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miércoles, 23 de agosto de 2017

Los cisnes son las alas del alma

Un poema de Juan Eduardo Cirlot, poeta catalán. 


Los cisnes son las alas del alma

Los cisnes son las alas de las almas,
las alas de las alas,
las alas de las almas de las alas,
los álamos del alma,
las almas de los álamos,
las alas de las almas de los álamos
las almas de los álamos del alma,
las almas de las almas,
las alas en las alas de las alas,
las alas en las almas de las alas,
las olas de las almas,
las olas desoladas de las almas,
las olas de las alas,
las olas de las alas de las almas,
las alas de las olas de las alas,
las alas de las olas de las almas,
las almas de las olas de las alas,
las almas de las alas de las olas,
las olas de las olas,
las alas,
las olas,
las alas.
1971

domingo, 17 de junio de 2012

Vikram Seth

Encuentro entre mis recortes este comentario de un libro que deberé buscar. Se trata de la segunda novela del indio Vikra, Seth llamado "Musica constante". En su última escena, su protagonista asiste a un concierto en el que se toca El arte de la fuga de Bach. U a la salida reflexiona: ¿Por qué buscar la felicidad? ¿Por qué esperar no sufrir? Ya es bastante bendición vivir un día tras otro y oír esa música de vez en cuando. El amor, esa música constante, nos dice Vikram Seth, debe importarnos más que el deseo de felicidad. Es la única fuerza capaz de llenar nuestras vidas de sentido, aunque sea causa de nuestros mayores sufrimientos.




SAMPÂTI (por Vikram Seth)

(Un soneto Petrarquino
basado en un personaje
del Ramayana)

'¿Por-
qué
estás
llorando?
'Yo
volé
demasiado
alto.
Des-
hecho
todos
me
ven
caer.'

En la foresta mágica del Ramayana, la antigua épica hindú,
Sampâti, 'el rey de los buitres', cuenta la historia de cómo per-
dió sus alas, en un cuento que semeja el mito griego de Ícaro.
Mi hermano y yo corríamos carreras y volamos hasta el sol.
Volamos más y más alto, más y más rápido en espirales.
Cuando el sol había alcanzado el medio del cielo, Jatayu em-
pezó a cansarse. Vi que estaba a punto de desmayarse de ca-
lor, asi que extendí mis alas sobre él y lo escudé. Mis alas ar-
dieron, y caí aquí, sobre la montaña Vindhya. He vivido aquí
desde entonces pero no he tenido noticia alguna de mi herma-
no.
Se cree que el Ramayana pertenece al período entre el 700 y
el 500 a.C.