Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
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domingo, 17 de julio de 2016
sábado, 23 de abril de 2016
domingo, 28 de diciembre de 2014
Entrevista inspiradora a Ramiro Calle
I http://www.aomm.tv/entrevista-inspiracion-filosofia-yoga-ramiro-calle-i.HTML No dejen de verla es muy interesante e inspiradora
domingo, 23 de noviembre de 2014
domingo, 28 de septiembre de 2014
Hannah Arendt - La banalidad y el mal
Tuve la suerte de encontrarla en el cable, buenísima. Impresionante. La filósofa alemana, de aguda inteligencia opina sobre las acciones de Adolf Eichmann teniente coronel de las SS y uno de los mayores criminales de la historia,bajo el mando de Hitler encontrando una enorme resistencia.
domingo, 3 de agosto de 2014
Dice el filósofo alemán Rüdiger Safranski
“La literatura es una manera de pensar menos reglamentada que las demás disciplinas, por eso tiene una relación muy estrecha con los abismos del ser humano. Hay que leer a Baudelaire para poder llegar a una confrontación adecuada con el fenómeno del mal. En la literatura vamos a encontrar una iluminación más intensa de los abismos del ser humano, porque la filosofía tal vez sea demasiado racional como para abordar totalmente el mal.”
Safranski recordó que Kant no concebía que el ser humano hiciera el mal por el mal: la crueldad, la destrucción y todo lo que relacionamos con el mal, pero se trata de entender bien que dentro del ser humano existe la posibilidad de hacer el mal.
Un ser humano es una parte del todo que llamamos “universo”, una parte limitada en el espacio y el tiempo. Se experimenta a sí mismo, con sus pensamientos y sentimientos, como algo separado de todo lo demás, lo cual constituye una ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es para nosotros una suerte de prisión, que limita nuestras aspiraciones o inclinaciones a unas pocas personas cercanas a nosotros. Es tarea nuestra liberarnos de esta prisión.
domingo, 25 de agosto de 2013
Un físico filósofo
Meditación en los Alpes
(Erwin Schrödinger. Físico austríaco, 1887-1961) Físico austriaco. Compartió el Premio Nobel de Física del año 1933 con Paul Dirac por su contribución al desarrollo de la mecánica cuántica. Ingresó en 1906 en la Universidad de Viena, en cuyo claustro permaneció, con breves interrupciones, hasta 1920. Sirvió a su patria durante la Primera Guerra Mundial, y luego, en 1921, se trasladó a Zurich, donde residió los seis años siguientes.
Fragmento de Mi concepción del mundo
Supón que estás sentado sobre un banco en un camino de un paraje de los Alpes Altos. (...) Delante tuyo las cimas coronadas de nieve (...) Todo esto que ven tus ojos -de acuerdo con nuestra concepción usual- ha estado aquí, con pequeños cambios, desde hace milenios. Dentro de un ratito -no mucho tiempo- tú ya no estarás mientras que el bosque, las rocas y el cielo seguirán así invariables después de ti. ¿Qué es eso que te ha reclamado repentinamente de la nada para que goces un rato de este espectáculo que ni siquiera repara en ti?
Todas las condiciones de tu ser son casi tan viejas como la roca. Desde hace milenios los hombres han ambicionado, sufrido, criado; las mujeres han parido con dolor. A lo mejor hace cien años otro estaba sentado en este lugar y contempló al igual que tú, con idéntico recogimiento y melancolía en el corazón, esas lomas candentes. Había sido engendrado por un hombre y nacido de una mujer, igual que tú. Sentía alegría y dolor como tú. ¿Era otro acaso? ¿No eras tú mismo? ¿Qué significa este tú mismo? ¿Qué condiciones hacen falta para que este engendrado se convierta en ti, justamente tú y no otro? ¿Qué sentido científico, claramente comprensible ha de tener ese otro? Si la que es hoy tu madre hubiera cohabitado con otro y le hubiera dado un hijo, y de igual manera tu padre, ¿hubieses llegado a ser tú? ¿O quizás tú en ellos, en el padre de tu padre ... ya desde hace milenios? (...)
... es imposible que la unidad, este reconocimiento, el sentir y querer que tú llamas tuyo haya salido de la nada en un cierto momento (no hace mucho tiempo); más bien, este reconocer, sentir y querer es esencialmente eterno e invariable y numéricamente es sólo uno en todos los hombres, o mejor dicho en todos los seres sensibles. (...) ... por muy incomprensible que parezca al intelecto común, tú -e igualmente cada ser consciente tomado por separado- eres todo en todo. Por ello, tu vida, la que tu vives, no es un fragmento del acontecer mundial, sino en cierto sentido, la totalidad.
Así, puedes echarte al suelo, apretarte contra la madre tierra, con el seguro convencimiento de que tú eres uno con ella y ella una contigo. (...) Tan seguro como que ella te tragará mañana, tan seguro como que te parirá de nuevo para renovadas ambiciones y sufrimientos. Y no sólo algún día: ahora, hoy, a diario te da a luz, no una vez sino miles y miles de veces, como también te devora miles y miles de veces a diario. Porque eternamente y siempre es sólo ahora, este único y mismísimo ahora, el presente es lo único que nunca se acaba. En la contemplación de esta verdad (raramente consciente para el individuo que actúa) se encuentra la base de cada acción ética y valiosa. Evita que el hombre noble se juegue el cuerpo y la vida, únicamente por una meta reconocida o tenida por buena, sino que -en raros casos- se entregue con corazón tranquilo, también allí donde no hay esperanza alguna de salvar su persona. (37-39)
... me parece que mi angustia e inquietud, ambición y preocupación no son sino lo mismo que las de miles que vivieron antes que yo, y puedo creer que transcurridos miles de años todavía podrá cumplirse aquello que yo había implorado hace miles de años por vez primera. Ninguna idea germina en mí, que no sea la continuación de la de un ancestro y por lo tanto no es un germen joven, sino el desarrollo de un brote del vetusto y sagrado árbol de la vida. (45)
Fragmentos de: E .Schrödinger. Mi concepción del mundo. Barcelona, Tusquets, 1988.
(Erwin Schrödinger. Físico austríaco, 1887-1961) Físico austriaco. Compartió el Premio Nobel de Física del año 1933 con Paul Dirac por su contribución al desarrollo de la mecánica cuántica. Ingresó en 1906 en la Universidad de Viena, en cuyo claustro permaneció, con breves interrupciones, hasta 1920. Sirvió a su patria durante la Primera Guerra Mundial, y luego, en 1921, se trasladó a Zurich, donde residió los seis años siguientes.
Fragmento de Mi concepción del mundo
Supón que estás sentado sobre un banco en un camino de un paraje de los Alpes Altos. (...) Delante tuyo las cimas coronadas de nieve (...) Todo esto que ven tus ojos -de acuerdo con nuestra concepción usual- ha estado aquí, con pequeños cambios, desde hace milenios. Dentro de un ratito -no mucho tiempo- tú ya no estarás mientras que el bosque, las rocas y el cielo seguirán así invariables después de ti. ¿Qué es eso que te ha reclamado repentinamente de la nada para que goces un rato de este espectáculo que ni siquiera repara en ti?
Todas las condiciones de tu ser son casi tan viejas como la roca. Desde hace milenios los hombres han ambicionado, sufrido, criado; las mujeres han parido con dolor. A lo mejor hace cien años otro estaba sentado en este lugar y contempló al igual que tú, con idéntico recogimiento y melancolía en el corazón, esas lomas candentes. Había sido engendrado por un hombre y nacido de una mujer, igual que tú. Sentía alegría y dolor como tú. ¿Era otro acaso? ¿No eras tú mismo? ¿Qué significa este tú mismo? ¿Qué condiciones hacen falta para que este engendrado se convierta en ti, justamente tú y no otro? ¿Qué sentido científico, claramente comprensible ha de tener ese otro? Si la que es hoy tu madre hubiera cohabitado con otro y le hubiera dado un hijo, y de igual manera tu padre, ¿hubieses llegado a ser tú? ¿O quizás tú en ellos, en el padre de tu padre ... ya desde hace milenios? (...)
... es imposible que la unidad, este reconocimiento, el sentir y querer que tú llamas tuyo haya salido de la nada en un cierto momento (no hace mucho tiempo); más bien, este reconocer, sentir y querer es esencialmente eterno e invariable y numéricamente es sólo uno en todos los hombres, o mejor dicho en todos los seres sensibles. (...) ... por muy incomprensible que parezca al intelecto común, tú -e igualmente cada ser consciente tomado por separado- eres todo en todo. Por ello, tu vida, la que tu vives, no es un fragmento del acontecer mundial, sino en cierto sentido, la totalidad.
Así, puedes echarte al suelo, apretarte contra la madre tierra, con el seguro convencimiento de que tú eres uno con ella y ella una contigo. (...) Tan seguro como que ella te tragará mañana, tan seguro como que te parirá de nuevo para renovadas ambiciones y sufrimientos. Y no sólo algún día: ahora, hoy, a diario te da a luz, no una vez sino miles y miles de veces, como también te devora miles y miles de veces a diario. Porque eternamente y siempre es sólo ahora, este único y mismísimo ahora, el presente es lo único que nunca se acaba. En la contemplación de esta verdad (raramente consciente para el individuo que actúa) se encuentra la base de cada acción ética y valiosa. Evita que el hombre noble se juegue el cuerpo y la vida, únicamente por una meta reconocida o tenida por buena, sino que -en raros casos- se entregue con corazón tranquilo, también allí donde no hay esperanza alguna de salvar su persona. (37-39)
... me parece que mi angustia e inquietud, ambición y preocupación no son sino lo mismo que las de miles que vivieron antes que yo, y puedo creer que transcurridos miles de años todavía podrá cumplirse aquello que yo había implorado hace miles de años por vez primera. Ninguna idea germina en mí, que no sea la continuación de la de un ancestro y por lo tanto no es un germen joven, sino el desarrollo de un brote del vetusto y sagrado árbol de la vida. (45)
Fragmentos de: E .Schrödinger. Mi concepción del mundo. Barcelona, Tusquets, 1988.
domingo, 7 de octubre de 2012
¿Por qué mentimos?
Estoy leyendo unos cuentos del escritor alemán Bernhard Schlink
que se llama "Mentiras de verano".
Muy interesantes cuentos que tienen en común el tema de la mentira. Este martes en nuestro taller ABRA leeremos uno de ellos y conversaremos sobre este tema tan interesante. ¿Por qué mentimos? Acá comparto con ustedes este video de un muy inteligente filósofo David Levingston. Espero lo disfruten como lo disfruté yo.
que se llama "Mentiras de verano".
Muy interesantes cuentos que tienen en común el tema de la mentira. Este martes en nuestro taller ABRA leeremos uno de ellos y conversaremos sobre este tema tan interesante. ¿Por qué mentimos? Acá comparto con ustedes este video de un muy inteligente filósofo David Levingston. Espero lo disfruten como lo disfruté yo.
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jueves, 10 de febrero de 2011
Tomar la vida alegremente
Si nos hacen un análisis de saliba luego de haber estado alegres durante un buen rato, se comprueba que nuestro sistema inmunológico se ha fortalecido. ¿Qué es la alegría? ¿Por qué la sentimos algunos días y otros estamos cabizbajos? Tal vez si entendemos de que se trata podamos empeñarnos en tener muchos más días en los que prime la alegría.


Tengo un diccionario filosófico de Fernando Sabater, gran divulgador de la filosofía. La primera palabra con la que comienza es con alegría.
Habla del júbilo vital, del joi de vivre, del desafío de la alegría.
Entiende la alegría no como la conformidad alborozada con lo que nos ocurre en la vida, sino con el hecho de vivir.
"No es la vida lo que amamos, dice Stevenson, sino el vivir."
A pesar de que le tocaron, como a todos los hombres malos tiempos (Borges habalndo de uno de sus anepasados) la alegría sobreviene. Nos invita a desborzar el camino por el que pasa la alegría y a defenderla contra sus peculiares roedores.
Es vano esperar de la realidad más de lo que puede dar pero la alegría obtiene de la realidad más de lo que puede razonablemente esperar.
La alegría, solo ella, merece ser llamada divina. Se manifiesta a pesar de todos los pesares propios o ajenos. No porque los ignore sino porque los vence.
"Los pesares provienen de aquello que en la vida sucede y la alegría de aquello que la vida es, del hecho de vivir.

La alegría es la esencia oculta de los mortales.
La persona que tiene mucha alegría es necesariamente buena: pero tal vez no sea la más lista, aunque consigue precisamente aquello que la más lista trata de conseguir con toda su listeza.
Nada e la vida ni en la muerte es obstáculo definitivo para la alegría.
Es unas ganas de decir "sí". Un asentimiento a la vida.
La palabra alegría viene acaso de aligerar, que es hacer perder peso.
Estar alegre, querer estarlo por encima de todo lo demás. Pierde su gravedad lo real sin dejar de serlo y ya no nos aplasta sino que nos impulsa, pese al abismo sin fondo sobe el que danzamos.
Felicidad, placer, alegría, son cómlices, son variables de un mismo asentimiento.
Dice Baltazar Graciían:
"Tomarse las cosas con filosofía no significa tomárselas con resignación ni tampoco con gravedad, sino tomárselas alegremente."
Habla del júbilo vital, del joi de vivre, del desafío de la alegría.
Entiende la alegría no como la conformidad alborozada con lo que nos ocurre en la vida, sino con el hecho de vivir.
"No es la vida lo que amamos, dice Stevenson, sino el vivir."
A pesar de que le tocaron, como a todos los hombres malos tiempos (Borges habalndo de uno de sus anepasados) la alegría sobreviene. Nos invita a desborzar el camino por el que pasa la alegría y a defenderla contra sus peculiares roedores.
Es vano esperar de la realidad más de lo que puede dar pero la alegría obtiene de la realidad más de lo que puede razonablemente esperar.
La alegría, solo ella, merece ser llamada divina. Se manifiesta a pesar de todos los pesares propios o ajenos. No porque los ignore sino porque los vence.
"Los pesares provienen de aquello que en la vida sucede y la alegría de aquello que la vida es, del hecho de vivir.

La alegría es la esencia oculta de los mortales.
La persona que tiene mucha alegría es necesariamente buena: pero tal vez no sea la más lista, aunque consigue precisamente aquello que la más lista trata de conseguir con toda su listeza.
Nada e la vida ni en la muerte es obstáculo definitivo para la alegría.
Es unas ganas de decir "sí". Un asentimiento a la vida.
La palabra alegría viene acaso de aligerar, que es hacer perder peso.
Estar alegre, querer estarlo por encima de todo lo demás. Pierde su gravedad lo real sin dejar de serlo y ya no nos aplasta sino que nos impulsa, pese al abismo sin fondo sobe el que danzamos.
Felicidad, placer, alegría, son cómlices, son variables de un mismo asentimiento.
Dice Baltazar Graciían:
"Tomarse las cosas con filosofía no significa tomárselas con resignación ni tampoco con gravedad, sino tomárselas alegremente."
sábado, 14 de noviembre de 2009
Ser viejo
Leo un artículo en la Nación llamado: Ser viejo escrito por Diana Cohen Agrest. Y extracto algunas frases que creo pueden ser de utilidad en el blog, no necesariamente para entender el tema de la vejez si no para comprender al hombre en general. Si quieres puedes ir al artículo aquí
Spinoza dijo: "La esencia del ser humano es el deseo", y en esas enigmáticas palabras condensó la complejidad de la naturaleza humana. Porque desde el primer llanto con el que nos asomamos al mundo, somos sujetos deseantes. Porque cuando ni siquiera sospechamos nuestro destino crepuscular y todavía ignoramos absolutamente todo de cronologías y de convenciones humanas, el deseo ya se expresa como lo que es: aquello que nos constituye como quienes somos.
"La esencia del hombre es el deseo". Y el deseo es primariamente el deseo de conservar la vida y de hacer, de esa vida, una existencia enriquecida por los encuentros con los otros y con las cosas del mundo, actividad deseante que recién cesa con la muerte.
El deseo es, al fin de cuentas, amar la vida. Y no conoce ni de primaveras ni de otoños.

Marguerite de Yourcenar
En Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar condensa este pasaje a la sabiduría cuando el emperador reconoce que ha llegado a "la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada. Decir que mis días están contados no tiene sentido; así fue siempre; así es para todos.
Y nos recuerda una frase sobre lo sorpresivo de la vida : "Nadie es demasiado joven como para no morir mañana ni demasiado viejo como para no vivir un día más".
Spinoza dijo: "La esencia del ser humano es el deseo", y en esas enigmáticas palabras condensó la complejidad de la naturaleza humana. Porque desde el primer llanto con el que nos asomamos al mundo, somos sujetos deseantes. Porque cuando ni siquiera sospechamos nuestro destino crepuscular y todavía ignoramos absolutamente todo de cronologías y de convenciones humanas, el deseo ya se expresa como lo que es: aquello que nos constituye como quienes somos.
"La esencia del hombre es el deseo". Y el deseo es primariamente el deseo de conservar la vida y de hacer, de esa vida, una existencia enriquecida por los encuentros con los otros y con las cosas del mundo, actividad deseante que recién cesa con la muerte.
El deseo es, al fin de cuentas, amar la vida. Y no conoce ni de primaveras ni de otoños.

Marguerite de Yourcenar
En Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar condensa este pasaje a la sabiduría cuando el emperador reconoce que ha llegado a "la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada. Decir que mis días están contados no tiene sentido; así fue siempre; así es para todos.
Y nos recuerda una frase sobre lo sorpresivo de la vida : "Nadie es demasiado joven como para no morir mañana ni demasiado viejo como para no vivir un día más".
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