
Recibo la foto tridimensional de mi nieta Julia que nacerá a fines de mayo. Puedo ver sus rasgos, el tamaño de su nariz, su boca, si los ojos son alargados o redondos. Increíble.
Pensar que nosotras dábamos a luz sin saber si sería niño o niña, pasábamos las noches imaginando su rostro, recibíamos al bebe en estado de éxtasis y sorpresa. ¿Era antes más emocionante? ¿O ahora el descubrimiento es igual de fascinante al ser recibido por partes de manera adelantada? Hay algo en mí que se resiste a los avances tecnológicos y una voz interior me dice que solo sabré cómo es Julia al tenerla entre mis brazos.
Buen cine La semana pasada recibí una muy agradable invitación a la sala roja del Centro cultural de la Universidad católica a ver los cortometrajes de mi querido amigo José Carlos Huayhuaca.
Fue un acontecimiento para el mundo del cine. Estaban todos los directores peruanos y disfrutamos con esta recopilación de cortos todos de muy buen nivel, y algunos con gran sentido del humor, que tienen en común la idea de llevar la literatura ( en este caso cuentos) al cine.
La noche del Planeta

El sábado participamos de la iniciativa de apagar las luces durante una hora para celebrar a la Tierra. Tuvimos una noche llena de estrellas, prendimos velas y sirvió para sentir el placer de no hacer nada si no estar ahí tranquilamente contemplando las sombras de la noche. Un verdadero placer, casi zen.