martes, 17 de junio de 2008

El perro de las lágrimas






“Encontrado” debe haber sido un perro muy hermoso y con un corazón grande.
En “La Caverna” Saramago nos cuenta que en un gesto de consolación este perro que mueve nuestra sensibilidad, supo lamerle las lágrimas a su personaje Cipriano Algor.
El texto nos pregunta si el perro lamió las lágrimas buscando el agradable sabor salado de las lágrimas, apreciado por la mayoría de los perros, para respondernos que una cosa no quita la otra diciéndonos que si Encontrado pudiese hablarnos nos resondraría por pensar de ese modo, diciéndonos que no merecemos el pan que comemos y que somos incapaces de ver la punta de nuestra nariz, para terminar el párrafo con estas hermosas palabras:
Así se quedaron más de dos horas el perro y su dueño, cada cual con sus pensamientos, ya sin lágrimas que uno llorase y otro secase, quién sabe si a la espera de que la rotación del mundo volviera a poner todas las cosas en sus lugares, sin olvidar algunas que todavía no han conseguido encontrar su sitio.


Saramago dice querer ser recordado por el perro de las lágrimas. En su Ensayo de la ceguera tambien inventa un perro que se aproxima a un ser humano y, como no puede hacer nada, bebe sus lágrimas.

Comentario:

Ceci: Me has hecho recordar al "encontrado" de Saramago y las citas sobre "el tiempo" excelentes. Un abrazo y muchas gracias. Jenny




El tiempo es un río que me arrebata

"Si nadie me pregunta, sé que es el tiempo; pero si me pide que lo explique, no puedo hacerlo." San Agustín.
Hoy vimos en ABRA (taller que tenemos en casa) , el tema del tiempo. El escritor y físico norteamericano Alan Lightman nos planteó diferentes formas del tiempo. ¿Cómo sería el mundo en un tiempo detenido, en uno lentísimo? ¿Cómo sería nuestra vida si solo durara un sólo día o toda la eternidad? ¿Qué les pasa a quienes se atascan en el tiempo?
¿Qué sucedería en un mundo circular en donde las historias se repiten con precisión, sin fin; en un mundo en donde la causa y el efecto fueran erráticos, las historias sucederían sin orden ni concierto; en un mundo en el que no existiría el pasado, sólo presente y futuro, la gente no tendría recuerdos?
Todo esto lo desarrolla en "Los sueños de Einstein", exitoso libro traducido a muchos idiomas.




Frases sobre el tiempo recopiladas por Jean Louis Servan Schereiver

La única manera de olvidar el tiempo es aprovecharlo. Charles Baudeliere

El tiempo me hace y yo hago el tiempo. Marie Bonaparte.

El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho.
El tiempo es un río que me arrebata
Pero yo soy el río
Es un tigre que me destroza
Pero yo soy el tigre
Es un juego que me consume
Pero yo soy el fuego. Borges- Otras inquisiciones

Mi misión es matar el tiempo
Y la suya es matarme a su vez
Entre asesinos nos entendemos. Cioran


No es que nos falte tiempo
Nosotros le faltamos a él. Paul Claudel

Olvidamos que nuestro único objetivo es vivir y vivimos cada día
y que cada hora del día sólo alcanzamos nuestro objetivo, si realmente vivimos. Los días son frutos que a nosotros nos corresponde comerlos.
Jean Giono

Jamás se posee otra cosa, que un poco de tiempo. Guillevic. E

El tiempo no es un material neutro, elástico, que se puede moldear a voluntad. Es un artículo escaso, un hilo de oro en el que se deslizan piedras preciosas.

Los hombres se lamentan del mal uso que han hecho del tiempo pero eso no significa que sabrán usar el que les queda por vivir. Jean de La Bruyere

Desgraciadamente es muy breve el intervalo entre el tiempo en que uno es demasiado joven y el tiempo en que uno es demasiado viejo. Charles de Montesquieu

El tiempo es el gran arte del hombre. Napoleón I

No queremos desaprovechar nada de nuestro tiempo: aunque no es el más hermoso, es el nuestro. Jean Paul Sastre.

El tiempo es la cosa más hermosa, con sus ruinas, sus esperanzas perdidas, sus ilusiones muertas y una ilusión nueva con cada día que nace. Ettore Scola.

El tiempo es bastante largo para quien lo aprovecha, quien trabaja y piensa extiende sus límites. Voltaire.

El tiempo está unido a todos nuestros pensamientos. El error consiste en creer que el tiempo huye. ¿A dónde podría huir? Sabemos que jamás deja de transcurrir. Alain.

EL ENIGMA

El gran mago planteó esta cuestión:-¿Cuál es, de todas las cosas del mundo, la más larga y la más corta, la más rápida y la más lenta, la más divisible y la más extensa, la más abandonada y la más añorada, sin la cual nada se puede hacer, devora todo lo que es pequeño y vivifica todo lo que es grande?Le tocaba hablar a Itobad. Contestó que un hombre como él no entendía nada de enigmas y que era suficiente con haber vencido a golpe de lanza. Unos dijeron que la solución del enigma era la fortuna, otros la tierra, otros la luz. Zadig consideró que era el tiempo.-Nada es más largo, agregó, ya que es la medida de la eternidad; nada es más breve ya que nunca alcanza para dar fin a nuestros proyectos; nada es más lento para el que espera; nada es más rápido para el que goza. Se extiende hasta lo infinito, y hasta lo infinito se subdivide; todos los hombres le descuidan y lamentan su pérdida; nada se hace sin él; hace olvidar todo lo que es indigno de la posteridad, e inmortaliza las grandes cosas.Zadig- Voltaire
Comentario de Jenny
Ceci: Movida por las citas sobre "el tiempo" que me enviaste por tu blog, te envío un poema que hice hará unos meses.

Un abrazo Jenny
El más paciente de los verdugos
Es el tiempo, es el que baja la luna
Y te alumbra la negrura de alguna noche
Es el mismo que sonríe al pie de la cuna

Pasa desapercibido, disfrazado de viento
Luego se cuela por la ventana para verte llorar
Se enreda entre los árboles, y tranquilamente
Te sonríe al pasar.
Muchas gracias Jenny por tu poema, Ce

El zumbido de esta vida


Quise penetrar en mi mismo y
desenterrar ese desconocido y verme. Octavio Paz

Todas las puertas ¿Cuál escoger?
Todas las miradas ¿De cual huir?

Rodeándome los espejos para mirarme llorar
Puedo recoger el polvillo del suelo áspero
Pasar la punta de los dedos por los caminos
De insectos
Humedecer las manos en esa tierra que esconde
Mi voz que cae como cuentas
Como cantos
Como queja
o lágrima sobre el agua que corre
y devuelve una niña que se asoma
Luego de hacerla bailar sobre las olas
De un mar que invento

Desnudo una campanilla
Recojo cada cosa :
Alas de mariposas
Hojas de aceituno
Piedras con heridas negras
Esa esquina que ilumina
Caliente reflejo del sol
El ladrido del perro
Que rompe el silencio
El dolor del rasguño
La abeja
Que ha muerto sin quejarse
una pluma
una hierba
y el deseo de una sombra
que vigile y calme
el zumbido de esta vida
que resbala.

domingo, 15 de junio de 2008

Cartier- Bresson: un siglo de fotografías




Pienso que debemos estar atentos a todas las artes, las diferentes manifestaciones del espíritu, los distintos instrumentos que utiliza el hombre para expresarse. Cada manifestación artística es todo un mundo y el arte de la fotografía nos llena de gozo. Estamos por celebrar los cien años del nacimiento de Henry Cartier- Bresson uno de los fotógrafos más reconocidos del siglo pasado.

Borges-Cartier Bresson:
"A fin de cuentas, la foto en si misma
no me interesa
en absoluto.
Lo unico que quiero
es retener la realidad
una fraccion de segundo".





Del diario El País:
Centenario del fotógrafo francés Habla su viuda, la fotógrafa belga Martine Franck:
Henri Cartier-Bresson: Un siglo en fotografías
Fue el hombre que fotografió a Gandhi antes de morir, el primer fotógrafo que entró a la URSS post Stalin. Inmortalizó la liberación de París de 1945 y la caída del Kuomintang en China. Este año, Europa celebrará con exposiciones y simposios la obra del proclamado "padre del fotoperiodismo". Evelyn Erlij

El próximo 22 de agosto se cumplirá un siglo desde su nacimiento, y mientras en España se organizan muestras y homenajes en su honor, París se apronta para celebrar su centenario con un importante coloquio internacional sobre su obra.
Fueron cien años que alcanzó a vivir prácticamente en su totalidad: Henri Cartier-Bresson murió a la edad de 95 años, dejando como legado una vasta y variada colección de fotografías que registran algunos de los sucesos más conmovedores del siglo XX.Intuición, sensibilidad estética, capacidad de observación y humanidad. "Precisamente esas cualidades hicieron de su trabajo algo único. Ésas, más su mente abierta, libre de prejuicios, y sus ansias de libertad para expresarse", comenta desde París su viuda, la fotógrafa belga Martine Franck (Amberes, 1938), una de las personas que más lo conocieron, y con quien compartió sus últimas tres décadas de vida. Los presentó un amigo en común en 1967. Sería una de las pocas personas que lograrían fotografiarlo: el mito Cartier-Bresson consistiría, en parte, en ocultarse tras la cámara, evadir lentes intrusos y convertirse en un célebre desconocido.El misterioHasta el día de su muerte, el 3 de agosto de 2004, eran pocas las personas que reconocían su rostro de la misma forma en que identificaban su nombre. "Ser un fotógrafo conocido es una forma de poder, y yo no la deseo", confesó en una de las escasas conversaciones que mantuvo con un periodista . "Es un hecho que nunca buscó la fama, es verdad que nunca usó flash, y que sólo reencuadró tres fotografías durante su larga vida como fotógrafo", asegura Martine Franck cuando se le pregunta por la gran cantidad de mitos que hasta el día de hoy rodean la figura de su marido.Es que Cartier-Bresson trabajaba como un artesano: utilizaba el mínimo de recursos, fotografiaba con lente normal, no empleaba iluminación artificial y no montaba escenas como algunos de sus contemporáneos. No realizaba ningún tipo de efectos especiales con la cámara y no le interesaba alterar sus fotografías en el laboratorio. La composición geométrica era esencial, y lo fundamental, según él, era alinear la mente, el ojo y el corazón; captar aquel instante decisivo -concepto que dijo le pegaron a la piel como etiqueta-, y que él mismo definió como "el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, del significado de un hecho, y de la rigurosa organización de las formas que dan a ese hecho su propia expresión"."Lo que más admiraba de su trabajo era su originalidad y su falta de ideas preconcebidas", comenta su mujer, miembro de la agencia Magnum desde 1980. Ambos tenían en común la costumbre de fotografiar en blanco y negro para evitar la distracción del color y centrar su interés en la composición y la expresividad. No obstante, Franck aclara: "No hay duda de que Henri influenció mi manera de acercarme a la vida a través de la fotografía, pero yo trabajo de una forma muy distinta a la que tenía él, elaborando temas y volviendo al mismo lugar una y otra vez", en oposición a la espontaneidad que buscaba el fotógrafo francés en las imágenes que capturaba.Aunque Cartier-Bresson fue testigo de grandes hechos del siglo XX, algunas de sus fotografías más recordadas no son precisamente testimonios de eventos trascendentales para la humanidad, sino más bien escenas cotidianas protagonizadas por personajes desconocidos. "No diría que Henri entendía el fotoperiodismo como un ejercicio etnológico, ya que nunca trató de explicar los eventos o las situaciones", comenta su viuda, en respuesta a la denominación que algunos periodistas y teóricos de la fotografía han utilizado para describir su forma de practicar el oficio. "Él trabajaba más por instinto, guiado por su imaginación, por su fascinación por la gente y sus reacciones. Creo que su legado es, en parte, esa excepcional empatía que tenía por las personas", afirma desde la casa que compartió con su marido, ubicada a unos pasos del Jardín de las Tullerías.Es un hecho que no le atraía analizar las imágenes que tomaba. Su escaso interés en dar entrevistas no sólo se debía a que le parecían "interrogatorios de policía" (como alguna vez dijo), sino también por una particular reticencia a discutir sobre su trabajo. Según Cartier-Bresson, los registros fotográficos son capaces de hablar por sí solos, y la fotografía es algo simple: una acción inmediata que lucha contra el tiempo, un impulso que capta el instante y su eternidad."Son clásicos en los grandes artistas esta incapacidad y este rechazo a conceptualizar, teorizar y discutir su arte. Eso lo aburría, y lo entiendo. Además, él no era un intelectual", comenta su biógrafo, el periodista francés Pierre Assouline, autor de "Cartier-Bresson: El ojo del siglo" (ver recuadro). Por lo demás, tampoco creía que la fotografía fuese un arte en esencia. "No le interesaba el aspecto artístico. Son los galeristas, los historiadores del arte y los conservadores de museos quienes hicieron de la fotografía un arte", afirma Assouline.Su legado, hoy Martine Franck y su esposo se casaron en 1970, período en el que Cartier-Bresson decidió renunciar a la fotografía como oficio para dedicarse al dibujo y la pintura, disciplinas de donde provenía su afición por la composición, la geometría y la forma. La gran cantidad de imágenes que capturó durante los 40 años que trabajó como fotorreportero -sin olvidar los retratos y las fotografías de paisajes que tomó después de su retiro- obligó al matrimonio, junto a su hija Mélanie, a discutir el futuro de su herencia fotográfica."Decidimos crear la Fundación Henri Cartier-Bresson cuando me di cuenta de que su legado era demasiado inmenso para mantenerlo todo por mi cuenta", comenta su mujer. "Ambos teníamos una preocupación en común: que su trabajo permaneciese entero en Francia, para que no se vendiese o se dispersase a lo largo de los años. También nos importaba que su material se preservase en las mejores condiciones climáticas posibles. Él no quería un mausoleo o un museo sólo para sí mismo; al contrario. Por eso, se estipuló en nuestras leyes que la fundación se abriría a exhibir el trabajo de otros fotógrafos. Creamos, además, un premio que se entrega cada dos años para incentivar el trabajo de nuestros colegas". El organismo se convirtió en la primera fundación privada dedicada a la fotografía en Francia, y actualmente alberga sus archivos fotográficos completos, junto a sus dibujos, correspondencia y grabaciones de audio y video.Sin embargo, el legado de Cartier-Bresson a la historia de la fotografía no se limita a su mero material tangible, y Pierre Assouline así lo quiso expresar a través del título que le otorgó a su biografía. "Creo que hay muchos ojos del siglo", afirma Martine Franck. "Pero es verdad que Henri hizo que generaciones de fotógrafos estuviesen conscientes de que son los pequeños detalles los que hacen la historia".Ya lo dijo Hobsbawm en su "Historia del siglo XX" al referirse al arte de la cámara, el arte por excelencia del siglo pasado: así como el cine está en deuda con el surrealismo encarnado en Buñuel, también lo está el periodismo fotográfico en la figura de Henri-Cartier Bresson.Los libros sobre el fotógrafo"Cartier-Bresson: L'oeil su siecle"(Gallimard, 2001, E 7,51, amazon.fr)."Hablamos, nos escribimos, paseamos, viajamos juntos, pero nunca fue una entrevista en el sentido periodístico. Es por eso que funcionó", asegura el periodista Pierre Assouline, al referirse a la manera en que se acercó al fotógrafo para escribir la biografía. "Nos reunimos en el marco de una conversación. Nuestra amistad nació allí. A continuación, nuestro diálogo duró siete años, hasta su muerte, él sabiendo perfectamente que yo me serviría de todo eso para escribir su biografía", comenta. Actualmente, Assouline es productor de la cadena de radio France Culture y trabaja como crítico literario en Le Monde, donde escribe en el blog "La república de los libros". De su texto se desprende un retrato detallado de la vida y obra de Cartier-Bresson, profundizando en aspectos pocos conocidos como el gran interés que tuvo durante su juventud por el surrealismo, sus experiencias como prisionero de guerra y su devoción por el arte, en especial el dibujo."Un silencio interior. Los retratos de Henri Cartier-Bresson"

Opina un fotógrafo chileno

"La importancia de Cartier-Bresson no sólo está dada por la calidad de su trabajo, sino también por su profundo desarrollo de la intuición, que es la base del 'instante decisivo', y que está relacionado con una habilidad muy particular que los fotógrafos deben desarrollar", comenta Jorge Aceituno, presidente de la Sociedad Chilena de Fotografía y académico de la Universidad de Chile. "Tiene que ver también con la forma en que nos mostró el mundo desde su sensibilidad, y por la manera en que esto se conjugaba en imágenes magistrales que se han dado muy poco. Su formación artística, en la pintura y el dibujo, le abrió un universo gigantesco".Según el académico, Cartier-Bresson formó parte de una generación que vivió una etapa esencial del desarrollo de la fotografía. "Se trata de los primeros fotógrafos que adquieren las cámaras de 35 milímetros, en especial la Leica, que revoluciona la manera de hacer fotografía porque permite trabajar de forma más discreta, menos aparatosa y más rápida", explica Aceituno. "Además, en esa época las fotos eran un medio masivo de comunicación. Gracias a ellas y a la prensa, millones de personas tenían acceso al mundo"."La industria fotográfica siempre ha ido ofreciendo nuevas tecnologías, pero para el tipo de fotografía que hacía Cartier-Bresson bastaba con una cámara muy sencilla. No transgredir sus propios límites es algo que él se planteó y que hasta hoy tiene seguidores, incluso algo fundamentalistas", afirma Aceituno.

"El valor que el fotoperiodista no debe perder es la sensibilidad, y hoy son pocos los fotógrafos que como Cartier-Bresson mantienen ese espíritu".







Comentarios


ME ENCANTA TU BLOG, QUE LINDA LA CATHERINE DENEUVE QUE JOVENCITA !!!!!!! TODOS TUS ARTICULOS MUY BUENOS, MIL GRACIAS POR MANDARLO.
UN BESO
RITA

Cecilia:
Rico recibir tus mensajes tan llenos de cosas interesantes. EN la vena linguístico-literaria, hay una crítica de una reciente novela de Giovanna Pollarolo (si, es cierto, ella solía ser poeta) por RAfo León que no te puedes perder. Por supuesto, me ha hecho querer ir a comprar HOY DIA MISMO la novela. Beso, Leonie
Gracias Leo, con mucho gusto, ya me dirás qué te parece la novela. Estuve en la librería, tuve el libro entre las manos, y lo dejé para otro momento. Hay un tiempo para cada lectura, ya le llegará al de Giovanna. Muchos cariños, Ce



Hola Ceci: Gracias por compartir con nos.tu trabajo, no te imaginas como me alimenta el espìritu tus recopilaciones de poesias ,cuentos, canciones la verdad que tu blog es contundente.

Me encanto tu cuento Las mirrow doll, muñecos que reflejan la personalidad de quien los posee, madres que no pueden aceptar como son sus hijos realmente y la soluciòn ideal desaperece el reflejo y desaparece el problema, entre comillas, aunque persista.

Que linda la letra de No me dejes, que tal amor a veces pienso si el ser humano es capaz de escribir tales sentimientos, porque hay tanta infelicidad quizà la respuesta es que somos humanos.

Te felicito por el trabajo de tu hija su narraciòn es entretenida y con bastante conocimiento de la psicologìa humana.

Esperarè el siguiente envío Cariños, Carola

Gracias Carola, me encanta saber que el blog es bien recibido.Lo hago con mucho cariño y es muy amoroso de tu parte comentarlo. Ce

sábado, 14 de junio de 2008

La prueba



Anoche fuimos al teatro a ver La prueba dirigida por Francisco Lombardi. Ceo que sin ser magnífica es una buena alternativa en esta época en donde el cine es nulo. Yo recordaba haber visto una película que narra la misma historia.
Copio el post del blog Saldetucasa del diario El Comercio:

“La Prueba” es un estudio acerca de la naturaleza de los genios y de cómo esta afecta la vida familiar y laboral. Es la historia de Catherine (Wendy Vásquez), hija de un matemático brillante llamado Robert (Carlos Gassols), que lucha por mantener su salud mental. Ella es también matemática, pero hace algunos años decidió dejar la universidad para cuidar de su padre quien estaba convencido de que alienígenas le mandaban mensajes secretos a través de los números decimales Dewey.

Tras la muerte de Robert, Catherine se ve angustiada por saber qué parte de la genialidad de su padre ha heredado y qué parte de su locura. A esta situación se suma su hermana Claire (Vanessa Saba) quien, convencida que Catherine es mentalmente inestable, la quiere convencer de que se mude con ella a Nueva York. Además, en la vida de Catherine aparece Hall (Diego Lombardi), un discípulo de su padre, que acude a su casa en búsqueda de algún trabajo póstumo del genial matemático.

“Dentro del teatro convencional, yo diría que este es el nivel de mayor desafío que se puede tener para un director: construir un universo a partir de estos personajes todos tan distintos, planteando los temas que plantea la obra que son temas de la condición humana, porque hay muchos temas, no es una obra den una sola cosa, tiene que ver con el genio, con la locura, con la ambición, con las relaciones familiares, con la relación entre padres e hijos, en fin, es una obra que tiene muchas aristas”, señala Lombardi.

Además de representar un reto y marcar una nueva etapa en el ámbito teatral de su carrera, “La Prueba” es una obra especial para Lombardi porque en ella trabaja junto con sus hijos Diego y Joanna. Él actúa y ella –al igual que en “Cita a ciegas”- es su asistente de dirección. “Es bonito trabajar con los dos chicos que ya son personas grandes. Además, la obra trata de la relación padres-hijos y de la cosa creativa y las influencias. Hay ahí coincidencias que han sido muy curiosas. Va a ser un montaje muy significativo para mí”.

Los paraguas de Cherbourg y No me dejes


Una de las películas más maravillosas que recuerdo. Nos dejó marcados. La bella Catherine Deneuve nos cautivó para siempre. (1964)
Dirigida por Jacques Demy, la música compuesta por Michael Legrand



Ne me quitte pas, de Jack Brel tambien fue cantada en la película.


No me dejes
debemos olvidar todo lo que podamos olvidar
todo lo que hicimos hasta ahora
olvidemos el costo del aliento que gastamos
diciendo palabras que no queriamos
y el tiempo que perdimos
horas que debemos destruir
nunca sabemos por que todo debe morir
en el corazon de la alegria
no me dejes

te traeré de vuelta perlas de lluvia
desde un dominio distante donde la lluvia nunca cayó
y aunque me hago viejo
seguire minando en la tierra
hasta cubrirte en rayos de sol y oro
te construiré un reino
donde el amor lo es todo
donde el amor es el rey
y tu eres la reina
no me dejes

no me dejes
inventaré por ti palabras
y su significado solo tu conocerás
solo tu sabras historias de amantes
quienes se apartaron y se enamoraron nuevamente
porque sus corazones permanecieron juntos
hay una historia tambien que te puedo confiar
de ese rey que murió porque no te conoció
no me dejes

Y a menudo es cierto
aquellas llamas vuelven a derramarse
de volcanes antiguos
pensamos que eramos demasiado viejos
cuando todo es dicho y hecho
campos quemados de la derrota pudieron darnos mas trigo
que un fino sol de Abril
y cuando la tarde es noche
con fuego en el cielo
el negro y el rojo, ¿no estan unidos en el cielo?
no me dejes

no me dejes
no lloraré mas
no hablaré mas
me ocultaré de algún modo
y te vere sonreir
y te vere bailar
te oiré cantar
oir tu risa
dejame ser para ti la sombra de tu sombra
la sombra de tu mano
el perro a tus ordenes
no me dejes
no me dejes
...no me dejes

viernes, 13 de junio de 2008

Las hojas muertas y Canción para una sola voz



Teníamos esta música en casa en un disco de 45, era tan romántico.
Las Hojas Muertas
Esta canción se nos parece,
me amaste tú y yo te amé
La vida asi la compartimos
me amaste tú y yo te amé

Mas la vida al fin nos separa
sin más rumor con suavidad
Y la mar borrará de la arena
los pasos que dío nuestro amor

Mais la vie separe ceux qui s'aiment
(la vida al fin...)
Tout doucement, sans faire de bruit
(nos separará¡...)
Et la mer efface sur le sable
(yo también te amé...)
Les pas des amants desunis
(con suavidad)

Mas la vida al fin nos separa
sin más rumor con suavidad
Y la mar borrará de la arena
los pasos que dío nuestro amor

Y esta música que trajo Mario de Paris, tenía la cualidad de transportarme.

jueves, 12 de junio de 2008

La maravilla del proceso creativo



Que extraña y maravillosa paradoja la del proceso creativo, que sumergidos en nosotros mismos somos capaces de crear algo y recreándonos en nuestra intimidad nos perdemos compleamente en el proceso. Cuando estoy escribiendo, me olvido de quien soy y de dónde estoy. Me convierto en espíritu puro y me fundo en los espíritus que he creado. Cuando estoy escribiendo, creo que es cuando estoy más cercano de la inmortalidad. Alan Lightman

La vida creativa es un regalo lleno de belleza y no otorgado a todo el mundo.
En una oportunidad cuando alguien visitó en su departamento en Berna a Einstein lo encontró meciendo a su hijo con una mano y haciendo cálculos matemáticos con la otra.
Cuando un joven preguntó a Rilke si debía seguir escribiendo, él respondió: "Busca la razón que te empuja a escribir, averigua si está extendiendo sus raíces por los entrecicjos más profundos de tu corazón y pregúntate si te morirías si te prohibieran escribir. Preguntate a tí mismo en la quietud de la noche: ¿debo escribir?" Alan Lightman- profesor de humanidades y física en MIT.

Comentario



Comentario
Qué interesante, gracias amiga, por compartir, poesía, opera, arte en las muñecas, recreo y fotos en La Hacienda....y artículos como el de la voz....que hacen el día a día unico y con sabor.....Grima

Gracias Grima, es muy bueno saber que el blog llega y es bien recibido.
La idea es buscar aquello que haga que nuestra vida sea más azul, es decir, más rica, más intensa, más bella. Tambien pienso que cuando el blog cumpla un año, me será útil saber por qué caminos he andado, todo lo que ha sucedido y me ha interesado. Grandes cariños, Ce

miércoles, 11 de junio de 2008

de Historias misteriosas del Japón








Esta semana en nuestro taller ABRA vimos un autor muy interesante: Lafcadio Hearn (1850) de origen irlandés-griego, va a realizar una corresponsalía en japón donde se asienta por el resto de su vida, ahí encuentra el sosiego interior, estabilidad afectiva ( se casa con Setsu Koizumi) y sentido de realización personal e intelectual. Adapta el nombre de Yakumo Koizumi y dicta clases de literatura inglesa en la universidad Imperial de Japón. A su muerte en 1904 es inhumado de acuerdo a los ritos budistas. Hearn vivió el Japón con todo su cuerpo y toda su mente, auscultó el alma de Japón, su corazón, su kokoro, como tituló uno de sus más bellos libros. Fue un brillante intelectual que supo combinar inteligencia con sensibilidad. Aparte de "En una estación de ferrocarril", que contrasta la violencia con la ternura ( el amor a los niños) , vimos "El enigmático Horai", una pequeña y bellísima utopía; y "El sueño de Akinoské", hermoso cuento (de sueños, reyes y hormigas),en donde resalta la imaginación.


En una estación de ferrocarril
Séptimo día del sexto mes veintiséis de Meiji
Ayer un telegrama de Fukuoka anunció que un desesperado criminal capturado allí sería traído hoy a Kumamoto para su juicio, en el tren pasado el mediodía. Un policía de Kumamoto había ido a Fukuoka para hacerse cargo del prisionero.
Cuatro años antes un fuerte ladrón había ingresado a algunas casas por la noche en la Calle de los Luchadores, aterrorizando y atando a los ocupantes, llevándose una cantidad de cosas valiosas. Rastreado hábilmente por la policía, fue capturado dentro de las veinticuatro horas, aún antes de que pudiera disponer de su botín. Pero cuando fue llevado a la estación de policía rompió sus ataduras, le arrebató la espada a su captor, lo mató y escapó. No se había oído nada más de él hasta la semana pasada.
Entonces sucedió que un detective de Kumamoto, que se encontraba visitando la prisión de Fukuoka, vio entre los trabajadores una cara que había estado grabada durante cuatro años en su cerebro.
-¿Quién es ese hombre? -le preguntó al guardia.
-Un ladrón -fue la respuesta- registrado aquí como Kusabe.
El detective se acercó al prisionero y dijo:
-Tu nombre no es Kusabe. Nomura Teiichi, se te reclama en Kumamoto por asesinato.
El criminal confesó todo.
Fui con una gran horda de gente a ver la llegada a la estación. Esperaba escuchar y ver ira, temí aún que hubiera violencia. El oficial asesinado había sido muy querido; sus parientes ciertamente estarían entre los espectadores, y una multitud de Kumamoto no es muy amable. También pensé que encontraría muchos policías en servicio. Mis presentimientos estaban errados.
El tren se detuvo en la escena usual de prisa y ruido, corridas y traqueteo de pasajeros usando geta, griterío de niños queriendo vender periódicos japoneses y limonada de Kumamoto. Esperamos afuera de la barrera por aproximadamente cinco minutos. Luego, empujado a través de la puerta por un sargento de policía, apareció el prisionero... un hombre enorme, de apariencia salvaje, con la cabeza gacha y los brazos sujetados en la espalda. Ambos, prisionero y guardia, se detuvieron frente a la portezuela; y la gente se apretujó para ver, pero en silencio. Luego el oficial gritó:
-¡Sugihara-san! ¡Sugihara O-kibi! ¿Está ella presente?
Una pequeña mujer parada cerca de mí, con un niño en sus espaldas, respondió "Hai!" y avanzó a través de la prensa. Esta era la viuda del hombre asesinado; el niño que llevaba era su hijo. Ante una señal de la mano del oficial la multitud retrocedió, para dejar un espacio para el prisionero y su escolta. En ese espacio se paró la mujer con el niño enfrentándose al asesino. El silencio era mortal.
Luego el oficial habló, no a la mujer, sino únicamente al niño. Habló bajo, pero tan claramente que yo pude captar cada sílaba:
-Pequeño, este es el hombre que mató a tu padre hace cuatro años. Tú no habías nacido aún; estabas en el vientre de tu madre. Que no tengas ahora un padre que te ame es obra de este hombre. Míralo -aquí el oficial, poniendo una mano en la barbilla del prisionero, lo forzó duramente a levantar la vista- ¡míralo bien! No tengas miedo. Es doloroso; pero es tu deber. ¡Míralo!
Sobre la espalda de la madre el niño observó con los ojos muy abiertos, como con temor, luego empezó a sollozar: luego sobrevinieron lágrimas; pero firme y obedientemente miró, miró, miró derecho en la cara acobardada.
La multitud pareció haber dejado de respirar.
Vi que las facciones del prisionero se distorsionaban; lo vi caer súbitamente sobre sus rodillas a pesar de sus grilletes, y golpear duramente su rostro contra el polvo, gritando apasionadamente con remordimiento haciendo que el corazón de uno se sacudiera:
-¡Perdón! ¡Perdón! ¡Perdóname, pequeño! Lo que hice, no lo hice por odio; sino únicamente por el miedo loco, en mi deseo por escapar. He sido muy, muy malvado; ¡te he causado un mal abominable! Pero ahora por mi pecado voy a morir. ¡Deseo morir; me alegro de morir! Entonces, pequeño, ¡sé piadoso! ¡Perdóname!
El niño aún lloraba silenciosamente. El oficial levantó al tembloroso criminal: la multitud muda se dividió a izquierda y derecha para permitirles el paso. Entonces, bastante súbitamente, la multitud entera comenzó a sollozar. Y mientras el guardián bronceado pasaba, vi lo que nunca antes había visto -lo que pocos hombres han visto jamás- lo que probablemente nunca más vuelva a ver otra vez: las lágrimas de un policía japonés.
La multitud retrocedió, y me dejó asombrado sobre la extraña moralidad del espectáculo. Aquí había justicia inquebrantable aunque compasiva, forzando el reconocimiento de un crimen mediante el patético testimonio de su resultado más simple. Aquí había remordimiento desesperado, rogando únicamente por perdón antes de morir. Y aquí había un populacho -probablemente el más peligroso en el imperio cuando se enoja- comprendiéndolo todo, tocado por todos, satisfecho con la contrición y la vergüenza, y lleno, no con furia, sino solo con el gran pesar del pecado, a través de la simple y profunda experiencia de las dificultades de la vida y la debilidad de la naturaleza humana.
Pero el más significativo, porque es el más oriental, hecho del episodio fue que apelar al remordimiento había sido hecho a través del sentido de paternidad del criminal, aquel amor potencial por los niños que es una parte tan grande del alma de todo japonés.
Hay una historia de que el más famoso de los ladrones japoneses, Ishikawa Goemon, entrando una noche a una casa para matar y robar, fue encantado por la sonrisa de un bebé que extendía sus brazos hacia él, y que permaneció jugando con la pequeña criatura hasta que toda posibilidad de llevar a cabo su propósito se perdió.
Esta historia no es difícil de creer. Cada año los registros de la policía hablan de la compasión demostrada hacia los niños por profesionales criminales. Algunos meses atrás se reportó en los periódicos locales un terrible caso de asesinato, la masacre de una familia por ladrones. Siete personas fueron literalmente cortadas en pedazos mientras dormían, pero la policía descubrió un niño pequeño completamente intacto, llorando solo en un charco de sangre; y encontraron evidencia inconfundible de que los asesinos habían tenido gran cuidado en no herir al niño.

Viviendo el tiempo



Ayer tuve el gusto de asistir y acompañar a mi tía Yolanda Westphalen a la presentación de su último libro: Viviendo el tiempo.
La primera agradable sorpresa de la noche fue el excelente auditorio del Centro Cultural Ccori Wasi de la universidad Ricardo Palma. Realmente nada que envidiar a los mejores auditorios culturales de otras ciudades. La presentación estuvo a cargo de Marita Troiano editora de Carpe Diém, Elvira Ordoñez y Ricardo Gonzáles Vigil. Cada uno comentó el libro desde diferente ángulo dándonos una idea completa del libro de precioso diseño (hecho sin duda con amor )que teníamos entre las manos. Una concertista de flauta transversa nos llevó a una atmósfera de belleza para luego escuchar los poemas leídos por Ana María Westphalen, hija de Yolanda y prima mía que leyó una selección con mucho sentimiento y energía.

Siguieron los homenajes, las flores, las fotos, el vino para celebrar que la poesía
habite entre nosotros. A pesar de haber sido un día muy lluvioso, el auditorio estaba lleno de personas, amigos y esdudiosos de su obra, movidos por el deseo de festejar a nuestra querida poeta.


Acá algunos de sus poemas:



La lámpara se apaga

Resplandece en luz la memoria.
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Desmenuzo el perfil

de una palabra

y crece entre

la tiniebla de lo oscuro

el acoso

voraz del tiempo.

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El silencio arrastra la palabra

hasta los límites del tiempo.

¡Qué triste envejecer

al borde de la vida!
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Las horas marcan tu piel

Cada arruga

es un grito de protesta

es un árbol sin raíz

es un bosque huérfano

....

Entre el vivir y el morir

¡Qué lento el paso!
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Mis manos

palpan mi tristeza

Un bosque de luciérnagas

enciende la memoria

Y el viento me exige

que viva el esplendor

de la palabra

en fosforecente

devenir

Siempre transfigurada


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Hoy

en lo hondo

del tiempo

nacen pétalos de flores

en la piel de la luz

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En la noche soñolienta

juego con las sompras

Me fugo con el viento

y despacio

escondo

entre las tinieblas

hermosas luciérnagas

que se incendian

en palpitante luz


Agradezco esta hermosa poesía, la generosidad ejercida durante toda la vida de Yolanda que ha sido capaz de transformar el dolor, sus preocupaciones metafísicas, su amor a la vida, en poesía.

domingo, 8 de junio de 2008

Tu vales mucho muñeca








Si bien de niña no me gustaron mucho las muñecas, ahora el tema de las muñecas siempre despierta mi interés. Es curioso como el hombre a través de la historia ha ido creando muñecas para representar al ser humano. Ahora leo que existen unas muñecas japonesas que valen una fortuna (590 hasta 1000 euros) que son muy realistas, con curvas y pecho y genitales , muñecas articuladas que hacen que las personas se enamoren de ellas y deseen llevarlas a casa. Un japonés Akiro Enku creo un juguete realista para su esposa y luego vendió el diseño a una empresa llamada Volks y salió al mercado con el nombre de Dolfie ( muñeca- silueta).



Ahora se venden en todas partes del mundo con piezas intercambiables para hacer la muñeca especial y soñada y hau una fiebre por estasmuñecas que vienen de Japón, China y Corea. Las más inquietantes son las super Dollfie de 57 cmt con un sorprendente parecido al ser humano. Se pueden maquillar, cambiar de peluca y ojos y vestirlas.
El antecedente de estas muñecas serían las esculturas eróticas de pelo moreno de 1.40 mts de altura del artista polaco Hans Bellmer.
Sin embargo hay muñecas de extremidades articuladas que vienen de Grecia desde el siglo VI y V antes de Cristo.



En mi libro "Escenas privadas" escribí un cuento de muñecas llamado:



“Las mirrow dolls”

Las vendían en los mejor exhibidores de todas las tiendas. Cientos de clientes se arremolinaban atraídos por un letrero en preciosas letras color palo de rosa que anunciaba: “La última locura de Irinia: las mirrow dolls”.

La idea era fabulosa. La muñeca era como una esponja, estaba diseñada de manera tal que iba absorbiendo la substancia o las características de su dueña. En las tiendas todas parecían iguales, preciosas bebes de piel muy suave, de aparente fragilidad, con los ojos que se abrían y cerraban buscando ser miradas con instinto maternal. Un poco más pequeñas que un bebe verdadero, estaban hechas de un material que se amoldaría al cuerpo de su poseedora, que se uniría e integraría a ella como si se tratase de una misma persona. En primer momento fueron destinadas solo para las niñas, por ese prejuicio que todavía persiste de evitar que los niños hagan descubrimientos que se refieran a sus sentimientos. Pero ante la solicitud de una madre y luego de otra, Irilda también las hizo de sexo masculino.
Había tenido la idea pensando en su propia experiencia, hija única de padres que trabajaban, que llegaban exhaustos de regreso a casa, ya de noche, para darle sólo un beso, comer un sanduche y tirarse a la cama bajo la hipnosis del sueño. No había tenido quien le dijese que actuaba mal, que se equivocaba, que era muy buena, o muy dulce, o rabiosa y fea, egoísta o imaginativa. Pero lo que la hizo decidir a experimentar en su taller hasta altas horas de la noche, sin darse por vencida, insistiendo en adaptar los últimos materiales y la mejor tecnología, fue el recuerdo de una preciosa película checa dirigida por Jasny Vokted llamada “Un día, un gato” que trataba sobre la mirada transformadora de un gato que tenía la facultad de revelar en colores, la esencia de las personas. Bajo el manto de la mirada del gato, las esencias se iban haciendo visibles a los ojos propios y ajenos, descubriendo en un color determinado el programa que impulsaba a cada ser.

Irinia imaginaba que al constatar los niños su naturaleza bien pudiesen tal vez dar los pasos para variar, para inclinarse hacia la armonía y el equilibrio.
Se pusieron de última moda. Los sicólogos seducidos por las bellas imágenes del comercial que explicaba las bondades de las Mirrow- dolls empezaron a recomendarlas. ¿Qué mejor que sacar fuera de sí el alma, convertirla en un objeto que pudiésemos tomar entre las manos y acariciar?

Los resultados del experimento fueron imprevisibles. La mayoría de los niños jugaron incansables con sus hermosas muñecas, las arrumaron luego con el resto de sus pertenencias, para regresar después de varios días a ver que se habían transformado en pequeños seres capaces de hacer muecas, tener pataletas, arañar y hasta sacar indignados la lengua. Solo unos cuantos encontraron seres apacibles que les estiraron los brazos haciendo gorjeos para señalar admirados el vuelo de una mariposa o la intensidad de la luz. Las niñas corrieron en busca de sus madres para enseñarles sus muñecas, las que se quejaban de dolores o botaban lágrimas y las que se dedicaban a guiñarles los ojos o a reír encantadas con la vida.
En los parques, se hicieron dos bandos, los dueños de las muñecos malhumorados se agruparon para intercambiar fórmulas para corregir las mañas de sus muñecos, ensayaron gritos destemplados para decirles ¡Basta, qué se han creído¡ y también: ¿Dónde se ha visto que una muñeca se quede sin dormir toda la noche, que no se contente con nada, que insista en que la leche está caliente, o fría, o que le molesta la música, o que no le gusta tal color o tal canción? En el segundo grupo, las niñas se mostraban sus muñecas, se las prestaban para cargarlas por momentos, se quitaban las palabras para contarse anécdotas de las pequeñas travesuras que habían hecho sus hijas, ¿te imaginas? Estuvo escondida durante más de una hora debajo de la mesa solo para escuchar lo que conversaba con mi madre. Ha aprendido un trabalenguas: el rey de Constantinopla quiere que lo descontantinopolicen... Dice que por las noches habla con una estrella, que se comunica con el universo...

El mercado quiso entonces aprovechar el éxito de las muñecas y sacar su buena tajada. Crearon guarderías para muñecas rebeldes. Descanse usted de su muñeca este fin de semana, nosotros se la cuidamos. Conferencias de cómo tratar a su muñeca, cómo transformarla, cómo revertir su tendencia hacia la violencia. Aparecieron cursos para aprender a jugar son su Mirror-doll.
Muchas madres botaron a las muñecas a la basura y les compraron nuevas, resistiéndose a creer que sus niños pertenecían a la banda de los destructores, para a los pocos días oír a la nueva muñeca diciendo lisuras, y verla tomar un palo entre las manos para iniciar otro ataque.

Pero las cosas se fueron complicando: Las madres de las niñas que poseían muñecas armónicas no dejaron que se volviesen a juntar con las niñas violentas. Pidieron a los colegios que las colocasen en aulas distintas. Era tal la diferencia de esencias que si se mantenían agrupadas siguiendo programas totalmente distintos, podría aprovecharse toda la energía y llegar a conseguir a través de la educación la ansiada evolución del hombre, al fin el hombre trascendente, espiritual. Las madres de los niños violentos argumentaron que esto no sería así, que si se creaban pequeños limbos de niños angelicales, no desarrollarían sus instintos de defensa, la agresividad que en pequeñas dosis suele ser tan útil. Las madres de los niños violentos transmitieron todo el problema a sus esposos, que no entendían que un asunto de muñecas les atañese pero al enterarse de las implicancias que traería a sus hijos si progresaba la discriminación, establecieron demandas, hicieron manifestaciones, tomaron de rehén a una vendedora de las famosas muñecas y por último acusaron a Irinia de instigadora a la violencia y destructora de la sociedad.

Ordenanzas municipales permitieron que policías especiales recogiesen todas las muñecas, revisasen cada casa, como si estuviésemos en el tiempo de Herodes cuando ordenó la muerte de todos los infantes. Una vez requisadas las muñecas fueron depositadas en la plaza mayor bajo vigilancia permanente de hombres armados, siguieron revisando y requisando, arranchándoselas a los niños que deseaban conservarlas, contemplando las desgarradoras despedidas, la felicidad de liberarse por fin de aquellos monstruos. Un domingo en las puertas de la catedral al finalizar la misa de doce se prendió fuego a todas esas criaturas que habían sido el deleite o la desesperación de sus poseedores. Los niños desde lejos, tras una soguilla colocada a manera de barrera para que ninguno pudiese correr a rescatar a nadie del fuego, observaban la pirámide ardiente. Era impresionante ver desaparecer aquellos trajecitos de colores, las manitos tersas, que las lenguas de fuego detuviesen los gestos y las palabras, el movimiento ansioso o dulce de las muñecas de Irinia. Semejante sacrificio. El humo azul subiendo hacia el cielo, las negras cenizas dejándose llevar por el viento. Las miradas congeladas de los niños otra vez inocentes, ignorantes por un buen tiempo de su condición y su esencia.

Comentario:
Querida prima, recien hoy (estuve de mudanza el weekend), pude abrir con mucha satisfaccion tu blog, realmente vale la pena tomarse unos minutos para poder leer cosas interesantes, escuchar unas lindas notas y desenchufarnos un rato de este stress cotidiano en el que casi todos vivimos, MUCHAS GRACIAS CECY. Ula

sábado, 7 de junio de 2008

Oda a la alegría

Hoy en el Comercio, Francisco Miró Quesada Cantuarias nos habla de la Novena Sinfonía de Beethoven, en la que introduce un coro de voces causando gran sorpresa entre los primeros oyentes. El coro canta un hermoso poema de Friedrich Schiller, uno de los más grandes poetas alemanes: "La oda a la alegría". Es la última sinfonía que Beethoven compuso en la que nos manifiesta su visión optimista de la vida.

Esuve pensando en que con tantos avances tecnológicos, pronto podremos al leer el periódico, activar un chip, que nos toque la sinfonía, entonces leer el periódico nos demorará más tiempo, el precio será más alto, (podría ser solo la edición de los domingos), pero gozaríamos mucho más.

Mientras eso sucede podemos escuchar aquí la grabación de Youtube








BARÍTONO

¡Oh, amigos, no con esos acentos!

¡Entonemos cantos placenterosy plenos de alegría!

BARÍTONO, CUARTETO, Y CORO

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses

hija del Elíseo!¡

Ebrios de ardor penetramos,diosa celeste, en tu santuario!

Tu hechizo vuelve a unirlo que el mundo había separado,

todos los hombres se vuelven hermanosallí donde se posa tu ala suave.

Quien haya alcanzado la fortunade poseer la amistad de un amigo, quien

haya conquistado a una mujer deleitableuna su júbilo al nuestro.

Sí, quien pueda llamar suya aunque

sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.Y quien no pueda hacerlo,

que se aleje llorando de esta hermandad.Todos los seres beben la alegría

en el seno de la naturaleza,todos, los buenos y los malos,

siguen su camino de rosas.

Nos dio ósculos y pámpanos

y un fiel amigo hasta la muerte.

Al gusano se le concedió placer

y al querubín estar ante Dios.

SOLISTA TENOR Y CORO

Gozosos, como los astros que recorren

los grandiosos espacios celestes,

transitad, hermanos,por vuestro camino,

alegremente,como el héroe hacia la victoria.

CORO¡

Alegría, hermosa chispa de los dioses

hija del Elíseo!

¡Ebrios de ardor penetramos,

diosa celeste, en tu santuario!

Tu hechizo vuelve a unirlo que el mundo había separado,

todos los hombres se vuelven hermanos

allí donde se posa tu ala suave.¡

Abrazaos, criaturas innumerables!

¡Que ese beso alcance al mundo entero!

¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada

tiene que vivir un Padre amoroso.

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?

Búscalo sobre la bóveda estrellada.

Allí, sobre las estrellas, debe vivir.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,hija del Elíseo!

¡Ebrios de ardor penetramos,diosa celeste, en tu santuario!

¡Abrazaos, criaturas innumerables!

¡Que ese beso alcance al mundo entero!

¿Os prostráis, criaturas innumerables?

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?

¡Búscalo sobre la bóveda estrellada!

Hermanos, sobre la bóveda estrellada

tiene que vivir un Padre amoroso.

¡Alegría, hija del Elíseo!

Tu hechizo vuelve a unir

lo que el mundo había separado

todos los hombres se vuelven hermanos

allí donde se posa tu ala suave.¡

Abrazaos, criaturas innumerables!

¡Que ese beso alcance al mundo entero!

¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada

tiene que vivir un Padre amoroso.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,hija del Elíseo!

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses!


La voz inhumana


Alina Diaconú habla en este artículo publicado en La Nación de algo que nos afecta a todos, la incomodidad ante la voz mecánica, la añoranza por la verdadera voz, la que pertenece a alguien, la que nos indica con sus inflecciones, cómo es la persona con la que estamos hablando. Me ha hecho pensar en las personas que imaginábamos tras las voces que escuchábamos de niños en el radio, la fuerza de algunas voces que nos han convencido, gracias a su determinación, de hacer o no hacer algo en esta vida. Las voces amadas, las que reconocemos en un instante, las que basta una palabra para que les preguntemos ¿te pasa algo? porque hemos notado que había una pequeña variación que denotaba tristeza.

Cuando alguien nos da la voz, es decir nos llama desde lejos, volteamos para encontrarlo, la hemos reconocido, y estamos ansioso por comunicarnos. La voz toca. La voz atravieza el especio y en algunas culturas se usa como idiograma para representala, una flecha que cruza el espacio.

Hay la voz que suplica y la que ordena, la que susurra y la que se burla, la que insolente se alza y la que se apaga, la voz grave y la forzada, la que pide a gritos y la que se suelta. Se dice a viva o a media voz y hay la voz de la conciencia. Ce


Recuerdo a Xavier Villaurrutia que dice:


Y tu voz que madura,

Y tu voz quemadura,

Y tu bosque madura,

Y tu voz quema, dura,

como el hielo de vidrio

como el grito de hielo.

La voz inhumana
"Todo vivir humano ocurre en conversaciones. " Humberto Maturana


Las voces mecánicas, grabadas, que hoy nos atienden por teléfono cuando llamamos a cualquier empresa (desde nuestra prepaga médica hasta un cine; desde un banco hasta una oficina de transporte de pasajeros o un aeropuerto; desde el servicio de informaciones de una consultoría hasta un consultorio o un local de venta de cualquier tipo de producto), nos hacen acordar, por antítesis, a aquella inolvidable pieza de teatro de Jean Cocteau titulada La voz humana. En esa obra, escrita y estrenada en los años 30 -que luego fue llevada al cine por el director italiano Roberto Rossellini, con la antológica actuación de Anna Magnani-, había una mujer (el único personaje), que hablaba por teléfono durante el transcurso de todo el espectáculo con un supuesto amante que la estaba abandonando. La "voz humana" era la de ella, que se estremecía por la ruptura entre los dos y respondía a aquella otra voz humana, inaudible, la de él, que le producía las reacciones que el público podía advertir, con lo que sobreentendía así montones de situaciones: el hecho de que ella seguía enamorada de él; la impresión de que probablemente había intentado suicidarse; la idea de que debía devolverle sus cartas de amor, etcétera. Esa obra fue tan original, tan singular, tan descollante, que cincuenta años más tarde fue convertida en ópera por Francis Poulenc y puesta en escena en el teatro Chaillot de París, con la soprano Anna Béranger. En la Argentina, hubo una telenovela muy exitosa en 1990 que se tituló, sugestivamente, Una voz en el teléfono, y cuyo autor fue el prolífico Alberto Migré. ¿Se acuerda? En un mundo en el que la tecnología ha producido, por supuesto, inventos fascinantes que nos facilitan tanto la vida y que nos abren nuevos horizontes y posibilidades, hay, a la vez, algo que se añora: esa voz humana que antes nos hacía más cálida y expresiva la comunicación. Llamábamos a cualquier parte, y alguien, una mujer o un hombre, un muchacho o una muchacha nos contestaban. Entablábamos, así, una conversación. Esa voz pertenecía a un ser humano, joven o mayor, a alguien que podía ser simpático o antipático, colaborador o displicente, dispuesto a ayudar o no, alegre o malhumorado. La voz, la inflexión de esa voz, nos decía mucho acerca de la persona que nos atendía y que imprimía su sello en el vínculo que se establecía por un breve lapso y que podía ser comercial, informativo, aclaratorio, didáctico, o lo que fuera. Porque la voz de una persona es la persona. Es su personalidad, es su temperamento, su mentalidad, transmite sus pensamientos, sus ideas, sus emociones, su fuerza vital. Y esto puede ser, tal vez, lo que algunos añoramos en la actualidad. No es muy grato saber que hacemos una llamada telefónica y que nos vamos a encontrar con una voz grabada, que de tan neutra como suena parece inhumana. Cuando estuvimos en Rumania, hace poco, nos sorprendió que a los contestadores automáticos se los llamara robots. En realidad, es esto lo que son, más allá de la practicidad que ofrecen a diario, ya que se transforman en secretarias sin sueldo que nos informan de todo y que nos permiten, además, filtrar las llamadas. De todos modos, hay mucha gente que se resiste a dejar mensajes en estos contestadores. "Yo no hablo con máquinas", argumentan quienes así piensan. Sí: hay algo en los aparatos que nos perturba o desconcierta. A nosotros, al menos. Somos también de los que preferimos dirigirnos a la ventanilla de un banco para hacer un trámite en vez de usar las máquinas sabelotodo que están a la entrada. Nos gusta más conectarnos con una persona, oír una voz y ver una cara que usar un cajero automático. Este puede ser, acaso, un tema netamente personal. De todas maneras, puede haber otra gente que sienta lo mismo. A nosotros, las voces humanas que suenan inhumanas nos sobresaltan. Nos confunde escuchar el multiple choice que casi siempre llevan aparejado esas grabaciones por teléfono. El número 1, tal cosa; el 2, tal otra; el 3, otra opción y así, sucesivamente. Tenemos que pulsar una tecla o la otra y hay que elegir entre las variantes propuestas. ¿Y si nuestra inquietud es otra, si queremos la respuesta a un tema que no contempla ninguno de los números impuestos por la voz metálica? Nos falta el interlocutor, alguien que tenga en cuenta los matices, las graduaciones, nuestras pausas, nuestras dudas. Y ni hablemos de las interminables esperas con música, tras el repetido estribillo: "Nuestros operadores están ocupados. Aguarde y será atendido". A veces aguardamos; otras veces, nuestra paciencia claudica y, hartos, colgamos. Las voces inhumanas están en todas partes: del otro lado del tubo del teléfono, en los ascensores de los edificios "inteligentes", diciéndonos si el ascensor sube o baja, en los juegos electrónicos, en nuestros celulares. Y por eso vuelve a nuestra memoria esa voz humana de la obra de Cocteau, que tanto transmitía del drama de la protagonista, de su sufrimiento, de su amor ya no correspondido, de su desesperación. Las emociones más intensas nacían de esas modulaciones femeninas y circulaban por el hilo de un teléfono. Es la fuerza de la palabra, en la vibración de una voz, lo que nos falta actualmente en muchas de las tareas de la vida cotidiana. Como si las maravillas de la tecnología hubieran devorado algo esencial del intercambio personal y esto no fuera otra cosa que deshumanización. Faltarían diálogo, coloquio, comunión, interacción, entendimiento entre voz y voz, entre un ser humano y otro ser humano. ¿No influirá esta modalidad en la manera como se vinculan las personas hoy en día? Desde un punto de vista psicológico y social, ¿no llegará más lejos la suplantación de una voz humana real, palpable, presente, por la fría grabación atemporal de un robot? En la así llamada era de las comunicaciones, ¿no estaremos incomunicados?

Alina Diaconú es escritora.

lunes, 2 de junio de 2008

Fiesta de la cruz del toreo







Este sábado tuvimos una invitación realmente preciosa a la Hacienda "Campo nuevo" en Irrigación Santa Rosa, a 130 Km. al norte de Lima, entre Huaral y Huacho,para celebrar la Fiesta de la Cuz del toreo.





Fue realmente una fiesta en la que tuvimos caballos, toros y gallos y no puedo dejar de mencionar la deliciosa Pachamanca, el buen vino y el buen pisco.
Hicimos una romería por el campo acompañados por banda de música, asistimos al vestido y bendición de la Cruz. Hubo recitadores y el gusto de encontrarse con amigos que no veíamos hacía mucho, amigos que han dedicado su vida a sus aficiones: el toreo y el caballo de paso. Partimos agradeciendo tan lindo día, antes de que empezara el fin de fiesta con guitarra y canto criollo.
Es impresionante como a pocas horas de Lima, tenemos un esplendoroso sol. Al día siguiente, antes de regresar, recorrimos el Haras Monterrico que nos había dado un agradable hospedaje. Los hermosos caballos se dejaron mansamente acariciar.







domingo, 1 de junio de 2008

La persona energética







La persona energética es la que se vuelve hacia el sol y la luz, es decir no piensa en el propio brillo, sino en el brillo del mundo, busca la irradiación del Tú, bebe de ella y la refleja .

La persona energética no siente necesidad de imponerse a personas y a cosas. Vive apoyado en la excitante sensación de que las personas y las cosas se acercan a él y lo "arrastran a la aventura de la experiencia". No se expone, sino que se deja llevar. Asiente a lo que sucede. Se mantiene libre y disponible y puesto que no sujeta a las personas, sus relaciones prosperan. Puesto que no quiere lograr nada, consigue mucho. No pretende ser una personalidad original, sino que le interesa más la comunicación y la relación. Y, sin embargo, precisamente es su vida la que adquiere un carácter excepcional. No es una persona dependiene, sino atraída. No es un opresor, sino que presta atención. Lo que se abre camino hacia la vida no va dirigido contra los demás, sino a los demás. Las personas energéticas no se deslumbran unas a otras, sino que gozan del intercambio. No es contradictorio que sean más activos que las personas que consagran toda su vida a reafirmarse; pues las personas energéticas atraen energía a través de su relajada franqueza.
De: " La herida de los no amados" de Peter Schellenbaum)