estamos solos, hay muchas personas que están en sintonía con nosotros, que comparten nuestro dolor como si fuese propio, nos envían sus palabras, sus oraciones, su ternura y su esperanza.
Entonces tomamos conciencia de que formamos parte de una gran familia. Que todos somos uno. Y la fe en alguien superior, en Dios, en la Energía, en la Unidad, en el Todo, susurra dentro de nuestro interior palabras de consuelo, caricias que nos son transmitidas por los demás, por quienes nos acogen, acompañan y abrazan.
No hay explicaciones para entender la desgracia, solo nos queda seguir adelante, continuar el camino, guardar como un tesoro a los seres adorados que no están ya con nosotros, hacerlos más nuestros, carne de nuestra carne, y ponernos a disposición para seguir esta vida nuestra que hemos recibido, según nos dice John Keats, para encontrar el modo más justo de emplearla, una especie de confrontación mágica que debe surgir de la intuición, del valor y de la acumulación de experiencia.
jueves, 23 de febrero de 2012
Un amor más intenso que el de Romeo y Julieta
Jane Campion: “La historia de amor entre John Keats y Fanny fue más intensa que la de Romeo y Julieta”
La directora neozelandesa Jane Campion, mundialmente famosa por “El Piano” (1993) regresa al siglo XIX británico con la sutil y bellísima “Bright Star”, biopic del poeta romántico John Keats y sus amores desgarrados con una sofisticada modista. Campion reivindica así el legado del poeta.
A Jane Campion le sientan bien las mujeres de época. Probablemente nadie, con permiso del aún activo James Ivory, domina tan bien como ella la estética popularmente conocida como “victoriana”, con sus estrictos códigos de vestuario y conducta que dan lugar a una civilización tan ordenada y atractiva como represiva e intolerante.
Campion rueda poco y casi siempre bien. La gloria le llegó con la Palma de Oro en Cannes por El piano, donde narraba el encuentro con lo “salvaje” de una remilgada señorita (Holly Hunter) que emigra desde las islas británicas hasta la ignota Nueva Zelanda. Ahora, en la extraordinaria “Bright Star”, reincide en la misma época y en el protagonismo femenino para explicar una historia de amor igualmente apasionada y turbulenta, aunque de muy distinto signo. Porque el poeta romántico John Keats, que falleció a los 25 años siendo un desconocido, no es la verdadera estrella de este filme sino Fanny (Abbie Cornish), la mujer que lo amó con locura y que se sintió su viuda hasta su muerte, décadas después que la del literato.
-¿Formó la poesía de John Keats parte de sus lecturas de juventud?
-¡En absoluto! La poesía me irritaba y frustraba. No sabía bien si simplemente se me resistía o los poetas eran crípticos para resultar inalcanzables.
-¿Cómo se produce, pues, este proyecto?
-Me subyugó la biografía de Andrew Motion sobre Keats. Fue una revelación que me lanzó a hacer la película. Mucho más cuando después leí toda la obra del poeta. Al final, me encontré con los ojos rojos leyendo las cartas a Fanny Brawne.
Toda la obra de Jane Campion se construye a partir de un panteón de heroínas inmersas en una aventura de autoconocimiento que choca contra la realidad. En Sweetie (1989) una gordita de Sidney aterroriza a su familia. En Un ángel en mi mesa (1990) narra la dolorosa llegada a la madurez de la excéntrica escritora neozelandesa Janet Frame. En Retrato de una dama (1999), con Nicole Kidman, la vieja Europa destruía a una heredera americana. Incluso en su último, y fallido filme, In The Cut (2003), narraba cómo una mujer anodina se evade a través de un erotismo extremo.
-¿Por qué explica la película desde el punto de vista de Fanny y no de Keats?
-Fanny es una heroína desconocida del siglo XIX. Para el círculo de Keats, era una fashion victim que se cosía sus complicados modelos. Sin embargo, con sólo 18 años, era toda verdad, justicia, inocencia y sufrimiento. Ella cambió la poesía de Keats. Su historia de amor en Hampstead duró tan sólo dos años pero fue más intensa que la de Romeo y Julieta. Se comprometieron en matrimonio en secreto en 1819, pero jamás pudieron celebrarlo. Él murió al año siguiente en Roma de tuberculosis, donde creyó poder curarse. Su último poema fue Para Fanny.
-La jovencísima actriz Abbie Cornish carga con el peso dramático de la historia.
-Abbie me propuso muchas ideas, hizo a Fanny absolutamente suya. Fue Fanny, con sus subidas y caídas emocionales. Estuvo llorando varios días tras leer el guión. Se enamoró de ella. Recuerdo lo deliciosa y vívida que resultaba cuando tenía que ser ridícula.
-Ben Whishaw como Keats está espléndido.
-Todo el mundo me hablaba de su Hamlet para el Old Vic, que no vi. Me pareció que su belleza era felina. No tenía el color de pelo adecuado, pero no quise que se lo cambiara. Ben no conocía prácticamente nada de Keats cuando hablamos. De hecho, manifestó ciertos prejuicios para interpretar a un poeta romántico. Sólo después de leer sus escritos y vida, con el lujo y la sensibilidad de su escritura, se enamoró del poeta. No tuve que convencerle. Cuando Keats, de 23 años, conoció a Fanny, de 18, en el otoño de 1818, comenzó una gran historia de amor. Eran vecinos de Hampstead, al Norte de Londres. Ella era sobrina del dandy Beau Brummel, quien quizá le contagió la obsesión por la moda que el círculo de Keats confundió con frivolidad. El poeta no guardó las cartas de Fanny, ella sí lo hizo: las 37 que le envió, de una luminosa belleza, son testigo de su pasión.
-¿De dónde proviene el título para la película?
-De un poema de amor que le escribió en la primera página de un libro compilatorio de las obras de Shakespeare.
-Muchos de los que les rodeaban querían separarles. Ella era rica y él no tenía medios económicos, vivía con un amigo y protector del que dependía…
-Sí, pero cuando se prometieron en secreto y él le otorgó el anillo de su madre, ambos se enamoraron. Siguió una larga separación cuando él fue a la Isla de Wight a escribir. Su primer libro de poemas había vendido muy poco. Anhelaba fervientemente que el próximo les permitiera el matrimonio. No fue así. Cuando regresó a Hampstead contrajo la tuberculosis. Las hemorragias de sangre continuaron y los médicos pensaron que la frustración de su amor podría haber contribuido a su empeoramiento. Pensaron que Italia lo mejoraría.
-…Nunca se volvieron a ver.
-Bueno, él dejó de escribirla aterrorizado por haberla perdido. Las que ella le envió no se conocen: Keats quiso ser enterrado con ellas sin ser abiertas.
-¿Qué fue de Fanny?
-Guardó luto durante tres años. Se casó a los 33 y tuvo tres hijos. Vivió hasta muy mayor. Durante toda su vida llevó el anillo de Keats. Quince años después de su muerte, sus descendientes publicaron las cartas. Para muchos, fue un sacrilegio por la intimidad y la pasión que incluían. Pero Keats sigue siendo un mito. Porque aquellas cartas, poemas, odas y la historia de amor puede ser entendida en todo momento. El poeta murió enfermo creyendo que no sería recordado. Pero cada nueva generación redescubre su poesía y le vuelve a amar.
Publicado el 03/09/2010 en El Cultural
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