domingo, 31 de mayo de 2015

Algunos laberintos en el mundo

      Un laberinto es un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él.     
El significado cultural y la interpretación del laberinto como símbolo es muy amplio y rico. Está presente en diversas culturas, épocas y lugares, presentándose siempre como un símbolo ligado a lo espiritual. Por ejemplo, muchos laberintos dibujados en el suelo servían como una especie de trampa que atrapaba a los malos espíritus. Se conoce esta función desde la prehistoria en adelante. Incluso en algunas iglesias católicas es posible encontrarlos trazados en el piso, cerca del baptisterio (lugar donde se bautiza a los nuevos fieles). En algunas casas, la imagen del laberinto se trazaba en la puerta de ingreso, como sistema de protección. Pero una de las más importantes significaciones del símbolo del laberinto está asociado a los rituales de iniciación. Por lo tanto, el laberinto es el símbolo que representa la búsqueda del centro personal, del sí mismo del ser humano. Para el encuentro de tan preciado hallazgo, se requiere de un ritual iniciático que implica la superación, en distintas etapas, de una prueba.
Durante la Edad Media, el laberinto está fuertemente relacionado con el duro camino de los creyentes hacia Dios, el recorrido tortuoso de los caminos enredados y difíciles hasta hallar el centro simbolizaban la participación en los sufrimientos de Cristo en la cruz. El camino del laberinto es el peregrinaje, es la muerte al hombre antiguo, pecador. El hallazgo del centro representa el volver a nacer.
En el Renacimiento el ser humano se convierte en el centro del laberinto, como reflejo de las enseñanzas humanistas antropocéntricas.
En la actualidad, el laberinto se mantiene como un símbolo vivo presente en diferentes ámbitos, desde la esfera artística en numerosas propuestas en pintura, escultura, cine, etc., en la investigación académica antropológica, psicológica, así como también en la gráfica, publicidad e incluso en distintas áreas de entretenimiento como juegos de computadora.(Wikipedia)

                     Longleat


Es una de las mayores propiedades arquitectónicas y naturales de la aristocracia británica, notable por su casa de campo isabelina, el laberinto, las zonas verdes ajardinadas y un safari park. La casa se sitúa en un terreno de 364 hectáreas de zonas verdes, acondicionadas por el jardinero Capability Brown, y posee otras 3.200 hectáreas de bosques y tierras agrícolas. Fue la primera casa señorial en abrirse al público, y es también el primer safari park que hubo fuera de África
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Villa Pissani

La Villa Pisani, es una villa del siglo XVI relacionada con el arquitecto Andrea Palladio. Se encuentra extramuros de la ciudad italiana de Montagnana,1 en el Véneto.
 


 
 

Parque de Horta en Barcelona

El Parque del Laberinto de Horta  es un jardín histórico ubicado en  Barcelona, el más antiguo que se conserva en la ciudad. Se encuentra en la antigua finca de la familia Desvalls, en una ladera de la sierra de Collserola. Iniciado en 1794 y acabado en su primera fase en 1808, fue obra del arquitecto italiano Domenico Bagutti. El parque incluye un jardín neoclásico del siglo XVIII y un jardín romántico del siglo XIX.1
 

 
 

                              Hampton Court Inglaterra


El Palacio de Hampton Court es un palacio real en el municipio londinense de Richmond upon Thames, Gran Londres, en el condado histórico de Middlesex, y dentro de la ciudad postal de East Molesey, Surrey; laFamilia Real Británica no lo habita desde el siglo XVIII. El palacio está a 18,8 kilómetros al sudoeste de Charing Cross y corriente arriba del río Támesis desde el centro de Londres.




 
 

Catedral de Chartre en Francia

 
La Catedral de la Asunción de Nuestra Señora (en francés: Cathédrale de l'Assomption de Notre-Dame), es una iglesia catedralicia de culto católico bajo la advocación de Nuestra Señora en la ciudad deChartres, en el departamento de Eure y Loir, en Francia, a unos 80 km al suroeste de la capital, París. Asimismo es la sede de la Diócesis de Chartres, en la Archidiócesis de Tours.
 

 
 

 
 

Los Cocos en Córdova Argentina

 
Los Cocos es una localidad y municipio argentino del departamento de Punilla, Provincia de Córdoba, a 104 km al norte de la ciudad de Córdoba.
Tiene aproximadamente 980 ha y se encuentra a 1.200 msnm, convirtiéndola en la localidad que se encuentra a mayor altitud en el Valle de Punilla, por lo que se la conoce con el nombre de Balcón de Punilla.
 

Monasterio  Solovski Rusia

 
El Monasterio Solovetsky  fue la mayor ciudadela de la Cristiandad en el norte de Rusia antes de ser convertido en una prisión y campo de concentración soviético especial (1926–1939), que sirvió como prototipo del sistema Gulag. Situado en las islas Solovetsky en el mar Blanco, el monasterio pasó por muchos cambios de fortuna y sitios militares. Sus estructuras más importantes datan del siglo XVI, cuando Filip Kolychov fue su hegúmeno.
 
 
 
 
 

Plantación Dole, Hawái

 
Este fragante laberinto frutal ubicado en la costa norte de Oahu ha sido galardonado por los Récords Mundiales Guiness en dos ocasiones por ser el mayor del mundo.

 

Reignac Sur Indre

Reignac-sur-Indre es una población y comuna francesa, situada en la región de Centro, departamento de Indre y Loira, en el distrito de Loches y cantón de Loches.
 
 
Cherry Crest  Penssylvania
 
Serpientes, escaleras

Ashcombe

El Ashcombe Maze es el laberinto más antiguo de Australia, se trata de una composición con setos de hasta 3m de altura y un espesor medio de 2m. Este laberinto fue creado en 1970, contando con aproximadamente mil cipreses (tipo cupressus macrocarpa) separados 1m entre sí. Con el paso del tiempo las plantas del laberinto crecen estrechando los caminos, además la poda se realiza de manera manual y sin utilizar guías lo que provoca que los árboles formen “muros verdes” ligeramente alabeados.
 

 
 
 
 

Libros de Cortázar de formatos curiosos

http://cvc.cervantes.es/literatura/libros_cortazar/formatos_curiosos.htm









Jabberwocky El Fablistanón un poema sin sentido


Jabberwocky es un poema sin sentido escrito por el británico Lewis Carroll, quien lo incluyó en su obra Alicia a través del espejo en 1872. Jabberwocky es generalmente considerado como uno de los mejores poemas sin sentido escritos en idioma inglés.
Muchas de las palabras usadas en el poema fueron inventadas por el propio Carroll o fusiones de palabras. En el libro, el personaje Humpty Dumpty da varias de las definiciones de algunas de las palabras de la primera estrofa. Carroll explicó el significado de algunas otras en obras posteriores, así como su pronunciación. Algunas de las palabras inventadas en este poema (como chortled, galumphing y frabjous) se incorporaron al idioma inglés. La misma palabra Jabberwocky es utilizada en inglés para referirse al lenguaje sin sentido.

 

Asurraba. los viscovivos toves
tadralando en las vaparas ruetaban;
misébiles estaban los borgoves,
mientras los verdos momios bratchilbaban.
Cuidado hijo con el Fablistanón!
con sus dientes y garras muerde, apresa!
Cuidado con el pájaro Sonsón,
y rehuye al frumioso Magnapresa!
Blandiendo su montante vorpalino
al monstruo largo tiempo persiguió...
Bajo el arbol Tumtum luego se vino
y un rato cavilando se quedó.
Y estando en su aviesal cavilación,
llegó el Fablistanón, ojo flagrante,
tufando por el bosque fosfuscón
y se acerco veloz y burbujante.
Un, dos! De parte a parte le atraviesa
varias veces el vorpalino acero;
y muerto el mostruo izando la cabeza
regresó galofando muy ligero.
¿De verdad al Fablistanon has muerto?
¡Ven que te abrace, niño radioroso!
¡Hurra, hurra! ¡Qué día ristolerto, risoto, carcajante y jubiloso!
Asurraba. Los viscovivos toves
tadralando en las vaparas, ruetaban;
misébiles estaban los borgoves,
mientras los verdos momios bratchilbaban.

B.B. King - Blues Boys Tune


Charlie Parker - All the things you are


Arte poética


Ars Poetica



" Un Poema debe ser palpable, y mudo
Como una fruta redonda
Sin voz
Como viejos medallones contra el pulgar
Silencioso como la piedra gastada por las mangas
En el alféizar donde ha crecido musgo;
Un poema debe ser sin palabras
Como vuelo de pájaros
Un poema debe estar inmóvil en el tiempo
Mientras la luna asciende
Dejando, como la luna libera
Ramita tras ramita la enmarañada noche de los árboles.
Dejando, como la luna tras las hojas de invierno,
 Memoria tras memoria en el recuerdo.
Un poema debe estar inmóvil en el tiempo
Mientras la luna asciende
Un poema debe ser semejante a

no verdad.
Para la historia del dolor,
una entrada vacía y una hoja de arce.
 
Para el amor
Los pastos inclinados y dos luces sobre el mar:
Un poema no debe significar
Sino ser.
"Archibald MacLeish




 
 
Archibald MacLeish, fue un poeta modernista y escritor estadounidense. Ganó en tres ocasiones el Premio Pulitzer. Wikipedia

Baldomero Pestana , una exposición esperada


Esperamos con mucha ilusión esta estupenda exposición del fotógrafo Baldomero Pestana que vivó en el Perú muchos años y retrató a muchos peruanos artífices de nuestra historia cultural.

La exposición fotográfica del siglo!!! Vamos a ver talento e historia de la cultura peruana de la mano (mas bien ojo) de un gran artista: Baldomero Pestana.  Imperdible en el MAC de Barranco. Del 5 de agosto al 27 de setiembre del 2015.

Blanca Varela y sus dos hijos, Martín Adán, José María Arguedas, Sebastián Salazar Bondy.



domingo, 24 de mayo de 2015

El caso Fonseca

Esta semana hicimos en Abra, nuestro taller de lectura un par de cuentos de Rubem Fonseca el escritor brasileño del que aquí compartimos este artículo de la revista El buen salvaje. Fue muy interesante conversar sobre este escritor que como otros brasileños, por ejemplo Clarice Lispector nos muestran una literatura diferente, original, reflejo de un país enorme en el que se dan cita tantos sucesos, dramas y miradas que sirven de material para una excelente literatura.


El caso Fonseca por Aldo Incio , literato y librero para El buen salvaje

Rubem Fonseca no da entrevistas. Es uno de los tópicos del mito, quizá el más importante, el que termina tallando su imagen de misántropo. De maldito. En los casi cincuenta años que viene publicando libros, el autor vivo más importante del Brasil, un planeta de ciento noventaicuatro millones de personas con fama de intensas, ha hablado (y se ha dejado ver) muy poco. Evita aparecer en los medios, rehúye a los periodistas y no brinda declaraciones ni a sus amigos. Es un especialista consumado en la ocultación. Si fuera mago, Fonseca desaparecería del escenario.
Nadie está seguro de los motivos de su aislamiento. Las teorías van desde el rabo de paja político hasta el simple deseo de hacer lo que le venga en gana. Se sabe mejor callado, sospechan algunos, y otros, que tal maniobra alimenta su fama de misterioso, en un país de novelas, telenovelas y novelería. Fonseca fue, en otra vida, asesor y estratega policial y político, lo que podría sugerir una maniobra de marketing intuitivo y funcional.
¿O es otro truco de un escritor de intrigas?
Lo que creemos saber de Fonseca
José Rubem da Fonseca (Zé Rubem) nació en Juiz de Fora, Minas Gerais, en mayo de 1925. Sus padres, que ya habían huido de la pobreza en Portugal, escaparon nuevamente hacia una promesa de bienestar en Rio de Janeiro cuando el futuro escritor tenía siete años. Desde entonces Fonseca es, sobre cualquier adjetivo, carioca.
Ha dicho (por escrito) que a los cuatro años aprendió a leer sin ayuda, pero que fue el cine su primer gran amor. También ha contado que, siendo adolescente, ganó una máquina de escribir en un concurso, por lo que optó por la literatura (pues si hubiese ganado una cámara, habría sido cineasta). Aun así, ha realizado media docena de guiones y, correspondiendo a la simbiosis, lo cinematográfico sobrevuela sus ficciones: una narrativa potente, extremadamente gráfica, en la que el timing de las acciones y el peso de lo atmosférico se sienten en cada tramo, en cada paso (en falso) que da el lector antes de cada giro y sus astutas transiciones.
Contradiciendo en parte lo anterior y avivando de paso su mitología, Fonseca también ha dicho que su temprana vocación por la escritura provino de la redacción constante de cartas de amor. En «Pierrot de la caverna», un cuento introspectivo del libro de 1979 El cobrador, pone en boca de su protagonista lo siguiente: «En cuanto a mí, lo que me mantiene vivo es el riesgo inminente de pasión y sus coadyuvantes: amor, gozo, odio, misericordia». Sentencia aplastante de un hombre que prefiere que sus creaciones hablen por él. Sin embargo, su talento es todo menos casualidad. En José, una novela autobiográfica publicada el año pasado y aún sin versión en español, el autor cuenta sobre el niño que fue, obsesionado por la lectura de Dumas y de los clásicos de la aventura juvenil. Ya en Rio, seducido –fulminado, diríase– por la exuberancia de ese nuevo mundo que sería para siempre el escenario de sus fantasías, descubrió el teatro y la biblioteca. A los dieciocho años escribió un conjunto de cuentos, y se lo llevó a un editor. Este lo rechazó por considerarlo obsceno, y lo terminó extraviando. Fonseca le dijo que volvería a escribirlo. Recién veinte años después, en 1963, publicó Los prisioneros, su primer libro.
Se sabe que adora el fútbol, y que es torcedor del Vasco da Gama, equipo de descendientes de portugueses, aunque en su juventud jugó en las divisiones menores del Flamengo. Estuvo en la derrota de Brasil ante Uruguay en la final de la Copa del Mundo de 1950, el conocido «maracanazo». En una crónica de La novela murió, de 2006, escribió: «Cuando el juego acabó, el silencio fue profundo, tan estruendoso (perdonen el oxímoron) que dolía en nuestros oídos. Doscientas mil personas mudas y sordas. Hasta nuestros llantos eran silenciosos, y las lágrimas corrían únicamente de los ojos de los más fuertes. (…) el sufrimiento de la derrota es siempre más avasallador e interminable que la euforia de la victoria».
Más datos: fue vendedor de corbatas mientras estudió Derecho, especializándose en Penal y graduándose en 1948 con honores. A los veinticuatro, entró a la Academia de Policía de Rio de Janeiro y se convirtió en uno de los tres mejores alumnos de su clase. Nunca fue un vigilante con pito ni bastón al cinto. El último día de 1952, a la edad de veintisiete años, ingresó por primera vez a la estación policial del suburbio São Cristóvão, comenzando su carrera de comisario. En el cuaderno de ocurrencias apuntó los cinco incidentes que sucedieron durante su turno: atropellamiento, robo de documentos, choque de vehículos con muerte, agresión con cuchillo y heridas por arma de fuego.
Viajó a Nueva York en 1953 para recibir una capacitación, pero aprovechó para quedarse y dar algunas vueltas. Vivió en el mítico Hotel Chelsea, donde conoció, entre otros, a Dylan Thomas, con quien tuvo un encuentro fugaz minutos antes de la muerte del poeta galés, tal como lo cuenta en, valga la redundancia, «Bebiendo con Dylan Thomas en Nueva York». Fonseca se volvió un apasionado de la cultura norteamericana y de autores como Philip Roth, Norman Mailer y Saul Bellow. Pero fue el descubrimiento de Raymond Chandler y de Dashiell Hammett lo que signaría su interés por el género policial.
En 1958 dejó la policía.
Los intelectuales solían ser de izquierda, así que desde entonces Fonseca es una excepción. Al poco tiempo era uno de los hombres más importantes de la compañía de energía eléctrica Light, la mayor empresa privada del Brasil. Su dueño, Antonio Gallotti, fue un hombre inimaginablemente poderoso que, por entonces, fundó el Instituto de Pesquisas y Estudios Sociales (IPES), un think tank dedicado a difundir el pensamiento liberal y antimarxista que contribuyó con el golpe militar que sacó del poder al presidente João Goulart. Allí conoció a su primer editor (de verdad) y publicó, no sin ciertas reticencias, Los prisioneros. En 1965 entregó El collar del perro, una obra maestra también compuesta de relatos, con la que obtuvo el premio Pen Club de Brasil. Su tercer volumen de cuentos, Lucía McCartney, es de 1967.
Además de buenos libros, esos años trajeron consigo los cimientos de la leyenda, pues los detractores de Fonseca lo acusaron de haber trabajado para la dictadura. Él siempre lo negó asegurando que, si bien participó en el IPES, lo hizo realizando tareas menores, como la elaboración de guiones de avisos publicitarios. Lo cierto es que fue víctima de la censura durante los años infames de la represión en su país. En 1975, su libro de cuentos Feliz Año Nuevo fue confiscado, acusándosele de inmoral, prohibiéndose su publicación por todo el país. Pero, ¿qué hace que un libro y, por extensión, un autor, sea sujeto de censura? En Fonseca se podría entender de la siguiente manera, a través de uno de sus personajes memorables, Gustavo Flavio (un guiño a su querido Flaubert), en la clásica novela de 1986 Bufo & Spallanzani: «El escritor debe ser especialmente un subversivo, y su lenguaje no puede ser el mistificatorio del político y del educador, ni el represivo del gobernante. Nuestro lenguaje debe ser el de no conformismo, el de no falsedad, el de no represión. El escritor debe ser siempre un irreverente, molesto, agresivo con su realidad aunque a algunos les fastidie».
Aún hoy, la leyenda carioca no ha podido desprenderse de esa fama de conspirador. Y ese es un buen motivo para permanecer callado. Pero no es menos cierto que la literatura de Fonseca es, en esencia, una prosa dedicada a desenmascarar al ser humano, a mostrarlo tal como es, a mirarlo en el fango, a ayudarlo a salir, a volverlo a arrojar, con una sonrisa apretada entre los dientes. Apunta a la estructura de las sociedades, se mueve entre las clases, ironiza, sentencia, remueve escombros, los produce. Se alimenta de las miserias para afirmarse, mira al cuerpo y lo vuelve auténtico, retrata con crudeza la violencia urbana, muestra las diferencias entre los que tienen y los que no.
La conversión silenciosa
Después de la publicación de sus tres primeros libros de cuentos, que le dieron notoriedad en el medio literario, se rehusó a dar entrevistas porque «todo lo que tengo que decir está en mis libros». Se oculta, como su contemporáneo Dalton Trevisan, otro misterio de la literatura br asileña; o su amigo, el mítico Thomas Pynchon, quien llegó a afirmar: «Lo mejor de Fonseca es no saber adónde nos va a llevar. Siempre que comienzo un libro suyo es como si sonara el teléfono a medianoche: ‘Hola, soy yo. No vas a creer lo que está sucediendo’. Cada libro suyo es un viaje que vale la pena, un viaje de algún modo necesario».
Pero hay que resaltarlo: en los últimos años el escritor brasileño ha tenido algunas presentaciones fuera de su país, en las entregas de premios o reconocimientos, y ha comenzado a hablar, principalmente a los jóvenes, tal como ocurrió el 27 de agosto de 2009, el día que Rubem Fonseca se presentó en Lima. ¿La razón? El grado Honoris Causa que le otorgaría la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entre otras razones, por ser «el representante más conspicuo de la cultura del Brasil contemporáneo», leyó en su discurso Marco Martos.
Aquella mañana la ceremonia oficial transcurrió por el cauce previsible, pero se corrió la voz, principalmente entre alumnos y ex alumnos de Letras, de histórica hinchada fonsequiana, y se organizó una velada más informal, esa misma noche, en un salón de la embajada de Brasil, en Miraflores. Y allí estaba: Fonseca-Nosferatu, con la misma pelada, ojeras profundas y orejas largas y puntiagudas que el personaje de la célebre película de Murnau. Vestía de negro, algo con cuello tortuga que lo hacía ver más delgado, si cabe. Daba la impresión de ser un tipo muy serio, adusto, dueño de una voz cavernosa. Luego de las presentaciones, todos se hacían la idea de que aquel viejecillo lúgubre simplemente agradecería y se marcharía. Pero acabados los elogios, el vampiro tomó el micrófono y se puso de pie. Explicó que era peripatético, que no podía hablar sin caminar. Y como si le hubieran inyectado sangre fresca, se lanzó hacia el público. Respondió todo y a todos, sin remilgos ni diplomacia, con muchísima gracia. Con encanto. Fonseca, el humano, también era asombroso, fascinante.
Al día siguiente, el periodista Enrique Planas publicó una semblanza del autor en el diario El Comercio. «Se lo pregunto directamente –dice Planas en la nota–: ¿Hace cuánto no da una entrevista? El escritor se toma su tiempo en responder: ‘Una vez di una… hace treinta años’».
Se trata de una postura casi militante la que tiene el escritor carioca con los medios. Así quedó plasmado para el propio equipo deBuensalvaje cuando intentamos alcanzar su voz. Para ello, recurrimos a los amigos íntimos, al acoso de sus familiares, a distintos niveles de la burocracia diplomática y a los centros culturales. Probamos con editores, escritores, colegas que tuvieran algún tipo de acceso… Al final, una tarde llegaron –a través de un intermediario y con la dirección electrónica debidamente borrada– las únicas líneas que nos brindaría el autor de El cobrador:
Meu caro amigo X: Peço que agradeça em meu nome o honroso convite que me fez para uma entrevista. Porém, por motivo de uma idiossincrasia que eu nem mesmo sem explicar, não dou entrevistas nunca.
Conto com a compreensão do jornalista desejando que a sua revista «Buensalvaje» continue tendo um sucesso cada vez maior.
Um forte abraço,
Rubem
Fin. Amable pero categórico.
A la mañana siguiente de ese mensaje, el 27 de setiembre último, llegaron noticias desde Chile: Rubem Fonseca había recibido el primer Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, otorgado por el Gobierno de ese país y su Ministerio de Cultura. Un equivalente al de Poesía Pablo Neruda, un galardón nuevo pero siempre justo para el ex comisario de ochentaisiete años. Luciano Cruz-Coke, Ministro de Cultura chileno, dijo sentirse orgulloso de premiar a Fonseca, «quien con su prolífica obra ha influido poderosamente la narrativa iberoamericana». El escritor Iván Thays, miembro del jurado del premio agregó, desde su blog Vano Oficio del diario El País, que para él fue «un descubrimiento, un autor genial, un brasileño que estaba reinventando la novela social convirtiéndola en una novela policial donde los grandes temas eran tocados de soslayo pero sin dejar de ser contundentes… una escritura hecha con los nervios, con los músculos y con el estómago». Imposible estar más de acuerdo.
Fonseca es popular sin hacer concesiones. Es un bestseller talentosísimo, feroz, afilado. Un grande.
Este año tampoco ganó el Nobel que tanto merece, y lo cierto es que Fonseca es, aunque parezca increíble, aunque suene absurdo, un hombre muy viejo. Quizá la Academia se lo pierda.
Un hombre que parece haber vivido muchas vidas.
Una leyenda viva, potente.
Los hábitos hacen al autor
Ante el dilatado alejamiento del ojo público, no sorprende que la figura de Rubem Fonseca y, sobre todo, su cotidianidad, despierten el morbo colectivo. Por lo pronto, se sabe –porque lo ha dicho él en sus textos, lo han dicho otros, lo dice la leyenda– que casi no duerme, que se levanta tempranísimo, que lee mucho (sobre prácticamente todo), a un promedio de cien páginas por hora. Cien. Que sus platos favoritos son todos a base de brócoli, que gusta del bacalao, que gusta más de la sardina, que detesta la cebolla. Que le obsesionan los ejercicios físicos. De otro lado, disfrutaba del vino y los habanos, pero ha tenido que dejarlos. Oye rock. Es Tauro, como sus admirados Balzac, Freud, Nabokov, Shakespeare, Bertrand Russell, Gary Cooper y Orson Wells. Vive solo en un departamento que es más una biblioteca, con unos ocho mil ejemplares diseminados, una casa tomada. Sigue el fútbol, mira cine siempre. Es un amante de los árboles, un dendrófilo. Y de las mujeres.
Muchas de sus manías y aficiones parecen trasladados a los personajes de sus cuentos y novelas, en los que también encontramos elementos constantes: la literatura, la reflexión a través de sus personajes, el crimen, hombres desdichados que se ganan la vida realizando quehaceres que les permitan sobrevivir, presentados muchas veces como seres errados de la naturaleza, el erotismo, la denuncia implícita hacia los poderes que rigen los destinos del mundo, la subversión de las buenas costumbres, las mujeres. Todo esto matizado con un lenguaje desgarrado y efectivo, nada concesivo. La palabra justa, como diría Flaubert, uno de sus héroes. En el cuento «El enemigo», de su primer libro, leemos: «El hombre es un animal solitario, un animal infeliz, solo la muerte puede ponernos de acuerdo». Cuarenta años después, su guion para la película El hombre del año (dirigida por su hijo José Henrique, autor de la reciente y aclamada Heleno) comienza con un personaje diciendo esto: «Antes de que uno nazca, alguien, tal vez Dios, define con exactitud cómo va a joderte la vida. Esa era mi teoría. Dios solo piensa en el hombre en el arranque. Cuando decide si tu vida será buena o mala. Cuando no tiene tiempo, hace una guerra, un huracán… y mata un montón de gente sin tener que pensar en nada. Pero en mí, Él sí pensó».
Con el cierre de la editorial Norma, muchos se preguntan qué sucederá con los títulos de Fonseca. Ahora, los derechos para Sudamérica los maneja la chilena Tajamar. Su director nos ha asegurado la continuidad y ampliación del catálogo del carioca. Así podremos seguir disfrutando de su narrativa limpia, directa; de esa prosa negra del amor, la locura y la muerte: nadie como Fonseca para narrar la tensión entre Eros y Tánatos que vive en el corazón de cualquier hombre o mujer o huracán de la vida real, como uno, en cualquiera de nuestras pobres ciudades.

Betsy»
Historias de amor (1997)

Betsy esperó el regreso del hombre para morir.
Antes del viaje, él había notado que Betsy mostraba un apetito extraño. Después aparecieron otros síntomas, excesiva ingestión de agua, incontinencia urinaria. El único problema de Betsy era la catarata en uno delos ojos. A ella no le gustaba salir, pero antes del viaje había entrado inesperadamente con él en el elevador y pasearon por la orilla de la playa, algo que ella nunca había hecho.
El día que el hombre llegó, Betsy tuvo el desvanecimiento y permaneció sin comer, acostada en la cama con el hombre. Los especialistas que consultaron dijeron que no había nada que hacer. Betsy sólo salía de la cama para beber agua.
El hombre permaneció con Betsy en la cama durante toda su agonía, acariciando su cuerpo, sintiendo con tristeza la flacura de sus piernas. El último día, Betsy, muy quieta, los ojos azules abiertos, clavó la mirada en el hombre con la misma mirada de siempre, que indicaba el alivio y el placer producidos por su presencia y sus caricias. Comenzó a temblar y él la abrazó con más fuerza. Al sentir sus miembros fríos, el hombre acomodó a Betsy en una posición más cómoda en la cama. Entonces ella extendió el cuerpo, como si se desperezara, y volvió la cabeza hacia atrás, en un gesto lleno de languidez. Después estiró el cuerpo aun más y suspiró, una exhalación fuerte. El hombre pensó que Betsy había muerto. Pero algunos segundos después emitió otro suspiró. Horrorizado por su meticulosa atención el hombre contó, uno a uno, todos los suspiros de Betsy. Con el intervalo de algunos segundos exhaló nueve suspiros iguales, con la lengua de fuera, colgando de lado en la boca. Luego empezó a golpearse la barriga con los dos pies juntos, como lo hacía ocasionalmente, sólo que con más violencia. En seguida quedó inmóvil. El hombre pasó la mano con suavidad por el cuerpo de Betsy. Ella aflojó y estiró los miembros por última vez. Estaba muerta. Ahora, el hombre lo sabía, estaba muerta.
El hombre pasó la noche entera despierto al lado de Betsy, acariciándola con cuidado, en silencio, sin saber qué decir. Habían vivido juntos dieciocho años.
Por la mañana, la dejó en la cama y fue a la cocina y preparó un café. Fue a tomar el café a la sala. La casa nunca había estado tan vacía y triste.
Por fortuna el hombre no había tirado la caja de cartón de la licuadora.Volvió al cuarto. Cuidadosamente, colocó el cuerpo de Betsy dentro de la caja. Con la caja bajo el brazo caminó hacia la puerta. Antes de abrirla y salir, se secó los ojos. No quería que lo vieran así.

 

 

Love, love, love en la Católica

Fuimos al teatro al Centro cultural de la Católica. Vimos Love, Love, Love. La actuación de Denise Arregui soberbia. Felicitaciones al director y al elenco. Muy recomendable.


Todavía no hay videos de la obra. Lo interesante es que esta obra se está dando de manera simultanea en Montevideo, Buenos Aires y Lima. Es divertida, tremenda, trata el tema de la responsabilidad de los padres, de los hijos consigo mismos, de las relaciones amorosas y paternales. Sucede en Inglaterra y hace un corte en tres momentos de la vida de una pareja, el momento en el que se conocen, el momento en el que se separan y cuando ya  están mayores, jubilados, pero la vida les toma cuentas y los hijos muestran los resultados. Leí una crítica en el Comercio y tenía algo de razón, sin embargo me gusta resaltar el entusiasmo por hacer piezas que reflexionen sobre la vida y a la vez te diviertan. Que podría ser mejor, claro que podría ser mejor,  y las críticas ayudan, pero que no nos impidan ir al teatro y tener nuestra propia opinión ni nos quiten el disfrute. ¿Me dan su opinión cuando la vean?
 

Queremos tanto a Julio

Este martes en ABRA, nuestro taller de lectura, dejamos Brasil y pasamos a la Argentina. Nos tocará leer y comentar uno de los cuentos de Julio Cortázar.

 Julio es uno de nuestros favoritos así que de vez en cuando regresamos a él para descubrir que siempre está vigente y siempre tenemos algo más que descubrir en sus cuentos y sus fantasías.
De “La trompeta de Deyá” de MVLL.
Era 1984 un domingo cuando muere Julio Cortázar, un periodista llama a MVLL a avisarle y pedirle su comentario.
En vez de escribir un artículo sobre Cortázar, VL se quedó leyendo sus cuentos y páginas de sus novelas que recordaba. Hacía tiempo que no se veían, que no sabía nada de él pero se alegró de que Aurora se hubiese encargado de él durante los últimos meses de su enfermedad.
VLL recuerda que lo vio por última vez en Grecia en 1967 en donde él, Aurora y VLL fueron traductores en un congreso de algodón. Ver y oír conversar a Julio y Aurora era un espectáculo. Todo lo que decían era inteligente, culto, divertido, vital. No pueden ser siempre así, pensó él, seguro ensayan en su casa para deslumbrar con anécdotas inusitadas, citas brillantísimas y bromas en el momento perfecto como para descargar el clima intelectual,
Tenían una perfecta complicidad, simpatía, compromiso con la literatura y generosidad con todo el mundo, especialmente con los principiantes.
Virtud cortaziana: ser Dorian Gray. Aurora también lo es.
Era veintidós años mayor que VLL parecía de su misma edad.
Durante los sesenta, los siete que MVLL vivió en París fueron mejores amigos.
Cortázar fue su modelo y mentor.
Era fiesta y felicidad cuando lo invitaban a comer. Tenía una pizarra con recortes de noticias insólitas, objetos inverosímiles que recogía o fabricaba y ese resinto en el que se refugiaba a tocar la trompeta y a divertirse como un niño: el cuarto de los juguetes.
Conocía un París secreto y de las reuniones VLL salía cargado de datos, poetas que descubrir, rincones que merodear y hasta un congreso de brujas.
Era imposible intimar con él. La distancia que él sabía imponer, tenía un sistema de cortesía y reglas a las que había que someterse para conservar su amistad. Eso le daba cierto misterio, una dimensión secreta a su vida. Era un hombre eminentemente privado con un mundo interior construido y preservado como si fuese una obra de arte al que solo Aurora parecía tener acceso.
Probablemente ningún otro escritor le dio al juego la dignidad literaria que le dio C. Ni hizo del juego instrumento de creación y exploración artística.
Julio no jugaba para hacer literatura. Para él escribir era jugar, divertirse, organizar la vida, palabras, ideas con la arbitrariedad, libertad, fantasía e irresponsabilidad con la que lo hacen los niños o los locos.
La más ambiciosa de sus novelas lleva como título Rayuela, un juego de niños
Como la novela, como el teatro, el juego es una forma de ficción. Una representación de algo ilusorio que reemplaza la vida.
Sirve al hombre para distraerse, olvidarse de la verdadera realidad y de sí mismo viviendo mientras dure la sustitución, una vida aparte de reglas estrictas creadas por él.
El juego es también un recurso mágico para conjurar el miedo atávico del ser humano a la anarquía secreta del mundo, al enigma de su origen, condición y destino.
EL juego según JH es la columna cerebral de la civilización y que la sociedad evolucionó hasta la modernidad lúdicamente, construyendo sus instituciones, sistemas, prácticas, credos a partir de esa forma elemental de la ceremonia y el rito que son los juegos infantiles.
En el mundo de Cortázar el juego recobra esa virtualidad perdida.
 

De Julio Ramón Ribeyro

 
De Julio Ramón Ribeyro
 

“Cada lector es como un ejecutante de una partitura.”
“No hay que buscar la palabra más justa ni la palabra más bella, ni la palabra más rara. Buscar solamente tu propia palabra. “
 
“Lo que he escrito ha sido una tentativa para ordenar la vida y explicármela, tentativa vana que culminó con la elaboración de un inventario de enigmas.”
 
“Si alguna certeza adquirí es que no existen las certezas.”
 
“Es penoso irse del mundo sin haber adquirido una sola certeza. Conocerse será siempre el problema de todos los hombres.”
“Escribir, más que transmitir un conocimiento es acceder a un conocimiento. El acto de escribir nos permite aprehender una realidad que hasta el momento se nos presentaba en forma incompleta, velada, fugitiva o caótica. Muchas veces las conocemos o las comprendemos solo cuando escribimos. Otra de las formas de conocerse es a través del amor, a través  de la relación con una mujer. No solamente de conocerse sino de conocer. Siempre una relación amorosa  es un libro donde uno aprende una cantidad de cosas sobre sí mismo y sobre el mundo. Es como un puente que abre perspectivas que jamás había visto uno.”

 

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Cesar Franck- Variaciones Sinfónicas


Paco Ibáñez - Palabras para Julia


Je veux- Zas Joven cantante francesa

Isabelle Geffroy, más conocida por su nombre artístico Zaz, es una cantante francesa que fusiona la canción francesa con el gypsy jazz. Se hizo famosa con esta canción "Je veux", tema de su primer álbum, Zaz, que fue lanzado al mercado el 10 de mayo del 2010.

Donna Lee by Charlie Parker