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domingo, 16 de septiembre de 2012

The full Monteverdi




Vicky Montero, amiga queridísima y participante de ABRA nuestro taller, me envía como colaboración a este blog, este bello trailer de la película que pone en escenas la música de Monteverdi y lo comparto con ustedes.

Película británica ( 2007) escrita y dirigida por The Full Monteverdi es una película británica.(2007), escrita y dirigida por John La Bouchardière , basada en cuatro madrigales de Claudio Monteverdi (1603) que a su vez recoge poemas italianos renacentistas como Giovanni Battista Guarini, Ottavio Rinuccini y Torquato Tass. La interpretación musical está a cargo de " el British vocal ensemble I Fagiolini".
El argumento. Seis parejas que rompen sus relaciones simultáneamente en un restaurante. Durante la comida, se revela el pasado de las parejas. La puesta en escena es muy original basada en el material musical, el contrapunto polifónico yyy las historias de diferentes parejas de manera parecida a los madrigales.

martes, 11 de marzo de 2008

Giacomo Leopardi conversa con la luna y con su rebaño




CANTO NOCTURNO DE UN PASTOR ERRANTE DE ASIA

¿Qué haces, luna, en el cielo? Di, ¿qué haces,
Oh silenciosa luna?
Sales de noche, andas
viendo desiertos, y después te escondes.
¿No estás aún fatigada
de recorrer las sempiternas sendas?
¿Aún no sientes hastío ni cansancio
de mirar estos valles?
Se parece a tu vida
la vida del pastor.
Sale al alba y conduce
por el campo el ganado, contemplando
rebaños, prados, fuentes;
luego, exhausto, descansa por la noche,
y no espera otra cosa.

Dime, luna, ¿qué espera
el pastor en su vida,y tú en la tuya?
Dime, ¿adónde tiende
este mi vagar breve
y tu curso inmortal?

Viejo canoso, enfermo,
harapiento, descalzo,
con carga pesadísima en los hombros
por montes y por valles,
por rocas, arenales y malezas,
al viento, en la tormenta, cuando abrasa
el aire, y cuando hiela,
corre, corre anhelante,
cruza charcos, torrentes,
cae, se levanta, y más y más se afana,
sin tregua ni sosiego,
herido, ensangrentado, hasta que llega
allí donde el camino
y donde tanto afán término encuentran:
inmenso, horrible abismo
donde al precipitarse todo olvida.
Así, virgínea luna,
es la vida mortal.
Nace al dolor el hombre
y es peligro de muerte el nacimiento.
Prueba tormento y pena
desde que abre los ojos, y sus padres
comienzan a enseñarle
a consolarse por haber nacido.
Luego, cuando creciendo
va, uno y otro sostienenle, y por siempre
con actos y palabras
se afanan en cuidarle
y en consolarle de su humano estado:
que otro oficio más grato
n o hay para un padre que cuidar sus hijos.
Mas, ¿por qué dar a luz,
por qué mantener vivo
a quien por esto hay que prestar consuelo?
Si infortunio es la vida,
¿por qué, pues, dura tanto?
Tal, intocada luna,
es el mortal estado.
Mas tú mortal no eres
y tal vez lo que digo no comprendas.

Tú, solitaria, eterna peregrina,
tan pensativa, acaso lo que es sepas
este vivir terreno,
este nuestro penar, esta agonía;
lo que es este morir, esta suprema
palidez del semblante,
y faltar de la tierra, y alejarse
de toda usual y amante compañía.
Ciertamente, comprendes
el porqué de las cosas, ves el fruto
del día y de la noche,
del callado, infinito andar del tiempo.
Sabes sin duda a qué dulces amores
ríe la primavera,
a qué ayuda el estío, y qué procura
con su hielo el invierno.
M il cosas sabes tú, miles descubres,
que al sencillo pastor le están vedadas.
A veces, al mirarte
tan silenciosa en el desierto llano
que en su confín se une con el cielo,
o bien con mi rebaño
seguirme en mi camino; cuando miro
fulgurar en el cielo las estrellas,
pensativo me digo:
"¿Para qué tantas luces?
¿Qué hace el aire sin fin, esa profunda
serenidad? ¿Qué significa esta
inmensa soledad? ¿Qué soy yo mismo?"
Conmigo así razono; de ese espacio
soberbio e ilimitado,
y de esa familia innumerable,
después de tanto obrar, del movimiento
de las celestes y terrenas cosas,
girando sin reposo
para volver allá donde nacieron,
la utilidad, el fruto
adivinar no sé. Mas, ciertamente,
¡ oh doncella inmortal!, tú sí lo sabes.
Yo sólo sé y comprendo
que en los eternos giros
y que en mi ser tan frágil
algún provecho o goce
otro hallará; mi vida es mal tan sólo.
Rebaño mío que feliz reposas,
ignorando, imagino, tu miseria,
¡cuánta envidia te tengo!
No sólo porque de ansias
casi libre te encuentras
y todo sufrimiento, todo daño,
todo extremo temor olvidas pronto,
sino porque jamás sientes el tedio.
A la sombra descansas en la yerba,
sosegado y alegre,
y gran parte del año
transcurres sin enojo en tal estado.
Yo a la sombra me siento sobre el césped
y el hastío me embarga
la mente, igual que un aguijón agudo,
y más lejano estoy ahora que nunca
de encontrar el sosiego.
Pero ya nada ansío
ni motivo de llanto hasta aquí tuve.
Por qué gozas y cuánto
decir no sé; mas sé que eres dichoso.
Yo poco goce siento,
mas no me quejo de esto solamente.
Si hablar supieses, yo preguntaría:
"Dime, ¿por qué yaciendo
ocioso y sin cuidado
todo animal descansa,
y a mí me asalta el tedio si reposo?"

Tal vez si alas tuviese
para ir hasta las nubes
y contar una a una las estrellas,
o como el trueno errar de cumbre en cumbre,
sería más feliz, dulce rebaño,
sería más feliz, cándida luna.
O tal vez desvaría
mi mente cuando piensa en otra suerte:
tal vez en toda forma
en todo estado, ya en cubil o cuna,
es funesto a quien nace el nacimiento. Giacomo Leopardi