Mostrando entradas con la etiqueta madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta madre. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de agosto de 2016

Tras su partida


El primero de Agosto partió mi mami. 

En homenaje a ella, busqué una música que expresara mis múltiples sentimientos.  Los cantos de invierno de Schubert interpretado por Ian Bostridge. 


Mi hermosa madre partió ayer en la tarde a un lugar que yo imagino de dulzura, belleza y descubrimiento. La música acompaña su partida.










También escribí este texto que ahora comparto con ustedes, mis amigos:


Me ha impresionado de manera increíble la desaparición de la energía.
Su cuerpo quieto ya no pide, ni desea, ni sueña,
No mira, ni te toca,
no añora, no duda ni recuerda algún amor.
No sabe el significado de las palabras, no se pregunta si existe Dios.
No mira con profundidad, ha desaparecido el miedo, el fluir de la conciencia,
Las voces que alientan y atormentan, el juicio, la sensación de culpa,
El tiempo en el que todavía es y esta.
La piel fría.
Es como si se hubiese vaciado todo,
Limpiado de equivocaciones, de ausencias,
De carencias,
Para dejar una cavidad que volverá a llenarse de aire,
De fuego, de luz, de tierra,
De alguna estrella
Y música que  grita unidad y encuentro,

Danza y poesía. 1 de Agosto 2016



domingo, 5 de julio de 2015

Lo que puede dar la madre


Hacer una lista de aquello que hemos recibido de nuestra madre implica un reconocimiento a esa mujer que aparte de habernos dado la vida nos ha dado una manera de vivir, el gusto por ciertas cosas, una modo de asir la felicidad y otro para reaccionar ante los grandes momentos. Milena Busquets hace su propia lista despertando en nosotros sus lectores, admiración por esa mujer que tanta falta le hace porque acaba de morir.
 


"Me diste el amor al arte, a los libros, a los museos, al ballet, la generosidad absoluta con el dinero, los grandes gestos en los momentos adecuados, el rigor en los actos y en las palabras. La falta total de sentido de la culpa, y la libertad, y la responsabilidad que conlleva.

También me regalaste la risa loca, la alegría de vivir, la entrega absoluta, la afición a todos los juegos, el desprecio de todo lo que hacía la vida más pequeña e irrespirable: la mezquindad, la falta de lealtad, la evidia, el miedo, la estupidez, la crueldad obre todo. Y el sentido de la justicia. La rebeldía.

La conciencia fulgurante de la felicidad en esos instantes el los que uno la tiene en la mano y antes de que eche a volar de nuevo."  Extracto de la Novela: "También esto pasará" De la escritora española Milena Busquets




view-source:http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-milena-busquets-tambien-esto-pasara/3081592/

viernes, 17 de enero de 2014

Perseverar, pequeño texto


La constancia, la perseverancia, eso es lo que se requiere para avanzar el proyecto, aquello que deseamos, que nos propusimos, que pensamos que debemos hacer y que al realizarlo nos sentiremos que hemos cumplido. Estar ahí como una madre que amamanta. He visto suficientes madres en la maternidad, madres que cargan a sus bebes con amor, madres que los sujetan sobre sus vientres, que aman a sus hijos como debe ser, como la naturaleza lo hace, como mi madre me ha amado a mí. Cecilia Bustamante de Roggero

domingo, 1 de diciembre de 2013

Sueños y desvelos

El martes pasado hablamos acerca de los sueños en ABRA nuestro taller. Leímos los sueños de Sergio Pitol y de Manuel Vicent y hablamos acerca de los nuestros. Acá entrego un texto mío que pertenece a un grupo que llamo "Pequeños textos", que habla de sueños y desvelos míos y de mi familia.



De sueños y desvelos ( de Pequeños textos) Inédito

"Cierra bien la puerta, hermano, dice la vieja canción de cuna, cierra bien la puerta hermano, será larga la noche."

Amanezco como si hubiera sobrevivido a una batalla: el pelo revuelto, el dolor en la espalda, la mirada extraviada, ese cansancio de siglos, si me preguntan algo no consigo articular palabra ni expresar aquello que deseo como si todavía no perteneciese a este mundo, como si aún tuviese que obedecer otras reglas, comunicarme en otro lenguaje, aceptar otras dimensiones. La noche sin duda ha sido larga.

&
Mi madre se desvelaba por las noches. En la oscuridad de su dormitorio convertía sus problemas en seres fantásticos. Alfiles y caballos de ajedrez vestidos de etiqueta, unos de blanco y otros de negro danzaban para ella una danza de muerte, se acercaban y alejaban ante sus ojos caballeros medievales con las bocas apretadas como si estuviesen cosidas se enfrentaban en una batalla en donde intentaban atravesarse con espadas de doble filo. Como si la hubiesen herido con la punta de una de las espadas, como si estuviese desangrándose, mi madre se despertaba en medio de la noche y rompía el silencio con un quejido que nos hacía acordar a los animales atrapados, sin escapatoria.
Mi padre la calmaba, escuchaba con paciencia los problemas que la atormentaban tratando de dar solución aunque sea aparente, a todos ellos. Aliviada mi madre recostaba la cabeza en la almohada y pronto dormía con aire feliz, como si estuviese asomada a la ventana de un tren. Si alguien la hubiese observado con detenimiento, hubiese podido ver en su rostro el paisaje que la llenaba de gozo.
Mientras, mi padre agobiado con los problemas trasladados por mi madre, sometido a esa ley que regía en su habitación: existía capacidad para que solo uno pudiese soñar, se disponía a presenciar la batalla, los caballos y los alfiles blancos y negros con las bocas cerradas herméticas, decididos a cruzar el cuerpo enemigo con la espada que mata.




&

Cada paso que intento dar en mi sueño demora y mi imagen queda congelada mientras desde lo alto alcanzo a ver mis alargadas piernas que cruzan una ciudad entera temiendo aplastar a sus liliputienses habitantes, como esa ilustración que recuerdo de ese gato que caminó siete leguas enfundado en botas rojas.

&

Una noche tras despertar a mi padre le anuncié que en esos instantes una tropa de soldados hacía añicos los vidrios de las ventanas de los altos de nuestra casa produciendo un estruendo que me aterrorizaba.
¿No escuchas los aviones que vienen dispuestos a bombardearnos Le pregunté.
Sin perder la seriedad, entre dormido y despierto, mi padre me respondió:
No te preocupes, ponte el casco y sigue luchando.
Corrí obediente a mi cama dispuesta a encasquetarme Y enfrentar la invasión de esos extraños , que si no se los detenía, llegarían otra vez hasta Cajamarca, causando iguales desgracias que las que mi abuela había relatado con ese tono terrible de voz que de más niña me había impresionado hasta las lágrimas al explicar los sufrimientos que había vivido durante la guerra con un país vecino-
Una vez en mi cama intenté inútilmente dormir ansiosa de representar mi papel de heroína de la patria. Al rato en la oscuridad de mi habitación pude ver la danza de los alfiles y caballos guerreros que ante mis asombrados ojos se desgarraban destrozándose.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Un poema en prosa de Sandro Chiri

Mamá en ropa de baño
Poema en prosa de Sandro Chiri Jaime

He visto una foto de mi madre en la plenitud de la vida. Está con una ropa de baño negra y entera y me lleva entre sus largos y blanquísimos brazos a la orilla del mar. Yo tendré unos 8 meses y grito como un condenado a muerte. La escena es curiosa y conmovedora. La fotografía se guarda en una álbum familiar de tapa de cuero. En esos cartones se alberga la historia de una familia que alguna vez fue feliz. Algo de esa sonrisad resuena entre los corazones de mis hermanos cada que nos encontramos o llamamos por teléfono. Pero la fotografía que menciono me conmueve cada vez que la observo cada diez años. Ahora soy yo mayor que esa joven con su hijito llorón. Soy yo el que observa, el que se deleita, el que aprieta el botón. Es el click de ese instante el que nunca ha muerto, el que nunca desaparecerá. Bella, buena hembra, mi mamita, quien me dice, calla la boca, llorón, calla, corazoncito mío, que el mar no es solo para los barcos, que el mar de la vida es peor. I love you, ma. (23 de noviembre de 2013)