Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
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domingo, 21 de agosto de 2016
Una entrevista a Paul Auster, nuestro amigo escritor.
Uno de los escritores contemporáneos más famosos, guionista y director de cine estadounidense, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006.¿Que le ocurre a una persona que se siente inclinado a escribir?
domingo, 30 de noviembre de 2014
Palabras como cuentas que se hilvanan
En el FB a veces propongo a manera de juego, escribir un cuento, o inventar quien es algún personaje representado en una imagen, en esta oportunidad pedí que me manden palabras favoritas y así lo hicieron. Con ellas me propuse escribir pequeños poemas, unirlos como si se tratara de un rompecabezas. Esto es lo que salió:
Palabras como cuentas
que se hilvanan
Es madrugada
y siento la magia de la soledad
como si la noche todavía silbase con
melancolía en mi alma.
Pongo los ojos
en el corazón del mundo, un arbusto de malvas, lilas recién nacidas,
racimos
de peonías,
la llovizna
ha dejado un aroma de flores
que despierta mi ternura y mi complicidad
con esta vida
que es camino y destino.
Lamer la herida
en el bosque del ocaso.
¿Dónde encontrar un arroyo, agua de vida que despierte mi sosiego?
Tinta púrpura,
azul y roja,
noble caricia
que llega hasta mi página blanca esta mañana.
Fogata humedecida de almizcle,
inspirado perfume de ciervo.
Resplandece el sueño,
los ojos de seda permanecen inefables.
Trenzar la sensatez,
derramar el incienso,
abrazar la templanza.
Mirar el amor,
la dulzura de la magnolia,
el melancólico
picaflor,
la música
de la nostalgia.
La brújula
señala la verdad,
mis recuerdos
se los ha llevado el aire
y ahora navegan en el añil del mar.
La tibieza del cardo
regala
rosada
flor.
Esta noche habrá estrellas
Y la luz iluminará
la pampa
y las orillas .
En el campo, bajo un nogal
Danzan y zapatean un antiguo panalivio
los negritos del Carmen
lamento
que se acompaña con
un
cajón y un violín
Un viejito
sanador, del que decían era dueño de
la felicidad, fue invitado una noche para curar a mi madre. Trajo un atadito de castañas, dulzura entre
los labios, se sentó al lado del fuego y contó historias del mar. La fiebre cedió y fue llegando la paz y otra vez reinó la lucidez en el rostro de mi madre.
Han quedado solo cuatro palabras sin compañía:
la tristeza que nunca falta
El parto
que nos abre a la vida
La
lealtad que tal vez es solo imaginaria
El infinito
al que nuestra mente no alcanza
Y aún recojo la palabra sendero que no deseamos ya oír.
Y para que no pasemos hambre ni sed maíz y una damajuana de buen pisco para beber hasta caer adormecidos cuando
se acabe la tarde y ni siquiera un agudo relincho
largo y sonoro nos consiga despertar.
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martes, 22 de julio de 2014
Javier María habla sobre la necesidad de escribir novelas.
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viernes, 21 de enero de 2011
Una pregunta muy complicada

Hugo Caligaris, del diario El País
Cada vez se lee menos y se escribe más. Se escribe tanto y tan rápido que el escritor, como diría Macedonio Fernández, no alcanza a leer lo que va escribiendo. La aparición de un nuevo libro ya no es un acontecimiento prodigioso, sino algo habitual, porque también se publica buena parte -no, afortunadamente, todo, porque todo sería imposible- de lo escrito. ¿Por qué escribimos? ¿Escribiríamos aun si supiéramos de antemano que no vamos a tener ningún lector? ¿Escribiríamos incluso en el caso de que el presidente de la Real Academia nos pidiera que en beneficio de la lengua común no lo hiciéramos? ¿Escribiríamos aunque nos dijeran que ya no hay sitio para nuestras palabras en ninguna biblioteca del mundo ni tampoco en el sólo aparentemente infinito espacio de la Red? ¿Escribiríamos aunque supiéramos que es cierto que el año que viene se acaba el mundo? En nuestra nota de tapa, cincuenta escritores de los que importan cuentan por qué, en todo caso, escriben ellos. Es una manera de comenzar a responder una pregunta, como se ve, demasiado compleja.
¿Por qué escriben los escritores?
Para entender. Para amar. Para que nos quieran. Para saber. Por necesidad. Por dinero. Por costumbre. Para vivir otras vidas y revivir la propia.
he escogido unas cuantas respuestas de las que dan 50 escritores en el diario El País de Madrid esta mañana. a tí ¿Cual de las respuestas te gusta?
Luisa Castro La escritura para mí es una rendición. Escribo para conocer relatos que me cuento a mí misma. No me siento dueña de mis relatos, tienen vida propia, son autónomos y más poderosos que yo. No me identifico con ellos, no comparto sus ideas, ni su visión del mundo. Se producen en mi cabeza sin mi permiso, y cuando los suelto, es porque me han vencido.
Umberto Eco Porque me gusta.
Ken Follet
Disfruto escribiendo, pero "disfrutar" es una palabra que se queda corta. El acto de escribir me apasiona. Todo forma parte del reto de hechizar a mis lectores. Mi trabajo me absorbe de forma total.
Carlos Fuentes ¿Por qué respiro?
Almudena Grandes Cuando era pequeña y leía un libro que me gustaba mucho, me inventaba a solas, para mí sola, otro final, la continuación que su autor no había querido escribir. Todavía ahora, cuando no puedo dormir, me cuento historias, las pienso, las repaso, las describo en silencio, con los ojos cerrados, hasta que me quedo dormida.
Use Lahoz Escribo para reflexionar y pensar y darle vueltas a la vida de personajes siempre más interesantes que la mía. Y disfrutar del placer de la ficción, que es adictivo y que, como la realidad, no tiene límites. Escribo por supuesto para combatir el aburrimiento y pasarlo en grande. Para un escritor vivir, fundamentalmente, es escribir. Escribo para estar en paz conmigo mismo, por aquello que decía Machado de "yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas". Escribo porque conmueve y perdura, cada novela es la primera. Además es bastante barato. En fin: escribo porque aprendo, y así, a veces, parece que sigo estudiando.
Elvira Lindo Escribo desde los nueve años. Desde muy joven empezaron a pagarme en la radio por guiones, cuentos y sketches . A los 31 años comencé a escribir libros. Pensé que escribir era mi oficio hasta que me di cuenta de que se trataba de algo más. Es un oficio pero también una forma de vida. No sabría vivir sin escribir. Todo lo que hago al cabo del día, lo que veo y escucho, lo que me provoca asombro, alegría o desdicha es material para ser contado. Y esa actitud vital, la de formar parte de la comedia humana pero la de ser también espectadora de ella, ese estar fuera y dentro a la vez, me ayuda a asimilar la experiencia de una manera enriquecedora. Escribo todos los días. Cuando no escribo, me siento una inútil, así que he llegado a una conclusión radical: nunca podré dejarlo. No sé hacer otra cosa, no sabría vivir de otra manera.
Luisgé Martín Hace poco, leyendo el discurso de Pamuk en la Academia Sueca cuando recibió el Nobel, encontré una razón que nunca había escuchado así formulada y que me parece formidable: "Escribo porque puede que así comprenda la razón por la que estoy tan, tan enfadado con ustedes, con todo el mundo".
Rosa Montero Escribo porque no puedo detener el constante torbellino de imágenes que me cruza la cabeza, y algunas de esas imágenes me emocionan tanto que siento la imperiosa necesidad de compartirlas. Escribo para tener algo en qué pensar cuando, en la soledad tenebrosa de la duermevela, por la noche, en la cama, antes de dormir, me asaltan los miedos y las angustias. Escribo porque mientras lo hago estoy tan llena de vida que mi muerte no existe: mientras escribo, soy intocable y eterna. Y, sobre todo, escribo para intentar otorgar al Mal y al dolor un sentido que en realidad sé que no tienen.
Andrés Neuman Escribo porque de niño sentí que la escritura era una forma de curiosidad e ignorancia. Escribo porque la infancia es una actitud. Escribo porque no sé, y no sé por qué escribo. Escribo porque sólo así puedo pensar.
Amélie Nothomb Me preguntan por qué elegí escribir. Yo no lo elegí. Es igual que enamorarse. Se sabe que no es una buena idea y uno no sabe cómo ha llegado ahí, pero al menos hay que intentarlo. Se le dedica toda la energía, todos los pensamientos, todo el tiempo. Escribir es un acto y al igual que el amor, es algo que se hace. Se desconoce su modo de empleo, así que se inventa porque necesariamente hay que encontrar un medio para hacerlo, un medio para conseguirlo.
Nélida Piñón Yo escribo porque el verbo provoca en mí desasosiego, afila los mil instrumentos de la vida. Y porque, para narrar, dependo de mi creencia en la mortalidad. Con la fe en que una historia bien contada me arrebate las lágrimas. Sobre todo cuando, en medio de la exaltación narrativa, menciona amores contrariados, despedidas hirientes, sentimientos ambiguos, despojados de lógica. Escribo, en conclusión, para ganar un salvoconducto con el que deambular por el laberinto humano.
Soledad Puértolas Las alegrías de la vida te desbordan. El dolor y la pérdida te superan y hunden. El tedio y la monotonía pueden resultar aniquiladores. Cuando escribo, estoy fuera de esa realidad. He entrado en otra donde sí es posible buscar un sentido, incluso vislumbrarlo. La soledad, que tantas veces se ha hecho insoportable, se hace ligera y deseable. El estado perfecto. Hay metas, humanidad, sentidos. Hasta cabe la risa, el gran regalo.
Fernando Royuela Escribo para seducir, para subvertir, para sentirme vivo y muerto, para llorar, amar y maldecir. Escribo para no tener que aguantarme, para negar el mundo, para huir. Escribo porque me da la gana y me lo puedo permitir.
Jorge Semprún Si lo supiera, tal vez no escribiría. Quiero decir, si lo supiera con certeza, si a cada momento pudiese proclamar taxativamente, sin vacilar, por qué escribo, y para qué, para quién o quiénes; si así fuera, tal vez no escribiría. O sea que escribo, en cierta medida, para encontrar respuestas al porqué. Escribir no es un acto reflejo, ni una función natural. No se escribe como se come o se ama. No se agota en el hecho de escribir el portentoso, o doloroso, o lo uno y lo otro, milagro de la escritura. No se agota, al escribir, el deseo inagotable de la escritura. Tal vez porque sea ésta la mejor forma de sobrevivir. ¿Por qué escribo? Tal vez para sobrevivir a la muerte, la necesaria muerte que me nombra cada día.
Antonio Tabucchi Preferiría formular la pregunta así: ¿Por qué se escribe? Hace tiempo, cuando era joven, escuché a Samuel Beckett responder: "No me queda otra". Las respuestas posibles son todas plausibles pero con signo de interrogación. ¿Escribimos porque tememos a la muerte? ¿Porque tenemos miedo de vivir, porque tenemos nostalgia de la infancia, porque el tiempo pasado corrió deprisa o porque queremos detenerlo? ¿Escribimos porque a causa de la añoranza sentimos nostalgia, arrepentimiento? ¿Porque querríamos haber hecho una cosa y no la hicimos o porque no deberíamos haber hecho algo que hicimos? ¿Por qué estamos aquí y queremos estar allá y si estuviéramos allá nos hubiese resultado mejor quedarnos aquí? Como decía Baudelaire, la vida es un hospital donde cada enfermo quiere cambiar de cama. Uno piensa que se curaría más deprisa si estuviera al lado de la ventana y otro cree que estaría mejor junto a la calefacción.
Andrés Trapiello Lo natural es hablar, incluso cantar, pero no escribir. Poner las palabras por escrito en un libro es, decía Unamuno, una "tragedia del alma", y acaso se escriba por miedo a quedarse uno a solas con su dolor, como si escribir fuese un remedio, y no un veneno. Así lo siento yo también.
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