Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
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domingo, 4 de marzo de 2018
domingo, 23 de junio de 2013
Recuerdo de niña
Recuerdo de niña.
Subía las escaleras y permanecía ahí a solas mirando el cielo, pensando, muy cerca de la copa de un árbol de pacay en el que anidaban distintos pájaros. Me gustaba ver desde esa perspectiva las casas vecinas y el bosque del Olivar. A veces me acompañaba uno de mis perros que se sentaba a mi lado, mientras soñaba con lo que viviría algún día.
Subía las escaleras y permanecía ahí a solas mirando el cielo, pensando, muy cerca de la copa de un árbol de pacay en el que anidaban distintos pájaros. Me gustaba ver desde esa perspectiva las casas vecinas y el bosque del Olivar. A veces me acompañaba uno de mis perros que se sentaba a mi lado, mientras soñaba con lo que viviría algún día.
jueves, 15 de marzo de 2012
Un gato y varios perros en mi camino
Cuelgo acá las fotos de un gato que encontré en el Chaco en Paracas, pequeño puerto desde donde se puede embarcar hacia las islas Ballestas a ver los lobos de mar. Estaba sobre la vereda descansando, le caía el sol y me pareció que sonreía. ¿Estaría soñando el gato? Más tarde en mi camino encontré un perro muy serio, tranquilo y relajado, un labrador blanco que ensimismado parecía meditar.
Una campana me hizo voltear el panadero anunciaba el pan y su fiel compañero lo acompañaba en su andar. Al día siguiente estábamos en el mar apareció un Fox terrier muy parecido a Tango, uno de mis perros amados, jugó conmigo sin parar y nos siguió hasta que llegamos a la casa. Mis amigas me dijeron que se había enamorado de mí y yo les dije que a lo mejor en un rato se convertiría en un príncipe muy buen mozo.
Una campana me hizo voltear el panadero anunciaba el pan y su fiel compañero lo acompañaba en su andar. Al día siguiente estábamos en el mar apareció un Fox terrier muy parecido a Tango, uno de mis perros amados, jugó conmigo sin parar y nos siguió hasta que llegamos a la casa. Mis amigas me dijeron que se había enamorado de mí y yo les dije que a lo mejor en un rato se convertiría en un príncipe muy buen mozo.
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