viernes, 21 de marzo de 2014

ArtLima 2014

Anoche fuimos felices a recorrer ARTLIMA en la Escuela Superior de Guerra del ejército. La pasamos de gloria. No había visitado la feria el año pasado y me pareció que las instalaciones estaban muy buenas y que las obras expuestas  eran en su mayoría de categoría. Nos encontramos con amigos artistas que tuvieron la gentileza de mostrarnos sus obras y en algunos casos explicárnoslas.
Felices de estar con Cecilia Paredes, con Michelle Llona, con las galeristas amigas Charo Orjeda, Claudia Polar, y nuestra querida Ro, de la Galería Ro de Buenos Aires con la que después salimos a comer y comentar.  Nos hubiera gustado que hubiese más gente y que no hubiera sido en estos días todavía de verano porque los potenciales compradores están en la playa con este niño que parece haberse instalado. No dejen de visitarla estará hasta el domingo. Toda una experiencia. Me encontré con una amiga que no veía desde que tenía quince años y que ahora vive en Francia, qué alegría y con un artista hijo de una amiga de la época en la que apareció la televisión y todo el barrio invadimos su sala.  Me gustó que me contara de su familia y apreciar su obra. Acá algunas fotos:


 




 




 

Baryshnikov - The Dancer and the Dance part 1


Nureyev & Fonteyn


Silencio: Claudio Abbado


martes, 18 de marzo de 2014

Viaje a Pacasmayo


Bastan cinco días de viaje a cualquier región del país para que uno se llene de energía, descubra lo grande y hermoso que es nuestro Perú y se encante con lugares que recuerdan tiempos pasados y nos hacen revivir nuestra historia. Ir a Pacasmayo tenía para mi madre y para mí el recuerdo de las historias de mi abuela que nos contaba que bajaban de Cajamarca a veranear ahí. Sujetándose de una soga disfrutaban de la frescura del mar, el agradable viento y del cambio de ambiente. Recuerdo que mi abuela nos contaba que el viaje lo hacían a caballo  aunque he visto la estación del tren y restos de antiguos trenes.

Viajamos el Lunes hasta Trujillo en donde nos recibió mi hermano Javier que es antropólogo y excelente viajero, no deja lugar sin descubrir y para nuestra visita había hecho varias excursiones previas.

Empezamos por Huanchaco, su hermoso muelle  y sus caballos de totora.  Recorrimos la campiña de Moche en donde han construido varios recreos y un hotel ecológico que visitamos luego de llamadas y permisos de la dueña-  Pasamos un buen rato en un taller de cerámica en donde mi hermano se había mandado a hacer unas máscaras de los dioses  descubiertos en las pirámides del sol y de la luna.  El museo, moderno como todos los museos de la zona,  nos mostró piezas realmente importantes y distintas a las que podemos ver en nuestros museos en Lima.

El pueblo de Chiclín con su simpática plaza de armas, la iglesia  del Señor de la caña, la antigua pérgola que albergaba a niños jugado y el antiguo cine teatro que según una señora recibió a magníficos cantantes y artistas. Chiclín perteneció a la familia Larco Herrera (Rafael)de la que se tiene  muy buen recuerdo. En  la plaza se ve una escultura en donde Clemente Larco llora la muerte de su hijo.

Para llegar a la playa de Chicama pasamos por una antigua iglesia y nos asomamos temerosos a su cementerio. Luego vino Paiján en donde alguna vez nacieron unas quintillizas. El puerto Malabrigo ( precioso nombre) y al fin el puerto Chicama, famoso por tener la ola más larga del mundo, paraíso de tablistas y demás deportistas de ola. Subimos a la parte más alta para poder mirar las olas mientras caía el sol.  

Luego de una jornada tan intensa decidimos tomar el segundo día con más calma, fuimos a la playa de Pacasmayo y nos dimos un baño.  El muelle es muy bello. Fotos. Para el almuerzo Javier nos llevó al hotel El Faro que siempre sirve como sede de los campeonatos náuticos. Bungalows y una piscina que cuando te bañas te sientes que estas en alta mar.  La administradora nos cuenta que los  turistas que más vienen son los del Brasil, y ahí estaban tomándose un traguito, listos para almorzar para lanzarse en la tarde sobre las olas. Hay un deporte que se llama Kitesurf.  Uno de ellos, muy de brasilero, animado por la música se puso a bailar. Pasitos cortos, mucho ritmo.

Si pensábamos que el día se había terminado y venía la hora de dar una siestecita luego del rico almuerzo pues estábamos equivocadas, nos tocaba visitar Jequetepeque, su plaza, sus hermosos arrozales, su playa y ver, para mí por primera vez, la desembocadura de un río al mar. La boca del río con sus lagunas y garzas teniendo como fondo las ruinas de dos cabezas. Fotos.

El miércoles recorrimos el malecón de Pacasmayo con sus antiguas edificaciones y almorzamos en una pescadería. En el camino nos detuvimos frente a unos árboles cubiertos de garzas. Parecían flores blancas pero eran garzas recostadas sobre sus nidos.  San Pedro de Lloc, el balneario de Poemape y para agradecer tanto entretenimiento, una visita a la iglesia de Pacasmayo.

El jueves comenzamos con el pueblo de Guadalupe en la que hay una virgen chapetona, de Asturias que lleva un niño cargado. Ella es de una sola pieza y vino en un baúl que la rodea y adorna. Rosas a sus pies.  Fotos a Santa Rita de Casia, a unos vidrios pintados por detrás y a una hermosa cruz.  Chepén, restaurante Los Patos en donde nos tomamos una deliciosa chicha morada. No entramos ni a Saña ni a Reque.  Luego de comprar manjarblancos, natillas y king kog,  nos fuimos a almorzar al Rincón del Pato en donde me comí como se debe un cabrito norteño con frejoles y arroz. Estábamos en Chiclayo.  Casonas antiguas, balcón esquinado.

Visita a Pimentel inmenso balneario con caballos de totora y pequeñas embarcaciones y muelle por supuesto.

Me gustó mucho Monsefú, en la plaza con  gran iglesia, había una orquesta completa, mucha alegría   y compré canastas en la zona de artesanías. Para terminar entramos a Chiclayo porque mi mamá alegaba que no habíamos estado allí. Mucho tráfico, tiendas, antiguas casas, ciudad comercial.

El viernes ya era el día de nuestro regreso. Empezamos por visitar el pueblo de Magdalena de Cao en la zona de El brujo (lugar de chamanes) para visitar el museo de la señora de Cao (mujer gobernante) hermosísimo museo en el que desgraciadamente no nos dejaron tomar fotos. El guía nos explicó la historia de esta mujer y vimos sus vestidos y joyas. Este museo pertenece a la Fundación Wiese. Almorzamos en Trujillo en La casa Deza.

Estuvimos  en las puertas del Museo del Señor de Sipán pero esa visita toma su tiempo y lo dejé para otra vez, así como el Museo de Sicán. Los dos extraordinarios según tengo entendido.

El vuelo a Trujillo demora una hora y de  Trujillo a Pacasmayo una hora y media de carretera.
En algún momento del itinerario estuvimos en Las delicias, balneario de los trujillanos con hermosas casas antiguas muy bien conservadas. La playa pequeñita pero hermosa.

Una noche asomada al balcón de la casa de mi hermano en Pacasmayo desde el que se puede ver el mar, y que queda al costado de una placita, escuché las risas de tres personas que descansaban en una banca. El encanto   y la tranquilidad de la provincia. Mientras esperábamos el almuerzo jugamos con una gatita graciosa. Hay una calle que se llama “La calle de la quietud”.  El tiempo tiene otro ritmo. No alcanza la vista para abarcar los sembríos de caña. Vimos una cosecha de cebollas. La gente fue toda muy amable.



 




























 









 






 













viernes, 7 de marzo de 2014

Pluma fuente


Uso lápices para escribir. En el colegio usábamos plumas como estas a las que llamábamos lapiceros de tinta mojada. Primero tuvimos los tinteros, que eran un riesgo, después llegaron los cartuchos de tinta, pero igual, no se porqué se me manchaban los dedos. Seguro eran de mala calidad y no como estos tan preciosos. Con la computadora se escribe cada vez menos a mano, pero debemos recordar las clases de caligrafía, la posibilidad de conocer la personalidad de alguien leyendo lo que ha escrito y reconocer si pertenece o no a determinada persona. ¿Todo esto se perderá? ¿Ya no es un buen regalo un hermoso lapicero de tinta seca o mojada?

jueves, 6 de marzo de 2014

Delicadezas que se van perdiendo

En un mundo en el que lo que se malogra se bota y se reemplaza, estas herramientas parecen una antigüedad. Qué hermosura. Parecería ser para un carpintero. Alguien que pasa muchas horas dedicado a crear un objeto para regalarlo a la persona... amada, al hijo, a la esposa, a la madre. Delicadezas que se van perdiendo. Ahora vamos a las tiendas y buscamos con apuro algo que pensamos pueda gustar y que coincida con lo que podamos gastar.

Mónica Salmaso

Cine en la tele con Ricardo Darin en el centro

Mi abuela tenía un cuaderno en el que apuntaba el nombre de las películas que veía, para no repetirlas. Durante un tiempo iba al cine casi a diario y a pesar del cuaderno muchas veces por equivocación las repetía. Yo puedo ver con gusto dos veces una película que me ha gustado, descubro nuevos elementos,  percibo el ritmo, escucho la música, como ya se el argumento me sorprendo menos pero saboreo más.  Ricardo Darin es un artista argentino entrañable. No creo que exista espectador al que no le guste. Se puede decir que actúa más o menos parecido en todas sus películas pero como escoge muy bien sus personajes, es siempre atractivo y tierno.  Este domingo me tocó ver en el cable  El mismo amor, la misma lluvia, película sencilla, romántica, entretenida. Y Ricardo en el centro.



Ricardo Darín nació en 1957 en Buenos Aires, proveniente de una familia muy unida al mundo del espectáculo. Su familia es de ascendencia italiana y sirio libanesa.2 3 Hizo sus estudios primarios en la Escuela Mariano Acosta del barrio porteño de Balvanera. Contaba con diez años, cuando debutó en teatro junto a sus padres, Ricardo Darín y Renée Roxana. Aunque cabe aclarar que a pesar de su notable labor, Darín no tiene una formación académica en teatro. A los dieciséis años consigue una estabilidad dentro del mundo de la televisión argentina en programas como "Alta Comedia" o "Estación Retiro".
A pesar de su trabajo constante en el mundo de la televisión, Darín nunca abandona el teatro y sigue realizando obras como Sugar, Extraña pareja, Taxi, Algo en común y Art. Entra discretamente en el mundo de la gran pantalla apareciendo en películas destinadas, sobre todo, al público joven tales como He nacido en la ribera, Así es la vida, La rabona, Los éxitos del amor, La carpa del amor, La discoteca del amor o La canción de Buenos Aires. Intenta un cambio hacia un registro dentro del mundo del cine y llegan nuevas películas, El desquite, Revancha de un amigo o La Rosales, pero el verdadero éxito de Darín tardaría algo más de tiempo en llegar.
La crítica se fija en Darín y lo alaba con su papel en el film Perdido por perdido, dirigida por el debutante Alberto Lecchi. Más tarde participa en El faro, deEduardo Mignogna y protagoniza El mismo amor, la misma lluvia de Juan José Campanella, siendo otra vez su papel digno de elogio. Pero su salto definitivo lo consigue con su papel de Marcos, un ladrón de poca monta en una Argentina que empieza a agonizar económicamente, en la película Nueve reinas. Darín brilla enormemente en este film que co-protagoniza junto a Gastón Pauls y consigue, finalmente, un nombre de peso dentro de la industria cinematográfica argentina. Después del gran éxito de Nueve reinas Ricardo tiene un pequeño, pero efectivo, papel en el 2001 de nuevo a las órdenes de Mignogna en la película La fuga. Ese mismo año sería protagonista de El hijo de la novia, junto a actores como Natalia Verbeke, Héctor Alterio o Norma Aleandro. La película fue otro gran éxito de taquilla y crítica, llevándola a ser nominada como "Mejor película de habla no inglesa" en la edición del año 2002 de los Óscar.
En el 2004 actuó en Luna de Avellaneda tratando de rescatar el club social y deportivo de sus padres y en el 2005 en El aura encarnó el rol de un taxidermista con memoria fotográfica envuelto en un aprieto del cual no quería formar parte.
En 2006 le fue concedida, junto a Juan José Campanella la nacionalidad española por carta de naturaleza, una concesión especial del Reino de España a personas de particulares méritos.4
En 2007 participó de XXY, que lo muestra como el acomplejado padre de una adolescente de quince años hermafrodita. El mismo año, protagoniza y hace su debut como director con La señal, continuando el proyecto dejado a medias por Eduardo Mignogna tras su fallecimiento.
En 2009 junto a Soledad Villamil y Guillermo Francella protagoniza El secreto de sus ojos, película dramática de Juan José Campanella, galardonada con el premio Óscar a la mejor película de habla no inglesa en la emisión 82ª de los Academy Awards.
En 2010 se estrena Carancho, película que protagoniza junto a Martina Gusmán bajo la dirección de Pablo Trapero, personificando a un inescrupuloso abogado. Además volvió a trabajar con Susana Giménezpara juntos protagonizar una serie de comerciales de Frávega.5
En 2011 protagoniza junto a Muriel Santa Ana e Ignacio Huang, Un cuento chino, película de comedia dirigida por Sebastián Borensztein, con un gran éxito de taquilla a pocos días del estreno. Este mismo año recibe el Premio Konex de Platino al Mejor Actor de Cine y el Konex de Brillante a la Mayor Figura del Espectáculo Argentino de la década 2001-2010.6 7(Wikipedia)


NOCHE DE ZAPPING

Los diez "No" de Ricardo Darín

18.09.2013
Alguna vez les comenté que me apasionan las entrevistas. Hoy les quiero contar cuánto disfruté anoche con “Animales sueltos” (América), donde Alejandro Fantino entrevistó a Ricardo Darín. Me entregué mansamente al ida y vuelta de las preguntas y las respuestas. Y ahora que terminó el programa, repasando la charla, advierto que al menos diez de las respuestas de Darín estuvieron marcadas por el vocablo “No”. Cada uno de esos “No” fue el punto de partida para una anécdota o una reflexión que agradezco no haberme perdido. Veamos entonces los “diez NO” de Ricardo Darín.  
1) “A veces NO me gusta el resultado de lo que hago”, dijo Ricardo Darín. “Trabajo mucho, soy un obsesivo, un enfermito del oficio. Lo primero que destaco es lo que NO hice bien”. ¡Por suerte, a veces no le gusta lo que hace! Quien crea haber llegado a la cima y suponga que tiene allí alojamiento vitalicio corre el riesgo de caer en picada sin siquiera entender cómo fue que el destino se lo llevó puesto mientras se dedicaba a dormir en los laureles.
2) Fabián Bielinsky, el realizador de “Nueve Reinas”, le pidió a Darín que NO fuera simpático a la hora de componer su personaje, Marcos. “NO quiero que Marcos tenga la aprobación de la audiencia”, le advirtió. “Los buenos directores, te contienen, para empujarte a hacer algo que NO habías hecho antes”, opinó Ricardo. El resultado es conocido: una actuación estupenda en una película inolvidable. 
3) En un momento de la charla, surgió el nombre de Javier Bardem, y Fantino contó cuánto admiraba su labor en “Mar adentro”. Tirando de ese hilo, llegó otra historia marcada por el vocablo “No”. “Bardem NO quería hacer esa película —recordó Darín—. La hizo porque yo le taladré la cabeza. Creía que no estaba a la altura del personaje. Javier es un actor genial, pero con una gran inseguridad. Le dije: ‘¡Cualquier actor del mundo daría el brazo derecho para hacer esa película!”. Sucede a menudo: los más talentosos dudan de su talento. Sucede rara vez: un colega generoso impulsa al genio inseguro a asumir un reto. Eso hizo Darín con Bardem, sin envidia ni mezquindad. 
4) “¿Cómo fue que pegaste onda con Bardem?”, quiso saber Fantino. “Porque fui a agradecerle… Porque él se había ido al carajo en una reunión con unos grosos…”, respondió Darín, y nos dejó a todos en ascuas. ¿Qué grosos?, pensaba uno. Y exactamente eso, por suerte, le preguntó Fantino. A Darín pareció incomodarle la pregunta. Dijo que NO, que NO valía la pena mencionarlos. Buen entrevistador, Fantino insistió, y entonces entendimos todo. Darín y Bardem no se conocían, pero Ricardo se enteró por un tercero de la siguiente anécdota. Nominado para el Oscar, Javier Bardem compartió una reunión con Jack Nicholson, Al Pacino y Robert De Niro. Sí, esos eran “los grosos”. Parece que los tres alabaron la capacidad actoral de Bardem quien, con toda espontaneidad, les respondió: “NO, para mí, un buen actor es Ricardo Darín”. Así como les cuento lo contó Darín. Y agregó: “¡No nos conocíamos! ¡Es muy difícil que alguien haga algo así en nuestro ambiente!”. Claro, apenas puso un pie en España, Ricardo fue corriendo a manifestarle su gratitud a Bardem. Entablaron una amistad que sigue hasta el día de hoy. 
5) “¿Quisieras entrarle a la industria de Hollywood?”, preguntó Fantino. “NO, NO me pasa nada especial con Hollywood. NO me quita el sueño. Cuando empecé en la actuación, lo máximo que te podía pasar era hacer telenovelas, porque ellas eran el camino para lograr trascendencia internacional. A mí, eso tampoco me interesó. NO me gustaría vivir en Los Ángeles. Imagino una atmósfera hostil”, explicó Darín. Y añadió: “Para un actor, lo más importante es pensar. Y pensar en otro idioma es muy difícil. Una cosa es decir textos en otro idioma. Otra, pensar. Si yo actuara en un idioma en el que no puedo pensar, estaría entregando una herramienta muy valiosa”. 
6) No crean que la historia de Darín con Hollywood es del estilo de la zorra y las uvas. Mientras hacía teatro en España, le propusieron trabajar junto a Denzel Washington en “Hombre en llamas”, dirigidos por Tony Scott. Varios motivos lo llevaron a rechazar el convite. “Me ofrecían hacer de narco mexicano. Me molestó que si era narco, tuviera que ser necesariamente mexicano. Además, la emisaria que enviaron comenzó diciéndome: ‘No aceptan un NO como respuesta’. Eso tampoco me gustó”. Cuando Ricardo dijo NO, los estadounidenses insistieron. “¿Es una cuestión de dinero?”, plantearon antes de se hubiera barajado cifra alguna. “NO, NO me interesa”, le respondió Ricardo a la enviada, e hizo lo que sí le interesaba: volver a su casa, con su familia, después de haber pasado largo tiempo en España. 
7) “La guita que podrías haber ganado con esa película…”, lamentó Fantino. “¿Y para qué sirve?”, reaccionó Darín. “Para vivir mejor”. “¿Mejor de lo que yo vivo? —se asombró Darín—. Soy todo lo feliz que puede ser un tipo que vive en este mundo. Tengo mi familia, me va bien en el trabajo, la gente me quiere…”.  “¿No quisieras tener un avión privado, por ejemplo?”, lo desafió Fantino. “¡Ni en pedo! Hay ciertas desproporciones que son complicadas. Las sociedades modernas pretenden hacernos creer que la solución está en el individualismo, y nos entregan atados de pies y manos al consumismo. Si no tenés el último modelo de celular, aunque el tuyo funcione muy bien, sos un boludo… Estamos desfasados”. 
8) Darín recordó otro de sus NO que trajeron cola. Fue en ocasión de la ceremonia de entrega de los Premios Oscar, en la edición donde “El secreto de sus ojos” se alzó al final con la estatuilla. “Me criticaron mucho por decir que NO tenía ganas de ir —evocó Ricardo—. ¿Qué creen que es el Oscar? ¿Qué creén que ocurre allí?”, planteó. A su modo de ver, la fascinación por esa fiesta hollywoodense tiene más que ver con la “parafernalia que hay alrededor que con la cosa en sí misma”. 
9) Darín lleva ya muchos años fuera de la televisión y NO quiere volver. “Trabajé 40 años en la tele, y estoy agradecido. Me alegra que en los últimos tiempos haya recuperado espacio la ficción: cuando está bien hecha, es bueno verla. Pero yo, quiero seguir haciendo lo que hago ahora”. Es decir, cine —su película “Séptimo” es por estos días un éxito de taquilla— y teatro —interpreta “Escenas de la vida conyugal”, junto a Valeria Bertuccelli, con dirección de Norma Aleandro. 
10) Hubo otro “No” en la entrevista de Fantino a Darín. Fue al principio. Tal vez, ese “No” explique por qué Ricardo es como es. Al fin de cuentas, dicen que lo se hereda, no se roba. Y esto contó Darín: “Mi papá, cuando falleció, NO tenía nada. Fuimos a desarmar su departamento y encontramos apenas dos camisas, una campera y un par de pantalones. Mi viejo formaba parte de la bohemia y vivía como pensaba. Era un poeta oscuro. Pero en la vida, tenía un sentido del humor único, increíble. Después de su muerte, con mis hermanas, nos repartimos lo que había: unas cajas con sus escritos. NO había más”.
 

Dime quien soy: Julia Navarro


Antonio Muñoz Molina nos habla con sensatez

Unos recuerdos y un poco de Camus


El otro día estuve en Madrid con José Ramón Rekalde y María Teresa Castells. José Ramón habla con dificultad, después de todas las operaciones que ha tenido que sufrir, por culpa de aquel asesino que estaba esperándolo en la oscuridad a la puerta de su casa, y que le disparó un tiro en la cara. José Ramón habla con dificultad y con lucidez apasionada, con firmeza democrática y sin rencor. A María Teresa le debo, sin que ella lo supiera entonces, muchas horas de refugio en su librería Lagun de San Sebastián, cuando yo era soldado de Infantería, refugio contra los inviernos cantábricos y contra la intemperie de mi condición. Los escaparates de Lagun los rompían con igual saña los guerrilleros de Cristo Rey y los patriotas del hacha y la serpiente.

En febrero o marzo de 2003 Elvira y yo estuvimos en San Sebastián en una gran manifestación cívica contra el terrorismo. Al día siguiente, en cuanto llegamos a Madrid, estuvimos en la gran manifestación contra la guerra de Irak. Qué es eso de neutralizar unos crímenes comparándolos con otros.

Lo que dijo Camus con respecto a Argelia es perfectamente válido en cualquier situación: “Cada lado usa los crímenes de los otros para justificar los de los suyos”. “Es dañino e indecente condenar el terrorismo en compañía de gente cuya conciencia encuentra tolerable la tortura”. O viceversa.

Yo no quiero que ni los terroristas ni los violadores se pudran en la cárcel. La cárcel en un país democrático no está para que se pudra nadie, sino para castigar con justicia y mesura los delitos, y para ayudar en lo posible a la reinserción del delincuente. Lo que sí creo es que durante mucho tiempo a la democracia española le faltó firmeza, y en muchos casos todavía le falta, para defender a sus ciudadanos, del mismo modo que faltó generosidad y calor para las víctimas del terrorismo, y faltó y falta decencia política para apoyarlas por encima de la diatriba y el sectarismo. En lo más crudo de la guerra de Argelia, Camus seguía negándose a juzgar en bloque a las comunidades humanas: “No todos los franceses en Argelia son brutos sedientos de sangre, y no todos los árabes son fanáticos asesinos de masas”. “El 80 por ciento de los franceses de Argelia no son colonos, sino trabajadores y pequeños empresarios”. Por más que miro a mi alrededor, esté donde esté, no veo pueblos, ni razas, ni masas, ni bloques: veo personas, cada una distinta, y procuro juzgarlas por sus actos.

Aunque Camus también era escéptico sobre las posibilidades de hacerse entender en un clima de griterío: “Puede uno escribir cien artículos y todo lo que quedará de ellos será la interpretación distorsionada de sus adversarios”.

Paté de Fuá



Paté de Fuá es un grupo musical cuyo estilo puede definirse como una mezcla de tarantelas, dixieland, musette, tango y jazz. Es liderado por dos músicos argentinos, aunque ellos consideran a su proyecto como 100% mexicano.[1] Wikipedia

Leer es un placer


Ha compartido el álbum de Leer es un placer: Leila Guerriero: Una historia sencilla.

Lo comparto. Fue delicioso, ojalá lo disfruten como nosotros.

Nos visita Leila Guerriero con "Una historia sencilla" (Anagrama). Audio completo: http://bit.ly/1eQehFA


Papeles y más papeles

 
 
 
Una vez acompañé a una amiga a visitar a una bruja, una adivina de nuestro futuro. Desde tiempos inmemoriales, hemos deseado saber qué nos deparará el destino. Muchas mañanas al despertar me pegunto: ¿Y ahora qué viene? La bruja me dijo q...ue veía papeles y papeles. Y ahora tras muchos años puedo decir que era una bruja acertada. Vivo en un mar de papeles. Recortes, libros, cuadernos, cosas escritas por mí, folders que contienen entrevistas, cuentos, extractos de diferentes escritores. Cada vez es más difícil ordenarlos. Soy una acumuladora de papeles. Consigo romper unos cuantos cuando me decido a ordenar pero son más los que aparecen y forman parte de rumas, cajones, contenedores de plástico. A veces quisiera que desapareciesen para volver a empezar a coleccionarlos y ordenarlos de buena manera, pero sé que perdería un tesoro. Cada papelito encierra trozos de mi vida, respuestas a mis preguntas, mi opinión sobre determinado asunto, mis sentimientos, pequeñas historias, aquello que viví y que no quisiera olvidar. Mi abuela también coleccionaba papeles y cuando murió, pude ver lo que le interesaba, lo que estudiaba, lo que sentía.
 


Mujer fuera de serie

Toda una Lección de optimismo - Alice Sommer Herz 108 años

El rol de la literatura