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sábado, 9 de junio de 2012

Dibujos que vienen del pasado

Estaba esperando mi primer hijo y se me dio por dibujar. En esa época estaban cerradas las exportaciones y una editorial me pidió mis dibujos para hacer papel de regalo. Me pasaba las tardes dibujando con plumones, el olor me mareaba un poco y mi abuela me decía que mi hijo iba a salir como las caricaturas que hacía. En un folder, en algún cajón tenía guardados unos cuantos de esos dibujos y otro día buscando el folder de alguna escritora para una de mis clases, los encontré. Los escanee y me gustaron mucho. Había en ellos inocencia y sencillez, nada de pretensión, estuve entretenida mirándolos en la computadora lugar al que ellos nunca soñaron ingresar. Como le gustaron mucho a mi hija Chiara, hace un par de días me fui a buscar plumones y pasteles para volver a dibujar. ¿Podría hacer los mismo muñecos? ¿O se habrían vuelto diferentes como soy yo diferente? Solo el tiempo lo dirá, ahora estoy retomando algo que había dejado de hacer y la felicidad de hacer muchas cosas, distintas cosas, saber que de nosotros pueden salir personajes, me ha llenado de alegría. Agradezco a Chiara, no somos conscientes de lo importante que es el estímulo, lo que se puede conseguir diciéndole a alguien que te gusta lo que ha hecho. Las palabras, siempre lo he dicho son un poder, y en este caso hicieron que yo me moviese para recuperar lo que había quedado en el pasado. Una amiga japonesa, mujer maravillosa, maestra mía de Ikebana, me dijo una vez. Cecilia, tu no te vas a aburrir de viejita, porque te gustan muchas cosas. Y es verdad, como escribí la semana pasada, desde niña aprendí a combatir el aburrimiento y ahora no sé lo que significa. Acá les cuelgo tres de mis dibujos, parecen cuatro pero los dos últimos son uno solo para hacer que este post sea completo. También encontré unos dibujos de mi papá que colgaré en otro post.