domingo, 16 de agosto de 2015

Danse Serpentine - Loie Fuller


Antonio Lobo Antunes en conversacion con Marisa Blanco en Bilbao


Este martes hicimos a este estupendo escritor portugués. Acá una entrevista muy entretenina para que la disfruten.

Alex Colville at the Art Gallery of Ontario AGO


In The Mood For Love. Song Yumeji's theme


¿Que tal ver el Louvre así?

Bande à Part(1964)_vs_The Dreamers(2003)

Lang Lang Live in Vienna Encore - Chopin 'Grande Valse Brillante' No. 1 ...


Yolanda por Pablo Milanés


domingo, 9 de agosto de 2015

Un frances y dos ingleses

 
Gran éxito han tenido en mi FB las fotos de estos artistas, acá las cuelgo para ustedes que seguro también se emocionarán.  Los dos ingleses recibieron el Oscar.
 
 
ALAIN DELON
 
 
 
 








 
 COLIN FIRTH


 
 
 
 



JEREMY IRONS

 




 
 

Ejercicio con imagen: He matado la lora

A partir de esta imagen de Saul Steinber, llamada Kiss propuse en mi FB que escribiéramos un pequeño cuento que imaginemos que había sucedido para que ellos estuviesen en esa pose. Hubo varias ideas y a mi me salió este pequeño cuento en el que la mujer mata a la lora.

                   He matado la lora

"He matado a la lora,—le dice ella, un poco arrepentida. —Era ella o yo.
Me tenía cansada rezando las avemarías, los padrenuestros y recitando las obras de misericordia sin parar y ese continuo y angustioso llamar:—Perico, Perico!—seguro un amor de adolescencia.
No sufrió mucho. Me dijeron que le diera ajos acaramelados, que le encantarían y que después parecería dormir, pero que no estaría dormida sino muerta.
Así fue, tal cual, la hubieras visto relamiéndose los ajos, sacando su lenguita parlanchina y sujetando los ajos como tesoros entre sus garras. Después cayó como hipnotizada, los ojos le dieron vueltas y prendida de su columpio se quedó quieta como dormida. Cuando aplaudía a ver si reaccionaba, cayó al suelo absolutamente muerta.  Ya se que era la lora de tu madre. Pero era ella o yo. Y decidí que sería yo."

Otro modo de mirar, pequeño texto


 
 
 
Cierta tarde después de varios intentos Abigail consiguió ponerse de cabeza. El mundo le pareció distinto y eso es lo que ella quería. Tres veces al día aprovechando que todos se iban de la casa a trabajar o a estudiar, se paraba de cabeza delante de la pared y contaba hasta mil.

—Es una forma de meditar, —se dijo, creo que lo vi en la tele.

Al cabo de unos días empezó a caminar de manos. Ya no tenía que estar pegada a la pared, se le iba haciendo tan cómodo como  caminar con los pies.

—Me contratarán en el circo, —se dijo  Abigaíl riéndose al imaginarse vestida de payaso caminando sobre la cuerda floja. Pero ¿Acaso no venía ensayándose en  caminar sobre  la cuerda floja toda la vida, vivir sin ninguna certeza, no saber lo que le depararía el día, lidiar con los temperamentos de las personas que la rodeaban?

Un día se animó a salir a la calle. Había un poco de sol y  quiso ir al parque que quedaba frente a la casa para calentarse un poco. Conforme avanzaba le empezó a gustar cada vez más el mundo al revés que veía. Todo le parecía más apacible, más acogedor, el miedo que tenía Abigaíl instalado en el corazón como si cincuenta cuchillos estuviesen siempre a punto de atravesarla, parecía que se le había ido a las manos y  hundido en la tierra, porque por primera vez en la vida se sentía dichosa, inflada de alegría, el aire le entraba en el cuerpo con gran facilidad y hasta tuvo ganas enormes de ponerse a cantar.

Siguió caminando  y caminando hasta que se dio cuenta de que había entrado en otro barrio, uno que jamás había visitado, porque su vida era rutinaria, de pasitos cortos, limitada, angosta.

Apenas entró en la plaza las vio, tres mujeres caminaban de cabeza sobre las manos y tenían una hermosa sonrisa en la cara. Se les acercó.

—Bienvenida, — le dijeron y sin mayor preámbulo ella se unió a su caminata que las fue llevando a las afueras de la ciudad, al campo, cerca al mar.  Entonces se sentaron sobre unas piedras colocadas en forma de círculo y esperaron a que aparecieran más mujeres. Todas llegaban andando paradas de manos y se sentaban alrededor del círculo ya con la cabeza para arriba.

Fue una tarde muy agradable, todas tenían un humor tan divertido, las bromas surgían de manera espontanea, se tocaban sin ninguna aprehensión y se contaban historias de cosas que les había pasado, que ya creían olvidadas pero que estaban formadas por acontecimientos llenos de ternura, de deslumbramiento, de originalidad.

—Hay mujeres así en todas partes del mundo—, le dijo su vecina, las dos ya de cabeza dispuestas a regresar a sus casas. —Cuando las necesites todo lo que tienes que hacer es ponerte de cabeza y empezar a andar. Aparecerán.

Ella hizo medio camino de cabeza pero en cierto lugar, frente a un sembrío de papas que estaba en flor, se enderezó y otra vez el mundo le pareció ideal, perfecto, bellísimo, real, echó  una mirada al cielo como los pájaros y caminó sonriente, agradecida, con sus manos libres.

Dibujo:

Saul Steinberg fue un caricaturista e ilustrador estadounidense de origen rumano. Es conocido por sus trabajos

para The New Yorker.

 

 

 

Baño en tina


 
 
Florencia pasaba largas horas encerrada bañándose en la tina. Le gustaba el agua hirviendo.  

Desde afuera se escuchaba el agua que ella subía retenida en una esponja y luego arrojaba sobre su cuerpo para calmar los dolores que tenía en la espalda de tanto apretarla por la tensión que le causaba poner en orden su casa. Los cuatro niños no tenían el menor interés en mantener el orden de sus dormitorios ni el de la sala y todo lo dejaban tirado. Y por más que ella les pidiese, les rogase, les gritase, ellos continuaban dejando los muñecos en los rincones, la fruta mordida sobre los muebles, los patines estratégicamente colocados en los pasadizos como para que ella resbalase  y se rompiese una pierna. A veces se decía que era mejor que Alberto se hubiese marchado porque él era el más desordenado de todos, el rey del caos, dejaba sus papeles aquí y allá y luego pedía que ella se los encontrase, que era asunto de vida o muerte.  Hay en toda mujer un momento en el que se pregunta si  ha nacido para aquello que está realizando y ella no dejaba pasar un día sin que se preguntase si había sido criada y educada para deslizarse encorvada por la vida, estirando la mano para recoger y las piernas para ir y volver colocando  cada cosa en su lugar sabiendo de antemano que no durarían en su sitio ni un instante.  — ¿Y si dejo todo como está? Se preguntaba,— ¿si los panes con mantequilla y mermelada se quedaban ahí sobre la mesa de la sala y dejaba que apareciesen las hormigas y las cucarachas, aprenderían por fin los niños que se necesitaban orden y limpieza?

—¿Dónde había quedado su afición por la pintura, la beca que se había sacado que la había llevado a Barcelona a perfeccionarse en arte? ¿Las palabras que sus profesores pronunciaron cuando obtuvo el primer premio de su promoción al graduarse? ¿De qué le había servido todo eso?

Las horas que no pasaba en casa las pasaba trabajando como guía en un Museo, mostrando los cuadros de los pintores famosos, anhelando siempre que uno de los suyos estuviese algún día colgado en una de las paredes, aunque sea en la menos importante. Pero un día le dijeron que no la necesitaban más, que habían recibido quejas de que estaba siempre de mal humor, con la sonrisa torcida, y con esas ojeras que la entristecían, preferían tomar a una chica soltera, Lizzi, que acababa de llegar a la ciudad y venía muy recomendada.

Fue ese día en el que permaneció en el baño por más horas, por muchas, tantas que Jossy el hermano mayor llamó a su padre y le dijo que su mamá no contestaba a sus llamadas y que la puerta estaba trancada. Cuando descerrajaron la puerta se encontraron con el dibujo de su madre en la pared de la tina desaguada, tenía el ceño fruncido y la mirada muy asustada, la madre no estaba en ninguna parte, ni en el closet, ni en la ventana, ni detrás de la puerta. La única explicación que se les ocurrió es que se había escurrido por el desagüe y que se encontraba a enorme distancia de ellos y que no volvería más. Cecilia Bustamante de Roggero

Saul Steinberg fue un caricaturista e ilustrador estadounidense de origen rumano. Es conocido por sus trabajos

para The New Yorker.

 

 

La mujer arca, texto pequeño


 

¿Dónde se imaginan terminó el arca de Noé tras el terrible diluvio? Sobre la cabeza de Emzara la mujer de Noé. Con tanta tormenta y tanto ajetreo de mares encabritados truenos escandalosos y rayos de los que había que huir porque podían partirte en dos o en cuatro, con las preocupaciones tenidas durante el viaje , si  puede llamarse  viaje a ese golpearse con los troncos de árboles, mecerse con los vientos furiosos que ululaban terroríficas canciones que contenían todos los quejidos de los hombres muertos, de los animales muertos,  que insistían en salvarse y explicaban a gritos que no eran pecadores, que solo habían seguido su instinto, despertó Emzara y pensé que su vida había sido así, que como tenía ojos y piernas, brazos y sexo, también tenía sobre la cabeza un barco, un perro, un gato, el burro, el gallo y el pez que resbalaban sobre su frente y hacían equilibrio para mantenerse en su ovoide cabeza, se llamó a sí misma la mujer-arca y se encargó de alimentarlos durante los meses en los que tardó en encontrarse con Noé que también deliraba pero que igual atinó a bajar a los animales y sacar con cuidado el arca que quería guardar como reliquia, como memoria para los hombres que naciesen para que sean fieles a su dios y se dedicasen a amarse y hacer el bien. Fue un gusto para la esposa de Noe descubrí que bajo el arca le había crecido en contacto con el yodo de las aguas del mar, una cabellera con tonos de oro que relucía al sol. La paloma, heroína del diluvio, de tarde en tarde subía sobre la cabeza de Emzara y ella recordaba que una vez había sido morada de mansos animales que ahora corrían presurosos disfrutando de la calma del mar.  Cecilia Bustamante de Roggero

Goran Bregovic with orchestra Serbia



Música estupenda!

Antonio Lobo Antunes

"Si me dejases recomenzar desde el principio, pensé, si pudiese borrar las cosas imperfectas de nuestra historia y diseñarla de nuevo, te compraría un anillo de coral y el cartel de tu signo, y comería, lo juro, de lunes a viernes contigo, repartiendo la chuleta y el periódico deportivo, transido de amor, aturdido por las complicaciones de los cubiertos. Estoy casi seguro de que me alegraría si leyeses el fútbol antes que yo siempre que me contases los titulares, estoy casi seguro de que no saldría de noche, por las cervecerías de la Penha de França, a comer mariscos con los colegas, rodeado de travestis y de jarras vacías, y te ayudaría a levantar la mesa, a lavar la vajilla y a guardar los platos y los tenedores en el armario, estoy casi seguro de que metería la servilleta enrollada en el aro y aprendería ganchillo para impregnarme de la inmensa soledad de las casadas, pescando redes con una agujita de anzuelo."

Marianne Faithfull - What Have They Done To The Rain

Cantante y actriz británica.

Marianne Faithfull - Ruby Tuesday (1995)

Cantante y actriz británica.

Chaplin Luces de la ciudad (1931) película completa.

He tenido una tarde muy linda. Mi padre me hablaba siempre de Chaplin y de su ternura, esta película es extraordinaria. Me ha hecho reír mucho y también llorar. Qué actor y qué despliegue de ingenio y movimiento. Pensé verla por partes y la he visto toda, como para verla otra vez. Ella es Greta Garbo.

Greta Garbo: Ascension

Bellísima Greta Garbo, artista de los comienzos del cine.