jueves, 29 de diciembre de 2011

La vida ese movimiento

He escogido para terminar el año hermosos videos que nos hablen de la vida: la danza, el violín, la pintura,un objeto tan precioso como el caleidoscopio, una región en Francia para visitar, nuestros recuerdos en este caso Doris Day, dos cantantes que unen sus países y su sensibilidad y por último una reflexión sobre lo aprendido en el año. Que la belleza nos sirva para agradecer, para ser, para soñar, para danzar.


La maravillosa Pina Bausch

Música de un Violin

Balthus

La belleza creada por un artista.

Caleidoscopio

En una entrevista una periodista le preguntó a María Zambrano por las cosas que le hubiera gustado ser de pequeña. María Zambrano nombró como primer objeto una cajita de música. Tal vez yo hubiera escogido un caleidoscopio. Tuve uno precioso de niña en el que me perdía durante largos momentos, la belleza de los colores, la mezcla de ellos, la variedad, el movimiento me hipnotizaban.

Ryuichi Sakamoto

Ryuichi Sakamoto músico japonés, compositor, productor, escritor, pianista y actor. Viven entre Tokio y New York.

La Provence

Creo que son los paisajes más lindos que he visto en mi vida. Creo que quiero regresar a esa bella región de Francia. Cada pueblo un encanto, la gente con orgullo de lo suyo, la naturaleza variada y esplendorosa. La comida una delicia, pequeños lugares en donde te ofrecen la verdadera comida francesa y lugares de hospedaje para descansar de tanta belleza.

Que sera sera

Una de las primeras artistas que vimos de niños. Con ella aprendimos lo que era una película musical, debo reconocer que me desconcertaba un poco que se interrumpiese la trama para que la actriz se pusiese a cantar, pero con el tiempo me fue gustando, y Doris Day era una preciosidad. La canción me hacía pensar en el futuro, ¿cómo sería mi vida? ¿Qué haría yo con ella?
 No podemos saber lo que nos traerá el futuro, lo que será será. la mezcla del español en el inglés también me encantaba. ¿La recuerdan? La mamá es la que sabiamente responde: Lo que será, será.

Qué será qué será

Preciosa canción que nos habla de la incógnita del futuro.

Omara Portuondo y Chico Buarque

miércoles, 28 de diciembre de 2011

¿Y qué he aprendido yo este año?

El escritor español José Antonio Marina escribió en el 2009 un artículo que guardo que se llamaba ¿Y qué he aprendido yo este año? Parece que el editor del periódico le pidió que escribiera sobre lo que había aprendido y él le estuvo dando vueltas al asunto y claro hizo que yo lectora también me preguntase por lo aprendido. Muchos hacemos un recuento del año vivido, de los sucesos importantes, los viajes, los trabajos, nuestras relaciones, nuevos amigos, algunos sueños realizados, varias frustraciones, uno que otro triunfo, pero preguntarse por lo aprendido me pareció original y necesario. ¿No estamos acá entre otras cosas para aprender, cada día algo, por pequeño que sea? José Antonio marina nos dice en su artículo: “A mis alumnos más jóvenes, casi niños, suelo decirles que aprender no es guardar información en un archivo de la memoria o del ordenador. Se parece más a desplegar una antena para captar nuevas ondas de radio o de televisión. Cada vez que aprendemos algo se aumenta nuestra capacidad de captar cosas que antes nos eran inaccesibles. La realidad, ajena o propia, nos ofrece yacimientos distintos. Unas veces aprendemos cosas sobre los demás, y otras veces cosas sobre uno mismo, un yacimiento, ¡ay!, tan recóndito. Nos reconocemos mezquinos o generosos, creadores o aburridos, mejores o peores de lo que creíamos. La casualidad, que suele ser sabia, ha hecho que estos días estuviera revisando las últimas investigaciones neurológicas sobre la memoria. El cerebro humano puede seguir aprendiendo durante toda su vida.” Siguiendo su lógica me pregunto: ¿Me he vuelto un poquito más sabia este año? ¿Le doy menos importancia a las cosas que antes me quitaban el sueño? ¿Le he enseñado a mi mente a dejar de pensar en temas que no me permiten aprender nuevas cosas? ¿He conseguido mayor serenidad, menos apuro, alguna vez disfruto de estar tranquilamente sentada sin hacer nada? Incorporándome a la tendencia animalista ¿practico el menos es más? ¿Es decir soy en general más selectiva?
“¿Hemos aprendido algo en el año que termina, o estamos estancados, envejecidos, momificados, repitiendo rutinas incansables?” Dice José Antonio Marina, y eso me pone alerta, la vida hecha de actos rutinarios momifica. Hay una frase que me gusta que dice para mantenerse joven hay que seguir cometiendo las locuras que hacíamos antes. Y unas nuevas, añadiría yo. La rutina parece obedecer al miedo, atreverse a realizar solo lo que ya sabemos que da un resultado previsto, pero ¿acaso lo imprevisto no es algo fabuloso? Descubrir que somos capaces de hacer aquello que jamás imaginamos es una sorpresa muy agradable, hacer, sentir, desear que la vida permanezca en movimiento, en ritmo, en curiosidad, en danza.
He aprendido de la tristeza, de la ausencia, de la despedida. He aprendido de la casualidad, del silencio, de los abrazos, de las palabras recibidas. He intuido que las cosas de nuestra vida por más disímiles que parezcan están conectadas, que personas que aparentemente habían desaparecido de nuestra vida, regresan. He aprendido de los libros. He cambiado de idea, antes pensaba que la cualidad más importante del hombre era la curiosidad, ahora pienso que es la perseverancia, pero no estoy del todo segura.
De quien más aprendí fue de dos jóvenes enfermeros, Juanita y Richard, que me mostraron la belleza de hacer su trabajo con entrega y amor.
Podría seguir haciendo la lista de lo aprendido, prefiero invitarlos a que ustedes respondan la pregunta, cada uno a su manera, habrá quien haya aprendido un idioma, quien haya aprendido un oficio, quien haya descubierto a Dios, quien haya gozado con la maternidad o paternidad, quien haya decidido cambiar de rumbo, quien haya aprendido que la vida comienza hoy y que tenemos la vida por delante, como me dijo una amiga queridísima, para seguir aprendiendo.

martes, 27 de diciembre de 2011

sábado, 24 de diciembre de 2011

John Lennon nos canta por Navidad

Mi queridísima amiga Talía Diez Canseco me manda HAPPY CHRISTMAS esta canción por fue escrita por John lennon y yoko Ono en 1971. Comparto con ella el deseo de que haya paz en el mundo, paz en nuestro país, paz en nuestras familias. Aqui ella nos manda la letra en castellano y en ingles,nos dice y también dos versiones, la original de John lennon y una version de los tres tenores. la version original de John lennon viene acompañada de imágenes muy fuertes, asi que va con advertencia. dicho eso, con los tres tenores, y nos manda mucha felicidad festiva y mucho cariño para todos.



So this is Christmas
And what have you done
Another year over
And a new one just begun
Ans so this is Christmas
I hope you have fun
The near and the dear one
The old and the young
Así que esto es Navidad
Y que es lo que has hecho
Otro año que se acaba
Y otro que empieza
Asì es que esto es Navidad
Espero que te diviertas
El cercano y el querido
El viejo y el joven


A very merry Christmas
And a happy New Year
Let's hope it's a good one
Without any fear
And so this is Christmas
For weak and for strong
For rich and the poor ones
The world is so wrong
And so happy Christmas
For black and for white
For yellow and red ones
Let's stop all the fight
A very merry Christmas
And a happy New Year
Una muy feliz Navidad
Y feliz Año Nuevo
Esperemos que sea uno bueno
Sin ningún temor
Asì que esto es Navidad
Para los débiles y para los fuertes
El mundo está tan mal

Asì que Feliz Navidad
Para negros y para blancos
Para amarillos y rojos
Dejemos las peleas
Una muy feliz Navidad y feliz año nuevo


Let's hope it's a good one
Without any fear
And so this is Christmas
And what have we done
Esperemos que sea uno bueno
Sin ningun temor
Asì que esto es Navidad
Y que es lo que hemos hecho

Another year over
And a new one just begun
Ans so this is Christmas
I hope you have fun
The near and the dear one
The old and the young
A very merry Christmas
And a happy New Year
Let's hope it's a good one
Without any fear
War is over over
If you want it
War is over
Now...

Otro año terminado
Y el Nuevo acaba de empezar
Así que esto es Navidad
Espero que te diviertas
El cercano y el querido
El viejo y el joven
Una muy feliz Navidad
Y feliz año nuevo


Esperamos que sea uno bueno
Sin ningún temor
La guerra ha terminado
Si tu lo quieres
La guerra ha terminado
ahora

viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad con nieve

Otra sería nuestra Navidad con nieve. Acá preparamos las ropas de baño para la playa, nos morimos de calor comprando los regalitos, qué emocionante que caiga la nieve sobre nuestras cabezas, que el cielo también cante y regale.

El vals de Anthony Hopkins

Aparte de ser uno de los mejores actores del cine mundial Anthony Hopkins también compone música, en este caso un vals que interpreta Andre Riu. A disfrutarlo.

The artist (Cine mudo contemporaneo)

Mi amigo Josep desde Bacelona me habla de esta película como de algo espectacular. Esperemos verla este año. uno de mis deseos para el próximo año es que contemos con mejores películas en cartelera. Es uno de los placeres que podemos tener a mano. Algo que nos alimente el espíritu, con lo que gocemos con la belleza, con el conocimiento del hombre, palículas que traten temas fundamentales del hombre, el amor, el dolor, la muerte. Quien sabe alguien piense en la necesidad de hacer un cine club, creo que hay público suficiente. Los imporadores de películas nos desvalorizan creen que nos gusta solo lo light, lo tonto, lo banal. Esa película es muda, parece que muy hermosa. Entonces, si no se cumple mi sueño, tal vez podamos verla en video. Me han contado que hay personas que tienen las mejores películas y que hasta te las traen a tu casa.

El maestro de la sabiduría

De su libro Poemas en prosa
El maestro de la sabiduría
de Oscar Wilde

Desde su infancia le habían inculcado, como a cualquiera, el perfecto conocimiento de Dios, y hasta cuando era niño, muchos santos así como ciertas santas mujeres que vivían en la libre ciudad, donde él nació, habíanse quedado atónitos ante sus respuestas graves y sabias.
Y cuando sus padres le entregaron el traje y el anillo de la edad viril, les abrazó, abandonándoles para ir a correr mundo, porque quería hablar de Dios al universo.
Pues había por aquel tiempo en el mundo muchas personas que no conocían a Dios en absoluto, que sólo tenían de él un conocimiento incompleto, o que adoraban los falsos dioses que habitan en los bosques sagrados sin preocuparse de sus adoradores.
Y poniéndose de frente al sol se puso en marcha, caminando sin sandalias como había visto andar a los santos y llevando en su cintura un zurrón de cuero y un pequeño cántaro de barro cocido.
Y como caminaba a lo largo del ancho camino sentíase lleno de ese gozo que nace del conocimiento perfecto de Dios, y le cantaba alabanzas sin cesar en sus cantos. Y al cabo de algún tiempo, entró en un país desconocido en el que se alzaban muchas ciudades.
Y atravesó once ciudades.
Y algunas de éstas se hallaban en los valles, otras en las riberas de grandes ríos y otras asentadas sobre colinas.
Y en cada ciudad encontró un discípulo que le amó y le siguió, y una gran multitud en cada ciudad le siguió asimismo, y el conocimiento de Dios se esparció sobre toda la tierra y muchos jefes de Estado se convirtieron.
Y los sacerdotes de los templos en que había ídolos vieron que la mitad de su ganancia se perdía y que cuando a mediodía golpeaban sus tambores nadie, o muy poca gente, acudía con panes y ofrendas de carne, como era costumbre en el país antes de llegar el peregrino.
Sin embargo, cuanto más aumentaba la multitud que le seguía, cuanto mayor era el número de sus discípulos, más grande era su aflicción.
Y él no sabía por qué su aflicción era tan grande, pues hablaba siempre de Dios y según la plenitud de conocimiento perfecto de Dios, que Dios mismo le había dado.
Y una noche salió de la oncena ciudad, que era una ciudad de Armenia, y sus discípulos y una gran multitud le siguieron, y subió a una montaña y se sentó sobre una roca que había en ella.
Y sus discípulos se agruparon a su alrededor y la multitud se arrodilló en el valle.
Y él hundió la cabeza en sus manos y lloró y dijo a su alma:
-¿Por qué estoy tan lleno de aflicción y de temor y por qué cada uno de iris discípulos es como un enemigo que se adelanta a plena luz?
Y su alma le respondió y dijo:
-Dios te ha llenado del conocimiento perfecto de Él mismo y tú has dado esa ciencia a los demás. Has dividido la perla de gran valor y has repartido en trozos el vestido sin costura. El que difunde la sabiduría se roba a sí mismo. Es lo mismo que quien da un tesoro a un ladrón ¿Acaso Dios no es más sabio que tú? ¿Quién eres tú para revelar el secreto que Dios te ha confiado? Yo era rica un día y tú me has empobrecido. Yo he visto a Dios un día y ahora tú me lo has ocultado.
Y de nuevo lloró él porque sabía que su alma le decía la verdad y que había dado a los demás el conocimiento perfecto de Dios, y que se encontraba como un hombre que se ha colgado de los pliegues de la vestidura de Dios, y que su fe disminuiría en relación al número de los que veían en él.
Y se dijo a sí mismo:
-No volveré a hablar de Dios. El que infunde la sabiduría se roba a si mismo.
Y algunas horas más tarde, sus discípulos fueron a su encuentro, e inclinándose hasta el suelo, le dijeron:
-Maestro, háblanos de Dios, porque tienes el conocimiento perfecto de Él y ningún hombre más que tú lo posee.
Y él contestó:
-Os hablaré de todas las demás cosas que hay en el cielo y en la tierra, pero no os hablaré de Dios. Ni ahora ni nunca os volveré a hablar de Dios.
Y ellos se irritaron y le dijeron:
-Nos has conducido al desierto para que pudiéramos escucharte. ¿Quieres despedirnos hambrientos a nosotros y a la gran multitud que has invitado a seguirte?
Y él respondió:
-No os hablaré de Dios.
Y la multitud murmuró contra él y le dijo:
-Nos has conducido al desierto y no nos has dado alimento para comer. Háblanos de Dios y eso nos bastará.
Pero él no contestó una palabra, porque sabía que si hablaba de Dios les daría un tesoro.
Y los discípulos se marcharon tristemente y la multitud regresó a sus casas. Y muchos fallecieron en el camino.
Y cuando estuvo solo se levantó y volviéndose hacia la luna, viajó durante siete lunas sin hablar a ningún hombre y sin responder a ninguna pregunta.
Y cuando la séptima luna iba a desaparecer, llegó al desierto del gran Río.
Y encontrando vacía una caverna habitada en otro tiempo por un centauro, la tomó por abrigo y tejió una esterilla de junco para acostarse en ella y hacer vida de eremita.
Y a cada hora, el eremita alababa a Dios, que había permitido que aprendiera a conocerle y a conocer su grandeza admirable.
Ahora bien; una noche, estando el eremita sentado ante la caverna en un sitio de reposo que se había arreglado, vio a un joven de rostro perverso y hermoso que pasaba sencillamente vestido y con las manos vacías.
Todas las noches pasó de nuevo el joven con las manos vacías y todas las mañanas volvió con las manos llenas de púrpura y de perlas, pues era un ladrón y robaba a las caravanas de mercaderes.
Y el eremita le miró y tuvo piedad de él. Pero no le dijo una palabra porque sabía que quien dice una palabra pierde su fe.
Y una mañana, cuando regresaba el joven con las manos llenas de púrpura y de perlas, se detuvo, frunció las cejas, dio con el pie sobre la mesa y dijo al eremita:
-¿Por qué me miras siempre de ese modo cuando paso? ¿Qué es lo que veo en tus ojos? Porque ningún hombre me ha mirado antes de ese modo. Y es para mí un aguijón y una tristeza.
Y el eremita le respondió:
-Lo que hay en mis ojos es piedad. Es la piedad la que te mira por mis ojos.
Y el joven rió con risa despreciativa y gritó al eremita con tono amargo:
-Tengo púrpura y perlas en mis manos y tú no tienes más que una esterilla de junco para acostarte. ¿Qué piedad vas a tenerme? ¿Y por qué?
-Tengo piedad de ti -dijo el eremita-, porque no conoces a Dios.
-¿Es una cosa preciosa el conocimiento de Dios? -preguntó el joven.
Y se acercó a la entrada de la caverna.
-Es más preciosa que toda la púrpura y que todas las perlas del mundo -respondió el eremita.
-¿Y tú la posees?
Y se acercó más.
-En otro tiempo -respondió el eremita- poseía yo realmente el conocimiento perfecto de Dios, pero en mi locura lo he repartido y dividido entre muchos otros hombres. Aun ahora, semejante recuerdo sigue siendo para mí más precioso que la púrpura y que las perlas.
Y cuando el ladrón oyó esto, tiró la púrpura y las perlas que llevaba en sus manos, y sacando una espada puntiaguda de recurvado acero, dijo al eremita:
-Dame ahora mismo ese conocimiento de Dios que posees o te mato sin vacilar. ¿Cómo no iba yo a matar a quien posee un tesoro mayor que el mío?
Y el eremita extendió sus brazos y dijo:
-¿No me valdría más ir a los parajes más alejados de la Casa de Dios y loarle que vivir en el mundo y no conocerle? Mátame si ésa es tu voluntad. Pero no entregaré mi conocimiento de Dios.
Entonces el ladrón cayó de rodillas y le suplicó; pero el eremita no quiso ni hablarle de Dios ni darle su tesoro.
Y el ladrón se levantó y dijo al eremita:
-Sea como quieres. Por mi parte, voy a ir a la Ciudad de los Siete Pecados, que está solamente a tres días de marcha de aquí, y por mi púrpura me darán placer y por mis perlas me venderán alegría.
Y recogiendo la púrpura y las perlas se fue rápidamente.
Y el eremita le llamó a grandes gritos. Le siguió y le imploró.
Durante tres días siguió al ladrón por los caminos y le rogó que se volviera y que no entrase en la Ciudad de los Siete Pecados.
Y a cada paso, el ladrón miraba al eremita, y llamándole, le decía:
-¿Quieres darme ese conocimiento de Dios que es más precioso que la púrpura y las perlas? Si accedes a dármelo, no entraré en la ciudad.
Y el eremita le contestaba siempre:
-Te daré todo lo que tengo, a excepción de una sola cosa, porque ésa no me está permitido dártela.
Y al caer la tarde del tercer día, se encontraron ambos ante las grandes puertas escarlatas de la Ciudad de los Siete Pecados.
Y llegaron hasta ellos mil carcajadas que salían de la ciudad.
Y el ladrón respondió echándose a reír y llamó repetidamente a la puerta.
Y cuando estaba llamando, el eremita llegó a él, y cogiéndole por los pliegues de sus vestidos, le dijo:
-Abre tus manos y coloca tus brazos en torno de mi cuello; acerca tu oído a mis labios y te daré el conocimiento de Dios que me queda.
Y el ladrón entonces se detuvo.
Y cuando el eremita le hubo entregado su conocimiento de Dios, se desplomó sobre el suelo y lloró; y unas grandes tinieblas le ocultaron la ciudad y el ladrón de tal modo que ya no les volvió a ver.
Y estando allí inclinado y deshecho en lágrimas, notó que alguien estaba de pie a su lado; y Aquel que estaba de pie a su lado tenía pies de bronce y cabellos como de lana fina.
Y levantó al eremita y le dijo:
-Hasta aquí has tenido el conocimiento perfecto de Dios; desde ahora tendrás el perfecto amor de Dios. ¿Por qué lloras?
Y le besó.