jueves, 14 de mayo de 2009

Obras son amores

Asistí con mucho gusto a la presentación del libro: "La Casa de la Familia. Una contribución psicoanalítica a la salud pública en el Perú" de Bibiana Maza(editora).
El libro narra la experiencia de un grupo de psicoanalistas que eligió extender su práctica privada a sectores populares, creando un espacio de escucha, palabra y juego en un encuadre innovador, donde los niños y sus padres o los adultos responsables de ellos son acogidos y escuchados para facilitar la emergencia de una demanda, de una palabra.
La carátula y las ilustraciones son Gerardo Chávez, esposo de Viviana.
La presentación fue en la Sociedad Peruana de Psiconálisis una bella casa diseñada por Camino Brent en Miraflores. Los presentadores fueron Jorge Bruce, Susana Villarán y Saúl Peña. También se celebraron los 20 años de La casa de la familia. Un aporte realmente importante para la salud mental de nuestro país.  

*

También estuve feliz en la inauguración de la exposición de las pinturas de Alejandro Alayza en la galería Forum. ( La galería remodelada está  muy linda). 
Impresionante la luz y el color de la obra de Alejandro. Encuentro un video sobre él en Youtube y lo cuelgo para dar a  conocer más al artista y su obra. Urgente ver la muestra.

martes, 12 de mayo de 2009

Hojas de otoño




Mis padres trajeron de su estadía en Paris varios discos de 45 entre ellos este de Ives Montand cantando "Hojas muertas". Me encantaba escucharlo, una y otra vez y sentía la tristeza del otoño, esas hojas que caían y se las llevaba el viento. Unos años más tarde conocí el otoño en Wisconsin, el hermoso color de las hojas me enloqueció y las recogía para llevarlas conmigo, coleccionarlas, tenerlas conmigo para siempre. En otra ocasión hicimos un viaje de Boston a Quebec justo en el tiempo en el que caen las hojas, la zona de New England es famosa por la belleza de sus árboles de colores esplendorosos.



Acá la canción de Ives Montand:




Y luego la interpretación de Andrea Boccelli que acaba de estar en Lima pero no cantó esta canción. Tuve la suerte de ver a Boccelli en Ciudad de México en un enorme teatro con cientos de personas aplaudiéndo su voz y su encanto.


Nacimientos


Ayer paseaba con mi papá por su jardín cuando una paloma salió disparada de su nido. ¿Has visto esa maravilla? me dijo mi papá y  casi a la altura de mis ojos encontré un nido con un huevo perfecto. Al poco rato mi mamá me comentó: ¿has visto lo que ha aparecido en el jardín? Y me contó que eran dos huevos y que tal vez la paloma de puro celos porque ellos habían estado mirando había desaparecido al otro. El nido había sido construido de ramita en ramita por  la paloma macho usando su instintiva sabiduría. El nido alberga un solo huevo que pronto será un pichón que tras alimentarse se echara  a volar, paloma jovencísima de ojos brillantes y plumas abiertas al sol.

 &

Mi hija menor tiene ocho meses de embarazo.  En los primeros días de Junio dará  a luz una hermosa niña tan amada  ya antes de nacer. Su cuarto está listo, la cuna recién pintada. El dibujo de un árbol de ramas gruesas y hermosas hojas cubre una de las paredes.

Todo espera: los juguetes que ella abrazará, la ropa que la cubrirá, el sofá en donde su madre le dedicará tiempo y amor.  



lunes, 11 de mayo de 2009

Ser mujer



Receta para ser mujer


Tener el garbo de la alpaca

la astucia del águila

la ligereza de la golondrina

la adaptabilidad de la ballena

la diligencia de la hormiga

la persistencia organizativa de la abeja

la sagacidad de la serpiente

los recursos mágicos de la zorra

la cautela incorruptible de la araña

la risa inagotable de la hiena

el espíritu juguetón de la foca

la impasibilidad de la vaca

el descaro de la cigarra

la ubicuidad de la pulga

la terquedad indomable de la mula

y la elasticidad de la medusa...


¿Se imaginan la mezcla de animales que tendríamos que ser?   Mejor somos a veces esas cualidades pero otras podríamos inspirarnos en otros animales como el león, el mono, el colibrí, la serpiente, un pez dorado, una rata, un gato y ¿por qué no una yegua que corre apresurada en busca de un campo abierto y verde,  misterioso e interminable?

 




sábado, 9 de mayo de 2009

Una película de las favoritas

Sinopsis: Muda desde pequeña, Ada acaba de perder a su esposo. Un matrimonio concertado le obliga a dejar su Escocia natal y viajar a Nueva Zelanda, acompañada de su hija y de su piano. Allí conocerá su futuro marido, un próspero granjero, que se niega a llevar a casa el piano. Abandonado en la playa, el instrumento es rescatado por un vecino del granjero, Bainer, quien establece un llamativo pacto con Ada: él la dejará usar su piano a cambio de que ella deje tocarse...


1993: 3 Oscar: mejor actriz (Holly Hunter), mejor actriz secundaria (Anna Paquin), mejor guión original. 8 Nominaciones. 1993: Cannes: Palma de Oro (Ex-aequo con "Adiós a mi concubina") / Drama romántico

Demis Roussos






Nació en Egipto hijo de una familia griega expatriada.
Después de regresar a Grecia, Demis se integró en diversos grupos musicales comenzando por The Idols cuando tenia 17 años; después paso a We five y a otras bandas relativamente destacadas y de cierto éxito en Grecia.

En 1982 fue co-autor del libro A Question of Weight junto con su amiga íntima Veronique Skawinska en el cual narra sinceramente su lucha contra la obesidad. Durante la década de 1980 atravesó un período improductivo debido a su batalla contra la depresión.
Fue uno de los pasajeros del vuelo TWA 847, que fue secuestrado el 14 de junio de 1985. En su momento fue muy conocido el hecho de que los secuestradores celebraron su cumpleaños con él, al quedar impresionados por tener como rehén a una de las celebridades de Oriente y Europa.
Como ferviente seguidor de la Iglesia Ortodoxa Griega, canta como invitado en diversos templos en Grecia y en todo el mundo.
Recientemente confirmó que efectuaría una gira por Australia junto con la ídolo de aquellas latitudes, Cosima de Vito, actuando como dueto.
Demis Roussos cantó la canción "All is Vanity" en 1970 del LP The Bible Album. La letra está basada en el capítulo I del Libro Eclesiastés de la Biblia.

Contadores de historias

"Para ser artista hay que reconquistar esa confianza en la fantasía y la imaginación que uno tiene en la infancia" nos dice Henning Mankell, excelente escritor sueco que escribió un libro maravilloso llamado "Zapatos italianos",  que se define a sí mismo como "contador de historias".
 
¿Has leído "El idioma de los gatos" de Spencer Holst? 


Cada persona que leía ese libro se convertía en una persona más feliz, más creyente en los poderes mágicos y terapeuticos de la literatura. Sus lectores querían ir a buscar a Spencer Holst a Nueva York y organizar un desfile en su honor por la quinta avenida. El autor tiene aspecto de gnomo que sabe contar historias. Su literatura está a mitad de camino entre Hans Cristian Andersen y Franz Kafka. 


El murciélago rubio- Spencer Holst

Hubo una vez un gran murciélago rubio que se sentó junto a un barman.
El murciélago tenía los ojos azules más lindos que el barman hubiera visto.
Mientras volaban a 40 millas por hora en el Subterráneo Independiente, el barman se preguntó si esos cándidos ojos azules arderían en la penumbra como tranquilas llamas púrpuras, como las lamparitas azules de los extremos de las plataformas del subte.
El vestido de ella estaba hecho de terciopelo negro con alas de seda negra y guantes de raso; llevaba una curiosa máscara, que revelaba más de su rostro de lo que ocultaba; sus zapatos eran de taco alto y afelpados, y él advirtió que sus piés eran delicados, y se preguntó si ella estaría descalza debajo de esos zapatos o llevaría medias, y apostó a que tenía lindos dedos de los pies.
Este barman se estaba enamorando.
Era ralmente algo raro: un barman enamorándose de una extraña chica rubia que llevaba un traje de murciélago, en un subterráneo.
La mayoría de los idilios en subterráneo se bajan en la calle 34 para ir a una estación de ferrocarril de ahí a Saskatchewan: pero no tiene por qué ser de esa manera.
Por ejemplo, en esta historia el barman no sólo tendrá el valor de hablarle a esta chica: hasta se enamorarán los dos.
¡Cómo!, dicen ustedes. Están un poco indignados.
Me acusan de sadismo. Permitir que mi personaje, el barman gordo, de cara colorada, se enamore de esta muchachita. Ella se cansará pronto de él, dicen ustedes, lo dejará por un hombre más jóven, más adecuado, pues a través de la riqueza y el buen gusto de su traje, y la dignidad y la gracia de sus rasgos, es obvio que proviene de una buena familia. ¡Cuán infeliz harás al barman!, me dicen ustedes.
¡Tonterías! Yo no voy a hacer infeliz al barman.
Con seguridad, sin embargo, el barman tendrá muchos meses horribles después de esta noche de amor, y muchos años de tristeza después, pero esto no es la infelicidad, porque él hará muchas buenas acciones en agradecimiento al mundo por permitirle esta noche mágica.
No, la infelicidad es otra cosa; la infelicidad es no tener el valor. Pero volvamos a la historia: el tren entró rugiendo en la estación de Delancey Street y los ojos del barman se le salieron de las órbitas porque montones de gente disfrazada estaban bailando y cantando y soplando cornetas y corriendo y gritando y exaltándose en la plataforma del subte.
La chica se levantó. 
El barman se levantó también, y con ojos ausentes y distraídos la siguió hasta el andén y fue allí donde habló con ella.
Ella lo miró, asombrada; lo miró de arriba a abajo; después se rió, pero no estaba riéndose de él, de eso estaba él seguro: era una risa de alegría que él iba a recordar.
Ella corrió.
El la persiguió! 
Ella corrió a través de la muchedumbre, era escurridiza, parecía delizarse entre estos locos parranderos gesticulantes, mientras él tenía que luchar por cada pulgada y en su apasionada persecución le pisó un dedo a Napoleón, derribó a una bruja gorda y chillona, golpeó a un payaso en el estómago, sentó en el suelo a un sorprendido gorila, tropezó con la reina de Inglaterra, y ella corría y corría, fuera del subte, por Delancey Street hacia el río, hasta que él la atrapó y ella se quedó quieta en sus brazos mientras tomaba aliento, lanzando ocasionales risitas de alegría.
Era tan suave que él la besó, y después caminaron juntos, del brazo, mirando los fuegos artificiales y las multitudes, deteniéndose aquí y allá para tomar una cerverza. 
¡Toda la ciudad estaba de fiesta!
Todo el mundo estaba disfrazado, todo el mundo tenía careta, y había reflectores, papel picado y fuegos artificiales por todas partes, como si fuera un maravilloso carnaval o algo así, y el barman se sintió un poco fuera de lugar con sus apagadas ropas de calle, sin una careta tan siquiera.
Pero la chica le dijo que estaba muy bien vestido.
Y él le preguntó qué era toda esa celebración, no había oído hablar de ninguna, pero ella simplemente se rió y lo besó, y eso fue todo. 
Y así bregaron felizmente a través de las multitudes y de la noche, deteniéndose de vez en cuando para bailar, con una extraña música lenta en las tabernas, o con el jazz salvaje que se tocaba en casi todos los rincones.
Ella señaló un gran reloj en un edificio. Eran las once en punto.
Ella lo hizo apurar hasta una larga fila que caminaba lentamente ante la plataforma de un jurado, y cuando les llegó el turno los jurados hicieron un gran alboroto sobre ellos, y un jurado insistía en señalar con admiración la corbata brillante del barman, de modo que ganaron el concurso y ambos obtuvieron grandes copas de amor.
Los jurados los condujeron ante un gigantezco trono del amor, alzado muy por encima de la multitud que aclamaba, un tremendo almohadón, más grande que un colchón.
¡Era el trono para ellos! ¡Eran el rey y la reina de la noche! Habían ganado el concurso de disfraces.
Entonces el barman escuchó un tremendo tañido, la muchedumbre empezó a gritar y a aullar.
Él escuchó una sirena, baja, mucho tiempo. 
La calle Delancey había enloquecido.
Su chica se sacó la máscara y él contuvo el aliento, tan hermosa era mientras señalaba el gran reloj en el edificio; ella lo dijo en susurros, tierna de pasión, amorosamente; le dijo: "¡Es medianoche! ¡Quítate la careta!".

El asesino de Papá Noel Por Spencer Holst

Hubo una vez una persona que terminó con las guerras para siempre, al asesinar a 42 Papás Noel.

Todo empezó unos diez días antes de Navidad, cuando un Papá Noel del Ejército de Salvación fue asesinado en un barrio.

Un diario de la mañana traía la noticia, pero al día siguiente otros cinco Papás Noel fueron asesinados y el hecho apareció en la primera plana de todos los diarios del país.

Cuatro de ellos fueron asesinados mientras recolectaban fondos para el Ejército de Salvación, y el quinto fue apuñalado en la sección Juguetería de Gimbel’s.

¡La gente se sintió ultrajada! ¡Cómo se indignaron! Pensaban qué monstruo, qué engendro debía ser ese tipo, quiero decir, arruinarles la Navidad a los chicos asesinando a Papá Noel.

No se preocupaban por las vidas verdaderas de los hombres asesinados, tan sólo era el efecto que causaría a los chicos lo que molestaba a todos.

De manera que al día siguiente la ciudad estaba llena de policía metropolitana y estadual, agentes del FBI y hasta algunos funcionarios de Inteligencia de la Marina, agentes del Tesoro y funcionarios del Departamento de Justicia, todos los cuales encontraron pretextos para intervenir en el caso: y otros diez Papás Noel fueron muertos y no se atrapó al esquivo asesino.

Así que aquella noche todos los Papás Noel que estaban trabajando convocaron a una reunión secreta para decidir qué hacer.

Se daban cuenta de sus responsabilidades para con los chicos pero, por el otro lado, les parecía una especie de locura salir a la calle y ser atacados por este maníaco.

De modo que un hombre, que era valiente y no tenía a nadie que dependiera de él, se ofreció para salir al otro día, disfrazado y con una fuerte guardia armada.

Pero le cortaron la garganta en su cama, aquella noche.

Así que al otro día no había Papás Noel en la ciudad.

Y la gente estaba algo así como irritable y nerviosa, y los chicos lloraban, y no parecía Navidad sin los Papás Noel.

Pero al día siguiente, una volátil mujercita de Hollywood, una actriz que buscaba publicidad, salió vestida de Mamá Noel.

Y la gente y sus chicos se agolparon en torno de ella, ya que era lo más aproximado a Papá Noel que andaba por la calle, y consiguió un montón de publicidad, y no la mataron.

De modo que al día siguiente varias otras mujeres prominentes salieron todas vestidas de Mamá Noel, con el pelo empolvado de blanco y polleras coloradas y almohadones en sus vientres y sombreros de Papá Noel, y tampoco a ellas las mataron.

Decidieron que a lo mejor el maníaco había dejado de actuar, así que mandaron a la calle a un Papá Noel como globo de ensayo, pero una hora después su cuerpo era conducido en una ambulancia al Bellevue Hospital, con tres balas alojadas en él.

Así que la Navidad de ese año transcurrió con Mamás Noel.

Y el año siguiente empezó a ocurrir otra vez lo mismo, de modo que de inmediato mandaron a las mujeres otra vez a la calle.

Al año siguiente pasó la misma cosa; y el siguiente, y el siguiente; y año tras año, este paciente y esquivo maníaco mataba a cualquier varón vestido de Papá Noel, hasta que finalmente en los diarios, en la publicidad y en las mentes humanas, Papá Noel retrocedió hacia el fondo y Mamá Noel se convirtió en la figura principal.

Quiero decir que Papá Noel todavía estaba allí. Hacía los juguetes en el Polo Norte y se ocupaba de los elfos, pero era Mamá Noel la que viajaba en el trineo tirado por los renos y se deslizaba por la chimenea y repartía los regalos y encabezaba el desfile de Navidad cada año.

Y lo divertido era que a las mujeres parecía gustarles realmente ser Mamá Noel. Nadie tuvo que pagarles y se convirtió en una moda tal que las calles, en época de Navidad, estaban colmadas de Mamás Noel. Y a medida que el tiempo pasó, ellas empezaron a hacer pequeñas alteraciones en el traje tradicional, cambiando primero el matiz de rojo, y experimentando después con colores completamente distintos, hasta que al fin cada traje fue único y fantástico, hermosamente coloreado, bellísimo.

Se convirtió en un verdadero honor el encabezar el desfile de Navidad.

¡Y a los chicos les encantó!

¡La Navidad nunca había sido así antes, con todas estas Mamás Noel y toda la excitación!

Pero estos chicos, esta nueva generación de chicos que creció creyendo en Mamá Noel, eran algo así como distintos.

Porque, fíjense, para los chicos muy pequeños Papá Noel es un dios.

Y para la época en que dejan de creer en Papá Noel, empiezan a ir a la Escuela Dominical y aprenden acerca de un nuevo Dios. Y este nuevo Dios no les hace regalos. Es un poco rudo.

Pero toda la vida anhelan a su antiguo dios de la infancia, a su dios Papá Noel.

Observen sus oraciones, lo que dicen: dame lo que deseo. Pero esta nueva generación de chicos que crecieron creyendo en Mamá Noel parecía tener una actitud distinta hacia las mujeres.

Empezaron a elegir mujeres para el Congreso y eligieron a una mujer presidente y mujeres alcaldes, hasta que muy pronto el país entero estuvo gobernado por mujeres.

A ellas les preocupaba sobre todo cosas como la comida, y hubo mucha discusión en el Congreso acerca de varios regímenes, y bien pronto hasta los más pobres tuvieron mucho que comer; y estaban interesadas en las casas, y pronto ya no hubo escasez de viviendas.

Pero había una cosa que no apoyarían.

No pensaban hacerlo.

Quiero decir, ¿qué posible razón política haría que estas mujeres mandaran a sus hombres a ser matados? ¡Era ridículo!

De modo que con su poder político y su poder financiero y el prestigio de los Estados Unidos, obligaron y animaron a otros países a permitir que mandaran las mujeres.

Así la guerra terminó para siempre.

Los hombres siguieron haciendo lo que siempre habían hecho. Trabajaban en fábricas, y estudiaban matemática superior, y apostaban a caballos, y repartían el hielo, y discutían de filosofía.

Pero estas discusiones sobre filosofía no ocasionaban que la gente se muriera de hambre y se matara entre sí.

Y muy pronto, en todo el mundo, nadie estaba hambriento, todos tenían lindas casas, ya no había guerra, la gente empezó a ser feliz.

Saben, cuando uno se detiene a pensar en ello, había ocurrido una revolución mundial.

Y 42 Papás Noel no es mucha gente muerta para una revolución mundial.

Pero el asesino o, en realidad, el santo a quien la humanidad tanto le debía, el que planeó y ejecutó esta revolución casi incruenta, nunca fue atrapado y crucificado.

Siguió viviendo.

No, nadie descubrió nunca la identidad de este santo: es decir ah–, salvo yo.

Yo sé quién es el santo.

Oh, no tengo ninguna prueba, pero es precisamente por eso que estoy tan seguro de que lo sé.

Porque hay una sola persona capaz de esto, hay una sola persona con el genio, la osadía, la imaginación, el valor, el amor a la gente, la avidez por la sangre y la paciencia requeridos para llevar a cabo ésta, la mayor de todas las acciones.

Esa persona es mi hermanita.

Traducción: Ernesto Schóo

martes, 5 de mayo de 2009

Te lo digo con las manos




Recuerdo la fascinación que sentía cuando mi padre me explicaba el lenguaje de los abanicos. Poder decir cosas solo con el movimiento del abanico me parecía ingenioso y divertido. Encuentro en un artículo sobre los abanicos como obra de arte, el significado de algunos de sus movimientos. Se ve que el destino del amor estaba entonces en las manos de la mujer.

El lenguaje del abanico
 
Abierto, tapando la boca: Estoy sola.
Dejarlo deslizar sobre los ojos: Vete, por favor.
Golpeándolo, cerrado, sobre la mano izquierda: Escríbeme. 
Mantenerlo en la oreja izquierda: Quiero que me dejes en paz.
Moverlo con la mano derecha. Quiero a otro. 
Moverlo con la mano izquierda: Nos observan.
Movido con la derecha: Hasta mañana. 
Roto: Se ha terminado. 
Semicerrado en la derecha y sobre la izquierda: No puedo.
Sobre los labios, semiabierto: Te quiero. 
Tocar con el dedo el borde: Quiero hablar contigo.




Rosa Montero celebrando una vida


Toda selección es arbitraria, ¿qué escogemos de nuestra vida para resaltar?, siempre será diferente esa lista de sensaciones o de hechos que nos marcaron y nos fueron forjando. Rosa Montero hace este texto lleno de poesía con el recuento de la vida de  Pablo Lizcano, el hombre con quien compartía su vida y acaba de morir. Un cabrillero de agua, eso es la vida, un instante, una epifanía. Ce



ROSA MONTERO

Una vida  

 

Un cabrilleo de agua y sol en el mar, o quizá en una piscina. El cuerpo caliente y esponjoso como pan recién hecho.

Sombras en la noche, una pesadilla. Las manos de tu madre encendiendo el mundo, disolviendo los monstruos. Ordenando las cosas.

Carreras jadeantes, frenéticas risas, juegos de niñez en patios retumbantes.

Melancolía aguda de lo aún no vivido. Intuición adolescente del resto de tu vida. Deliciosa tristeza.

La carne, un tesoro. El vertiginoso misterio de los cuerpos. El amor estallando como una supernova y dejándote ciego.

Y también el desamor: un agujero.

Una noche de agosto en pleno campo, un alboroto de cigarras, una luna llena de color naranja que parece el decorado de un teatrillo japonés, el tiempo por una vez piadosamente detenido. La plenitud, que siempre es sencilla.

Mirar a un amigo, mirar a tu amante y ver en sus ojos el pasado común. Contemplarte en los otros como en un espejo.

La serenidad que llega tras las lágrimas. Y también todas las risas compartidas, los momentos de juego, las carcajadas dichosas.

Todos los libros leídos, las músicas gozadas, los besos recibidos. Y una conversación una tarde de invierno comiendo chocolate frente a la chimenea.

La alegría de vivir. Y la fugaz y espléndida belleza.

Una noche de angustia. Intuición de la muerte. Una mano en la tuya. La cama es una balsa en mitad del naufragio.

Una novela leída al lado del lecho de un enfermo mientras llueve.

Torbellinos de polvo en un rayo de sol, un universo ínfimo.

Un cabrilleo de agua. El último chispazo.

Esta poca cosa, o esta enormidad, es una vida.

 

sábado, 2 de mayo de 2009

Un hombre y una mujer

Así como se nos recomienda tanto releer, también debemos volver a ver esas películas de nuestra juventud, de esa época en la que asistíamos a cine clubs y comentábamos las películas durante semanas. Ahora que es fácil conseguir las películas de nuestro pasado ¿por qué no recordar la felicidad tenida y añadirle el gusto de ver con otros ojos aquello que nos encantó?

¿Qué guardamos en la memoria de "Un hombre y una mujer"? En mi caso, al leer la sinopsis que añado a continuación y ver los videos constato que solo había guardado una emoción: el placer de haber visto una película inolvidable. (Qué ironía usar esa palabra). La música ha quedado grabada para siempre. Está ahí en una parte de mi mente en un mismo cajoncito que "Los paraguas de Cherburgo", Mi bella dama", y "El Doctor Zhivago".

Dirigida por Claude Lelouch ganó muchos premios, incluyendo la Palme D'Or en el festival de cine de Cannes en 1966, el premio de la Academia para la mejor película de lengua no inglesa y el premio de la academia para la mejor escritura, la historia y el guión. Aimée fue nominada para la mejor actriz en un papel principal y Lelouch para el mejor director.

Después de tantos años, Claude Lelouch acaba de declarar que el amor es lo único en la historia de la Humanidad que no evoluciona y que, por tanto, se puede seguir creyendo en él.
Y sobre los intelectuales, cree Lelouch que no piensan en el presente y que lo que hay que hacer es volver al sentimiento, que es, bien mirado, lo más intelectual que existe.

Sinopsis: Como cada domingo, Anne Gauthier, una mujer de unos 30 años, y Jean-Louis Duroc, un hombre de su edad, visitan a sus respectivos hijos. Anne ha perdido el tren, y Jean-Louis se ofrece a llevarla a París, en su coche. Ambos hablan de sus hijos y del día que han pasado en Deauville; pero Anne habla sobre todo de su marido. Y habla con tal pasión de él, que su imagen parece estar entre ellos. Sin embargo, Jean-Louis se sorprende cuando Anne le revela que su marido murió en un estúpido accidente durante el rodaje de una película. Durante las semanas siguientes, Jean-Louis, que es piloto de coches de carreras, está obsesionado por la mujer que ha conocido. Por fin se decide a llamar a Anne para llevarla a Deauville el fin de semana siguiente. Ese domingo transcurre en una especial atmósfera para ese hombre y esa mujer, a quienes sus propios hijos parecen aproximar todavía más. De vuelta a la ciudad, sus manos se encuentran, a la vez que Anne pide a Jean-Louis que le hable de su mujer. Es entonces cuando él le cuenta que se suicidó. Esta historia causa un extraño efecto entre ambos. La inminente marcha de Jean-Louis para el rally de Montecarlo, no facilita precisamente la despedida. Una vez en Montecarlo, Jean-Louis recibe un telegrama de Anne en el que le dice que le ama. Su próximo encuentro tiene lugar en la playa de Deauville, donde se desencadena toda la pasión acumulada durante días. Sin embargo, las vividas imágenes de su marido, que pasan por la mente de Anne, interrumpen su coloquio amoroso y al fin, la mujer regresa en el tren a París. Se despiden en la estación y emprenden sus distintos caminos, pero en un último impulso, Jean-Louis se dirige a la estación de St. Lazare, en París, para esperar la llegada de Anne. 











El circo invisible



El circo fue para mi de niña algo espectacular, fabuloso, solo la pronunciación de la palabra Circo me despertaba las más grandes emociones. Ingresar a la carpa de circo era como viajar al país de la imaginación. Todo era posible. Me gustaban en primer lugar los payasos, seres creados para llenarnos de ilusión, pero también me capturaba el presentador que anunciaba con su magnífica voz: Señoras y señores, niños y niñas, en esta magnífica pista, con ustedes, los payasos, la ropa estrafalaria, el suelo cubierto de aserrín, las contorsionistas de ojos pintados de manera exagerada, los animales capaces de hacer piruetas imitando al hombre; mi corazón latía de temor cuando los equilibristas allá en lo alto caminaban sobre ese hilo de metal. Me acuerdo haber jugado a ser acróbata y maga y haber soñado con palomas que aparecían en mis manos de la nada. Entonces, ahora cuando  me entero que existe un circo llamado "El circo invisible" dirigido por Victoria, la hija de Chaplín  y su esposo Jean- Baptiste Thierré y que sus hijos Aurelia y James  tienen sus propios espectáculos, revive en mí esa alegría y esa impaciencia por estar ya de una vez en el corazón del circo. Encuentro en You tube parte de su espectáculo y coloco en la lista de las cosas que quiero hacer en mi vida, el asistir alguna vez a esos circos de ensueño que son como dice el artículo de Babelia, solo sustancia.  "Señoras y señores, niños y niñas, con ustedes El fabuloso circo invisible".












viernes, 1 de mayo de 2009

El beso


Por un beso

Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
                       Gustavo Adolfo Bécquer







Alguna vez le propuse a una amiga organizar en la playa un concurso de besos, a ver quien duraba más. Ya todos estábamos casados y me pareció que sería divertidísimo que nuestros hijos nos vieran besándonos apasionadamente. Mi propuesta no fue aceptada. Ahora con lo del virus y el consejo de no besarse cuelgo en este post imágenes de besos.
























Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar..







El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.(Tristan Bernard)
En un beso, sabrás todo lo que he callado.
(Pablo Neruda)

A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.( Víctor Manuel)

Un concierto en beneficio
















Juan José Chuquisengo, pianista peruano. 

Este miércoles fuimos a un concierto en el Santa Ursula. Nos invitó Lali de Aspauza que trabaja en beneficio de un  colegio modelo en San Isidro: "Nuestra Señora de la luz" que recibe alumnos de diferentes distritos de Lima.
Considero que ayudar a una institución  es realizar una acción cívica y que ojalá todas las personas pudiésemos hacerlo en alguna época de nuestra vida. Dar de nuestro tiempo, de nuestras ideas, de nosotros mismos es a la vez una alegría y un aprendizaje.
El concierto fue un éxito. Fue un placer escuchar a Juan José Chuquisengo al piano y disfrutar con la dirección de Pablo Sabat, ambos peruanos de los que debemos sentirnos orgullosos. 

La Orquesta de la Ciudad de los Reyes interpretó para nosotros:  El Concierto No. 4 Op 58 para piano en sol mayor de Beethoven,  Y la Sinfonia No. 41 en do mayor, K. 551, "Júpiter" de Mozart. 
Como fin de fiesta la orquesta tuvimos una sabrosa marinera limeña y otra norteña. 
Los aplausos fueron para los músicos y para los promotores. Gracias Lali. 

Un regalo dado por añadidura:
Mientras esperábamos para entrar al concierto nos encontramos con una amiga que no veíamos hacía mucho, estuvimos felices, intercambiamos nombres de libros por leer, disfrutamos del placer de conversar. Sorpresas que regala la vida si te pones en movimiento.