domingo, 29 de noviembre de 2015

Despues de la lluvia

Después de la lluvia

Es hermoso ver una tarde de lluvia. Todo se ha oscurecido. Los animales están ocultos, tratando de no mojarse. Hay silencio y sólo la lluvia canta hasta terminar.
De pronto en la soledad de la tarde, aparece solamente una mariposa que ha visto un pedacito de sol entre las nubes.
Estira sus alas y danza valiente rompiendo con la tristeza y la tranquilidad. Ella anuncia el buen tiempo.
Pajaritos se asoman, una mosca se arriesga y una mariquita se empapa en una gota de agua que resbala cortando una flor.
Salen los demás habitantes del jardín. El picaflor recomienza su interrumpida conversación con la retama y la abeja marcha de prisa.
Ha pasado la lluvia dejando todo brillante, las hojas limpias, la tierra húmeda y satisfecha, los rojos más rojos y los verdes más verdes. Hay cielo abierto. ( de cosquillas)







La balandra: Charla con Andrés Neuman ¿Reescribir un libro?



Andrés Neuman Galán es un narrador, poeta, traductor, bloguero y columnista hispano-argentino.

Yo también me acuerdo

Yo también me acuerdo por Margo Glantz,escritora mexicana



Me acuerdo de cuando yo era niña: en el valle de México había varios lagos y la ciudad era de verdad transparente.

Me acuerdo caminando por las calles de Dallas en épocas de intenso calor: admiré la elegancia de las mujeres de entonces, con sus grandes sombreros a lo Greta Garbo, sus altos tacones y sus vestidos de algodón, como si estuviéramos en La rosa del Cairo de Woody Allen, dentro de la película, y no mirándola sentados en la sala, conviviendo con personajes desconocidos aunque románticos.



Me acuerdo que sólo tuve una muñeca en mi infancia.

Me acuerdo que cuando llegué por primera vez a Estambul, la legendaria Constantinopla, tuve la sensación de no haber salido de la Ciudad de México y de recorrer incesantemente calles idénticas a las de un barrio popular, la Lagunilla; las callejuelas de repente se abrieron y se transformaron en el Cuerno de Oro, una enorme perspectiva, la vista soberbia, el sol iluminando apenas el mar y entre el fondo brumoso del cielo la silueta de los innúmeros minaretes y las cúpulas de las mezquitas de la vieja ciudad; la visión me dejó suspensa, maravillada, y sin embargo en un acto malabar y súbito de conciencia ya estaba de regreso en París, llorando desesperada porque iba a dejar de ver el Cuerno de Oro, cosa que en verdad me sucedió como sucede en cualquier viaje, a pesar de que seguía contemplándolo, absorta, extasiada, en ese preciso instante, desde un recodo milagroso de la ciudad.


Me acuerdo cómo lloré cuando vi Lo que el viento se llevó.

Me acuerdo que Perec se acordaba de Cantinflas.

Me acuerdo que viajo como si fuera mi único destino.

Me acuerdo que a finales de 1954 llegué a Colonia con Paco López Cámara y nos alojamos en una pensión familiar que costaba cinco marcos, no tenía calefacción, pero sí una cama provista de uno de esos edredones rellenos de pluma de ganso –como los que transportaron en sus cofres de viaje mis padres desde Ucrania–, especiales para combatir el frío y pasar una buena noche, y a la mañana siguiente sacar tímidamente una mano para calibrar la temperatura; luego, haciendo malabarismos, tratar de vestirnos protegidos por el edredón, para después, bien abrigados, salir a caminar por la ciudad. De ese viaje me acuerdo también de la Catedral ennegrecida, con los vitrales rotos y enormes huecos entre las nubes que dejaban pasar un cielo igualmente tenebroso por el invierno y la huella de las bombas.

Me acuerdo que cuando estudiaba en París hubo una de esas crisis de petróleo que de pronto amenazan al mundo civilizado: se trataba esta vez de la crisis del Canal de Suez, quizá en 1956--; tiritábamos permanentemente de frío en ese período porque se interrumpió la producción de gas mazout, necesario para hacer marchar los radiadores. Me acuerdo también de un día en que frente a un quiosco leía los periódicos donde se daba la noticia de la invasión soviética a Hungría. Una dama produjo un aterrador y único comentario: “¡Zut, plus de beurre!”.

Me acuerdo que cuando tenía quince años leí sucesivamente Palmeras salvajes de Faulkner (traducido por Borges o por su mamá), Crimen y castigo de Dostoiewski y Madame Bovary de Flaubert. No he podido volver a leer ninguno de esos libros, no soporto su final infeliz.

Me acuerdo que se está acabando el año.

Me acuerdo cuando todavía se podía pasear a altas horas de la noche en mi ciudad.

Me acuerdo del temblor de 1985 en México. Pasé por una calle llena de escombros: un letrero prohibía tirar guijarros.

EL AMOR ES EXTRAÑO Trailer Subtitulado

El amor es extraño

http://peliculasio.com/love-is-strange

Para ver las películas de Peliculasio, ir al afiche que está debajo de la película, dar clik ahi y empieza la película sin tener que poner nada.

    Acá el trailer https://www.youtube.com/watch?v=E--ikoM4wSI

Carta de Roberto Benigni a Dante Alighieri


Roberto Benigni




"Querido Dante,

Ante todo espero que tú estés bien, que la piedra no te pese demasiado y te auguro que oigas el Gloria in excelsis Deo lo más pronto posible. Y también te quiero agradecer porque con tu Divina Comedia me has hecho enamorarme de la poesía, que es la cosa más bella del mundo. Me has hecho sentir el bien y el mal, me has hecho ir a la cama todo asustado, me has hecho llorar, me has llevado por todos lados, sobre el Océano Atlántico, a Lunigiana, a Jerusalén, a Monterrigioni. Me has hecho morir de la risa, aunque has escrito en una lengua dificilísima, misteriosa e incomprensible, que para entenderla, piensa, me la debí hacer explicar por mis abuelos analfabetos.

Has entrado en mi vida rápidamente, Dante, con una alegría y una potencia estrepitosas, como cuando conocí los damascos. Por eso, para mí Dante, tú eres parte de la naturaleza, como los damascos, el sol, la hierba. Y cuando me preguntan si eres moderno, es como si me preguntaran si es moderna la hierba. Poco después de leerte me has hecho dar un salto sobre la silla en serio. Me di cuenta que no era yo que te leía a ti, eras tú que me leías a mí como ningún otro nunca me había leído, con palabras antiguas y conmovedoras que han atravesado los siglos para posarse sobre nuestros labios.

Me has hecho probar esa sensación tremenda que como yo en el mundo estoy solamente yo, pero que era igual a ti. Y que tú y yo éramos iguales a todos. Cada cosa que siempre había sentido desde que nací, tú le has dado una forma memorable. ¡Cuánto te he querido, Dante! Entraba en tu libro como se entra en una farmacia: leía dos o tres tercetos en voz alta y mataba todos los virus…

(…)

Dicen que la Divina Comedia sea la obra más audaz del ingenio humano, que su enseñanza es tan profunda que puede haber descendido al pensamiento humano sólo por revelación, y que por la primera vez, en la historia del mundo, nos has hecho explorar la remota región de lo Eterno, “físicamente, corporalmente”…
Con la Divina Comedia nos has hecho entender…:

que Dios tiene necesidad de los hombres;
que cada vez que el hombre hace el mal, Dios retiene el respiro;
que no hay mal que no pueda ser consolado;
que cada uno de nosotros está aquí para completar y complicar el fresco;
que la poesía es canto y cuento;
que las mujeres son el ápice de la creación, el alivio del abismo;
que te has ocupado de este extraño regalo que hemos tenido en suerte: la vida;
que, luego de haberte leído, no se miran más las personas con distracción sino como cofres de un misterio, depositarias de un destino inmenso;
que el arte se debe interesar por la vida;
que la vida es mucho más de cuanto podamos entender, por esto resiste;
que ninguno es demasiado extraño para ser entendido;
que cada uno de nosotros es único, y hace la diferencia;
que se puede hablar de los otros cuando hablamos de nosotros;
qué cosa nos hace felices;
qué cosa amamos y odiamos en serio;
que todos nosotros estamos aquí por el sí de una mujer;
que estamos en crisis por el duro deseo de durar;
que nos has vuelto posible vivir en un mundo más grande;
que nos has vuelto el mundo menos extraño y enemigo;
que cada persona es el héroe de la propia historia, aunque sus días y sus noches no parezcan excepcionales a ninguno;
que los hechos del mundo no son el fin de la cuestión;
que en poesía se usa el mismo amor y el mismo número de palabras para describir los órdenes angelicales y el gesto de un sastre que con poca luz introduce el hilo en el ojo de una aguja;
que se puede hablar de tú al desconocido;
que el paraíso está colmado de la deslumbrante belleza del verbo ser;
que la vida es destino y viaje, conocimiento y amor;
que alguno no quita jamás la vista de nosotros, porque nos ama;
que la belleza nace terriblemente;
que el arte es un don...”


Roberto Benigni

Bertolucci La Luna en Español


En Youtube también pueden ver la película en italiano. Buenísima, impactante, tremenda!

Joan Baez - Farewell Angelina

Farewell Angelina - Bob Dylan -

Travesuras de Banksy en el museo



El más grande grafitero de todos los tiempos. Un artista que rompe todos los límites!
Banksy es el pseudónimo de un prolífico artista del street art británico. Nació en Liverpool, en 1971, pero los datos acerca de su identidad son inciertos y se desconocen detalles de su biografía. Según Tristan Manco, Banksy «nació en 1971 y creció en Bristol, Inglaterra. Hijo de un técnico de fotocopiadoras, se formó como carnicero pero se vio implicado en el graffiti durante el boom del aerosol en Bristol de finales de la década de 1980». Su trabajo, en su gran mayoría piezas satíricas sobre política, cultura pop, moralidad y etnias, combina escritura con graffiti con el uso de estarcidos con plantilla (conocidos generalmente como stencils, del inglés). Su arte urbano combina escritura con una técnica de estarcido muy distintiva, similar a Blek le Rat, quien empezó a trabajar con estarcidos en 1981 en París; y miembros de la banda de anarco-punk Crass, que mantuvieron una campaña en las instalaciones del metro de Londres a finales de la década de los setenta del siglo XX e inicios de los ochenta. Banksy reconoció la influencia de Blek diciendo "cada vez que creo que he pintado algo ligeramente original, me doy cuenta de que Blek le Rat lo hizo mejor, sólo que veinte años antes."[1] Sus obras se han hecho populares al ser visibles en varias ciudades del mundo, especialmente en Londres. Wikipedia

Di yo soy tu -Rumi-

Una animación en 3D.

ARA MALIKIAN - Aires armenios

Nabucco - Hebrew Slaves Chorus (con subtítulos)

domingo, 22 de noviembre de 2015

Saber vivir

Saber Vivir 

No sé... si la vida es corta
o demasiado larga para nosotros.
Mas sé que nada de lo que vivimos
tiene sentido, si no tocamos el corazón
de las personas.
Muchas veces basta ser:
regazo que acoge,
brazo que envuelve,
palabra que conforta,
silencio que respeta,
alegría que contagia,
lágrima que corre,
mirada que acaricia,
deseo que sacia,
amor que motiva.
Y eso no es cosa de otro mundo,
es lo que da sentido a la vida,
es lo que hace que ella
no sea ni corta, ni demasiado larga,
sino que sea intensa,
verdadera, pura.... mientras dure.
                                   
Cora Coralina, poeta brasileña.

Borgman -cine holandés, trailer



Película holandesa de las llamadas "Home invasión". el cambio que se produce en una familia tras el ingreso de un personaje extraño y todo lo que trae con él.  Estupendas actuaciones. Despierta la curiosidad y te mantiene en tensión siempre preguntándote ¿Por que? ¿Qué es lo que desean?Criticada y aplaudida por no darnos las respuestas y más bien dejar que el espectador asocie y resuelva.

La película ha sido definida como una fábula oscura y malévola en la que Borgman, el personaje principal, se desenvuelve entre lo real y lo ficticio.  El director de la cinta que además firma el libreto es Alex van Warmerdam, que se ha puesto al frente de proyectos como 'The Last Days of Emma Black', 'Grimm' o 'El vestido'. El reparto artístico lo completan Hadewych Minis ('Loft'), Jeroen Perceval ('Rundskop'), Sara Hijort Ditlevsen ('Rita'), Annet Malherbe ('Sea of Silence') y Eva van de Wijdeven ('Penoza').

Siguiendo una vocación

  

 Siguiendo una vocación 





                                            (El origen de nuestro taller de lectura)

Cuando veo a un niño pequeño pienso que cuando crezca utilizará sus dones, que encontrará aquello que lo haga feliz, las personas que lo acompañen en su proyecto, que seguirá su vocación. Pues bien, alguien al verme de niña debió decir: tiene alma de maestra.
En una transversal de la calle Conquistadores en San Isidro había un callejón. Yo había escuchado la expresión criolla “Callejón de un solo caño”  y sí, había un solo caño en el que la gente se aseaba y lavaba su ropa. Íbamos ahí porque ahí tenía su taller un zapatero muy bueno, y también vivía Salinas, el viejo guardián de la laguna del Olivar a la que yo adoraba ir.  Eran cuartos muy precarios a los lados de un pasillo cubierto de ropa tendida, los techos eran hechos con trozos de madera de cajones de fruta, los cordones de luz cruzaban para encender un foco en cada cuarto. 


No sé con qué motivo durante un tiempo un par de veces  a la semana llevaba a los niños del callejón al bosque y ahí les contaba cuentos que iba inventando.
Las veces en las que visitaba a mis primas, les pedía que me dijeran que clase de cuento querían que les contara, no uno tradicional como la Cenicienta, sino por ejemplo, el de la niña que un día aprendió el idioma de las lombrices.
En el colegio permanecíamos en la iglesia por muchas horas, y yo cuando terminaba de observar los rincones, la luz que atravesaba los vitrales, las distintas imágenes y a mis compañeras que con la cabeza gacha, cubiertas con velo blanco, me daban la espalda, entonces, abría mi misal y escogía alguna de mis estampas y conversaba con el santo representado. -¿Qué le diría? ¿Le haría preguntas o le contaría lo que deseaba y sentía haciéndolo mi confidente?
En la clase ponía mis colores en orden de tamaño y les tomaba la lección. Me había convertido en maestra y ponía al color azul o al verde a recitar los nombres de los incas o a enumerara las partes de la flor.
Lastenia  que estaba a cargo de nosotros, se preocupaba de que nos vistiésemos, comiésemos, hiciésemos  nuestras tareas. Recuerdo que la sentaba al frente mío y le enseñaba la lección que yo tenía que aprender, le explicaba la leyenda de los hermanos Ayar o la hacía repetir los departamentos del Perú.  Mientras le enseñaba, también yo aprendía y al día siguiente podía dar una buena lección. Dócilmente Lastenia dejó que yo fuese su pequeña maestra.
La señora que vivía frente a mi casa me contrató para que ayudase a sus hijas con sus tareas, y luego fueron unas niñas colombianas, y después unas chicas que venían de España y debían saber historia del Perú.
Fui así aprendiendo a enseñar. A seguir una  vocación a la que he dedicado mucho tiempo de mi vida. Comunicar, buscar las palabras para aclarar ideas, imaginar frente a ellos, mostrar el gozo por aprender, por descubrir, la fascinación por las historias, por los cuentos.
Fui a ofrecerme al Centro para Audición y lenguaje para enseñar a los chicos a pintar. Sin tener método para enseñar a personas sordas ni saber dibujar  muy bien, me paré frente a la pizarra   y dibujé unos edificios altos y un pequeño perro. Con el apuro, olvidé ponerle ojos al perro y entonces una niña llamada Milagros se me acercó, me quitó la tiza y le puso dos grandes ojos a mi perro después de  darse un pequeño golpe en la cabeza con el puño y señalarme, diciéndome que cómo se me ocurría no ponerle ojos, golpeé imitándola mi cabeza, entendiendo perfectamente que para alguien que no oye, no tener ojos debe ser terrible.
Una amiga me llama y me ofrece dejarme su trabajo como maestra para niñas de primero y segundo de media en un colegio. Acepto de inmediato. Compensé el no haber estudiado  educación con la alegría de mi juventud, con el entusiasmo y la felicidad que me causaba haberme convertido en un abrir y cerrar de ojos en “maestra”. Imitando las estrategias de profesoras me desempeñé bastante bien, aunque tuviese que estudiar media hora antes la lección que tenía que dar. Mientras las demás profesoras se quejaban los lunes, yo  lucía radiante, llena de planes: las haría construir puentes colgantes y quipus y luego haríamos una exposición. Al cabo de unos años, en los jardines de la Universidad Católica me encontré con una de mis alumnas, ella me dijo: -Estudié historia por ti.- Orgullosa de haber sabido transmitir amor por nuestra historia, curiosidad por el pasado, la abracé. Ahora vive en Francia y es catedrática en la universidad.
Siempre me han interesado las noticias relacionadas con maneras diferentes de enseñar.  Creo que los maestros deben ser personas que contagien su pasión por el conocimiento, que compartan aquello que han aprendido, que muestren su humanidad, anécdotas de su propia vida y que muestren interés por la vida y las historias de sus alumnos. Que  sepan despertar preguntas, que den espacio para que puedan expresarse y crear.   Enseñar es intercambiar vidas, dar y recibir lo que nos sucede, lo que soñamos, aquello que nos hace sufrir o nos detiene en el cumplimiento de nuestras metas.
Con la Madre Mariana Cárrigan religiosa norteamericana de origen irlandés de la orden de Maryknoll colaboré en la construcción de un colegio para niños especiales en época del gobierno militar. Hicimos trámites,  nos adjudicaron  un terreno, obtuvimos donaciones de materiales, conseguimos maestros y se creó este Centro de Educación especial de Pamplona alta que sigue hasta hoy brindando atención a muchos niños. En ese tiempo a los niños de retardo y con problemas de audición, la madre Mariana añadió a niños lisiados que no podían transportarse a otros colegios y ella adquirió una camioneta que acondicionó para recogerlos, y pudiesen asistir al colegio. Muchas veces estuve con estos niños preguntándoles por lo que habían soñado la noche anterior, haciendo dibujos, preguntándoles de dónde eran sus padres, cómo se habían enamorado.
Desde chica tuve afición por recortar revistas, las imágenes que más me gustaban y artículos del periódico que hablaban de temas que me impresionaban. Conforme fui interesándome más por la literatura, los recortes fueron de escritores, entrevistas, cuentos que iba sacando de revistas y periódicos de otros países que me ingenié en conseguir. Sin saberlo, estaba formando mi archivo, el material de trabajo que sería de gran utilidad en el taller que tuve la suerte de iniciar.
Habiendo asistido a diferentes talleres de literatura acá en Lima pero también en Argentina, viendo que en Buenos Aires se realizaban talleres vecinales sin mayor pretensión, impulsada por un asalto que sufrí al salir de uno de mis talleres, comencé el mío. Alguien rompió con una bujía la luna de mi auto y me robó la cartera. Muy asustada, con vidrios en la boca, llorando, decidí que no regresaría más. ¿Qué haré sin mis clases?  -Hacer mi propio taller, me respondí. Puse avisos en el barrio y una amiga querida puso una nota en su revista. Las clases empezaron en el verano  de 1999 y yo temblaba imaginando que me harían preguntas que no sabría responder. -Les diré que no sé, -me dije, y en muy poco tiempo me sentí a mis anchas, feliz viendo lo contentas que estaban las participantes y la manera tan agradable que pasábamos esas dos horas cada martes.  Inventé mi propio método y con la complicidad de las alumnas logramos un espacio al que bautizamos como ABRA. Durante unos años fue un taller de lectura y escritura pero con el tiempo se ha convertido en taller de lectura aunque hacemos algunos ejercicios de imaginación y de creación. 
No sé quien disfruta más con el taller, si ellas o yo. Siento que es un regalo de la vida, algo fantástico que me ha sucedido. Nada es rígido, no tenemos un programa definido, cada sesión comienza y termina, vamos saltando por diferentes escritores, hombres y mujeres, latinoamericanos o europeos, orientales o norteamericanos.  Vamos directo a los textos, con alguna información sobre el autor y su ubicación histórica, buscamos  especialmente aprender las diferentes maneras en las que el hombre se comporta, enfrenta dificultades, ama, sufre, se relaciona, pelea, muere. Y luego de leer en voz alta el cuento, participando una a una en esta lectura, conversamos sobre lo que se nos ha mostrado y descubrimos cómo podemos tener puntos de vista tan distintos y cómo podemos sumar a nuestra opinión, la opinión de los demás. El nombre ABRA significa para mí  una grieta entre dos montañas por donde pasa la luz. Dejar de lado las inquietudes personales, la preocupación por el futuro, las incomodidades del tráfico y la delincuencia, para sumergirnos en otras vidas, saltar de la realidad a la ficción, alimentar nuestra realidad con la ficción, aprender, conocer cada vez un autor diferente, escucharlo responder entrevistas, explicar que es lo que lo hace escribir, hacer nuestra su originalísima manera de mirar el mundo y de vivir.




Mujeres reunidas

Mujeres reunidas. Tuve la suerte de que me invitaran y hasta me dejaran participar en una primera reunión para crear una obra de teatro. El director propuso un juego y con una rapidez y soltura de huesos, cada una asumió su papel y se produjo un diálogo intenso, por momentos gracioso, verdadero, soñador. Nunca dejará de fascinarme el ser humano, su imaginación, su creatividad, su entusiasmo. Y es increíble como se unen las personas cuando lo que las convoca es algo que despertará en otros curiosidad, interés, admiración. Bravo!