Donar alegría "Cuando tú sonríes el mundo entero sonríe contigo".
Extracto de un artículo de Norberto Firpo sobre la alegría para LA NACION
"Tu risa me hace libre,/ me pone alas;/ soledades me quita,/ cárcel me arranca", dice un poema de Miguel Hernández, cantado por Alberto Cortéz.
La alegría es contagiosa, se reproduce de la nada y no hay individuo que se haya visto privado de ella por el hecho de haberla repartido a raudales.
Si una persona es alegre, invierte buena voluntad y regala siquiera mendrugos de ánimo jolgorioso, su alegría ha de irradiarse a otra u otras. Porque la jovialidad es contagiosa y las buenas ondas se propagan.
Martín Lutero creía que Dios lo había dotado de un imbatible escudo protector, la alegría, y el filósofo holandés Baruch Spinoza se declaró desconfiado de los tipos vocacionalmente inclinados a la amargura.
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Aquí Serrat nos canta una nana que contiene la invitación a la risa.