Gustavo Martín Garzo, filósofo y escritor español en uno de sus artículos hace referencia a esta escena de la película "Los Santos inocentes" de Mario Camus que ahora me ha encantado volver a mirar. La película la vi en Nueva York y los americanos espectadores se conmovieron con el trato que daban los patrones a sus criados en un campo.
El inocente Azarías solo hablaba dos palabras: Milana bonita, el nombre del ave que volaba a su hombro para que éste le de de comer.