Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
Mostrando entradas con la etiqueta Nubes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nubes. Mostrar todas las entradas
martes, 17 de septiembre de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
Niña bonita
Es placentero dibujar. Hubo un tiempo en el que dibujaba todo el tiempo y de pronto un día dejé de hacerlo. Hace unos días me compré unos plumones y buen papel y me senté un rato a dibujar.
Esta mujer por ejemplo, es una reina del mundo de las flores. Tiene un aire melancólico y mira el mundo desde lejos, con cierta tristeza que no sabe a que se debe. Todas las mañanas una muchacha joven la peina y le coloca las flores rojas a manera de peineta. Le pinta los párpados y la boca y la deja así lista para vivir. Ella se pasea por sus campos y se entretiene mirando las formas de las nubes que a veces parecen ovejas y otras mujeres dormidas. Por las tardes le gusta sentarse al costado del río para escuchar el sonido del agua que roza las piedras y trae ramas de hojas que crecen en la parte alta de la montaña. Por las noches la muchacha quita con cuidado las flores y la peineta, la ayuda a quitarse el vestido rojo y desmancha párpados y boca para que pueda dormir.
Por las noches la reina sueña que es una niña cualquiera que corre por el campo persiguiendo pequeños conejos y que sonríe alegre porque el viento le hace una caricia y le silba diciendole: Niña bonita.
sábado, 3 de julio de 2010
Magníficas nubes
Una amiga me escribió contándome que tras un viaje realizado con un amigo a un paisaje realmente encantador, se había sentido como si estuviese en medio de una cumulus nimbus, me dejó en la luna. Pero como cuento con esta maravillosa herramienta que es el internet inmediatamente me enteré a qué se refería. Había usado una metáfora precisa que quería decir como sentirse en medio de las nubes pero eran unas nubes realmente especiales, magníficas. ¿Me habré sentido así yo alguna vez? me pregunté, notándo una pizca de envidia en mi pensamiento. Lo que sí recordé fueron las hermosas nubes que sobrevolamos en nuestros viajes, lo delicioso que se siente de estar ahí contemplando desde arriba ese colchón de nubes en las que quisiéramos ponernos a saltar, flotar, dejarnos llevar, quedarnos dormidas amparadas por la suavidad y la belleza, convertidas en blancura, en cristal de nieve o gota de agua que danza llena de belleza en plena atmófera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)