De música y baile ( Extracto) (Recordando a mi papá)
Justo estaba preparando una clase en la que Paul Auster nos serviría de inspiración. Este escritor norteamericano contemporáneo habla de la fortuna, del azar, e las sorpresas de la vida, de las casualidades. Entonces yo estaba muy atenta observando las casualidades que la vida preparaba para mí.
Ese medio día salió mi papá de la clínica con sus 83 años tras veinte días en las que se sintió cercano a la muerte. Antes de despedirnos de los médicos, mientras mi mamá pagaba la cuenta y recogía radiografías, prendimos la televisión, di la vuelta a todos los canales y me detuve ante una orquesta que tocaba canciones populares de distintos países del mundo. Era una fiesta, el público bailaba, saltaba, aplaudía, caían globos y pica pica, el director de orquesta, un violinista encantador llamado Andre Rieu alentaba al público para que corease las canciones, todos se animaban a bailar y las imágenes de las pequeñas flautas tocadas por preciosas chiquillas disfrazadas de soldados, se intercalaba con trompetas y tambores. Mi papá se quedó extasiado, reconociendo las tarantelas y los clavelitos, Lily Marlen y Zorba el griego. El espectáculo parecía no tener fin y no faltaron fuegos artificiales y banderolas. El público de pie aplaudía y se paraba en los pasillos del teatro para bailar impulsados por tan maravillosa música. Dos enfermeras entraron al cuarto y nos acompañaron a ver el final del espectáculo que coincidía con nuestra alegría de haber sido dados de alta. Cuando terminó el concierto, yo, inspirada en las coincidencias de Paul Auster, me convencí que el programa había sido emitido por la vida, en hora precisa, especialmente para animar a mi padre, para celebrar su recuperada salud, para felicitarlo porque se reincorporaba a la vida. Una fiesta que no debíamos desperdiciar. Cecilia Bustamante de Roggero
Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
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domingo, 19 de junio de 2016
domingo, 21 de junio de 2015
De música y baile
Veo que anuncian la llegada de Andre Rieu a Lima. Tengo este texto que escribí inspirada en él para compartir con ustedes.
De música y baile
De música:
Justo estaba preparando una clase en la que Paul Auster
nos serviría de inspiración. Este
escritor norteamericano contemporáneo
habla de la fortuna, del azar, e las sorpresas de la vida, de las casualidades.
Entonces yo estaba muy atenta observando las casualidades que la vida preparaba
para mí.
Ese medio día salió mi papá de la clínica con sus 83
años tras veinte días en las que se sintió cercano a la muerte. Antes de
despedirnos de los médicos, mientras mi mamá pagaba la cuenta y recogía
radiografías, prendimos la televisión, di la vuelta a todos los canales y me
detuve ante una orquesta que tocaba canciones populares de distintos países del
mundo. Era una fiesta, el público bailaba, saltaba, aplaudía, caían globos y
pica pica, el director de orquesta, un violinista encantador llamado Andre Rieu
alentaba al público para que corease las canciones, todos se animaban a bailar
y las imágenes de las pequeñas flautas tocadas por preciosas chiquillas
disfrazadas de soldados, se intercalaban con trompetas y tambores. Mi papá se quedó extasiado, reconociendo las
tarantelas y los clavelitos, Lily Marlen y Zorba el griego. El espectáculo
parecía no tener fin y no faltaron fuegos artificiales y banderolas. El público
de pie aplaudía y se paraba en los pasillos del teatro para bailar impulsados
por tan maravillosa música. Dos
enfermeras entraron al cuarto y nos acompañaron a ver el final del espectáculo
que coincidía con nuestra alegría de haber sido dados de alta. Cuando terminó el concierto, yo, inspirada en
las coincidencias de Paul Auster, me
convencí de que el programa había sido emitido por la vida, en hora precisa,
especialmente para animar a mi padre, para celebrar su recuperada salud, para
felicitarlo porque se reincorporaba a la vida. Una fiesta que no debíamos
desperdiciar.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
domingo, 17 de junio de 2012
De música y baile( recordando a mi papá)
De música y baile ( Extracto) (Recordando a mi papá)
Justo estaba preparando una clase en la que Paul Auster nos serviría de inspiración. Este escritor norteamericano contemporáneo habla de la fortuna, del azar, e las sorpresas de la vida, de las casualidades. Entonces yo estaba muy atenta observando las casualidades que la vida preparaba para mí.
Ese medio día salió mi papá de la clínica con sus 83 años tras veinte días en las que se sintió cercano a la muerte. Antes de despedirnos de los médicos, mientras mi mamá pagaba la cuenta y recogía radiografías, prendimos la televisión, di la vuelta a todos los canales y me detuve ante una orquesta que tocaba canciones populares de distintos países del mundo. Era una fiesta, el público bailaba, saltaba, aplaudía, caían globos y pica pica, el director de orquesta, un violinista encantador llamado Andre Rieu alentaba al público para que corease las canciones, todos se animaban a bailar y las imágenes de las pequeñas flautas tocadas por preciosas chiquillas disfrazadas de soldados, se intercalaba con trompetas y tambores. Mi papá se quedó extasiado, reconociendo las tarantelas y los clavelitos, Lily Marlen y Zorba el griego. El espectáculo parecía no tener fin y no faltaron fuegos artificiales y banderolas. El público de pie aplaudía y se paraba en los pasillos del teatro para bailar impulsados por tan maravillosa música. Dos enfermeras entraron al cuarto y nos acompañaron a ver el final del espectáculo que coincidía con nuestra alegría de haber sido dados de alta. Cuando terminó el concierto, yo, inspirada en las coincidencias de Paul Auster, me convencí que el programa había sido emitido por la vida, en hora precisa, especialmente para animar a mi padre, para celebrar su recuperada salud, para felicitarlo porque se reincorporaba a la vida. Una fiesta que no debíamos desperdiciar.
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