Desde Lima, un relámpago de azul-cielo o azul-mar en nuestra mente o en nuestro corazón que ansían la belleza. Cuentos, poesía, música, cine, reflexiones, teatro, viajes, fotografía, entrevistas, danza y más.
lunes, 27 de febrero de 2012
Hugo en 3D
Hoy la hemos visto en la versión 3D. Una hermosa película. Inolvidable. Un homenaje al cine ,acá una entrevista a su director Scorsesse.
jueves, 23 de febrero de 2012
Es suficiente lo que poseo
Es suficiente lo que poseo
Los colores del universo
La tranquilidad de la tarde
Ese pájaro que canta detenido en el camino
Los árboles y su sombra
Y mi casa que me abraza y me detiene
Que va mostrando, pétalos amarillos de la vida que se estira para mí.
El pájaro de fuego
Tu pajarera de ruiseñores,
Tu formidable caja musical.
Rubén Darío
Está preso el pájaro de fuego, debo decírselos
Mustio, encorvado, parece un pájaro cualquiera
La jaula ha sido construida de manera tal
Que no puede extender sus plumas doradas y rojas
Ni batir sus alas hasta abrasarse
Oí su grito en la montaña y fue así que llegué hasta él
Hablaba de un mundo que existe más allá del más allá, lejos
Me conmueve su mirada honda de águila
En la que puedo leer paisajes de un reino cercano al sol
Han atado sus alas
Cortado sus uñas negras
El pico azul lo tiene gastado de tanto pretender abrir de par en par
La puerta que lo detiene
Está preso y herido el pájaro de fuego, sépanlo todos
Al caer la tarde me ha contado sus sueños
Sueña que está destinado a resucitar tras su muerte
Aparecer más brillante que nunca engalanado y joven
Envuelto en fragancias
Tiene incrustada en el alma
La imagen de sí mismo atravesando los cielos
Siendo relámpago, flor de fuego
Flecha viviente y veloz
Una llama que vuela y canta
Un ala encendida
Un trozo de eternidad
¿No ven ustedes el ceniciento cielo?
¿Las nubes que lloran reclamándolo?
¿Esa tormenta perpetua que aniquila los campos
y desborda los ríos ?
De duelo el sol
Oculto, encorvado y mustio como el pájaro de fuego
Que aún canta como un cisne que agoniza
Tras la montaña en lo oscuro
Abran todas las pajareras del mundo
Convoquen a pájaros azules y violetas
A los cuervos, a las alondras, a las garzas, a los loros,
Llamen a la aurora, sacudan sus hombros aún desnudos
Pídanle que envíe un solo rayo de sol
Solo uno
Que con su contacto terminará el encantamiento
y alejará la desventura
Que nos devuelvan tan precioso tesoro
¿Cómo poder vivir sin ese talismán
que despierta al universo
arde en música y comunica la esperanza?
Pidamos al pájaro de fuego
que haga crujir su corazón
que lo caliente
que lo encienda en inflamado deseo
para que explote en vida
y retome su cósmico destino
Apresúrense, no pierdan tiempo
¿No ansían como yo
ver desplegado su resplandeciente plumaje
la soberbia poesía de su anuncio
su luz y su canto bajo los vientos,
su alegría de ir siendo ibis de fuego
golondrina escarlata, paloma ígnea,
sangriento ruiseñor de las alturas?
Música de José Alfonso
Mi amiga M. Teresa Fernandes de Portugal me envía este cantante maravilloso que fue quien compuso el canto de la Revolución de los claveles.
Atardecer en Máncora
Mi amiga Helen Perea, fotógrafa de gran sensibilidad tomó esta foto en Máncora en donde pasó su cumpleaños. Qué regalo de la naturaleza. Siento envidia sana Helen, me hubiera gustado estar ahí.
El ciervo herido
De sangre y hierba y polvo coronado. Eielson
No una, ni dos, ni tres, metió las cuatro patas en el pantano porque venía huyendo, buscando un lugar para esconderse de quien había resuelto que sería su presa. Dio un brinco y cayó cautivo. Un fango espeso se adhirió a su piel produciéndole escozor y desesperación. Sólo le quedaba el hocico para tratar de liberarse de la sustancia que lo retenía pero sabía que si intentaba usarlo, ahí sí, estaría condenado a muerte. Llegaría el hombre con sus arcos y flechas, dispararía directo al corazón y entonces caería en ese líquido pegajoso y terrible. Desde lejos podía sentir al cazador flexionando las rodillas sobre la tierra, moverse delicado para acercarse lo más posible y evitar que huyese. Pero él no podía huir.
Entonces las nubes se volvieron negras, se oscureció de pronto el bosque. El ciervo deseó chillar o cantar pidiendo ayuda pero escogió el silencio para despistar a su enemigo. ¿De qué le servía su gracia, su belleza, la cornamenta erguida, su agilidad, haber sido algún día mensajero de los dioses?
Jamás llegó el cazador donde el ciervo y éste protegido por la oscuridad de la tarde, armado de infinita paciencia fue sacando delicadamente una a una las patas de ese barro que lo mantenía herido y luego dio un paso y luego otro, para cruzar el bosque y hallar a los otros ciervos, sus amigos.
Felicidad junto al mar
Este verano mis momentos más felices han sido a una hora muy temprana en la orilla del mar de una playa desierta en donde acompañada de alguno de mis nietos, disfrutamos del mar, de la soledad, de la naturaleza entera que nos acoge. Encontramos tesoros, una maderita, un trozo de espuma que regala el mar, palos con los que dibujamos sobre la arena. Podemos bailar sobre nosotros mismos, correr tras las aves y tumbarnos cerca al mar para durante unos instantes ser parte de la belleza de la mañana.
"Historias de cronopios y de famas"
Saber que "Historia de Cronopios y de famas" cumple cincuenta años de vida, me hace recordar mi experiencia en la cárcel de mujeres de Chorrillos en donde este pequeño libro tuvo tanto éxito.
Un verano solicité permiso para acudir una vez por semana a la cárcel de mujeres para reunirme con un grupo de internas y pasar una hora o dos interesadas en los libros y la escritura. Fue una experiencia muy rica en emociones, desde lo desagradable de ser revisada antes de entrar, colocaban un sello en mi brazo, hasta el placer al descubrir el interés que despertaban los textos en las internas. Nos reuníamos en la biblioteca, un espacio muy pequeño en absoluto desorden y durante la "clase" se producía un muy interesante intercambio de experiencias entre las peruanas con las extranjeras apodadas "turistas". Vimos un texto de Clarice Lispector, uno de Juan Rulfo, pero el que mayor impacto causó fue "Historias de Cronopios y de Famas" del argentino Julio Cortázar. A la semana de haber estado compenetradas con los cronopios y las famas vi que una de las extranjeras tenía el libro entre las manos, lo había pedido a alguno de sus parientes, y una de las peruanas, le pedía rogándole: Préssssstamelo. En muy poco tiempo las internas estaban fascinadas con la literatura y querían más cuentos, más historias. Una mañana, la biblioteca estaba clausurada, y entonces las internas en el patio crearon una pequeña aula jalando mesas y sillas para poder trabajar. Recuerdo a una de las internas recitando el poema XX de Neruda y los regalos hechos por ellas mismas que me dieron al final de mis visitas. Ellas inventaron sus propias historias y si bien no las escribieron las contaron. A partir del texto de Clarice que trataba sobre unos zapatos que sonaban, cada una contó alguna historia que les había sucedido con los zapatos. Fueron duras al juzgar a uno de los personajes de Rulfo de "Se oyen ladrar los perros". Y contaron historias de animales, de ovejas que parecían nubes, de cantos y relatos escuchados en sus pueblos.
No les pregunté porqué estaban privadas de su libertad pero ellas me contaron que sus parejas también estaban presas, que habían sigo engañadas, que eran inocentes. La mayoría estaba presa por tráfico de drogas especialmente las "turistas". Recuerdo también la conciencia del valor de la libertad que sentía cada vez que dejaba la cárcel con sus muros, rejas y llaves, y tomaba mi auto y me iba adonde quería.
En el artículo que da cuenta de este acontecimiento leo: Historias de cronopios y de famas es uno de esos libros que enseña a "mirar la realidad con ojos nuevos". Las criaturas que lo pueblan no son necesariamente antropomorfas.
Los cronopios "son despreocupados, poéticos pero también pueden ser crueles, hacer canalladas por diversión, y en los famas uno podría ver a la gente más encasillada en una forma de ser, pero que, cada tanto, pueden ser personajes tiernos".
Cortázar veía la realidad "como algo fluido. A lo único que había que acostumbrarse, creía él, era a la sorpresa"
Cuando se publicó Historias de cronopios y de famas no existía una categoría para "colocar estas prosas breves", pero ahora se pueden considerar precursoras del género de la microficción. Cortázar "es un clásico Sus libros tienen una vitalidad inagotable.
Su obra es una especie de llamado a la libertad en general, y tal vez eso nos seduce en su literatura.
El canto de los Cronopios:
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
Un amor más intenso que el de Romeo y Julieta
Jane Campion: “La historia de amor entre John Keats y Fanny fue más intensa que la de Romeo y Julieta”
La directora neozelandesa Jane Campion, mundialmente famosa por “El Piano” (1993) regresa al siglo XIX británico con la sutil y bellísima “Bright Star”, biopic del poeta romántico John Keats y sus amores desgarrados con una sofisticada modista. Campion reivindica así el legado del poeta.
A Jane Campion le sientan bien las mujeres de época. Probablemente nadie, con permiso del aún activo James Ivory, domina tan bien como ella la estética popularmente conocida como “victoriana”, con sus estrictos códigos de vestuario y conducta que dan lugar a una civilización tan ordenada y atractiva como represiva e intolerante.
Campion rueda poco y casi siempre bien. La gloria le llegó con la Palma de Oro en Cannes por El piano, donde narraba el encuentro con lo “salvaje” de una remilgada señorita (Holly Hunter) que emigra desde las islas británicas hasta la ignota Nueva Zelanda. Ahora, en la extraordinaria “Bright Star”, reincide en la misma época y en el protagonismo femenino para explicar una historia de amor igualmente apasionada y turbulenta, aunque de muy distinto signo. Porque el poeta romántico John Keats, que falleció a los 25 años siendo un desconocido, no es la verdadera estrella de este filme sino Fanny (Abbie Cornish), la mujer que lo amó con locura y que se sintió su viuda hasta su muerte, décadas después que la del literato.
-¿Formó la poesía de John Keats parte de sus lecturas de juventud?
-¡En absoluto! La poesía me irritaba y frustraba. No sabía bien si simplemente se me resistía o los poetas eran crípticos para resultar inalcanzables.
-¿Cómo se produce, pues, este proyecto?
-Me subyugó la biografía de Andrew Motion sobre Keats. Fue una revelación que me lanzó a hacer la película. Mucho más cuando después leí toda la obra del poeta. Al final, me encontré con los ojos rojos leyendo las cartas a Fanny Brawne.
Toda la obra de Jane Campion se construye a partir de un panteón de heroínas inmersas en una aventura de autoconocimiento que choca contra la realidad. En Sweetie (1989) una gordita de Sidney aterroriza a su familia. En Un ángel en mi mesa (1990) narra la dolorosa llegada a la madurez de la excéntrica escritora neozelandesa Janet Frame. En Retrato de una dama (1999), con Nicole Kidman, la vieja Europa destruía a una heredera americana. Incluso en su último, y fallido filme, In The Cut (2003), narraba cómo una mujer anodina se evade a través de un erotismo extremo.
-¿Por qué explica la película desde el punto de vista de Fanny y no de Keats?
-Fanny es una heroína desconocida del siglo XIX. Para el círculo de Keats, era una fashion victim que se cosía sus complicados modelos. Sin embargo, con sólo 18 años, era toda verdad, justicia, inocencia y sufrimiento. Ella cambió la poesía de Keats. Su historia de amor en Hampstead duró tan sólo dos años pero fue más intensa que la de Romeo y Julieta. Se comprometieron en matrimonio en secreto en 1819, pero jamás pudieron celebrarlo. Él murió al año siguiente en Roma de tuberculosis, donde creyó poder curarse. Su último poema fue Para Fanny.
-La jovencísima actriz Abbie Cornish carga con el peso dramático de la historia.
-Abbie me propuso muchas ideas, hizo a Fanny absolutamente suya. Fue Fanny, con sus subidas y caídas emocionales. Estuvo llorando varios días tras leer el guión. Se enamoró de ella. Recuerdo lo deliciosa y vívida que resultaba cuando tenía que ser ridícula.
-Ben Whishaw como Keats está espléndido.
-Todo el mundo me hablaba de su Hamlet para el Old Vic, que no vi. Me pareció que su belleza era felina. No tenía el color de pelo adecuado, pero no quise que se lo cambiara. Ben no conocía prácticamente nada de Keats cuando hablamos. De hecho, manifestó ciertos prejuicios para interpretar a un poeta romántico. Sólo después de leer sus escritos y vida, con el lujo y la sensibilidad de su escritura, se enamoró del poeta. No tuve que convencerle. Cuando Keats, de 23 años, conoció a Fanny, de 18, en el otoño de 1818, comenzó una gran historia de amor. Eran vecinos de Hampstead, al Norte de Londres. Ella era sobrina del dandy Beau Brummel, quien quizá le contagió la obsesión por la moda que el círculo de Keats confundió con frivolidad. El poeta no guardó las cartas de Fanny, ella sí lo hizo: las 37 que le envió, de una luminosa belleza, son testigo de su pasión.
-¿De dónde proviene el título para la película?
-De un poema de amor que le escribió en la primera página de un libro compilatorio de las obras de Shakespeare.
-Muchos de los que les rodeaban querían separarles. Ella era rica y él no tenía medios económicos, vivía con un amigo y protector del que dependía…
-Sí, pero cuando se prometieron en secreto y él le otorgó el anillo de su madre, ambos se enamoraron. Siguió una larga separación cuando él fue a la Isla de Wight a escribir. Su primer libro de poemas había vendido muy poco. Anhelaba fervientemente que el próximo les permitiera el matrimonio. No fue así. Cuando regresó a Hampstead contrajo la tuberculosis. Las hemorragias de sangre continuaron y los médicos pensaron que la frustración de su amor podría haber contribuido a su empeoramiento. Pensaron que Italia lo mejoraría.
-…Nunca se volvieron a ver.
-Bueno, él dejó de escribirla aterrorizado por haberla perdido. Las que ella le envió no se conocen: Keats quiso ser enterrado con ellas sin ser abiertas.
-¿Qué fue de Fanny?
-Guardó luto durante tres años. Se casó a los 33 y tuvo tres hijos. Vivió hasta muy mayor. Durante toda su vida llevó el anillo de Keats. Quince años después de su muerte, sus descendientes publicaron las cartas. Para muchos, fue un sacrilegio por la intimidad y la pasión que incluían. Pero Keats sigue siendo un mito. Porque aquellas cartas, poemas, odas y la historia de amor puede ser entendida en todo momento. El poeta murió enfermo creyendo que no sería recordado. Pero cada nueva generación redescubre su poesía y le vuelve a amar.
Publicado el 03/09/2010 en El Cultural
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martes, 21 de febrero de 2012
Bansky
Hay una forma de ver qué post del blog que uno hace es el más visitado y curiosamente el que habla de Bansky, el rey británico de los graffitis tiene una votación realmente importante. Acá añado algo más de su obra.
viernes, 17 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Día de los enamorados en Miraflores
Esta semana, el 14, se celebró el día de los enamorados. Las calles se volvieron un hormiguero de gente, especialmente jóvenes que salían a pasear, a decirle a los demás que se amaban, que estaban felices, que habían encontrado su alma gemela, su mitad añorada tanto tiempo. Estuvimos en el Parque Salazar sentados en una banca viendo la fiesta que había organizado San Valentín. Mujeres que caminaban felices con una rosa en la mano, un globo que decía TE AMO, un osito de peluche. Muchos se besaban a sus anchas sin importarles que los demás vieran sus caricias. Como también era el día de la amistad, caminaban familias enteras, grupos de muchachos, chicas que salían de su oficina y estaban ahí para mirar el mar y soñar. Restaurantes de todo tipo estaban listos para recibir a las parejas. Larco mar bullía. El tráfico era de locos. La calle estaba viva.
Acá cuelgo una foto de mis papis cuando eran muy jovencitos, estaban en Paris, claro que enamorados y participaban de un concurso de baile con un limón en la frente.La pareja que duraba más recibía un premio.
Soy hija de constructor
Si parto de la idea de que nada de lo que recibimos es casual debo reconocer que no soy por gusto hija de constructor. Las primeras lecciones que recibí tuvieron que ver con crear un espacio para que sea habitado.
Marcar con tiza blanca las zanjas en las que se armarían los cimientos, donde reposaría sólida y segura la casa entera.
Crecí observando el trabajo de maestros de obra, albañiles y peones, elaboraban mezclas, asentaban ladrillos. Aprendí el uso de la plomada que garantiza lo recto, el cincel que pule, los clavos que unen, el tarrajeo que recubre.
Entonces aprendí el éxito del trabajo en equipo, la paciencia, el ir añadiendo elementos, resolviendo dilemas, tomando decisiones hasta dar termino al propósito.
Entonces no es extraño que prepare mis propias mezclas, que asiente como si estuviese tejiendo uno a uno mis ladrillos o mis adobes, o mis piedras. Aun puedo trepar por escaleras hechas de maderitas enclenques con travesaños torcidos pero eficientes. Y a mi manera también armo mis techos y los recubro y les pongo una cruz y bebo para celebrar mi contento.
Marcar con tiza blanca las zanjas en las que se armarían los cimientos, donde reposaría sólida y segura la casa entera.
Crecí observando el trabajo de maestros de obra, albañiles y peones, elaboraban mezclas, asentaban ladrillos. Aprendí el uso de la plomada que garantiza lo recto, el cincel que pule, los clavos que unen, el tarrajeo que recubre.
Entonces aprendí el éxito del trabajo en equipo, la paciencia, el ir añadiendo elementos, resolviendo dilemas, tomando decisiones hasta dar termino al propósito.
Entonces no es extraño que prepare mis propias mezclas, que asiente como si estuviese tejiendo uno a uno mis ladrillos o mis adobes, o mis piedras. Aun puedo trepar por escaleras hechas de maderitas enclenques con travesaños torcidos pero eficientes. Y a mi manera también armo mis techos y los recubro y les pongo una cruz y bebo para celebrar mi contento.
Tu voz que madura
Y mi voz quemadura (por Xavier Villaurrutia)
En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
De su CD "Entre voces" Nocturnos y nostalgias y otros poemas en la voz de Alberto Dallal
En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
De su CD "Entre voces" Nocturnos y nostalgias y otros poemas en la voz de Alberto Dallal
El pájaro que se posa
Todorov, en su libro El jardín imperfecto, nos recuerda que los griegos distinguían dos tipos de amor: eros, o amor-pasión; y philia, o amor-alegría. En el primero, el amante quiere absorber al otro, hacerlo desaparecer en la novela de su propio yo; en el segundo, vivir en su proximidad, mantenerlo como un ser aparte. "Dios lo sabe, jamás he buscado en ti a nadie más que a ti mismo. Es únicamente a ti a quien deseaba, y no a lo que pertenecías ni a lo que representas", escribe Eloísa en una de sus cartas a Abelardo.
Eros y Psique se encuentran en la noche, sin saber quiénes son, y se aman sin llegar a verse. Para volver a encontrarse, Eros le pone a Psique una condición: no pueden verse, ni preguntarse quiénes son; sus encuentros sólo pueden tener lugar en la oscuridad de su cueva. La muchacha acepta resignada, pero muy pronto comprueba lo difícil que es cumplir esa promesa, pues cuanto más ama a Eros más desea verlo (y en griego la palabra ver y la palabra idea tienen la misma raíz, como si el pensamiento fuera una forma de visión). Y una noche Psique esconde entre sus vestidos una lámpara. Espera a que su amante esté dormido y la enciende para contemplarle. Pero la llama calienta el aceite y, en un descuido, una gota cae sobre la piel de Eros que, al despertarse, la descubre mirándole. Implacable, la castiga, apartándose de su lado. Psique enloquece de amor, y los dioses se apiadan de ella y la transforman en una mariposa.
Sólo deseo lo que tengo. Así se resume el amor-alegría. Pero el amor-pasión quiere lo que no tiene
Al amar no sacrificamos nuestro ser, sino que lo realizamos
Eros y Psique representan los dos tipos de amor de que hablaban los griegos. El amor que pide la fusión completa con lo amado; y el amor que se conforma con su vecindad. En el primero, es el yo que desea lo que importa; en el segundo, lo que importa es el tú. A Eros le bastan con sus encuentros ardientes en la oscura cueva de deseo; Psique está encantada con esos encuentros, pero también quiere tener lo que ama al despertarse por la mañana. El primero se pregunta por lo que quiere, el segundo por lo que encuentra. Uno quiere perder por completo la razón; la otra encontrar ese tipo de razón que sabe pedir a la vida lo que ésta te puede dar.
El amor es embeleso, fascinación, hechizo, pero también deseo de conocimiento. Al amante no le basta con tener en sus brazos a aquel o aquella que ama, sino que quiere conocer su nombre, entrar en ese jardín que a partir de entonces será su morada en la tierra. Recuerda a Calixto, cuando dice que Melibea es el solo dios en que cree. "Melibeo soy, en Melibea creo, a Melibea amo". Aunque, en realidad, Calixto sólo cree en él y en su propio deseo. De hecho, cuando por fin pueden encontrarse, y Melibea, dulce y solícita, le pide que no tenga tanta prisa y que no hace falta que le rompa la ropa mientras la desnuda, Calixto por toda respuesta compara su cuerpo con el de un ave, y el acto amoroso con un vulgar atracón. "Señora, el que quiere comer el ave quita primero las plumas".
Ni Melibea ni la inteligente y apasionada Eloísa fueron afortunadas con sus compañeros. Julieta sí lo fue, y eligió a un mu-chacho digno de su amor. Es ella la que pronunció la frase que a las otras les hubiera gustado pronunciar: Sólo deseo lo que tengo. Esa frase resume el amor-alegría. El amor-pasión quiere lo que no tiene, es un homenaje a la ausencia; no quiere calmarse, busca avecillas que desplumar. El amor-alegría se complace con esa avecilla que desciende, y sólo vive para conservarla a su lado. Y si el mayor bien es ese otro insustituible, su vecindad, su presencia, la búsqueda de la verdad se transforma en querer lo que es bueno para él; y el deber, en deleite. Eso nos dice el amor: que al amar no sacrificamos nuestro ser, sino que lo realizamos.
Es lo contrario a lo que pasa en la religión, donde el amor está siempre al servicio de una verdad superior. Pascal, por ejemplo, lo consideraba un defecto, incluso pedía que no se le amara, pues lo que había que amar no era a la criatura sino a su creador. Pero el amor representa ese instante en que la especie queda atrás y en que alguien deja de ser intercambiable con los demás. Y, en efecto, tal parece el amor: un hechizo, una pócima que se bebe, y que nos fija a alguien mientras dura su efecto. Todo en él es paradójico. Es caprichoso y fugitivo, pero le pedimos devoción y constancia; nos promete felicidad, y nos llena de miedo; nos da fuerzas para enfrentarnos a los mayores peligros, pero nos vuelve vulnerables y frágiles; nos hace ser dueños de alguien, y a la vez sus esclavos. Y, sin embargo, Psique quiere transformarle en un jardín, o mejor dicho: quedarse a vivir en esa ínsula extraña que descubre por servirle. Pero eso que encuentra en ese lugar encantado, ¿puede traerse al mundo?
"A partir de ahora, ¿qué será de nosotros?", tal es la pregunta de todos los amantes del mundo. El amor es el sentimiento más hondo y misterioso de cuantos pueda experimentar el hombre. Los amantes llegan de su mano a un lugar desconocido y se descubren dueños de un poder que no sabían que tenían. Un poder que no tiene que ver con el yo o con la identidad, sino con algo anterior a ellos mismos, que pertenece al dominio de la fábula: como haber alcanzado el corazón del mundo y descubrir, por ejemplo, que pueden acercarse a los pájaros. Sí, el amor es como uno de esos pájaros que se cuelan por error en las casas de los hombres. Un pájaro que en vez de huir, para regresar a su bosque, decide quedarse en ese lugar nuevo. Que vuela sobre los armarios, picotea el pan que queda en la mesa y salta sobre las colchas. Un pájaro que llega a posarse en las manos de los que se aman, que se queda a su lado sin asustarse, y que hace su nido al calor de sus cuerpos, aunque ellos nunca lleguen a saber por qué lo hace, ni lo que quiere, pero cuya contemplación y cuidado les causa felicidad.
Es lo que nos promete el amor: que será posible algo así. El amor es ese pájaro que se posa un momento en nuestro jardín imperfecto. ¿Cómo no ser feliz de que lo haga y no tener miedo al mismo tiempo de que se pueda marchar? Por eso nos hace hablar, porque todo a su lado está revestido de belleza y locura. Eso es el amor humano: preguntarnos por qué ese pájaro nos eligió a nosotros para quedarse en el mundo; y, en caso de haberse ido, dónde estará ahora y por qué no regresa. Ninguna de esas preguntas tiene respuesta. El pájaro en el jardín pertenece al mundo de la fábula; lo que dejó al marcharse, al mundo real. Y los amantes se empeñan en que esos dos reinos continúen unidos.
Gustavo Martín Garzo es escritor.
Bailábamos pegado, música del recuerdo
Le preguntaba a una amiga qué música recordaba de nuestro tiempo que servía para bailar pegado. Yo me acordé de estas tres, ella recordaba "Un hombre y una mujer" y "La coquetona en Hawai" ¿Y a ustedes qué música las hacía soñar con bailar abrazadas del chico que teníamos en nuestra mente y en nuestro corazón?
Acá está Un hombre y una mujer. Qué recuerdos!!!!
Acá está Un hombre y una mujer. Qué recuerdos!!!!
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