domingo, 22 de noviembre de 2015

Frases de Italo Calvino

  • Italo Calvino, es un escritor al que vuelvo siempre, me encanta su imaginación y su inteligencia. "El barón rampante" es uno de mis libros favoritos. 


    “La ciudad no cuenta su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas.”                                   
     “Un libro es algo con un principio y un fin, es un espacio donde el lector ha de entrar, dar vueltas, quizás perderse, pero encontrando en cierto momento una salida, o tal vez varias salidas, la posibilidad de dar con un camino para salir.”

    “Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.”
             
    "Tal vez este jardín existe sólo a la sombra de nuestros párpados bajos."


    "Crecer en círculos concéntricos, como los troncos de los árboles que cada año aumentan una vuelta." 


Entrevista a Ítalo Calvino, 1974 documental (Subtítulos en español)

Estoy enamorada.

MI NOVIO Y YO
Si. Tengo novio. Ya voy cayendo en cuenta. No les voy a mentir. Se me está haciendo difícil este asunto de ser una mujer madura, madre soltera y con novio. Lindo y complicado. Escritora con presencia y ahora con novio. Con vida hecha, acá en San Juan y con novio. No vive conmigo bajo el mismo techo (uuuy, pensar que puedo vivir con un hombre bajo un mismo techo aún me da un miedooooo ) pero sí en la misma Isla. Me lleno de preguntas. ¿Cómo se hace ésto ahora? ¿Cómo concilio el amor que le tengo a ese novio y, a la vez, el inmenso amor y la atención que quiero darle a mis hijos, la que me quiero dar a mi, a mi escritura? No quiero más desenfoque. Ya dejé de publicar novela por 6 años por estar ocupándome de los hijos y de un hombre. Los hijos son hijos y yo los quise traer al mundo. Además, me dan mucho ground. Son mi cable a tierra. Pero ya están creciendo. Ya puedo meterle con más fuerza a esta pasión por la escritura. Hombres no quiero ninguno. No quería. Pero entonces, llega este. ¿Y quién es este hombre?¿Cómo combinamos horarios, viajes, responsabilidades? ¿Cómo sacamos tiempo para el amor? Para amar hay que tener tiempo. Energías y tiempo. ¿Me estaré cogiendo de pendeja otra vez? ¿Tendré yo tiempo y fuerzas para éste amor?
¿Para conocer a este hombre?.
Ahora que rozo el medio siglo de vida, sé que no quiero una pareja por tenerla, es decir, porque hay que tener pareja. A mí , francamente me da igual. Ya aprendí que no estoy sola, que el amor me rodea, el de mi familia, mis hijos, mis amigos. Así que tener o no tener pareja, me da igual. Yo lo que quiero es amar a un hombre. Pero para amar a un hombre hay que conocerlo. Y a veces, lo que una descubre conociendo a un hombre, a un solo hombre, para los pelos de punta.
Tanto dolor.
Tanta diferencia.
Tanta potencialidad.
¿Puedo escribir acerca de esto? ¿Puede una mujer de esta edad decorativa darse permiso para escribir acerca del amor? Del desamor no. De eso he escrito tanto que ya me aburrió el tema. ¿Pero del amor?¿Acaso he llegado al fin a la madurez necesaria para acercarme al misterio que es amar?
¿Podré escribir acerca de esto? Sucede que mi novio es un hombre muy discreto. Es del tipo silencioso, un tanto parco, muy atento y tierno y preocupado por los demás, por el bienestar emocional y comunitario de los demás. De hecho, ha dedicado su vida a eso. Quiso una vez ser cura. !Yo con un aspirante a cura! ¿Se lo imaginan? Pero sí, me tocó. Tenemos una sed similar de darnos a nuestro país, a nuestras comunidades, pero el acercamiento es bien distinto.
A mi novio se le hace difícil el "public display of affection". Soltero empedernido, se ha acostumbrado a vivir por años solo, casi toda la vida , de hecho, con sus ocasionales novias y sus ocasionales amantes, pero solo, como un cura. Yo me he casado 3 veces. Ni hablar de los novios. Siempre tuve pareja. A él le gustan los perros, me corrijo, las perras. A mi, los gatos. El dice que yo pienso demasiado. Insiste en trabajar desde la humanidad, lo concreto de los afectos y de las experiencias. Que eso de andar metida con la cabeza en los libros me separa de la gente. Yo pienso que no. Que leer es una cosa maravillosa, que tratar de entender la vida y lo que la gente ha dicho de la vida me acerca más a la vida, a cómo la gente a lo largo del tiempo y el espacio, la ha vivido. El es de éstos tipos "one liners". Lo que dice lo dice en una oración y ya. No habla sino lo justo. !!!Y yo!!!! Todo lo contrario. Lo quiero decir todo, nombrarlo todo, encontrar cómo traducir sensaciones, visiones, pensamientos que andan por ahí, pululando, buscando quien pueda nombrarlas. Creo que eso es compartir. Creo, no, estoy segura , que muchos de los dolores que pululan por ahí por el mundo, se difuminarían y dejarían de ser los fantasmas del acoso si alguien tuviera los ovarios de írseles de frente y conjurarlos. "Tú eres esto. Ya sé cómo te llamas. Te conjuro. Ya no te tengo miedo·". Para mí, eso es la escritura.
Pero él… quizás es porque es por su línea de trabajo y porque quiso ser cura y cree en los secretos de confesión. Ahora mismo, si supiera que estoy escribiendo esto basado en él estaría rabiando.Veremos a ver cómo lo toma, porque yo, ni me voy a esconder, ni me voy a callar. Recalco que es un tipo súper reservado y discreto que cree que hay que proteger a la gente y guardarle sus secretos.Que la gente necesita tener un lugar seguro dónde descargar lo que lleva por dentro, sus historias, su dolor, sus sueños, sus deseos. Que para los demás es importante que les regales la más estricta confidencialidad.Que eso crea confianza. Que eso sana. Muchas veces he visto cómo gente que lo rodea ha usado su intimidad en su contra. Tiene razón y sé que muchas personas han sido víctimas de traiciones como la que él intenta prevenir. Que mucha gente, a veces sin darse cuenta, y otras para manipular a los demás, exponen a amigos y familiares sin ninguna delicadeza, los critican frente a otros, hacen sentir vergüenza a sus "seres queridos" de quienes son, de lo que sienten.
Pero yo vengo de otro lado. Vengo de ese lugar en donde que una mujer hable es ya demasiado. Que una negra hable. De hecho, creo que lo más que me ha hecho sufrir en la vida es que intente compartir con alguien, contarle algo que percibo acerca de la vida y que me digan "Eso no es cierto, Mientes. Qué sabes tú de eso". O "Cállate , muchacha, eso no se puede decir. Tú no tiene el derecho a decir cosas como esas. Nadie te va a querer. Nadie te va a respetar si dices lo que has visto, lo que has vivido". Mi batalla es la contraria. Sé que por ahí vive mucha gente como yo. Gente gay o straight, negra o blanca, rica o pobre que se deshace bajo el peso de sus silencios. Nos toca hablar, nombrar. Quizás, si me ven atreviéndome, tomen valor y se atrevan ellos a querer ser más, tomar la palabra y desde ella soñar , desear lo que desean.
Puede que sea una cuestión de ego también. Pero no creo.
Es una cosa muy rara esto que me pasa. Me pasa que estoy conociendo a un hombre. Hay asuntos de él que me sacan el monstruo. ! Cómo le gusta regañar ! Como si yo fuera una nena chiquita, carajo. Quizás es porque es un hombre mayor y solitario, acostumbrado a andar entre hombres. Y ustedes saben cómo se tratan los hombres, a empellones. A insultos. Se dan puños en vez de besos. Se saludan con un "Coño, cabrón, andabas perdido", en vez de decirse "Qué lindo verte, me hiciste falta". No quieren sonar afeminados. !Qué pendejos! Cuántos puños se dan , cuando por dentro se les nota que lo que les hace falta son caricias.
Y cuánto me cuida, en serio. "¿Comiste? Estás fumando mucho. Si te hago feliz, tus nenes serán felices. ¿Ya llegaste a la casa? Mándame un texto en cuánto llegues." Me lleva a bailar, me saca la cabeza de los libros "Vente , vamos a darnos un trago". Me da masajes en los pies cuando los tengo tullidos de tanto estar parada, hablando, corriendo para arriba y para abajo en festivales, en la vida con los niños, en escuelas, intentando abrir acceso a la palabra para los demás.En serio quiero hacer esto. Que los demás tengan la oportunidad que yo tuve. Lo tengo que lograr. A veces me equivoco de tanto tratar. El me quita los zapatos, me regaña (descansa, mujer, te vas a quemar, come, duerme, ¿qué te pasa? y yo me encajono con él, ya viene el regaño, carajo, no me puedes abrazar, bésame, papi, no me regañes) . El busca el aceite, me mira para que me calle, toma cada uno de mis pies en sus manos y me da sobitos hasta que se desentumecen.
Es entonces cuando lo miro. Sus manos hermosas y fuertes, acostumbradas al trabajo duro. Su pelo negro con rizos abiertos, pintando canas. Esos ojos color miel. Se le encienden de luces y de visiones. Adentro retila el misterio de una sensibilidad y de una emoción que sé que él sabe cómo se llama, pero que aún no me cuenta, no quiere nombrarla. Teme que la usen en su contra. Allá adentro habita una soledad, un miedo, pero también una enorme capacidad de sentir y un empuje que me fascina. Me fundo en sus ojos, me confundo en ellos y de repente veo el mundo de otra manera. Es la cosa más increíble. Porque sigo viendo lo que veo y creyendo en lo que creo, pero también veo lo que ve él, entiendo lo que cree. Es sólo por un instante. La vida se amplia, se duplica. Yo me siento dos. Dejo de ser para ser lo que le duele, lo que desea, lo que sueña, lo que siente.
Y lo que le duele, lo que desea, lo que sueña no soy yo, ni tiene que ver conmigo. Es la vida que lo habita. Esa potencia sagrada y única. Intransferible. Solo la oteo, por un segundo.
Amada en el amado transformada.
Ese perderse en sus ojos. Ese perderse en su cuerpo, me imagino que será el amor. Conocer a mi novio es recibir el regalo de ver la vida de a dos. Ese enorme reto.
Señor, ¿dónde estoy metida? !Qué jodienda! !Qué puñetera jodienda! Estoy enamorada.

Mayra Santos-Febres (Carolina, Puerto Rico, 1966) es una escritora puertorriqueña. Comenzó a publicar poemas desde el 1984 en revistas y periódicos internacionales tales como Casa de las Américas de Cuba, Página doce de Argentina, Revue Noire de Francia y Review: Latin American Literature and Arts, en Nueva York. En el 1991 aparecen sus dos poemarios: Anamú y manigua, libro que fue seleccionado como uno de los 10 mejores del año por la crítica puertorriqueña, y El orden escapado, ganador del primer premio para poesía de la Revista Tríptico en Puerto Rico. Wikipedia

Rumbo a casa

Vigilia del origen (Extracto) 

Dasso Saldívar


Si la vida es una travesía rumbo a casa, como dijo Melville, y si en esta vigilia no cejaremos de explorar hasta llegar a donde arrancamos y conocer el lugar por primera vez, como escribió luego Eliot, el itinerario de toda literatura, o de buena parte de ella, debe tener su momento álgido en el origen como punto de llegada. En efecto. Desde el Poema de Gilgamesh, la Odisea y La divina comedia hasta Hojas de hierba, La búsqueda del tiempo perdido y Cien años de soledad, pasando por la poética de autores como Saint-John Perse, Fernando Pessoa, César Vallejo, Jorge Guillén o Jorge Luis Borges, gran parte de la literatura está imantada de esa dinámica de "vuelta" o viaje al origen.Ulises no es el hombre más feliz cuando triunfa en Troya con la treta del caballo, sino cuando recupera su verde y sosegada Ítaca y junto a su criada Euriclea rememora ciertos momentos de su infancia y juventud. El mismo Dante, nos recuerda Borges, edificó la delicada y alucinada Comedia para encontrarse en el Paraíso con su irrecuperable Beatriz, su amor imposible de juventud. Veo en el fondo la vasta Nada primordial, y sé que estuve allí, confiesa Whitman en alguna de sus innumerables hojas, y toda su obra está abonada por la emoción de que somos hijos del barro y estamos hechos de polvo de estrellas. En un vertiginoso poema de Ricardo Reis, el heterónimo más sincero y emocional de Fernando Pessoa, asistimos a la huida de Jesucristo de la monotonía y la asepsia del cielo y a su retorno a la tierra, donde vuelve a ser el niño feliz que jugaba con la lluvia y el barro en las tardes de Galilea. Y sabemos que García Márquez escribió su obra magna para llegar a la casa de ese pueblo ardiente donde nació y se crió con sus abuelos.
Dasso Saldívar (San Julián, Antioquia, Colombia, 1951) es autor de García Márquez. El viaje a la semilla (Alfaguara, 1997 / Folio, 2



sábado, 21 de noviembre de 2015

El viaje de la abadesa

En el colegio nos contaban sobre el viaje del niño Goyito, que de niño no tenía nada,  de Felipe Pardo y Aliaga, y como duraron los preparativos que duran seis meses. El viaje de la abadesa surge de un impulso y dura solo unos instantes. Lo interesante es su deseo de ver el mundo "su mundo" desde otro ángulo. ¿Cómo se veía el convento desde la casa de enfrente? 

El viaje por Cristina Fernández Cubas, escritora española.

Un día la madre de una amiga me contó una curiosa anécdota.

Estábamos en su casa, en el barrio antiguo de Palma de Mallorca, y desde el balcón interior, que daba a un pequeño jardín, se alcanzaba a ver la fachada del vecino convento de clausura. La madre de mi amiga solía visitar a la abadesa; le llevaba helados para la comunidad y conversaban durante horas a través de la celosía. Estábamos ya en una época en que las reglas de clausura eran menos estrictas de lo que fueron antaño, y nada impedía a la abadesa, si así lo hubiera deseado, que interrumpiera en más de una ocasión su encierro y saliera al mundo.

Pero ella se negaba en redondo. Llevaba casi treinta años entre aquellas cuatro paredes y las llamadas del exterior no le interesaban lo más mínimo.
Por eso la señora de la casa creyó que estaba soñando cuando una mañana sonó el timbre y una silueta oscura se dibujó al trasluz en el marco de la puerta. “Si no le importa”, dijo la abadesa tras los saludos de rigor, “me gustaría ver el convento desde fuera”. Y después, en el mismo balcón en el que fue narrada la historia se quedó unos minutos en silencio. “Es muy bonito”, concluyó. Y, con la misma alegría con la que había llamado a la puerta, se despidió y regresó al convento.
Creo que no ha vuelto a salir, pero eso ahora no importa. El viaje de la abadesa me sigue pareciendo, como entonces, uno de los viajes más largos de todos los viajes largos de los que tengo noticias.
¿Por qué largo? Porque le tomó toda una vida decidirse a realizarlo.  ¿Qué la hizo cambiar de opinión? ¿Qué sucedía en el mundo interior de la abadesa?

lunes, 16 de noviembre de 2015

Sous le ciel de Paris - Mireille Mathieu in HD



Consternada con los ataques a París, con la idea de que un viernes en la noche puede convertirse en sangriento, con muertos y heridos, producidos  por la insanía de unos fanáticos que alientan a envenenar el agua y continuar destruyendo.
Los franceses han mostrado inmediatamente su solidaridad, médicos que llegaban a Paris desde todos los puntos de Francia, colas para donar sangre, voluntarios para consolar a los deudos.
Los habitantes de París, una de las ciudades más bellas del mundo, han salido a las calles demostrando que nadie les quitará su libertad.
Me mueve el deseo de  paz en todas partes del mundo y soy contraria a toda violencia.

Mireille Mathieu nos canta:

Edén Al Oeste - Trailer Español (Subtitulado)

    Dirigida por Constantin Costa-Gavras. Bastante entretenida.










Una hora de clarinete & Jazz : Feels So Good Full Album

La coqueta de Patricia Highsmith

Cuento de Patricia Highsmith: La coqueta

Había una vez una coqueta que tenía un pretendiente del cual no podía librarse. El se tomaba en serio sus promesas y declaraciones y no quería dejarla. Se creía hasta sus insinuaciones. Esto la irritaba, porque estorbaba sus buenas relaciones eventuales y los regalos, halagos, flores, cenas y demás que podría obtener de ellas.
Finalmente Yvonne insultaba y mentía a su pretendiente, Bertrand, y no le daba nada, literalmente; lo que significaba menos cero en comparación con la nada que daba a sus otros amigos. Sin embargo, Bertrand no cesaba en sus atenciones porque consideraba que esa conducta era normal y femenina, un exceso de modestia. Llegó a sermonearle y, por una vez en su vida, dijo la verdad. Como él no estaba acostumbrado a la verdad y esperaba falsedades de una mujer bonita, tomó sus palabras por incoherencias y continuó cortejándola.
Yvonne intentó envenenarle poniendo arsénico en las tazas de chocolate que tomaba en su casa, pero él se recuperó y pensó que ésta era una prueba aún mayor y más encantadora de su miedo a perder la virginidad a la edad de diez años. A su madre le dijo que la habían violado. De ese modo, Yvonne mandó a la cárcel a un hombre de treinta años. Había estado tratando de seducirle durante dos semanas, diciéndole que tenía quince años y que estaba loca por él. Había disfrutado arruinando su carrera y haciendo que su esposa se sintiera desgraciada y avergonzada y su hija de ocho años, confusa.
Otros hombres aconsejaron a Bertrand. «Todos nos hemos divertido con ella», le dijeron, «hasta nos la hemos llevado a la cama una o dos veces. Tú ni siquiera has conseguido eso. ¡Y ella no vale nada!» Pero Bertrand pensaba que él era diferente a los ojos de Yvonne, y aunque se daba cuenta de que su perseverancia iba más allá de lo común, consideraba que esto era una virtud.
Yvonne incitó a un nuevo pretendiente a matar a Bertrand. Logró la obediencia del nuevo pretendiente prometiéndole que se casaría con él si eliminaba a Bertrand. A Bertrand le dijo lo mismo respecto al otro hombre. El nuevo pretendiente retó a Bertrand a un duelo, falló el primer tiro y luego empezó a hablar con su proyectada víctima. (El arma de Bertrand se había negado rotundamente a disparar.) Descubrieron que ambos habían recibido promesas de matrimonio. Mientras tanto, los dos hombres le habían hecho regalos caros y le habían prestado dinero durante sus pequeñas crisis de los últimos meses.
Estaban resentidos, pero no se les ocurría ninguna idea para castigarla. Así que decidieron matarla. El nuevo pretendiente fue a verla y le dijo que había matado al estúpido y persistente Bertrand. Entonces Bertrand llamó a la puerta. Los dos hombres fingieron una pelea. En realidad, empujaron a Yvonne entre ambos y la mataron de varios golpes en la cabeza. Dieron la versión de que ella intentó interponerse y resultó golpeada accidentalmente.
Como el propio juez de la ciudad había sufrido, siendo objeto de las burlas de sus conciudadanos, a causa de la coquetería de Yvonne, estaba secretamente complacido por su muerte y dejó libres a los dos hombres sin más. Además, era lo bastante sabio como para comprender que no la habrían asesinado si no hubiesen estado ciegamente enamorados de ella…, y ese estado le inspiraba lástima, puesto que ya había cumplido los sesenta.
Únicamente la doncella de Yvonne, que siempre había recibido un buen sueldo y sustanciosas propinas, asistió a su funeral. Incluso su familia detestaba a Yvonne.

Roth and Le Roi perform "Papagena / Papageno!"



Tuve la suerte de ver esta preciosa ópera en Praga.




La Joven Victoria película completa en español

Para quienes les gusta la historia, una hermosa película sobre la  reina Victoria de niña y adolescente hasta que accede al trono de Inglaterra.


Joshua Bell - Tchaikovsky - Violin Concerto in D major, Op 35


Este famoso violinista que se paró como músico callejero en el metro de New York y algunos de los transeuntes le dieron alguna propina, interpreta para nosotros un hermoso concierto de Tchaikovsky.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Lucia di Lammermoor: "Chi mi frena in tal momento?" (Act II FInale)



Hay gente que no soporta la ópera y otra a la que le encanta. Tal vez basta que nuestros padres la escuchen para que ya nos guste. Y si uno tiene la suerte de poder asistir a una función ya sea en vivo o en trasmisión directa en el cine, entonces pasará a formar parte de los que no solo les gusta, si no que les emociona, les llena el alma.  Hace unos días cuando alguien subió a mi auto y yo estaba escuchando ópera en el radio me dijo: detesto la ópera. Y cuando le dije que a mi me encantaba, me respondió: te haces, para hacerte la inteligente. navegación, búsqueda

Lucía de Lammermoor (título original en italiano, Lucia di Lammermoor) es un drama trágico en tres actos con música de Gaetano Donizetti y libreto en italiano de Salvatore Cammarano, basado en la novela The Bride of Lammermoor de Sir Walter Scott.[3

domingo, 8 de noviembre de 2015

Dos cuentos de Mempo Giardinelli

Luna caliente
(Capítulo 1, fragmento)
Sabía que iba a pasar; lo supo en cuanto la vio. Hacía muchos años que no volvía al Chaco y en medio de tantas emociones por los reencuentros, Araceli fue un deslumbramiento. Tenía el pelo negro, largo, grueso, y un flequillo altivo que enmarcaba perfectamente su cara delgada, modiglianesca, en la que resaltaban sus ojos oscurísimos, brillantes, de mirada lánguida pero astuta. Flaca y de piernas muy largas, parecía a la vez orgullosa y azorada por esos pechitos que empezaban a explotarle bajo la blusa blanca. Ramiro la miró y supo que habría problemas: Araceli no podía tener más de trece años.
Durante la cena, sus miradas se cruzaron muchas veces, mientras él hablaba de los años pasados, de sus estudios en Francia, de su casamiento, de su divorcio, de todo lo que habla una persona que los demás suponen trashumante porque ha recorrido mundo y ha vivido lejos, cuando regresa a su tierra después de ocho años y tiene apenas treinta y dos. Ramiro se sintió observado toda la noche por la insolencia de esa niña, hija del ahora veterano médico de campaña que fuera amigo de su padre, y que lo había invitado con tanta insistencia a su casa de Fontana, a unos veinte kilómetros de Resistencia.
La noche cayó con grillos tras los últimos cantos de las cigarras, y el calor se hizo húmedo y pesado y se prolongó después de la cena, rociada de vino cordobés, dulzón como el aroma de las orquídeas silvestres que se abrazaban al viejo lapacho del fondo de la finca. Ramiro nunca sabría precisar en qué momento sintió miedo, pero probablemente sucedió cuando descruzó las piernas para levantarse, al cabo del segundo café, y bajo la mesa los pies fríos, desnudos, de Araceli le tocaron el tobillo, casi casualmente, aunque acaso no.
Cuando se pusieron de pie para ir al jardín, porque el calor era sofocante, Ramiro la miró. Ella tenía sus ojos clavados en él; no parecía turbada. Él sí. Caminaron, con las copas en las manos, detrás del médico, que ya estaba bastante achispado, y de su esposa, Carmen, quien no dejaba de hablar. Los más chicos se habían acostado y Araceli, decía su madre, era raro que estuviera despierta a esa hora. “Los chicos crecen”, dijo el médico. Y Araceli hizo como que miraba algo, al costado, en un gesto que Ramiro interpretó cargado de la intención de que él viera su media sonrisa.
Charlaron y bebieron en el jardín trasero, hasta las doce de la noche. Fue una velada que a Ramiro le resultó inquietante porque no podía dejar de mirar a Araceli, ni a su falda corta que parecía remontarse sobre las piernas morenas, suavemente velludas, impregnadas de sol, que en ese momento brillaban a la luz de la luna. Era incapaz de apartar de su cabeza algunas excitantes fantasías que parecían querer metérsele en la conversación, y que no sabía reprimir. Araceli no dejó de mirarlo ni un minuto, con una insistencia que lo turbaba y que él imaginó insinuante.


El Perro Fernando
Cualquiera que haya visitado esta ciudad sabe que uno de los íconos de Resistencia es el Perro Fernando. Un cuzquito blanco que vivió en los años 50, tuvo un oído musical perfecto y es todavía, junto con las casi 500 esculturas de sus veredas arboladas, algo así como la representación simbólica de la capital del Chaco.
Dicen que su dueño fue un cantante de boleros que un día recaló en la ciudad y se llamaba Fernando Ortiz, aunque otra versión atribuye el nombre al patrono departamental: San Fernando, venerado por los primeros inmigrantes friulanos con el aditamento "de la Resistencia", obviamente contra los indios, aunque después el santo parece que perdió prestigio y el extraño nombre de la ciudad se sintetizó para siempre.
La leyenda dice que este alegre perrito se ganó la admiración y el amor de todo un pueblo por su excepcional oído musical. No había fiesta de casamiento, cumpleaños, carnaval o concierto al que Fernando no entrara para sentarse junto a las orquestas, o a los solistas, y darles su aprobación meneando la cola o, tras parar las orejas ante el más mínimo furcio, soltar gruñidos y hasta aullidos desaprobatorios. Y en las Navidades su presencia en una casa era siempre buena señal.
Era fama que jamás se equivocaba, y los mismos músicos solían aceptar que, en el momento señalado por Fernando, en efecto habían pifiado una nota. Lo que los oídos humanos no advertían, el perrito, implacable, lo denunciaba. Y no había músico que se atreviera a impedir su entrada ni a expulsarlo, porque toda la ciudad confiaba ciegamente en su oído. Fernando fue como un gorrión de cuatro patas, popular y amado, y acaso por eso mi madre decía que de no haber sido Resistencia una ciudad de morondanga, otra que Edith Piaf.
Los fines de semana, inexorablemente, Fernando recorría fiestas a su antojo y obviamente sin invitación. Y en las Navidades su presencia en una casa era siempre buena señal. Pero nadie disponía de su agenda, y su presencia era imprevisible. Pero era tal honor que llegara a un festejo que después, seguro, los organizadores o dueños de casa se pasaban la semana fanfarroneando por la ilustre visita.
Yo era chico y casi todas las tardes acompañaba a mi papá al Bar La Estrella, donde los hombres charlaban y jugaban al truco o al tute, y todo el tiempo se escuchaban tangos y conciertos en la enorme radio que los japoneses ponían sobre el estaño. Y ahí estaba, digno y sereno, escuchando atentamente mientras comía maníes bajo alguna mesa, o echadito al sol en las veredas amplias, el perrito que todos decían que habría merecido más que ninguno ser el ícono de la RCA Victor.
Cuando llegaba el verano, los preparativos navideños se hacían en esas mesas deliciosamente organizadas: aquí los peronistas con Don Chacho Bittel y sus eternos ministros, algunos de los cuales fueron campeones de tute cabrero y otros en el arte de hacerse ricos a costa de todos. Allá los radicales del Bicho León, mirando al poder como algo siempre lejano. Y junto a aquella ventana los socialistas, encabezados por el prócer chaqueño Guido Miranda, historiador y periodista. También se sentaban, a otras mesas, empresarios, contrabandistas, médicos distinguidos, abogados charlatanes y buscas de todo pelaje. El Bar La Estrella era como un mercado persa y allí Fernando, el cuzquito melómano, recibía raciones que completaba en su diario vagar por otros bares como el Sorocabana, frente a la plaza, que era el más lindo y hoy es un patético edificio que en cualquier momento la voracidad inmobiliaria y la estupidez municipal van a demoler.
Creo que fue la Navidad del 57, o el 58, cuando visitó Resistencia un famosísimo pianista polaco, de apellido Paderewsky. Ofreció un concierto único en el Cine Teatro Sep, el más importante de la ciudad, y por supuesto mis papás me llevaron. La sala estaba repleta y Fernando se acomodó bajo el piano de cola (los organizadores siempre anticipaban a los músicos visitantes la ineludible presencia del cuzquito) y a la vista de más de mil personas se diría que Paderewsky y él comenzaron el concierto.
Nunca olvidaré la impresión de aquel público cuando, en medio de una sonata de Beethoven, de pronto Fernando se puso de pie alzando las orejas y soltó un gruñido. Pareció que el mundo se detenía, pero Paderewsky, todo un profesional, siguió como si nada. Sin embargo hacia el final del concierto, nuevamente el perrito sacudió las orejas y miró fijo al pianista como diciéndole oiga, la está pifiando.
Entonces Paderewsky, con europea elegancia, detuvo sus manos, miró al perrito y le dijo, en duro castellano: "Tiene razón, equivoqué dos veces". E hizo un dacapo y repitió la sonata, que le salió perfecta. El concierto acabó con una ovación, un par de bises y el discreto mutis de Fernando, que, se dijo después, tenía esa noche dos casamientos y un cumple de quince.
Cuando Fernando murió, toda la ciudad lo lloró desgarrada. Creo que fue en el 59, apenas iniciado el gobierno de Frondizi. Lo que recuerdo perfectamente fue el solemne entierro del animalito en la calle Brown al 350, en la puerta del entonces flamante edificio de una institución cultural llamada "El Fogón de los Arrieros". Miles de personas cubrieron la calle, las veredas y los balcones hasta más allá de las dos esquinas. Toda la ciudad estaba allí, despidiendo a su perrito.
Después la vida siguió, como siempre sigue, pero esa Navidad ya no fue igual porque a la hora de los tangos no estaba el perrito de la ciudad para aprobar música y danza. Y para mí fue la primera Navidad en la que me faltó alguien que amaba.
Hoy en Resistencia hay tres esculturas que evocan a Fernando. La que se supone mausoleo oficial está todavía sobre la calle Brown. Otra está como escondida bajo un manto de chibatos en la avenida Avalos, cerca del Club de Regatas. Y la tercera, que es la más grande y pretenciosa, y que creo que inauguraron los milicos durante la Dictadura, está en una esquina de la Casa de Gobierno y frente a la Plaza. Curiosamente —así funciona el humor involuntario— tiene la cola alzada y apunta el culo hacia las ventanas de la gobernación.
Sólo ahora advierto que han pasado más de cuarenta años y este texto me parece triste. Debe ser la Navidad, que siempre lo llena a uno de nostalgias. •

A Case of You - Joni Mitchell

Joni Mitchell - Blue

JUDY COLLINS y Leonard Cohen

Ella norteamericana, él canadiense, la ,úsica bellísima. 

Fidelio, Finale

Opera de Beethoven