Me contaron una pequeña anécdota de una niña de gran sensibilidad.
"Estaba un poco deprimido y la niña lo notó. Me preguntó qué me pasaba y yo le dije que estaba triste."
Ella le respondió:
—Háblate.
"Puedes imaginar, —me dijo—tan chiquita y con esa sabiduría."
"Estaba un poco deprimido y la niña lo notó. Me preguntó qué me pasaba y yo le dije que estaba triste."
Ella le respondió:
—Háblate.
"Puedes imaginar, —me dijo—tan chiquita y con esa sabiduría."
